Mía una de 19 años es obligada a casarse con un mafioso por culpa de su hermana gemela ella está pagando
su hermana era una drogadicta siempre estaba en problemas mano a la mujer de un mafioso y el por venganza decide casarse con ella para hacerla pagar todos los días por haber arrebatado al amor de su vida
sus padres por proteger a su princesa entregaron a mía una hija que ellos cautiva
NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 13
Estoy feliz… y creo que hace mucho no me sentía así.
Después de hablar con Joseph durante un mes entero, donde él venía todos los días a verme al trabajo, todo empezó a cambiar. Al principio era solo un cliente… después alguien con quien hablaba… y sin darme cuenta, se volvió alguien importante.
Me invitaba a comer, a pasear… siempre atento, siempre pendiente de mí.
Hoy puedo decir que hace cinco meses que somos novios.
Aunque… no todo es perfecto.
Hace dos semanas que no lo veo. Se fue a Italia por trabajo… y desde entonces, no he podido hablar con él.
—¿No te contesta? —pregunta Perla apoyándose en la barra.
—No… lo llamé cuatro veces y me da apagado —respondo preocupada—. ¿Y si le pasó algo?
Perla suspira.
—Tranquila, Mía. Es un hombre de negocios… debe estar ocupado. A veces ni tiempo tienen para respirar.
Asiento, intentando convencerme.
—Sí… debe ser eso…
Dejo el celular y sigo trabajando. Últimamente viene mucha gente y termino agotada todos los días.
Mi abuela quiere que deje el trabajo… pero no puedo. Necesito mantenerme ocupada… necesito sentir que estoy construyendo algo por mi cuenta.
Con Perla nos hicimos muy amigas. A veces incluso se queda a dormir en casa.
De Hanna no sé nada… y quizás es mejor así.
Y de Renzo…
Ya dejé de pensar en él.
O al menos eso intento.
Porque ahora… mi mente está en Joseph.
Lo quiero.
Es atento, dulce cuando quiere, y cuando estoy con él… me hace olvidar todo.
Aunque nos vemos poco por su trabajo… cada momento juntos vale la pena.
En otro lugar
—Eres una estúpida, Hanna… mira lo que provocaste.
La voz de Renzo rompe el silencio como un disparo.
Hanna baja la mirada.
—Yo… no pensé que esto pasaría… perdóname.
Renzo pasa una mano por su cabello, completamente alterado.
—¡Mía no sabe nada! —grita—. No tiene idea de que ese hombre
se acercó a ella para llegar a mí.
El silencio se vuelve pesado.
—Si Joseph le llega a tocar un solo pelo… juro que acabo con todo.
Renzo respira hondo, intentando controlarse… pero no puede.
—Me dejé estar… —dice con voz más baja—. Me consumí… me hundí… pensando en ella.
Cierra los ojos.
—Quería encontrarla… pedirle perdón… empezar de nuevo…
Aprieta los puños.
—Y ahora está con él… con mi peor enemigo.
Sus ojos brillan de rabia.
—Yo sé cómo es Joseph… sé lo que quiere.
Se gira bruscamente.
—Voy por ella.
Hanna lo mira, sintiendo culpa por primera vez en mucho tiempo.
—Renzo…
—Voy por Mía… por su amor… por su perdón.
Hace una pausa.
—Y esta vez… nadie la va a tocar.
—¡Vamos! —grita.
Los hombres se movilizan de inmediato.
Hanna los sigue.
Por dentro… sabe que todo se salió de control.
Joseph
Joseph D’Lucca ya lo sabía.
Sabía que Renzo se iba a mover.
Sabía que todo iba a explotar.
Pero no le importaba.
Había esperado demasiado tiempo.
—Llegarán pronto —dice Fran, uno de sus hombres—. ¿Qué hacemos?
Joseph se apoya contra la camioneta.
—Espérame aquí… voy a buscar a Mía.
Fran frunce el ceño.
—¿Por qué no esperamos a Renzo y lo eliminamos de una vez?
Joseph sonríe de lado.
—No… hoy tengo otros planes.
Mira hacia el horizonte.
—Quiero divertirme un poco antes.
Pero en el fondo…
También hay algo que no quiere admitir.
Porque Mía… no es solo un plan.
Y eso empieza a ser un problema.
Esa noche
Estoy cerrando el local.
Estoy agotada.
Solo quiero llegar a casa, bañarme y dormir.
Mañana será otro día igual.
Cierro la puerta, doy vuelta…
Y de repente alguien me agarra por la cintura.
Me sobresalto.
—¡Suéltame!
Intento soltarme, pero es más fuerte que yo.
Entonces escucho una risa.
Una risa que conozco.
Me giro.
—¡Joseph!
—¿Me extrañaste? —dice sonriendo.
Lo abrazo fuerte.
—Tonto… me asustaste.
Él me besa… y yo le correspondo sin pensarlo.
—Vine a buscarte —dice—. Tengo una sorpresa.
—¿Qué sorpresa?
—Sorpresa… —responde, tomándome de la mano.
Subimos a su camioneta.
En el camino me venda los ojos.
—Joseph… no veo nada.
—Confía en mí.
Después de varios minutos, el vehículo se detiene.
Me ayuda a bajar.
Siento que entramos a un lugar cerrado… luego un ascensor.
Mi corazón late rápido.
Finalmente, se detiene.
Escucho una puerta abrirse.
Sus manos en mi cintura.
—Ya puedes ver.
Me quita la venda.
Y me quedo sin palabras.
—Joseph… esto es hermoso…
El lugar está decorado con pétalos de rosas rojas, velas encendidas… una mesa elegante con comida y champagne.
Nunca nadie había hecho algo así por mí.
—Quiero que seas feliz —dice besando mi mano.
Lo miro.
Y sonrío.
—Lo soy… gracias.
Cenamos, reímos… todo parece perfecto.
Pero su celular suena.
—Perdón… es importante —dice alejándose.
—No hay problema… voy a ducharme.
Entro a una habitación… pero hay una puerta cerrada.
Voy a otra.
Me baño rápido, me cambio.
Cuando salgo… él no está.
Me siento en la sala a esperarlo.
Pasan unos minutos.
Vuelve.
—Perdón… era trabajo.
—Está bien.
—Ven… aún falta algo.
Me lleva a la habitación cerrada.
Abre la puerta.
Y ahí…
Un corazón de pétalos sobre la cama.
—Joseph…
—¿No te gusta?
—Sí… es solo que… nadie hizo algo así por mí.
Él se acerca.
—Hoy quiero que olvides todo lo malo.
Me besa.
Sus manos recorren mi espalda… me acerca más a él.
Me dejo llevar.
Esa noche mía se entrega completamente a Joseph
Por un momento… todo desaparece.
El pasado.
El miedo.
Renzo.
Todo.
Pero lo que yo no sé…
Es que para Joseph…
Esta noche significa algo completamente distinto.
Porque aunque la desea…
Aunque la tiene frente a él…
Mía sigue siendo…
La debilidad de su enemigo.
Y el comienzo de una guerra.