Cuando aún era estudiante de medicina, Cassandra, soñó con un hombre, un matrimonio y un bebé de ojos claros. Convencida de que el destino ya estaba escrito, aceptó una boda impuesta por el escándalo y el poder, creyendo que el amor llegaría después.
Pero su esposo nunca la amó.
Nunca la tocó.
Nunca la eligió.
Atrapada en un matrimonio perfecto de puertas afuera y vacío en la intimidad, Cassandra soportó el desprecio, el silencio y la humillación, aferrándose a un futuro que solo existía en sus sueños… hasta que la verdad la despierta de la peor manera.
Aunque siempre confió en sus premoniciones, nada la preparó para morir repentinamente, pero ella volvería a la vida con una nueva misión que podría cambiar su destino soñado para siempre.
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UN PEQUEÑO SECRETO
NARRADOR
Cassandra entró a la clínica entusiasmada. Ella se imaginaba trabajando allí, siguiendo las prisas de todos los profesionales que dejaban horas de su vida allí al cuidado de pacientes. Lo que para muchas personas hubiese sido atemorizante, para ella era apasionante.
De la universidad habían enviado importantes recomendaciones sobre ella y el director de la clínica estaba más que interesado en contar con su apoyo allí. Así fuera joven y aún no culminara su carrera, él sabía que en algún tiempo ella sería un excelente médico.
Los profesionales en el establecimiento cambiaban constantemente. Algunos se jubilaban o enfermaban y nuevos doctores entraban a dar lo mejor de sí. Además, con una importante ampliación aún deberían contratar más médicos de diferentes áreas, además de enfermeros.
Lucian había esperado pacientemente en el automóvil mientras revisaba en su teléfono las cosas que podría comprar para equipar mejor su consultorio. Él sabía que no podía enfadarse con su esposa así demorara una hora en el establecimiento porque él ya había pasado por lo mismo tiempo atrás. Las entrevistas allí eran más largas y minuciosas que en otros trabajos distintos.
Cuando Cassandra salió de la clínica lo hizo con una radiante sonrisa. Estaba feliz, aunque eso significara pasar menos tiempo en casa. Aunque anhelaba ser una esposa amada, también quería poder desempeñarse profesionalmente porque amaba esa profesión.
-¿Cómo te fue?- Lucian dejó su teléfono para dedicarle atención y recibió un fuerte abrazo producto de la emoción que lo paralizó por un momento y correspondió con medida suavidad
-Estoy feliz. Mañana comenzaré mis prácticas y si todo sale bien podría trabajar allí- Respondió separándose
Lucian sonrió, era imposible no comprender aquella efusiva felicidad si él hacía tiempo había pasado por lo mismo. Cada logro se sentía gratificante y más en el área profesional.
-Me alegro por ti, felicidades- Dijo con sinceridad y una sonrisa cortés antes de encender el coche
-Gracias, Lucian. Intentaré terminar de estudiar en menos tiempo del que planeaba, aunque no será sencillo- Ella dijo con determinación al cabo de algunos minutos y él se detuvo en un semáforo
-No sé si debas presionarte de esa manera. No desconfío de que tengas capacidad para hacerlo, eso lo decides tú, pero yo considero que lo mejor es hacerlo a su debido tiempo y más en una especialización tan delicada como la tuya- Dio su más sincera opinión y ella asintió
-Yo sé que puedo hacerlo, por eso mismo terminaré mis estudios antes que el promedio. Es herencia de familia- Afirmó con orgullo. Sus padres habían hecho exactamente lo mismo
-Muy bien entonces. Cuando termines de estudiar estarás más aliviada. Ahora pasarás gran parte del día entre libros y médicos- Cassandra rio, él tenía razón
-Me gusta mantenerme ocupada. Aún debo equilibrar varias cosas, pero creo que podré- Pensó en todo lo que implicaba estar casada
Los compromisos sociales, preparar la comida para su esposo, ir a la clínica, seguir cursando, preparar finales... Cassandra sabía que eso no sería fácil, debería dar lo mejor de si para adaptarse porque todo rendiría sus frutos más adelante.
El matrimonio llegó a casa y cada uno fue a su cuarto. Lucian debía comenzar a estudiar, por lo que se encerró y se concentró en ello. Cassandra llevó un libro a la cocina para leer mientras preparaba la cena. Las empleadas nuevamente salieron de allí por órdenes suyas.
-Señora, ¿Necesita ayuda?- Una de ellas ingresó pretendiendo desempeñar su labor
-Tengo todo bajo control, pero podrías buscarme un bolígrafo y un papel- Matilde salió rápidamente para buscar el encargo
-¿Necesita algo más?
-Si, quiero que me digas todo lo que a mi esposo le gusta. Lo conoces mejor que yo- Ella sonreía a la espera de una respuesta
Matilde le detalló desde los platillos preferidos más sofisticados a los más simples. También le comentó los gustos particulares que él tenía, como por ejemplo para los fines de semana.
-¿Necesita que le enseñe como preparar alguno de ellos? No sé si el joven Lucian apruebe que usted esté cocinando, señora- Cassandra sonrió en agradecimiento
-Eso sería estupendo. Gracias Matilde. Me gustaría que no le digas a mí esposo que yo me ocuparé de la mayor parte de las comidas cuando el tiempo me lo permita. No quiero que él se sienta en el compromiso de halagar algún platillo solamente para no hacerme sentir mal. ¿Puedes hacer eso por mí y pedirle a tu compañera que también guarde el secreto?- Matilde asintió y salió de la cocina para hablar con su compañera laboral
Cuando Cassandra acabó de cocinar, le pidió a Matilde que fuera a avisarle a Lucian que ya estaba la cena lista.
Él llegó y se sentó. La cena estaba servida para los dos prolijamente. La ilusionada esposa realmente se había esmerado.
Ella esperó a que él probara la comida un poco nerviosa. Esperaba que a él le fascinara porque a su gusto estaba perfecto.
-Matilde se esforzó un poco más. No sé que condimento más usó, pero es delicioso- Él halagó con sinceridad y la empleada que estaba cerca escuchó aquello sintiendo culpa
Matilde creía que su jefe debería saber que ella no había cocinado, le resultaba incómodo recibir el crédito por algo que no había hecho.
-Está rico. Se lo diré a Matilde- Cassandra observó a la empleada a la distancia y sonrió con complicidad
Así Lucian no fuera abierto con ella, poco a poco lo conocería. Ella creía que sus detalles y su esfuerzo lograrían enamorarlo, pero desconocía que eso sería muy difícil de que ocurriera porque aquel corazón que tanto anhelaba ya tenía dueña.
Él repitió porción y después de que su esposa terminara de cenar se puso de pie para ir a su cuarto y continuar estudiando. Cassandra le preguntó si quería un café, pero él negó.
-Me gustaría, pero comí demasiado. Los almuerzos en la cafetería no son tan buenos. El menú de hoy en vez de alimentarme me quitó el apetito- Hizo una mueca de asco. Había un día a la semana donde lo que no le gustaba era servido allí
-Tal vez algún día puedes llevar algo de aquí. No es sano estar tantas horas en la universidad sin alimentarte correctamente- Lucian negó
-No te preocupes por eso. Esos días es donde como más en el desayuno. Buenas noches, Cassandra- Se despidió y fue a su cuarto
NEEEXT.......
qué ternura!!!!!!
díganme si es una pareja real, p. f.
o quiénes son?🥰🥰🥰🥰🥰🥰
😋😋😋😋😋😋😋😋😂😂😂😂😂
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
digo, hasta un ciego se daría cuenta de que Cassandra no tiene ninguna oportunidad de que él la "mire"...
y he leído varias donde la protagonista sí que es tonta...