Ella renace en una novela que vio en su vida pasada, hará todo hasta lo imposible por cambiar su destino y no vivir atrás de un hombre que en cualquier oportunidad la traiciona. El interés amoroso de la protagonista en la novela será para ella la Villana no tan Villana…
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14. Bajar la calidad…
No me preocupa que publiquen las fotos que nos han tomado o que nos van a tomar, porque nadie malinterpretaría que pasa algo entre Alessandro y yo, y menos suponiendo que estoy locamente enamorada de Leonardo.
En Novamoda las cosas están dando un giro inesperado: Leonardo dándole más prioridad a Juliana, defendiéndose de las burlas de algunos empleados, empezando por Octave, que no para de insultar o burlarse por su apariencia poco agraciada.
—He hecho el informe que ha pedido sobre el manejo de estas últimas semanas y lamento decirle que para llegar a la meta que usted planteó tuve que reducir varios costos —menciona Juliana entregando el informe.
—¿A qué se refiere con reducir gastos? —¿En qué áreas se ha hecho? —pregunta Mateo.
—Hay que reducir 30 millones aproximados en los costos de las colecciones o hacer despidos —dice Juliana, pasando de Mateo a Leonardo.
—No, despidos no, no podemos hacer eso, tenemos la gente necesaria y, si alguien se entera de esto, mi cabeza puede peligrar, especialmente si se entera Damián Montenegro —Aprieta cada vez más su bola antiestrés.
Mateo se soba la nuca pensando alguna solución a este problema; es que nada de esto hubiera pasado si no hubieran exagerado con los objetivos solo para ganarle a Damián.
—La solución sería buscar telas de bajo costo —menciona Juliana jugando con sus dedos.
—¿Qué piensa de esto, Mateo? —Voltea a ver a su amigo del alma.
—Bajar la calidad de las telas sería una completa locura y usted lo sabe muy bien —le responde Mateo tomando asiento.
—Yo lo sé, pero prefiero hacerlo que dejar que Damián me gane —afirma Leonardo, decidido a cometer la mayor estupidez.
—Damián no será problema; se imagina que Octave se entere de lo que usted quiere hacer. Él nos matará; no solo eso, nos hará picadillo. —Se soba la frente.
—Como ustedes saben, yo no sé mucho de moda, así que no podría darles más alternativas —afirma Juliana mientras niega con la cabeza.
—Eso lo sé muy bien, Juli, pero también sé que usted está haciendo un buen trabajo. Dejaremos este tema así por el momento, aunque usted, July, le encargó que revise los precios de los vendedores de telas e insumos y me traiga el que más se asemeja a este plan —le dice poniendo sus manos en los hombros de July.
Ella asiente y se mete en su oficina, que más que oficina es una bodega de artículos viejos de presidencia. Al estar sentada en su escritorio, sonríe al recordar cómo Leo la tomó de los hombros estando muy cerca de ella.
Leonardo le pide a Madison que mande a llamar a los ejecutivos de Nova Moda; cuando estos están reunidos, él y Mateo entran a la sala.
—Los he citado hoy porque debemos ponernos a trabajar ya —dice Leonardo, abriendo la reunión.
—Es lo que hacemos cada día, Leonardo —menciona Octave sonriendo.
—Pues no veo que estés trabajando en una nueva colección —levanta una ceja.
—Jaja, qué gracioso, nomás dime para cuándo la quieres —responde Octave sacando una libreta para comenzar a anotar.
—La quiero lista para dentro de cuatro semanas, empezando desde ahora —le dice Leonardo dando un aplauso.
—Qué buen chiste —ríe Octave mientras anota, ya que para él no sería fácil hacer una colección en cuatro semanas.
—No es ningún chiste, la quiero para dentro de cuatro semanas y a finales de esta semana quiero ver los diseños en mi escritorio —Comienza a caminar hasta estar detrás de Octave; este no voltea a verlo ni aunque quisiera.
—Hacer las cosas apresuradas nunca salen bien, pero bueno, ¿quién soy yo para quejarme? —dice anotando las fechas para después salir de la oficina.
La reunión no dura bastante, ya que lo más importante ya ha sido informado; lo demás es mejor que nadie lo sepa por el momento y siempre, aunque sabe que las cosas nunca salen como uno quiere y la verdad puede salir a la luz cuando menos lo espera, aunque cuando eso suceda, sus objetivos ya están cumplidos y no tendrá nada que temer.
En París las cosas van de mejor en genial; la marca a la que está representando Gyni, los encargados ya se están reuniendo con ella para aprobar la joyería que llevará cada día de esta semana; además, se le hará entrega del atuendo que ha sido confeccionado especialmente para ella.
—Buenas tardes —dice Giny al solo entrar a la habitación que parece todo un set de fotografía.
—Mi querida Ginebra, te estábamos esperando —La dueña de la marca se acerca y la saluda de abrazo.
—Muero por saber qué tienes preparado para mí —sonríe caminando junto a Catalina, la dueña de la marca.
—Esta vez te llevarás una gran sorpresa —Hace una seña a su asistente para que vaya por los artículos.
Me acerco junto con ella a ver la sección de fotos que están teniendo las modelos; mis ojos se posan en los hermosos vestidos. Las chicas parecen hadas; si así será el vestido que tengo que usar, será toda una pasada.
—Te gusta —pregunta Catalina al ver mi mirada fija en los diseños.
—Son preciosos —digo sin apartar la mirada.
Ella toma mi brazo y me pide que la siga; así lo hago. Entramos en otra habitación conectada. Al entrar, mis ojos se abren con sorpresa al ver 4 vestidos hermosos; cada detalle está en el lugar justo. Al acercarme y tocar su tela, es tan suave como si tocara una nube.
—Mira los accesorios —me pide.
—Guau, son bellísimos. Me acerco para apreciar mejor cada conjunto de joyas; mi mirada se posa en uno que trae su collar, aretes, pulsera y la cereza del pastel son un par de anillos a juego.
— Sabes que somos los mejores en joyerías, y el especial para la última noche es este, donde los anillos serán intercambiados con otro modelo de la marca. —Toma el conjunto de los anillos.
—¿Y quién es ese otro modelo? —Mi curiosidad pudo más, pero la disimulo, aunque con la pregunta siente que me di a conocer.
—Alessandro Moretti, un excelente modelo —dice Catalina.
Lo sabía, digo pensando, son tantas coincidencias que nos unen, y si comenzamos a jugar, mis ojos escanean las joyas, deteniéndose en el par de anillos; mi sonrisa se engancha.