NovelToon NovelToon
Un Salto A Otra Vida

Un Salto A Otra Vida

Status: Terminada
Genre:Edad media / Romance / Reencarnación / Amor a primera vista / Viaje En El Tiempo / Fantasía épica / Completas
Popularitas:120.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

​La última bocanada de aire se le escapó a Elena en una exhalación tan vacía como los últimos dos años de su matrimonio. No fue una muerte dramática; fue un apagón silencioso en medio de una carretera nevada, una pausa abrupta en su huida sin rumbo. A sus veinte años, acababa de descubrir la traición de su esposo, el hombre que juró amarla en una iglesia llena de lirios, y la única escapatoria que encontró fue meterse en su viejo auto con una maleta y el corazón roto. Había conducido hasta que el mundo se convirtió en una neblina gris, buscando un lugar donde el eco de la mentira no pudiera alcanzarla. Encontrándose con la nada absoluta viendo su cuerpo inerte en medio de la oscuridad.
¿Qué pasará con Elena? ¿Cuál será su destino? Es momento de empezar a leer y descubrir los designios que le tiene preparado la vida.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XV Las reglas de un matrimonio real

Alistair se apartó por completo y volvió a adoptar su postura de Conde frío, caminando de nuevo detrás del escritorio, como si se estuviera poniendo una armadura. La pasión se había retirado, dejando solo las reglas.

—Usted me ha obligado a retractarme de mi intención de divorcio. Pero esto no significa que mi Casa se convierta en el escenario de sus novelas románticas. Si quiere que este matrimonio sea real, tendrá que vivir bajo mis términos.

Elena asintió, tratando de recuperar el aliento y la compostura.

—Soy todo oídos, Conde.

—Primera Regla: Su coherencia y su etiqueta deben ser perfectas en público. Si vuelve a cometer un error social, si vuelve a hablar de sus "delirios químicos" o si vuelve a avergonzarme, la paz del reino tendrá que buscar otra solución, y usted será confinada a la Hacienda hasta el fin de nuestros días.

—Segunda Regla: La política es dominio mío. No intervendrá en mis negocios ni en los asuntos de la corona, a menos que yo la solicite expresamente. Su inteligencia estratégica será bienvenida, pero solo si se mantiene en el ámbito de la administración de la Hacienda y de las actividades sociales.

Alistair se detuvo, su mirada se volvió más intensa.

—Tercera Regla: Tendremos una relación conyugal. Usted me ha propuesto una oportunidad, y la tomaré. Deseo una heredera, y espero que esta nueva y decidida Elena sea capaz de cumplir con ese deber sin el resentimiento de la Condesa anterior.

Finalmente, él golpeó el escritorio con la mano, haciendo un ruido seco que selló el pacto.

—La semana de prueba ha terminado, Condesa Alistair. Ha demostrado ser la aliada política que necesito y la mujer que puedo desear. Ahora demuestre que puede ser la esposa que esta Casa requiere.

Elena se enderezó, sintiendo que había ganado la guerra, pero estaba a punto de empezar el verdadero desafío. Este matrimonio de conveniencia, que había nacido del odio y el deber, ahora tenía una base de respeto y una chispa de pasión inesperada.

—Acepto las reglas, Conde Alistair —dijo Elena, con una calma que ocultaba el temblor de su cuerpo—. Seré la Condesa Alistair que usted necesita.

Con el beso y las reglas, el antiguo matrimonio de papel había muerto, y un nuevo, peligroso y apasionado pacto de poder había nacido en el estudio del Conde.

Elena regresó a su habitación sintiendo que acababa de firmar un contrato vinculante. El eco del beso de Alistair y la fría enumeración de sus "Tres Reglas" se disputaban la atención en su mente. Él no le había ofrecido amor; le había ofrecido paz a cambio de su cuerpo y su obediencia social. Era un trato duro, pero infinitamente más honesto que la fachada de amor que Lían le había vendido en su otra vida.

Mary, la doncella, entró con el rostro lleno de preguntas. Había escuchado los rumores sobre la reunión de damas y la prolongada estancia de Elena en el estudio del Conde.

—Mi Señora, ¿qué ha pasado? —preguntó Mary, con los ojos muy abiertos.

—Ha pasado que la Casa Alistair tiene una Condesa permanente, Mary —respondió Elena, con una sonrisa tensa—. La semana de prueba ha terminado. El Conde me ha confirmado en mi puesto.

—¡Bendito sea el Rey! —exclamó Mary, aliviada—. Esto es una bendición para el reino, mi Señora.

—Sí, una bendición con tres reglas muy claras —murmuró Elena para sí misma.

Mientras Mary la ayudaba a prepararse para la noche, Elena sentía una extraña mezcla de excitación y nerviosismo. El Alistair de los besos era magnético y peligroso; el Alistair de las reglas era la barrera de hielo que ella debía derretir.

Elena se puso una delicada bata de dormir de seda que la Señora Hudson había aprobado por su "decoro nupcial". Se sentó en la inmensa cama con dosel, leyendo a la luz de una vela un tedioso libro sobre la genealogía de las Nueve Casas que Mary le había traído a escondidas. Era su manera de mantenerse anclada, de no dejarse llevar por el pánico ni por la anticipación.

El reloj marcaba la medianoche. El silencio en la Hacienda era pesado y antiguo.

Elena se preguntaba si Alistair vendría. Quizás solo había sido una declaración de intenciones, una muestra de poder. Pero su instinto le decía que el Conde, que valoraba el honor y la palabra, vendría a ejecutar la Tercera Regla.

A la una de la madrugada, el sonido de la puerta del vestidor contiguo, la que comunicaba directamente con la habitación de Alistair, hizo que Elena se sobresaltara. La llama de la vela parpadeó.

Alistair entró en la habitación. No llevaba su traje formal, sino una bata de seda oscura que apenas cubría su cuerpo, revelando la fuerza cincelada de sus hombros y el nacimiento de su pecho. Su cabello negro estaba húmedo, y sus ojos grises eran ahora un mar profundo y serio.

No dijo nada. No hubo saludo ni cortesía. Su presencia era un hecho consumado en la quietud de la noche.

Alistair caminó con paso lento hasta la cama, se detuvo y la miró.

—No espere palabras de amor ni promesas vacías, Elena —declaró Alistair, su voz baja y uniforme, como un juramento. Él no quería ternura; quería deber.

—Usted me ha propuesto un matrimonio real. Lo que sucede en esta habitación es la ratificación del pacto. Cumplirá con su deber de Condesa y yo cumpliré con el mío de Conde. A cambio, tendrá la seguridad, el estatus y mi respeto incondicional en público.

Elena se deslizó fuera de la cama, parándose frente a él. Él era mucho más alto de lo que recordaba en la luz del día, y su sola cercanía era una amenaza a su autocontrol.

—El deber conyugal no me asusta, Conde —dijo Elena, obligándose a sonar tranquila, la antigua ejecutiva en ella tomando el control—. Lo que me asusta es la ausencia de conexión. Si vamos a ser una unidad para el reino, no podemos ser dos extraños en esta cama.

Ella alzó una mano y, con una audacia que la sorprendió a ella misma, tocó la seda fría de su bata.

—Si vamos a cumplir la Tercera Regla, Alistair, le pido solo una cosa: no me trate como una obligación política. Tráteme como a la mujer que, con su amnesia, decidió arriesgar su vida por usted.

Alistair cerró los ojos por un instante. La sinceridad desarmante de Elena era su kryptonita. El deber era fácil; la franqueza era imposible.

Abrió los ojos. En ellos, el hielo del Conde se quebró, dejando ver al hombre que ella había besado en el estudio. Él se quitó la bata de un movimiento, dejando su cuerpo atlético y fuerte completamente expuesto bajo la tenue luz de la vela.

—Usted es un desastre para mi estructura, Elena —murmuró Alistair, su voz ronca.

La tomó en sus brazos con una urgencia repentina, no como un deber, sino como una necesidad acumulada.

—Entonces, Condesa —dijo antes de besarla de nuevo, esta vez con una pasión más lenta y exploratoria que prometía un largo camino—. Demuéstreme que esta elección ha valido la pena.

Y con el fuego de un beso que borró las reglas y los reinos, el Conde Alistair reclamó a la Condesa Elena, comenzando así el verdadero y peligroso juego de su matrimonio.

1
Nayvi Moreno
Elena como toda una empresaria expuso de una manera brillante, que su invento les daría ganancias al tener el monopolio de los hilos y telas de excelente calidad, pero el "Lord" Kaelen no se quedará tan tranquilo, también el baróncete de quinta Caelan intentará destruir o sabotear la máquina, pero antes que nada al Conde Alistair le urge aplicar la tercera regla🤨🤔😏😏
Nayvi Moreno
Ahora sin querer Elena atrajo la atención de ese dizque "Lord" Kaelen Caelan que ambiciona poseer el ingenio e intelecto de Elena y ahora el muy ofrecido le dice que tendría en él a un "compañero" de igual intelecto, pero qué caradura el tipo ese🤨🤨🤨
Victoria
👏👏👏👏👏
Bea Ro
muy linda historia
Nayvi Moreno
Era cuestión de tiempo para que esto pasara, pues a Elena se le fueron las patas, debió hacer que los trabajadores firmaran un contrato de confidencialidad, pero lo hecho, hecho está y ahora están en la mira de un fulano que anda tras los avances tecnológicos y presiento que Elena será su objetivo sin dudar🤔🤔🤔
Nayvi Moreno
Uy estoy que brinco en una pata de pura alegría, pues a la Barozorra la enviaron a algún monasterio muy lejano a reflexionar sobre sus mala mañas y lo mismo hizo el duque con la supuesta madre de Elena 👏👏👏
Nayvi Moreno
Esas brujas desgraciadas, para mí que la fulana que dice ser " mamá" de Elena, en realidad es una concuzorra de su padre el duque, creo que en cuanto a continuar con el matrimonio la última palabra la tienen los involucrados en ese contrato y ellos son Elena y el Conde Alistar🤨🤨🤨
Nayvi Moreno
Espero que con éste último revés a la Barozorra, se le acaben las triquiñuelas en contra de Elena🤔🤔🤔
Nayvi Moreno
Ay pero claro que ya se había tardado la Barozorra en convocar al ausente para armar un revuelo, espero que lo enfrenten juntos y sea la misma Elena quien le aclare al "fantasma" a quién pertenece su amor y lealtad🤨🤔🤨🤨
Nayvi Moreno
Esto es un tablero de ajedrez y están en una partida que definirá la victoria de la casa Alistar sobre las intrigas de la Barozorra Vacaloca 🤔🤨🤨
Nayvi Moreno
Era de esperarse que la Barozorra usara una sucia difamación para ensuciar a Elena, pero no sabe lo que le espera con el frente unido del Conde Alistar y su esposa 🤔🤨🤨
Nayvi Moreno
Estuvo perfecto lo que hizo Elena, aunque esa Vacaloca no se detendrá, estoy casi segura que es capaz de buscar al amor del pasado de Elena para confrontarlos🤔🤨🤨
Nayvi Moreno
Es momento de tomar acción y hacer una revisión exhaustiva de su habitación, buscar un diario, las dichosas cartas y al traidor o traidora que lleva información con la Barozorra Vacaloca🤨🤨🤨
Nayvi Moreno
Uy, así como van las cosas Elena no la tendrá nada fácil y se suman más problemas 🤨🤨🤨
Nayvi Moreno
Pues ya dieron el paso desicivo y ya no habrá marcha atrás para ambos, pero tendrán que lidiar con la rabiosa de la Barozorra 🤔🤨🤨
Nayvi Moreno
Creo que hay un detalle que están pasando por alto los Condes, primero qué clase de personas son los parientes de Elena, segundo tienen que averiguar si la otra Elena tuvo algún amor por ahí, al cual dejó para casarse con el Conde, tercero creo que Elena debe ser cautelosa con su revolución tecnológica, por muchas razones🤨🤔🤔🤔
Nayvi Moreno
Ni modo Barozorra Vacaloca, tendrás que meterle mucho seso a cómo quitar del camino a la Condesa😏😏
Nayvi Moreno
Esa Vacaloca según es de temer, pero ésta condesa no es la misma con la que está acostumbrada a tratar, creo que será otra decepción para la Barozorra de la Vacaloca 😁😁😁
Nayvi Moreno
Será difícil pero no imposible poner en su lugar a la Vacaloca, perdón a la Valesca, a echarle ingenio😁🤭😏
Nayvi Moreno
Pues muy bien jugado y Elena-1
la Barofrecida-0, también despertó el interés de su esposo en ella👏👏👏☺️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play