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Luna De Instinto

Luna De Instinto

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

En un pueblo donde el tiempo parece haberse detenido y los secretos pesan más que las palabras, Melika Rivas siempre creyó conocer a las personas que la rodeaban. Hasta que empezó a notar cosas imposibles. Chicos demasiado fuertes. Miradas que esconden algo salvaje. Noches donde el bosque parece respirar. Y en medio de todo aparece Orión Lurks, el mejor amigo de su hermano, tan misterioso como peligroso. Alguien que parece saber más sobre ella de lo que debería. Mientras la luna llena se acerca, Melika descubrirá que en su pueblo existen secretos capaces de destruir familias, despertar monstruos… y cambiarla para siempre.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Para que duermas

La casa volvió al silencio.

Pero no al de antes.

 

Era un silencio distinto.

 

Más vigilado.

 

Melika estaba acostada en su cama, con la luz apagada y los ojos abiertos hacia el techo.

No podía dormir.

 

Lo intentó.

Varias veces.

 

Cerrar los ojos.

Respirar lento.

Quedarse quieta.

 

Pero no servía.

 

El cuerpo no le respondía igual.

 

Seguía sintiendo cosas.

 

El viento rozando la ventana.

Un leve crujido en la madera.

Respiraciones… lejanas.

 

Ya no era tan intenso como antes.

Pero tampoco era normal.

 

Era como si el mundo no se apagara nunca.

 

Melika giró sobre un lado.

Después sobre el otro.

 

Nada.

 

El cansancio estaba.

Pero el descanso no.

 

Cerró los ojos con fuerza.

 

Y por un segundo…

 

creyó escucharla otra vez.

 

La voz.

 

Muy baja.

Muy lejana.

 

Como si supiera que no era el momento.

 

Melika apretó las sábanas.

—Por favor… —murmuró.

No sabía a quién le hablaba.

 

Un golpe suave en la puerta.

 

Melika abrió los ojos.

 

—¿Puedo? —la voz de Ícaro.

 

Ella dudó.

Solo un segundo.

 

—Sí.

 

La puerta se abrió despacio.

 

Ícaro entró sin hacer ruido.

Cerró detrás de él.

 

La habitación quedó en penumbra.

 

No dijo nada al principio.

Solo se acercó y se sentó en el borde de la cama.

 

Melika lo miró.

 

Ya no parecía el mismo de antes.

 

No distante.

No burlón.

 

Distinto.

 

Más… cercano.

 

—No podés dormir —dijo.

 

No era pregunta.

 

Melika negó apenas.

 

—Todo es muy fuerte —murmuró.

 

Ícaro asintió.

Como si entendiera exactamente a qué se refería.

 

Silencio.

 

Y entonces—

 

—¿Te acordás cuando eras chica? —dijo él, de repente.

 

Melika frunció levemente el ceño.

—¿De qué?

 

—De las historias.

 

Ella dudó.

 

—Un poco.

 

Ícaro miró hacia la ventana un segundo.

 

—Siempre pedías la misma —dijo—. La del lobo que no sabía que lo era.

 

Melika lo miró.

 

Algo en su pecho se tensó.

 

—No me acuerdo bien.

 

—Era un lobo que vivía entre personas —continuó él, en voz baja—. Pensaba que era igual a todos.

 

Su voz era tranquila.

Rítmica.

 

—Pero había noches… donde escuchaba cosas que nadie más escuchaba.

 

Melika cerró los ojos lentamente.

 

—Y no entendía por qué.

 

El tono de Ícaro era casi… calmante.

 

—Hasta que alguien le dijo la verdad.

 

Silencio.

 

Melika respiró más lento.

 

El ruido en su cabeza empezó a apagarse.

 

—¿Y qué pasaba? —murmuró, apenas.

 

—Que ya no podía volver a ser como antes.

 

Sus palabras no fueron duras.

 

Fueron… suaves.

 

Como si no quisiera asustarla.

 

Melika ya casi no pensaba.

 

El cansancio la estaba alcanzando por fin.

 

—Pero aprendía —continuó Ícaro—. A escuchar menos. A elegir qué oír.

 

Su voz se volvió más lejana.

 

Más difusa.

 

Melika dejó de responder.

 

Su respiración se volvió profunda.

 

Constante.

 

Ícaro la observó un momento.

 

Esperó.

 

Hasta estar seguro.

 

Entonces se inclinó apenas hacia ella.

 

Muy despacio.

 

Sus dedos se alzaron.

 

Y tocaron su frente.

 

El gesto fue preciso.

 

Controlado.

 

Como si lo hubiera hecho antes.

 

Como si supiera exactamente dónde.

 

Trazó un símbolo.

 

Lento.

 

Invisible.

 

Pero cargado de intención.

 

El aire pareció tensarse un segundo.

 

Y luego…

soltarse.

 

Melika no se movió.

 

No lo sintió.

 

Ya estaba dormida.

 

Profundamente.

 

Por primera vez en toda la noche.

 

Ícaro bajó la mano.

 

La observó un segundo más.

 

Algo en su expresión cambió.

 

No era alivio.

 

Era preocupación.

 

Se levantó sin hacer ruido.

 

Caminó hacia la puerta.

 

Antes de salir, se detuvo.

 

Miró hacia la cama una vez más.

 

—Perdón —murmuró.

 

Y se fue.

Melika no escuchó.

Pero algo dentro de ella…

si

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Maia abril Romero
me gusto☺️
Maia abril Romero
me gusto/Smile/
Max x: Gracias por leer 🥰
total 1 replies
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