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La Esposa Del Ceo Ciego

La Esposa Del Ceo Ciego

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Amor-odio / Romance
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Francisco Valois, un magnate que perdió la vista y su imperio tras un atentado, acepta un matrimonio de conveniencia con Andrea, quien promete ser sus ojos y devolverle el poder. Mientras Francisco la desprecia creyéndola una oportunista, Andrea oculta una verdad devastadora: padece una enfermedad terminal y ha planeado su muerte para donarle sus córneas y asegurar el futuro del hombre que ama en secreto.

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capitulo 14

​La tarde en la mansión Valdivia se teñía de un violeta denso, el tipo de luz que precede a las sombras más largas. Francisco había salido hacia una clínica privada para una consulta oftalmológica que Andrea misma había insistido en programar, un intento desesperado por devolverle la autonomía antes de que su propio tiempo se agotara.

​Andrea se quedó sola en la biblioteca, rodeada del aroma a cuero y sabiduría antigua que Francisco tanto amaba. Sin embargo, la paz duró poco. El timbre del portal principal no anunció a un mensajero, sino a un fantasma.

​Cuando Andrea entró en el vestíbulo, su corazón dio un vuelco violento. De pie bajo la gran lámpara de araña estaba Elias, el hombre que años atrás había sido su prometido y que se convirtió en su mayor traición. Elías no era un hombre de fuerza física, sino de una elegancia depredadora; vestía un traje de diseñador que no lograba ocultar la podredumbre de su ambición.

​—Es una casa impresionante, Andrea —dijo él, paseando la mirada por el mármol como si ya estuviera tasándolo—. Mucho mejor que el pequeño apartamento donde te dejé morir.

​Andrea se apoyó en la mesa lateral, sintiendo cómo el frío de sus manos se extendía por sus brazos.

—¿Cómo entraste aquí, Elias? Vete antes de que llame a seguridad.

​—Seguridad está muy ocupada aceptando una propina generosa —él se acercó a ella con pasos lentos, calculados—. Además, no querrías echar al único hombre que conoce la verdadera naturaleza de la "brillante estratega" de los Valdivia. O debería decir... la bomba de tiempo que Francisco tiene metida en su cama.

​Elias se detuvo a escasos centímetros. Andrea podía oler su perfume caro, un aroma que antes le resultaba reconfortante y que ahora le revolvía el estómago.

​—Sé lo del trasplante, Andrea. Sé que tu tipo de sangre AB negativo te tiene en el último lugar de la fila y que esos bloqueadores que escondes son lo único que te separa de un ataúd de madera fina —él sonrió, y fue una mueca carente de toda humanidad—. Francisco cree que tiene a una socia invencible. ¿Qué pensará cuando sepa que su gran amor es una mujer con fecha de caducidad? Que todo lo que ha construido contigo se desmoronará en cuanto ese motor viejo que tienes en el pecho deje de funcionar.

​—Él ya lo sabe —mintió ella, aunque su voz tembló lo suficiente como para delatarse.

​—No, no lo sabe todo —Elias le tomó el mentón, obligándola a mirarlo—. No sabe que tu madre murió de la misma condición y que tú aceptaste este trabajo solo para que él pagara tu tratamiento. Si se lo digo, pensará que solo eres otra cazafortunas, solo que más patética porque ni siquiera tienes futuro.

​Andrea sintió un dolor agudo en el esternón, la presión familiar del estrés cerrándose sobre sus pulmones.

—¿Qué quieres, Elias?

​—Quiero el diez por ciento del capital operativo que le quitaste a los Moore —soltó él, su voz volviéndose áspera por la codicia—. Una transferencia a mi cuenta en las Caimán. Tienes acceso a sus claves, Andrea. Hazlo y desapareceré. No lo hagas, y cuando Francisco cruce esa puerta, le entregaré tu historial médico completo y las grabaciones de nuestras "conversaciones" pasadas.

​Andrea retrocedió, chocando contra la pared. El miedo ya no era por su propia vida —la muerte era una vieja conocida—, sino por la mirada de Francisco. No podía permitir que él creyera que su entrega había sido una transacción. No después de lo que habían compartido bajo la lluvia. No después de que él la sostuviera en el vestidor sintiendo cómo desaparecía entre sus manos.

​—No voy a robarle a Francisco —dijo ella, con una dignidad que nació de las cenizas de su miedo.

​—Entonces prepárate para ver cómo el León te desgarra —Elias sacó un sobre de su chaqueta y lo golpeó rítmicamente contra su palma—. Tengo fotos de tus visitas al hospital, Andrea. Tengo el diagnóstico final firmado por Méndez. Francisco es un hombre orgulloso. ¿Crees que querrá a una "moribunda" administrando su imperio? Le recordará a su propia invalidez. Te odiará por recordarle que todo es efímero.

​La angustia de Andrea se volvió física. Sentía que el aire se volvía sólido, imposible de tragar. Elias la estaba arrinconando en el único lugar donde ella era vulnerable: su deseo de ser vista por Francisco como una igual, no como una carga.

​—Él me ama —susurró ella, más para convencerse a sí misma que a él.

​—El amor de un hombre como Francisco Valdivia se alimenta de poder, no de lástima —se burló Elias—. Y tú, querida, eres la definición misma de la lástima en este momento. Mírate, apenas puedes mantenerte en pie.

​En ese momento, el sonido del motor del Bentley de Francisco resonó en la entrada. Elías se enderezó, ajustándose el nudo de la corbata con una calma aterradora.

​—Ahí está tu salvador —dijo Elias—. Tienes tres minutos para decidir. O me das la clave de transferencia ahora, o esta noche dormirás en la calle con tu corazón roto en todos los sentidos posibles.

​Andrea miró la puerta. Imaginó a Francisco entrando, con su bastón de plata, buscando su voz para orientarse. Imaginó la decepción en su rostro si Elías soltaba su veneno. La tensión en la habitación era asfixiante. Sus dedos buscaron instintivamente el frasco de pastillas en su bolsillo, pero su mano temblaba tanto que el frasco cayó al suelo, rodando bajo una consola de mármol.

​—¡Decide! —presionó Elias, dando un paso hacia ella.

​Andrea cerró los ojos, sintiendo un sudor frío recorrer su nuca. El miedo a la verdad era, en ese instante, más letal que la enfermedad misma. Estaba atrapada entre el hombre que quería usar su sangre para hacerse rico y el hombre que le había entregado su alma sin saber que ella estaba a punto de romperla por causas ajenas a su voluntad.

​—No... —logró articular Andrea, mientras la puerta principal empezaba a abrirse y el sonido del bastón de Francisco golpeaba el umbral, marcando el inicio de una confrontación que Andrea temía no sobrevivir.

​ La silueta de Francisco recortada contra la luz del atardecer, entrando en un hogar que ya no era un refugio, sino un nido de víboras donde la sangre y la traición estaban a punto de manchar el mármol que ella tanto se había esforzado por limpiar.

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Carleone Gutierrez
Años como así.?? que tanto tiempo paso pues desde que se conocieron y la operación.??🤔🤔
Carleone Gutierrez
Años como así.?? que tanto tiempo paso pues desde que se conocieron y la operación.??
Elia María Ramírez Rodríguez
Poco a poco se van a ir entendiendo y llevando mejor.....
🌹🌷🥀
Elia María Ramírez Rodríguez
Ojalá no se enamoren de Andrea, es un matrimonio para vengarse de sus tíos.....🥀🌹🌷
Elia María Ramírez Rodríguez
Cuando la ambición corrobr el alma del ser humano no les importa pisotear el dolor de una persona lastimada. En mi pueblo hay un dicho muy cierto a este capitulo con esa víbora de Beatríz Del árbol caído todos quieren hacer leña 🪵.....🥀🥀🥀
Nataly Rodriguez
na había querido comentar nada hasta ver dónde llevaba esto. pero no puede ser que estoy termine con ella muerta y el con vista . noo no lo acepto. autora por favor que ella no muera
Fernanda
me gusta la trama como ella está dispuesta a todo por el 🙏😘🙏❤️
Adriana Ruiz
👏👏👏 excelente novela,, xfa 🙏 más capítulos 💚
celimar
me gusta esta historia 🙏🏽😘
celimar
interesantes 🥰🥰
celimar
me gusta 😍😍
Celina Espinoza
super interesante 🙏😍🥰
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