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BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Amor en la guerra / Superhombre / Omegaverse
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Lilith Gray lo perdió todo dos veces: Primero a su familia en la masacre de la manada Darkfire, y luego su corazón, cuando el hombre que le juró amor eterno la rechazó al encontrar a su "Compañera" predestinada.
Seis años después, la niña frágil había muerto. Ahora todos la conocian como "La Aniquiladora", una guerrera de élite que solo vive para el deber y el combate. Su objetivo es claro: convertirse en la Guardiana Real del Rey Rowan, el Licántropo más temido y poderoso del mundo.
Pero en la ceremonia de su nombramiento, el destino le juega una última carta. Al primer roce, el vínculo se desata: el Rey no quiere solo su lealtad, la quiere a ella. Lilith deberá elegir entre su libertad como guerrera o el poder absoluto como la Reina que nunca buscó ser.
¿Podrá entregarse al hombre por quien tanto lucho en proteger?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 014: A ganar

Lilith Gray

El peso de la mañana se sentía como una losa sobre mis hombros, pero mi cuerpo se movía con la precisión de un reloj suizo. Lo primero que hice al despertar fue alcanzar el móvil sobre la mesita de noche. La pantalla se iluminó con una cascada de notificaciones: más de trescientos mensajes en el grupo de los finalistas. Pía y Jay estaban en un estado de histeria colectiva, alternando entre el "¡¿QUÉ DEMONIOS PASÓ?!" y el "¿LILITH, ESTÁS VIVA?".

Los ignoré. No por falta de cariño, sino porque si empezaba a dar explicaciones ahora, mi mente se fragmentaría antes de pisar la arena. Bloqueé el teléfono y caminé hacia el armario.

Allí estaba. El uniforme del torneo final descansaba sobre una percha, impecable, imponente. Estaba confeccionado en cuero negro de la más alta calidad, reforzado con placas de Kevlar y discretas incrustaciones de plata en las articulaciones. En el pecho, grabado con hilos de seda gris oscuro, destacaba el escudo de la Guardia Real: un lobo rampante sosteniendo una espada. Me lo puse con dedos ágiles. Se ajustaba a mis curvas y a mis músculos como si hubiera sido cosido sobre mi propia piel; era aterradoramente perfecto, casi como si el destino supiera exactamente cuánto espacio necesitaba para moverme.

Me hice mi característica trenza despeinada, dejando algunos mechones libres para que no me molestaran en la cara, y delineé mis ojos con negro intenso, dándole a mi mirada ese aspecto de depredador que tanto me había servido en el Ala Norte.

—Hoy no, Artemis —susurré, sintiendo a mi loba dar vueltas, ansiosa por sentir el aroma del Rey—. Hoy somos soldados.

Al salir al pasillo, me encontré con Jay y Pía. Ambos lucían el mismo uniforme, pero sus rostros eran un poema de confusión y reproche fingido. Pía estaba recostada contra la pared con los brazos cruzados, y Jay me miró de arriba abajo antes de soltar una carcajada amarga.

—Vaya, Pía, mira quién es —dijo Jay en tono de broma, aunque sus ojos buscaban respuestas—. Parece que ahora ya no somos importantes. Ella nos dejó de lado por la realeza.

—Tienes razón, Jay —secundó Pía, fingiendo indignación—. Ni siquiera una explicación pudo darnos la infeliz. Nos dejó allí parados con la boca abierta mientras el Rey rugía como si estuviéramos en una película de época.

Me reí, sintiendo que un poco de la tensión en mi pecho se disolvía. Fui directo hacia Jay. Él siempre había sido como mi hermano mayor; tiene esa estatura imponente y ese aura de calma que me hace sentir protegida, amada y pequeña a la vez. Con Jay no necesito ser la "Aniquiladora". Con él puedo bajar la guardia. Me hundí en su abrazo y él me rodeó con sus brazos fuertes, dándome un beso protector en la coronilla.

—Tranquila, shhh —susurró Jay, mientras Pía se unía al abrazo—. Ya pasó. Puedes desahogarte si quieres. Estamos aquí.

—Estoy aterrada —confesé en un susurro, escondiendo la cara en su hombro—. Estoy confundida. Es mi mate, chicos. El Rey es mi compañero. Y después de lo de James... yo no quería esto. No quería que un vínculo decidiera mi vida otra vez.

—Lo sabemos, Lili —dijo Pía, apretando mi mano—. Pero eres la mujer más fuerte que conocemos. Si alguien puede manejar a un Rey arrogante y seguir siendo ella misma, eres tú.

Nos separamos y bajamos al vestíbulo. Allí estaban Débora y Kevin. Al verme llegar, ambos se cuadraron instintivamente. Había una chispa de reverencia en sus ojos que nunca antes había visto. Ya no me miraban solo como a su líder de ala; me miraban como a la mujer que había desafiado al soberano frente a toda la nación. Eso, lejos de incomodarme, me inyectó una dosis de adrenalina pura.

—Escuchen —dije, usando mi voz de mando, segura y reconfortante—. Sé que este torneo es lo más difícil que hemos enfrentado. Hoy vamos a demostrar de qué estamos hechos. Estoy orgullosa de todos ustedes. Si fuera por mí, los cinco entraríamos en la Guardia hoy mismo, pero de todo corazón... que gane el mejor.

Juntamos nuestras manos en el centro, una pirámide de cuero negro y determinación.

—¡Por el reino! —gritamos al unísono, aunque en el fondo de mi mente una voz pequeña añadió: "y por nuestra libertad".

Subimos a la combi blindada. El interior era una caja de metal hermética. No veíamos nada, no escuchábamos nada del exterior. El silencio era denso, interrumpido solo por el sonido de nuestras respiraciones.

—¿Creen que será un combate cuerpo a cuerpo entre nosotros? —preguntó Pía, rompiendo el silencio. Sus dedos tamborileaban nerviosos sobre sus rodillas.

—No lo creo —respondió Débora—. Sería un desperdicio de talento eliminarnos entre nosotros de esa forma.

—Puede ser un combate, pero contra otra cosa —sugirió Kevin—. O un reto de supervivencia. Hay mucho misterio en este inicio.

—Recemos a la Diosa para que no sea algo que incluya la muerte de uno de nosotros —dije con voz firme—. Pase lo que pase, mantengan el juicio.

De repente, a lo lejos, un sonido empezó a filtrarse por las paredes blindadas. Vítores. Gritos de alegría. Una multitud rugiendo. Nos miramos entre nosotros, agudizando nuestros sentidos. El vehículo se detuvo y las puertas traseras se abrieron de golpe, inundando el interior con una luz cegadora.

Al bajar, quedamos en shock. Estábamos en el centro de una arena gigantesca, un coliseo moderno que quitaba el aliento. Las gradas estaban a reventar; miles de personas gritaban nuestros nombres, agitando banderas con los colores de la capital. Pero lo más impresionante era el terreno: en la arena mas bien, no había arena, sino un bosque frondoso, lleno de árboles enormes, maleza espesa y una abertura al fondo que parecía conectar con el bosque extenso que rodeaba la ciudad.

—Diosa Luna… —susurró Jay a mi lado.

De pronto, los altavoces tronaron. La voz del Rey Rowan llenó el espacio, alegre, poderosa y cargada de una autoridad que me hizo vibrar el pecho.

—¡Bienvenidos al Coliseo de los Olvidados! —gritó, y la multitud enloqueció—. Aquí demostrarán su fuerza, su agilidad y, sobre todo, su juicio al tomar decisiones bajo presión. Tienen exactamente una hora.

Me tensé. Busqué con la mirada hacia el palco real. Allí estaba él, sentado en su trono de obsidiana, luciendo una túnica militar que lo hacía ver más imponente que anoche. Sus ojos no se despegaron de mí ni un segundo.

—Cada uno elegirá un arma para defenderse —continuó Rowan—. Cada uno actuará por cuenta propia, salvando su propio pellejo. Lucharán contra pícaros renegados que han sido liberados en el recinto para cazarlos. Los tres primeros que crucen la meta final en el Ala Sur de la ciudad exterior, ganarán su lugar en la Guardia. ¡Les deseo suerte y que la Diosa los acompañe!

Nos dirigimos a la mesa de armas. Había de todo: espadas, dagas, hachas, lanzas. Jay tomó su ballesta pesada. Pía agarró dos cimitarras cortas. Kevin un martillo de guerra y Débora una lanza de punta de plata.

Yo caminé con paso lento, sintiendo la mirada de Rowan quemándome la nuca. Me detuve frente a un arco largo, negro mate, hecho de fibra de carbono y tendón de licántropo, con un carcaj lleno de flechas de punta de obsidiana. Era un arma de precisión, de distancia, de cazador.

Lo tomé, probé la tensión de la cuerda y, en un movimiento impulsivo que hizo que Artemis aullara de éxtasis, saqué una flecha, la encajé y tensé el arco apuntando directamente hacia el palco real. Directamente al corazón del Rey.

La multitud ahogó un grito de asombro. Los guardias reales alrededor de Rowan se tensaron, llevando las manos a sus espadas. Jay y Pía se quedaron congelados.

Rowan no se movió. No parpadeó. Al contrario, una sonrisa de puro desafío y orgullo se dibujó en sus labios. Sus ojos brillaron con ese rojo licántropo, aceptando el reto. Sabía que no iba a disparar, pero también sabía que yo le estaba diciendo: “Puedo matarte si quiero, no me subestimes”.

Bajé el arco con una sonrisa de suficiencia y guardé la flecha en el carcaj.

—¡Qué coraje tienes, Lilith! —murmuró Pía, con el rostro pálido—. Casi causas un incidente internacional.

—Solo le estaba recordando las reglas del juego —sonreí.

En ese momento, una campana ensordecedora sonó por todo el coliseo.

—¡CORRAN! —grité.

Nos lanzamos hacia el bosque. En cuanto mis botas tocaron la maleza, el mundo exterior desapareció. Ya no había prensa, no había pasado, no había James. Solo quedaba el rastro de los renegados ocultos entre las sombras y el camino hacia la meta.

Corrí a una velocidad que solo la adrenalina y el entrenamiento de cinco años podían otorgar. Me separé del grupo instintivamente; el Rey había dicho que era cada uno por su cuenta, y aunque me dolía dejar a mis amigos, sabía que para ser la mejor debía actuar con la frialdad de una Alfa.

De repente, un olor a rancio y sudor agrio me golpeó. Un pícaro saltó desde una rama superior, con las garras extendidas. Sin dejar de correr, saqué una flecha, giré sobre mi propio eje y disparé. El proyectil le atravesó el hombro, clavándolo contra el tronco de un roble mientras yo seguía mi camino sin mirar atrás.

—Uno menos —susurré.

El bosque se volvía más denso a medida que nos acercábamos a la salida hacia la ciudad exterior. Los gritos de la arena se desvanecían, reemplazados por el sonido de las ramas rompiéndose y los gruñidos de los renegados que Rowan había soltado como perros de caza.

Sentía a Artemis empujándome, dándome una visión nocturna superior. “Derecha, Lilith”, advirtió.

Me agaché justo a tiempo para esquivar un hacha que pasó zumbando sobre mi cabeza. Rodé por el suelo, saqué dos flechas a la vez y las disparé en una parábola perfecta. Dos gritos de dolor confirmaron que mis blancos habían caído.

Me puse en pie, jadeando, y miré hacia atrás por un segundo. A lo lejos, vi el palco real. Rowan seguía allí, una figura oscura y poderosa observando mi progreso a través de las pantallas tácticas.

—Esto es solo el comienzo, Rey —dije para mis adentros, retomando la carrera—. Si crees que este torneo me va a quebrar, es que no tienes idea de lo que una Alfa de Darkfire es capaz de hacer por su libertad.

El Ala Sur estaba lejos, y el bosque era un laberinto de peligros, pero mi sangre ardía con un propósito nuevo. No iba a entrar a esa Guardia como la compañera del Rey. Iba a entrar como la guerrera que él no podría controlar. La verdadera cacería acababa de empezar.

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Kawtar Chilah
para cuando la actualización??
Kawtar Chilah
ais que bonito😭😭😭
JZulay
waoooo...🤯....intenso !!!
JZulay
🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/.....Artemisa, no da tregua ...
golosa /Drool/
JZulay
poderoso !!!! 💪🏼
JZulay
muy decida....y sus voluntades parecen de hierro /Slight/
Haber de qué cuero, sale más correas /Proud/
JZulay
/Drool/ y vaya que muy tenso 🧵..../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Slight/
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/....👑.....no la tendrás fácil....🤭
el terminará postrándose...serás tú /Tongue/
JZulay
para variar los Alfas siempre dandose gustitos fuera del vínculo 🤨
JZulay
💪🏼👏🏼👏🏼👏🏼/Ok//Good/ con todo Gray
JZulay
literal !!!!......seguro te convertirás en reina 👑
JZulay
🫣...no James...eso no se vale 🥺
Kawtar Chilah
la historia me encanta, y está genial, pero, un capítulo por día es muy poco
CINVAN
🥰🥰 me encanta
CINVAN
esto se pone bueno
CINVAN
vamos a ver qué trae este viaje
CINVAN
Perro que se joda
CINVAN
No te preocupes Lili vendrá algo mejor
CINVAN
Perro sin vergüenza
CINVAN
pobre Lili 😭😭
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