Dos hermanas en sociedad, Solo una será la protagonista y la otra esposa del Cruel Villano
– No dejaré que se escape mi lindo Villanito -
Esta vez la historia seguiría el curso pero ya no será al antigua hermana de la protagonista quien lloraba y hará tímida, en ella hay alguien poderosa y más terrorífica que el mismo Villano
🔞 Algunas escenas son explícitas
NovelToon tiene autorización de Milagros Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Todo sea por ..
••
Aylin llegó al restaurante del reino; muchos ya estaban intrigados por verla, pues los rumores sobre la nueva duquesa de Varkel corrían con gran renombre.
– Lord Lionel, espero no haya esperado mucho…– Saluda.
– Duquesa, no se preocupe: acabo de llegar. Ordene el té para nosotros.–
Ambos se sentaron y comenzaron a conversar sobre el hotel; todo iba de maravilla, pero Aylin tenía algo más que proponer, y justo en ese momento llegaron las dos personas ideales para ello.
– Traje otra propuesta que seguro les encantará. Dejaré que la lean y me digan su opinión.–
Después de un rato, las señoras mostraron una sonrisa complacida, muy contentas con el proyecto. Lord Lionel curvó los labios en una mueca maliciosa, asintiendo con aprobación.
– Mis vestidos y su hotel serán una gran oportunidad.– Dice la duquesa Dever.
– Exquisito; me encanta su idea, duquesa Varkel… Con gusto empezaremos cuanto antes.–
– Muchas gracias, duquesas. Y con los nuevos ingresos incluso podremos expandirnos a otros locales; dará más oportunidades a jóvenes diseñadores para mostrar su trabajo…–
– Me gusta. ¿Dónde firmo?–
Dice lord Lionel mientras las mujeres ríen y firman el acuerdo que se pondrá en marcha en unos días. Antes de retirarse, la duquesa Dever le comenta a Aylin que su hermana no aprobó los entrenamientos reales y que ahora corre peligro su puesto de prometida. Según los rumores, Regí no la deja salir de casa para que estudie y solo le queda una oportunidad más.
– Pude percibir el tipo de mujer que sería con solo escuchar sus palabras.– Suspiro enojada al recordarlo. – Usted merecía ese puesto, duquesa; sin ofender.–
– Puede que así sea, pero aunque no lo crea, mi esposo es un buen hombre. Y el príncipe tampoco es mi tipo.–
– ¿En serio? No sabe lo mucho que me alegro. Escuché que ya no asiste a esas reuniones nocturnas con esa gentuza de…– Se disculpa rápidamente.
Si bien era sabido que Eric era muy conquistador, era selectivo con las mujeres: no se relacionaba con prostitutas, pero sí con algunas de alto estatus o hijas de duques. Ese rumor había sido difundido por alguien a quien nunca había prestado atención, y Aylin no podía revelarlo, pues seguro surgiría en los próximos días cuando asistiera a la fiesta de té que la duquesa Dever organizaría en breve.
– Estoy feliz con él, no se preocupe…– Sonrió.
– Espero que él también lo sienta, duquesa. Se lo merece.–
– Claro que sí; tengo una esposa magnífica.– Dijo Eric, quien llegó a buscarla y sorprendió a las dos mujeres.
«¡El duque Eric vino a buscar a su esposa… Entonces sí la quiere!»
«¡Ay, yo también quisiera tener eso!» «Los rumores de que dejó su vida nocturna son ciertos.»
– Cuídela bien, duque: tiene una hermosa joya en sus manos.– Sonrió Dever antes de saludarlos y retirarse.
Eric besó a Aylin ante la vista de todos, algo que la hizo sonreír, pues esas muestras de afecto eran poco comunes en público. Los murmullos entre los presentes aumentaron aún más.
– ¿En serio no puedes estar un momento sin mí?– Se burla.
– Acostúmbrate: ahora no me alejaré de tu lado.–
Ambos susurraban mientras se dirigían al carruaje de la mano. Aylin le contó sobre sus nuevos proyectos, lo cual le pareció excelente; su esposa realmente sabía cómo generar riqueza.
– Parece que estás acumulando una fortuna… ¿No estarás planeando escapar de mí?–
La acorraló en el interior del carruaje. Emili iba en otro vehículo, ya que sabía que se pondrían cariñosos y prefería evitar la vergüenza.
– Ya veremos… Quién sabe qué depara el futuro.– Sonríe.
– Eres cruel, esposa mía.–
La besó entre risas; no tardaron en entregarse al deseo: Aylin se colocó sobre sus piernas mientras movía sus caderas, y él devoraba sus senos entre jadeos.
…
Francisco logró conseguir una audiencia urgente con su padre; aprovechó que su madrastra estaba de compras y se dirigió directo a su oficina, mostrándole todos los informes de los profesores sobre el desempeño de Cintia.
– ¿Estás pidiendo ascender al trono sin esposa?–
– Sí; será lo mejor. Podré evaluar personalmente a las candidatas para encontrar una esposa digna del trono, y usted lo sabe mejor que nadie, padre.–
El rey lo miró; aunque no quería admitirlo, su esposa carecía de conocimientos para gobernar, lo cual había aumentado su carga de trabajo y le impedía descansar. Suspiro con frustración: no quería que su hijo pasara por lo mismo, pues había perdido toda su niñez debido a esa situación, y la culpa lo consumía —algo que le había prometido evitar a la madre de Francisco.
– Está bien, pero tendrás que buscar una buena mujer. Yo me encargaré de los documentos.–
Francisco apretó los dientes, conteniendo su alegría. Ahora podría deshacerse de esa mujer tosca que no soportaba y hablar con Aylin para que dejara a ese hombre.
– No olvides avisar a la señorita Cintia y al duque. Si quieren amplificar este lío, no dudes en decírmelo.–
– Gracias, padre… Pensé que no lo permitirías. Mi madre dijo que usted seguramente negaría mi petición.–
Su padre frunció el ceño. – ¿Por qué creería eso?–
– Ella dice que eso no es importante; que una mujer solo debe estar al lado del rey y ser la joya de su corona.–
– Esa mujer…– Suspiro más frustrado que nunca.
– Disculpe, padre… Pero temo que tendrá que vigilar a madre. He notado que no presta atención a sus gastos; eso podría ser un problema.–
– ¿Gastos? Ese dinero se lo di para que lo entregara a los comercios que necesitan ayuda.–
Francisco sonreía en silencio; no pensaba dejar que esa arpía se saliera con la suya sin pagar.
– Entonces, si me lo permite, investigaré yo mismo y le traeré el informe de pagos a todos los comercios y hogares de niños.–
– Eso sería excelente, hijo. Por favor, hazlo cuanto antes… Y no le digas nada a ella. Si esa mujer está malgastando el dinero, debemos detenerla con pruebas.–
El rey ya estaba agotado; ahora con esto, no permitiría que esa mujer siguiera actuando así. Se sentía tonto por haber confiado en ella.
Sin más que decir, Francisco se retiró. Ya tenía preparado ese golpe contra su madrastra y dejaría que Cintia sufriera un poco más con sus estudios antes de sacarla de su vida por completo.
…
Cintia caminaba con capucha por los barrios bajos del reino hasta encontrar la dirección de un brujo; sería el arma perfecta para su plan.
– Veo que llegaste…–
La voz del hombre era chillona, y su aspecto —con canas y piel arrugada— resultaba escalofriante.
– ¿Sabía que vendría?–
– Te sorprenderías, niña… Veo que traes un deseo de poder… ¿Un amor? ¿Una muerte?–
– Quiero conquistar el amor del príncipe; que sea un vínculo muy poderoso.–
– Mmm…– El hombre movía la cabeza mientras revolvía entre sus muebles, rozando los frascos con sus yemas. – Un hechizo de amor… Es muy peligroso, ¿lo sabías?– Le entregó una botella. – Solo una gota, y debe estar mirándote en ese preciso momento.–
– ¿Nada más?–
– Solo eso. Pero no debes abusar: si pones más cantidad, el hechizo no surtirá efecto. Y debe ser justo a las doce en punto…–
– ¡Excelente!– Sonrió maliciosamente al dejar el dinero sobre la mesa.
El hombre tomó la plata, pero cuando la vio marcharse recordó que tenía que decirle algo más. Solo se giró y murmuró: «Volverá.» Sin importar la respuesta, continuó con sus quehaceres.
Cintia se alejó del lugar a paso rápido; una vez llegó a zonas más transitadas, sacó la capucha y suspiro aliviada. Estaba aterrada al pensar que había entrado en esos lugares llenos de pobreza y delincuentes.
«Todo sea por tener a ese tonto a mis pies… No permitiré que mi hermana siga siendo mejor que yo.» Pensó con odio, apretando el bolsillo de su vestido donde guardaba el frasco.
••
desollar es quitar la piel*
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰