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Ceo No Soy La Madre De Su Hijo

Ceo No Soy La Madre De Su Hijo

Status: En proceso
Genre:CEO / Padre soltero / Matrimonio arreglado
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella pasa una noche con un Ceo Y ese luego la secuestra al creer que ella esconde a su hijo

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15

Valentina se quedó en silencio.

—¿…Así que simplemente me dejas ir? —preguntó, incrédula.

Mateo asintió lentamente.

—Sí. Si eso es lo que quieres. No quiero que sufras más de lo necesario.

Ella frunció el ceño. Algo dentro de ella no confiaba en esa calma.

—¿Y el comunicado? —preguntó, aún dudosa—. ¿Vas a mentir a la prensa solo para… cubrir esto?

Él la miró de reojo, serio pero con un brillo apenas perceptible en sus ojos.

—No es mentira. Solo… lo manejaremos a nuestra manera.

Valentina suspiró y se recostó en el asiento, intentando calmar su corazón que todavía latía a mil por hora.

—Esto es… demasiado confuso.

Mateo giró hacia ella, apoyando una mano en el respaldo del asiento, muy cerca de ella, sin invadirla… todavía.

—Confusión… miedo… todo eso es parte de lo que siento por ti —dijo con suavidad—. Pero… no te preocupes. No voy a hacerte daño.

Ella tragó saliva, sintiendo un cosquilleo que no podía controlar.

—Entonces… ¿por qué no me dejas en paz? —preguntó

Valentina se quedó hipnotizada por un instante. Luego dio un paso atrás.

—Tengo que ir al baño —dijo, y salió corriendo.

Cielos… si esto fue peligroso. ¿Por qué tienes que ser tan apuesto, Mateo? Eres tan sexy… tan provocador… pensó ella, mientras sus mejillas ardían.

No puedo más… si esto sigue así, no sé qué pasará conmigo.

Al salir del baño, volvió con él.

—Ya es tarde, vamos a casa —dijo Mateo, subiendo a la limusina.

—Mateo… esto es suficiente —exclamó Valentina, con un hilo de desesperación en la voz.

—Ya lo sé —respondió él con calma—. Debemos terminar con todo esto de una vez.

—No soy la madre del hijo que buscas, así que… pongamos fin a esto —insistió ella.

—Está bien —dijo él, con un tono que pretendía ser firme—. Si eso realmente quieres, te voy a dejar ir.

—¿Sí? ¿Así… como si nada? —preguntó ella, sorprendida y dudando de sus oídos.

—Sí —respondió Mateo—. Te veo decidida… y no quiero que sufras.

Hizo una breve pausa y luego agregó con suavidad:

—Lanzaré un comunicado en la prensa. Diré que lo del compromiso fue un error, un malentendido… y luego te llevaré a casa.

Valentina se quedó en silencio, incapaz de procesar la mezcla de alivio y confusión que sentía. Pero algo dentro de ella… no podía dejar de sentir que esto… no era el final.

Llegaron a la mansión. Valentina se encerró en su habitación y se dejó caer en la cama, agotada. Mateo, en otra habitación, la miraba a la distancia desde la puerta antes de irse, pero no podía dormir.

La amo con locura… pensó él, con el corazón hecho pedazos. Pero si la estoy lastimando… lo mejor es dejarla ir. Aunque eso me desgarre el alma.

Así pasó una semana. Apenas se cruzaban. Apenas se hablaban. Cada silencio entre ellos era un recordatorio doloroso de lo que había en juego.

Hasta que llegó el día del comunicado de prensa. Valentina miraba desde lejos, preparándose para enfrentar la noticia, cuando de repente apareció Dylan con su novia, sonriendo con suficiencia.

—Sabía que era mentira —dijo Dylan, acercándose—. Mírate… alguien como tú no está a la altura de Mateo.

Su novia se reía detrás de él, cruel y segura.

Valentina no lo soportó. Dio un paso adelante, y sin pensarlo, le dio un golpe en la cara que lo dejó tambaleando.

—¡Yo no permito que digas eso! —gritó, y salió corriendo hacia Mateo.

—Yo quiero decir que… —intentó empezar Dylan, pero Valentina lo interrumpió sin dudar.

—¡Estamos más enamorados que nunca! —exclamó, levantando la voz para que todos la escucharan—. ¡Y no nos importa la opinión de nadie!

Y antes de que pudiera pensar más, lo besó con toda la fuerza de sus sentimientos acumulados.

Dylan, a la distancia, se moría de rabia. Su sonrisa arrogante se desvaneció. Su novia se quedó boquiabierta.

Pero Mateo… Mateo solo la sostuvo firme, devolviéndole el beso, y en ese instante, todo quedó claro: nadie, absolutamente nadie, se interpondría entre ellos.

—Lo siento… lo siento mucho —susurró Valentina, con la voz temblorosa—. No sé qué me pasó… es que ese imbécil de Dylan, mi ex… estuvo aquí y empezó a insultarme, diciendo que alguien como tú jamás estaría con alguien como yo… y… y…

—Shhh… está bien, cálmate, mi amor —dijo Mateo, abrazándola con fuerza—. No pasó nada.

—Lo siento… empeoré todo —murmuró ella, apoyando la cabeza contra su pecho.

—No es así —respondió él, con un suspiro, pero sus ojos estaban oscuros, cargados de furia contenida.

Porque ese imbécil… había insultado a la mujer de su vida. ¿Cómo se atrevía?

Mientras tanto, afuera, las noticias explotaban. Todas las portadas de revistas y medios digitales hablaban de ellos: “El CEO más poderoso del país comprometido con su novia secreta”, “Amor, lujo y controversia: Mateo Álvarez y Valentina Mora acaparan la atención”.

Valentina cerró los ojos un momento, respirando hondo.

—Esto es un desastre… —pensó—. Pero es culpa de ese imbécil.

Mateo, sintiendo su tensión, la apretó aún más contra él y murmuró al oído:

—No te preocupes… nadie toca a mi mujer. Nadie.

1
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo gracias
Tere Jimenez
cada capítulo es más interesante felicidades
Tere Jimenez
cómo que estamos muy intriga dos perdió la memoria y le robaron el bebé
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias por compartir
Karina Vazquez Gonzalez
interesante historia
💙💫Géminis 💫💙
🤭🤭
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