Cicatrices que arden
Fueron inseparables… hasta que el mundo los rompió.
Ahora, entre peleas y destino, sus caminos vuelven a cruzarse.
Porque hay amores que no se olvidan…
aunque duelan como una herida abierta.
Un vínculo imposible de romper.
Un amor que nunca dejó de arder.
NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 12: No puedes esconderte del pasado
La mañana en el pueblo era distinta.
Silenciosa.
Lenta.
Casi… amable.
El sol entraba por la ventana del pequeño local.
El polvo flotaba en el aire.
Y el sonido de cajas moviéndose rompía la calma.
Kakucho estaba trabajando.
Concentrado.
O al menos… eso intentaba.
—Eso va allá —dijo el hombre mayor señalando una estantería.
—Sí.
Kakucho levantó la caja.
Pesada.
Pero no se quejó.
Porque ese tipo de cansancio…
era distinto.
No dolía en el corazón.
Por un momento…
todo parecía normal.
Hasta que la puerta se abrió.
CLIN.
La campanita sonó.
—Buen día—
Kakucho se congeló.
Esa voz.
No.
Giró lento.
Y ahí estaba.
Chifuyu Matsuno.
Mirándolo.
Directo.
Silencio.
El tiempo se detuvo.
—…Kakucho?
El nombre cayó pesado.
Kakucho sintió un nudo en el pecho.
—…Chifuyu…
Su voz fue baja.
Tensa.
—¿Qué haces acá? —preguntó Chifuyu, acercándose.
Kakucho dio un paso atrás.
—Trabajando.
Pausa.
—¿Estás solo?
Esa pregunta.
Directa.
Peligrosa.
Kakucho lo miró.
—¿Izana está contigo?
Silencio.
Chifuyu parpadeó.
—¿Qué?
—Respóndeme.
Su voz tembló apenas.
—¿Está contigo?
Chifuyu negó.
—No.
Pausa.
—No está conmigo.
El aire salió de golpe del pecho de Kakucho.
Como si recién ahora pudiera respirar.
—…bien…
Bajó la mirada.
—Escucha…
Dio un paso más cerca.
—Por favor…
Chifuyu lo miró.
—No le digas dónde estoy.
Silencio.
—Te lo pido.
Había algo en su voz.
Algo que Chifuyu no esperaba.
No era miedo.
Era cansancio.
—Tranquilo —respondió finalmente—
no voy a decir nada.
Kakucho levantó la mirada.
—¿En serio?
Chifuyu asintió.
—Sí.
Pausa.
—Pero estás hecho un desastre.
Kakucho soltó una pequeña risa.
—Lo sé.
—¡EH!
Ambos se giraron.
El hombre mayor los miraba desde el fondo.
—¡¿Van a trabajar o van a quedarse hablando todo el día?!
Chifuyu sonrió.
—Tío, tranquilo.
Kakucho parpadeó.
—¿Tío?
Chifuyu caminó hacia él.
—Sí.
Señaló al hombre.
—Él es mi tío.
El hombre levantó la mirada.
—¿Amigo tuyo?
—Sí —respondió Chifuyu—
va a trabajar conmigo.
El hombre lo miró.
—Hmm…
Pausa.
—Espero que no se hayan escapado por algún problema.
Silencio.
Kakucho tensó la mandíbula.
Chifuyu respondió rápido.
—No tío, sabes cómo soy.
El hombre suspiró.
—Eso no me da mucha esperanza.
Kakucho casi se ríe.
—Vayan a trabajar —ordenó.
Chifuyu levantó una ceja.
—¿Él va a trabajar… y yo no?
El hombre lo miró.
—¿Viniste de visita?
—Bueno…
—Entonces trabaja.
Silencio.
—No vas a comer de arriba.
Kakucho no pudo evitar sonreír.
Chifuyu lo miró.
—No te rías.
—Lo siento.
Pero no lo sentía tanto.
Ambos empezaron a trabajar.
Moviendo cajas.
Ordenando.
Pero el ambiente…
seguía cargado.
—Así que… te escondiste acá —dijo Chifuyu.
Kakucho no respondió de inmediato.
—No me escondí.
Pausa.
—Me fui.
—Es lo mismo.
Silencio.
—No —dijo Kakucho—
no lo es.
Chifuyu lo miró.
—¿Tan mal estaba?
Kakucho dejó la caja.
—No entiendes.
—Explícame.
Silencio.
—Izana…
Pausa.
—no sabe soltar.
Chifuyu cruzó los brazos.
—Y vos tampoco.
Eso lo dejó quieto.
—Si no… no estarías así.
Kakucho bajó la mirada.
—…
—Todavía pensás en él.
Silencio.
—Todo el tiempo.
Kakucho cerró los ojos.
—Cállate.
Pero no lo negó.
El trabajo continuó.
Pero ahora…
más pesado.
Más real.
Porque por más lejos que estuviera…
Izana…
seguía ahí.
🌸🌸🌸🌸..... 🌸🌸🌸🌸...... 🌸🌸🌸🌸......
El silencio en la cabaña era incómodo.
Pesado.
Como si el aire mismo estuviera esperando que algo pasara.
Izana Kurokawa estaba sentado.
Inclinado hacia adelante.
Los codos sobre las rodillas.
El teléfono en la mano.
Lo miraba.
Sin hacer nada.
Pero pensando demasiado.
—Llama —dijo Takemichi Hanagaki.
Izana no respondió.
—Sabes que puede saber algo.
Silencio.
—La madre de Chifuyu…
Eso…
lo hizo reaccionar.
Izana levantó la mirada.
Y sin decir nada…
marcó.
El tono sonó.
Una vez.
Dos.
—¿Hola?
Una voz amable.
Tranquila.
—¿Señora? —dijo Izana—
soy Izana.
—Oh, Izana —respondió ella—
¿todo bien?
Silencio.
—Necesito saber algo.
La mujer dudó.
—¿Qué pasa?
Izana apretó el teléfono.
—¿Chifuyu está con usted?
—No…
Pausa.
—Pero me llamó.
El aire cambió.
—¿Cuándo?
—Hace poco —respondió—
me dijo que estaba en la casa de su tío…
Izana se quedó quieto.
—…con Kakucho.
Silencio.
Pesado.
—Ah… no… —dijo ella de repente—
eso no tenía que contarte—
Pero ya era tarde.
Izana cortó.
El teléfono quedó en su mano.
Sus ojos…
cambiaron.
Ardían.
—Lo encontré.
Takemichi se levantó de golpe.
—¿Dónde?
—Con Chifuyu.
Pausa.
—En la casa de su tío.
El aire se volvió tenso.
—Vamos —dijo Izana.
Se puso de pie.
Pero antes de dar un paso—
—No.
Ken Ryuguji habló.
Izana lo miró.
—¿Qué?
—No vas a ir así.
Silencio.
—¿Así cómo?
—Como estás ahora.
Draken dio un paso adelante.
—Si vas así…
Pausa.
—vas a cometer un error.
Izana no respondió.
Pero sus manos estaban tensas.
—No voy a esperar —dijo.
—No te estoy diciendo que esperes —respondió Draken—
te estoy diciendo que pienses.
Silencio.
Mikey intervino.
Manjiro Sano lo miró fijo.
—Hermano…
Pausa.
—si vas así… lo vas a perder de verdad.
Eso…
lo frenó.
Izana apretó los dientes.
Respiró.
Fuerte.
Una vez.
Dos.
Y finalmente…
Se sentó.
—…
El silencio volvió.
Pero esta vez…
era distinto.
Era control.
Forzado.
La puerta de la cabaña se abrió.
CLACK.
Takemichi levantó la mirada.
Y lo que vio…
lo dejó en silencio.
Draken entraba.
Pero no solo.
Mikey estaba demasiado cerca.
Demasiado.
—…
Takemichi parpadeó.
—¿Interrumpo algo?
Mikey se separó rápido.
—¡No!
Draken sonrió apenas.
—Tal vez.
—Cállate —murmuró Mikey.
Izana los miró.
Y por primera vez en horas…
no parecía furioso.
Parecía… cansado.
—Ya era hora —dijo.
Takemichi suspiró.
—Si no vas vos… voy yo.
Izana levantó la mirada.
—¿Qué?
—Ese inútil no me dijo nada —dijo Takemichi—
¡Chifuyu apareció y no dijo nada!
Silencio.
—Voy a buscarlo yo.
Se giró.
Pero—
—Espera.
Izana se levantó.
—¿Qué?
—Deja que estos dos…
Miró a Mikey y Draken.
—terminen lo que sea que están haciendo.
Silencio.
Mikey se tensó.
—¡NO ESTAMOS HACIENDO NADA!
Draken se rió.
—Relájate.
Izana giró.
—Y después…
Pausa.
—nos vamos.
El aire cambió.
—¿En serio? —preguntó Takemichi.
Izana lo miró.
Y esta vez…
no había duda.
—Sí.
Pausa.
—Voy a ir por él.
Silencio.
Pero esta vez…
no era impulsivo.
Era decisión.
💕💕💕💕......💕💕💕💕......💕💕💕💕......
Izana: “Voy tranquilo…”
También Izana: ojos en llamas, listo para destruir medio pueblo
Takemichi: “Si no vas vos, voy yo”
Draken y Mikey: entrando sospechosamente pegados 👀
Y uno pensando…
¿van a rescatar a Kakucho o a armar MÁS problemas?
Porque en esta historia:
nadie habla claro…
pero todos sienten demasiado
Si te gustó, deja tu mensaje
con cariño Luna Auol 🌸