Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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XI — UNA PROPUESTA
Un mes y contando...
Fin de semana...
Mensaje de Felipe:
¿Este hombre está loco?... Definitivamente, vuelvo a leer su mensaje y le respondo.
< No hay NO como respuesta bruja > ¿Me llamo bruja?
< Esta bien... viejito > Nadie juega conmigo así.
< Mueve tu trasero bruja. Ya llego >
Me levanto, como flecha, en tan pocos mensajes y ya pasaron como 20 minutos, bueno mentira, los estuve releyendo una y otra vez.
« Me encanta, me encanta Felipe » siento elefantes en mi estómago, luego de refrescarme salgo, mi mami está en la sala leyendo su librito.
— ¡Madre! voy a ir de paseo con Felipe — Me observa picara y yo ruedo los ojos — Regresaremos en la noche — Digo — ¿Estarás bien un rato mientras estoy afuera?
— Estaré bien Tabatha diviértanse — Le abrazo, mientras en eso llega el loco de Felipe armando un escándalo, está feliz lo puedo ver, y yo solo ruedo los ojos cuando lo veo, parece un niño de 8 años insisto.
— Buenos días a las mujeres más preciosas que verán mis ojos hoy — Nos da un beso y un abrazo a cada una, está vestido super relax, con unos lentes de aviador espectaculares y sus hoyuelos lindos — Estas linda princesa, ¿Nos vamos? —Y yo asiento, y me vuelvo a despedir de mi mami y nos fuimos, íbamos escuchando música, cantando, y lo más importante comiendo.
Un par de horas después, el olor a mar me llega y sin evitarlo veo una hermosa playa, mis ojos abren como platos y mi boca también « ¡No lo puedo creer! Dios mío no puede ser, estoy feliz, Felipe me trajo aquí, ¡me trajo a la playa! »
— ¡¿Vamos a la playa?! —Le pregunto con cara de sorpresa y el asiente sonriente, mientras yo pego un grito que hace que él se tape los oídos, estoy muy emocionada — ¡Si! —Chillo como mocosa, pero no importa me encanta estar aquí.
— Si fuera sabido que ibas a gritar así, me traigo unos tapa oídos —Le miro con sorpresa y le saco la lengua... hombre Idiota.— Te la voy a cortar si lo vuelves a hacer —Me dice en tono serio y yo finjo que no me importa.
Estamos en una casa de playa, bastante cerquita a ella, solo con salir al corredor y ya está a la vista, se siente tan bien aquí, se respira paz, tranquilidad y mucha calma. Sin duda me encanta el mar...
— Tabatha —Me llama Felipe sacándome de mis pensamientos.
— Dime —Se para frente a mí y a los segundos, saca una cajita rosada de terciopelo, la abre y me muestra el interior: es un hermoso collar, muy sencillo como me gustan y tiene un dije con la inicial de mi nombre una hermosa "T" en curva, lo toma, cierra la cajita y la guarda, me mira fijamente a los ojos.
— Tabatha, quiero darte este pequeño collar, como muestra de mi cariño, el cual tengo por ti — Me mira sonrojado y continua — Desde hace muchos días atrás he querido decirte que... — suspira y mira al suelo — me enamoré de ti, de tus ocurrencias, de tus locuras, de esa Tabatha que para todo sonríe, de esa que tiene un buen chiste, una burla, me enamoré perdidamente como un loco de Tabatha Blanc, la mocosa más traviesa que puede haber en este planeta, eres preciosa, te admiro por ser como eres, no cambies jamás, eres única Tabatha Blanc — Da un beso suave en mi mejilla y se coloca detrás de mí, pone mi cabello a un lado y sus toques son tan delicados, suaves apenas perceptibles, coloca el collar y vuelve a acomodar mi cabello, me toma de mi mano y me gira — Prometo cuidarte a partir de este momento.
Me mira fijamente y se acerca, su nariz y su aliento rozan mis labios, sin pensarlo cedí a él y me besa. Sus labios son tan suaves y delicados, me besa con tanto cuidado de no querer lastimarme, como si fuera una joya exquisita, me encantan sus labios, fue un beso suave, largo, y con mucho cariño, se separa de mi por falta de aire y reímos « ¡ES MI PRIMER BESO! »
— Hoy estoy aquí para que empieces a ser feliz — asiento con una sonrisa.
— Gracias Felipe, es un bonito gesto —Seguimos agarrados de manos — Solo prométeme una cosa por favor —El asiente y me mira fijamente esperando — No me lastimes —Él quedó sorprendido y espere su acción.
—Jamás te lastimaría Tabatha, jamás. —Me toma y me da un pequeño beso para sellar la promesa — Ahora ¡A divertirnos señorita! —Con eso ultimo dicho, salimos a los muelles y nos esperaban los encargados, nos pusimos más cómodos yo usé unos shorts rasgados y el brasier de mi traje de baño rojo, mis lentes de sol y nos montamos en unas motos acuáticas.
Felipe ni se diga, su torso desnudo, bien trabajado, sus lentes que le quedan espectaculares, qué más puedo pedir si tengo una vista perfecta, en primera fila.
— ¡Agárrate fuerte Tabatha! — asiento mientras nos dirigíamos en las motos, yo sentía la brisa soplar mi largo cabello, se siente tan espectacular, me siento viva, abrazo a Felipe y él toma una de mis manos, mientras maneja con la otra y deja dulces besos, y ríe mientras damos varias vueltas alrededor de la playa.
¡ESPECTACULAR!
— No me quiero bajar —Hago puchero y el ríe— ¿Una vueltita más sí? —Hago ojos de gatito abandonado y él sigue negando.
— Vamos princesa, nos esperan — Y con esa última frase, pudo más mi curiosidad que las ganas de dar otra vueltita.
— ¿Adónde vamos? —Se acerca y me da un pequeño beso, y acaricia mis mejillas, las cuales ya están como un camarón por este sol infernal, pero exquisito.
— A un yate — ¿Que? ¿Qué dijo? ¿Yate? Y se aleja así sin más, y yo con la boca abierta — ¡Cierra la boca te entrarán moscas! —Espeta burlón, y yo corro hacia el hasta subirme a su espalda para que me cargue.
— Tienes sobre peso guapa, aunque me gusta agarrar carnes — Yo le doy un pequeño golpe en el hombro mientras reímos a carcajadas, hasta que llegamos de nuevo a otro lado del muelle donde hay muchos yates de diferentes tamaños, todos preciosos, que emoción — Baja hermosa —Bufa sarcástico y yo bajo, no sin antes pellizcar su mejilla.
— ¿Cuál de todos es Felipe? Son tantos... — Él sonríe, y me toma de la mano para ir junto a los camareros y el capitán del yate.
— Señor Felipe bienvenido — Les saluda el capitán, Felipe asiente a su saludo— Señorita Tabatha bienvenida a bordo —expresa con elegancia, que guapo.
— Gracias — Le dedico una sonrisa tímida, mientras se preparan para tomar rumbo, Felipe me lleva al minibar.
— ¿Que deseas tomar Tabatha? —Me pregunta divertido.
— Un cóctel sería exquisito —Se ríe por mis muecas.
— Traviesa — « Soy tu traviesa Tabatha » pienso para mí — ¿Algún bocadillo princesa? — Asiento en respuesta y al ratito trae una bandeja de varias frutas cortadas en un perfecto orden exquisito, y los aromas que desprenden, abren el apetito de mi paladar — ¿Quieres una uva o una fresa? —Yo río porque quiero ambas y le señalo con mis dos dedos, y sonríe sorprendido — Eres una comelona — Ambos reímos y así estuvimos hasta el almuerzo, bebiendo exquisitos cócteles, tomamos el sol en la superficie del yate, nadamos un poco, dormí un poco mientras Felipe dirigía el timón del yate, él tomó varias fotos de nuestros momentos juntos, no quiero que esto termine, ha sido un día magnifico.