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¡EL AMANTE DE UN MILLONARIO!

¡EL AMANTE DE UN MILLONARIO!

Status: Terminada
Genre:CEO / Fantasía LGBT / Posesivo / Completas
Popularitas:68.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: kircha

LGBT ⚠️➕🔞 NO DENUNCIAR 🔞➕⚠️ si no le gusta el contenido simplemente no leer....

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13: el vestido roto

Los preparativos de la boda avanzaban como un reloj suizo: preciso, caro y sin margen para errores. Minji se había convertido en el centro de todo. Desde su mansión en Azabu dirigía un equipo de wedding planners, floristas importados de Holanda, chefs franceses que volaban exclusivamente para probar menús y diseñadores que traían muestras de telas desde Milán cada dos días. Ella aprobaba cada detalle: la disposición de las mesas en el salón imperial del Eclipse Grand, los arreglos de orquídeas blancas que costaban más que un auto de lujo, la lista de canciones para el cuarteto de cuerdas durante la ceremonia en el Santuario Meiji.

Pero nada era suficiente.

Esa mañana, en el atelier privado que habían montado en la tercera planta de la mansión, Minji se probaba el vestido de novia por tercera vez en la semana. Era una pieza única: seda duquesa marfil con encaje francés hecho a mano, escote ilusión, cola de tres metros que caía como agua. La modista principal —una mujer de sesenta años con manos temblorosas por los nervios— ajustaba el dobladillo mientras Minji giraba frente al espejo de tres cuerpos.

Entonces pasó.

Un alfiler mal colocado se soltó. El encaje del corpiño se enganchó en el borde de la mesa auxiliar. Se oyó un rasgón seco, pequeño pero definitivo. Un hilo suelto se convirtió en una carrera de diez centímetros en el panel lateral.

El silencio fue absoluto.

Minji miró el espejo. Luego a la modista.

Luego explotó.

—¿Cómo es posible que una profesional como tú no sepa sujetar un maldito alfiler? —gritó, la voz subiendo de tono hasta volverse aguda—. ¿Sabes cuánto cuesta este vestido? ¿Sabes cuánto tiempo tardaron en bordarlo a mano? ¡Eres una inútil!

La modista retrocedió un paso, pálida.

—Señora Takahashi, fue un accidente… lo arreglamos en una hora, se lo juro…

Minji se acercó, el vestido aún puesto, la cola arrastrándose por el suelo.

—¿Una hora? ¿Crees que voy a esperar una hora porque tú no sabes hacer tu trabajo? —Levantó la mano y le dio una bofetada abierta que resonó en la habitación. La modista se llevó la mano a la mejilla, los ojos llenos de lágrimas—. ¡Fuera! ¡Todas fuera! ¡No quiero verlas aquí hasta que traigan un vestido nuevo que no esté arruinado por incompetentes!

Las tres asistentes y la modista salieron corriendo, casi tropezando entre ellas. Minji se quedó sola frente al espejo, respirando agitada. Se miró. El rasgón era visible, pero no irreparable. Aun así, las lágrimas de rabia le brillaron en los ojos. No por el vestido. Por el control que se le escapaba cada día que pasaba.

Sauching no había preguntado ni una vez por los preparativos. Solo asentía cuando ella le mandaba fotos o actualizaciones por mensaje. “Perfecto”, respondía. O “adelante”. Nada más.

Mientras tanto, en el penthouse, Sauching seguía trabajando sin pausa. Llamadas a las seis de la mañana, reuniones virtuales hasta medianoche, viajes relámpago a Seúl para cerrar una adquisición de hoteles boutique. Su fortuna crecía en silencio, como siempre.

Pero no olvidaba a Yougmin.

Cada pocos días, una transferencia aparecía en la cuenta del chico: cantidades generosas, sin explicación. “Para lo que necesites”, decía el concepto. Yougmin ya no protestaba. Usaba algo para ropa, comida, libros. El resto lo dejaba acumularse. No quería sentirse más comprado de lo que ya se sentía.

Una noche, Sauching llegó con una caja negra envuelta en lazo rojo. La dejó en la mesa del comedor sin ceremonia.

—Ábrela.

Yougmin obedeció. Dentro había un conjunto de lencería negra: corpiño de encaje transparente con tirantes finos, tanga a juego, medias de liga con bordes de satén. Todo delicado, caro, diseñado para resaltar cada línea del cuerpo.

Sauching se sentó en el sofá, piernas abiertas, mirada fija.

—Póntelo.

Yougmin no dudó. Fue al dormitorio, se cambió. Cuando salió, la luz tenue del apartamento hacía que el encaje pareciera una segunda piel oscura. El corpiño le apretaba la cintura, dejando ver los pezones a través de la tela. Las medias subían hasta medio muslo, la liga tensa contra la piel.

Sauching no dijo nada al principio. Solo lo recorrió con la mirada, lento, hambriento.

—Ven.

Yougmin se acercó. Sauching lo tomó por la cintura y lo sentó a horcajadas sobre él. Las manos subieron por la espalda, sintiendo el encaje bajo los dedos. Bajaron hasta las caderas, apretando la tela contra la piel. Yougmin jadeó cuando Sauching tiró de la tanga hacia un lado con un dedo, rozando justo donde más lo necesitaba.

La noche se volvió más sensual que nunca. El encaje rozaba con cada movimiento, el satén de las ligas se tensaba y soltaba, el corpiño se arrugaba bajo las manos de Sauching. Yougmin se movía encima, lento al principio, luego más rápido, dejando que el placer lo recorriera en oleadas calientes mientras Sauching lo observaba, lo tocaba, lo llevaba al límite sin prisa. Cuando llegaron juntos, fue con un gemido compartido, el encaje húmedo y arrugado, los cuerpos temblando pegados.

Después, tendidos en el sofá, Yougmin apoyó la cabeza en el pecho de Sauching.

—Quiero trabajar —dijo de repente.

Sauching alzó una ceja.

—¿Por qué?

—Porque me aburro aquí solo todo el día. No quiero ser solo… esto. Quiero hacer algo. Ganar algo yo.

Sauching lo miró un momento largo.

—Está bien. Pero nada peligroso. Nada que te exponga.

Yougmin asintió.

Dos días después, empezó a trabajar como mesero en un restaurante de la cadena Lumière. Era uno de los más discretos: Lumière Noir, en Ginza, ambiente íntimo, clientela de alto poder adquisitivo pero sin flashes. Mesas separadas por biombos, luz baja, jazz suave de fondo.

Yougmin llevaba el uniforme negro impecable: camisa blanca ajustada, chaleco, pantalón recto. Servía platos con precisión, sonreía lo justo, respondía con voz calmada. Nadie sabía quién era. Nadie preguntaba.

Pero el restaurante pertenecía a la familia de Minji.

Y Minji, aunque no lo sabía aún, tenía a su futuro esposo y a su amante bajo el mismo techo corporativo.

Yougmin no lo pensó demasiado. Solo quería sentir que tenía algo propio. Algo que no dependiera completamente de Sauching.

Mientras servía una mesa de cuatro ejecutivos, miró por la ventana hacia la calle iluminada. La boda estaba a dos semanas.

Y él seguía allí, sirviendo vino caro a desconocidos, esperando la próxima llamada de Sauching.

Sin saber cuánto tiempo más duraría esa espera.

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Pamela Edgar
señora usted si entiende
Pamela Edgar
MINJI....HAS PERDIDO
Pamela Edgar
jajajaja mi mamá dijo lo mismo cuando me descubrió de bisexual, dijo: "¿cómo no lo vi?, falle en madre, porque nunca me lo dijiste" jajaja 🤣, no te preocupes Sauching, se le va a pasar en un mes y medio aprox
Pamela Edgar
¡¡¡TE QUIERO SAUCHING!!! felicidades ya estás enamorado 🎉🎊🥰
Pamela Edgar
¡¡que bonitooooo!! ❤️❤️‍🔥AMOR, AMOR🎵 AMOR, AMOOOOOOOORRRRRR~~🎵🎵
Pamela Edgar
Yougmin vale la humillada ¡¿VERDAD!?
Pamela Edgar
a ver viejito rancio, Sauching podrá ser un hijo de maíz tres mil pero no me lo vas a venir a golpear, quieres ¿pelea? ¡conmigo!
Pamela Edgar
Taeyong bien fiel
Pamela Edgar
yo pensé que Taeyong Hiba a decir: "Nono muy mal hermanito, no sabía eso de ti 🙊 *modo súper iper sarcástico*"
Pamela Edgar
¡¡Ayyyy!! pero Minji,¡¡¡comparte!!!
Candy Cira 🥂💃🌹❤️🙃
Me Encanta de principio a fin👏🏻😊😊💃🍷✨
Candy Cira 🥂💃🌹❤️🙃
Wuaooooo! primera historia que leo de tí! y me encantó muchísimo sin tanta complicación! mucha adrenalina y sobre todo entrega ❤️un amor tierno que nace de la nada sin buscarlo! también deja ver cómo una familia daña a sus hijos teniendo oportunidades para ser felices y lo dejan a un lado por la arrogancia perdiéndose en el ego! muy lamentable el final de esa chica .... Felicidades👏🏻👏🏻👏🏻💃🍷 voy por más de tú creatividad 😉
Pamela Edgar
Taeyong el salvador de secuestros
Pamela Edgar
me olvidé por completo de Taeyoung
Pamela Edgar
nooooo, cavaron su tumba
Pamela Edgar
AJAJAJAJAJAJAA
Pamela Edgar
ahora te amo 😎
Pamela Edgar
por algo dice la canción: "PREFIERO SER SU AMANTE ~~🎵🎵"
Pamela Edgar
DEFINITIVAMENTE a Yougmin le va mejor
Pamela Edgar
BUENO, Yougmin tiene mil privilegios a comparación de Minji /Frown/
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