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REINA SIN CORONA (El Verdadero Poder Es Atreverse A Amar.

REINA SIN CORONA (El Verdadero Poder Es Atreverse A Amar.

Status: Terminada
Genre:Romance / Pérdida de memoria / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:20.4k
Nilai: 5
nombre de autor: R Torres

Estrella Portugal nació en cuna de oro y pasó casi treinta años construyendo un imperio empresarial internacional, convenciendo al mundo de que no necesitaba a nadie, haciéndose dueña de cada lugar donde pisaba y dejando atrás el amor, confundiéndose incluso con el deseo.

Pero un accidente borra su memoria y también la coraza que siempre la protegió, ahora no recuerda su divorcio, su poder, ni a Lucio Salvatierra, el hombre diez años menor que la ama y logró ver el alma de la mujer implacable, que asusta a todos los demás.

Ahora, en medio de la confusión, su corazón laterá con miedo, con deseo, con libertad, por alguien que cree no conocer, pero la hace vibrar y no pide permiso; sin saber, que el imperio que había construido puede venirse abajo, y la ayuda vendrá de quien menos se lo espera.

¿Será capaz Estrella de no dejar ir el amor cuando recupere la memoria?

🔞⚠️🔥 LA NOVELA PODRIA CONTENER ESCENAS PARA MAYORES DE 18 AÑOS🔥⚠️🔞

LIBRO VI (Penúltimo)
Colección AMORES QUE SANAN

NovelToon tiene autorización de R Torres para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

11. Eres mía (+21)

...⚠️Advertencia: El capítulo tiene contenido exclusivo para público adulto.🔞🔞🔞...

El cuerpo de Lucio aún temblaba cuando sus dedos se cerraron con fuerza alrededor de la muñeca de Estrella, arrastrándola tras él como si el contacto con su piel fuera la única cosa que lo mantenía en pie. 

No hubo palabras. No las necesitaba. El silencio entre ellos era más elocuente que cualquier confesión, el crujido de sus pies descalzos sobre el mármol frío, el sonido húmedo de sus respiraciones entrecortadas, el latido acelerado de sus corazones sincronizados en un ritmo salvaje.

La puerta del baño se abrió de golpe, rebotando contra la pared con un golpe seco. Lucio no se detuvo. Con un movimiento brusco, giró el grifo de la ducha hacia el agua fría y, sin soltar a Estrella, la empujó bajo el chorro helado. 

Ella jadeó, el cuerpo arqueándose instintivamente hacia atrás, pero él la sujetó con más fuerza, arrastrándola contra su pecho. El agua cayó sobre ellos como una cascada de agujas, golpeando sus pieles enrojecidas, resbalando por los surcos de sus cuerpos aún marcados por el sudor y los moretones frescos de sus dedos. 

Estrella cerró los ojos, los labios entreabiertos en un gemido ahogado, mientras el frío le robaba el aliento, pero no se apartó.

- “Joder”, maldijo Lucio entre dientes, sintiendo cómo el agua helada le quemaba la piel como si fuera ácido. 

Pero no era dolor lo que lo mantenía allí, sino la manera en que el cuerpo de Estrella se estremecía contra el suyo, cómo los botones de su pecho se endurecían al instante, rozando su torso como dos puntos de fuego. 

Sus manos, antes clavadas en los estantes de la biblioteca, ahora se deslizaron hacia abajo, buscando algo a qué aferrarse. Encontraron las caderas de ella, los dedos hundiéndose en la carne blanda con una posesión que no admitía réplica.

- “Esto es una mala idea”, murmuró Estrella, pero su voz carecía de convicción. 

Sus uñas se clavaron en los antebrazos de Lucio, no para empujarlo, sino para sujetarse, como si temiera que el agua los arrastrara por separado. Él rió, un sonido ronco y sin humor, mientras su otra mano se enlazaba en su cabeza, obligándola a mirarlo. El agua les pegaba en la cara, mezclándose con las lágrimas que escapaban de los ojos de ella por el frío, pero ninguno apartó la mirada.

- “Todas las buenas ideas a veces no lo son al principio”, respondió él.

Antes de que ella pudiera replicar, su boca se estrelló contra la de Estrella. No fue un beso. Fue una reclamación. Sus labios estaban fríos por el agua, pero sus lenguas se encontraron calientes, hambrientas, como si el frío solo hubiera avivado el fuego que llevaban dentro. 

Estrella gimió contra su boca, el sonido vibrando en la garganta de Lucio, y él aprovechó para profundizar el beso, sus dientes rozando el labio inferior de ella antes de morderlo con justeza. El sabor a sal y a ella lo inundó, haciéndole olvidar el frío, el agotamiento, todo menos el cuerpo que se retorcía entre sus brazos.

Sus manos no permanecieron quietas. Mientras una seguía en su nuca, la otra descendió, trazando el contorno de su columna vertebral con una lentitud deliberada, como si estuviera memorizando cada centímetro de su piel. 

Cuando llegó al final, no se detuvo. Sus dedos se deslizaron entre sus nalgas, encontrando el calor húmedo de su entrada con una precisión que hizo que Estella se estremeciera violentamente. No la penetró. No aún. Solo la acarició, dibujando círculos lentos y tortuosos, sintiendo cómo se contraía bajo sus yemas, cómo su respiración se volvía más errática con cada segundo.

- “Lucio”, jadeó ella, rompiendo el beso, su frente apoyada contra la de él. El agua les caía en cascada por los rostros, pegando mechones de pelo a sus sienes. “No podemos... no aquí”, añadió.

- “Aquí”, repitió él, su voz un gruñido gutural. “Justo aquí. Donde el agua lava todo menos lo que realmente importa”. 

Y sin esperar respuesta, la giró con brusquedad, presionando su pecho contra la pared de azulejos fríos. El contraste entre el mármol helado y el calor de su cuerpo la hizo jadear, pero antes de que pudiera protestar, sintió el cuerpo de Lucio pegarse al suyo, su erección dura y palpitante aplastándose entre sus nalgas; ella no recordaba que él estaba repitiendo uno de sus encuentros más apasionantes, como si buscara alguna manera de conectar sus recuerdos.

No hubo preliminares esta vez. No los necesitaban. Con un movimiento rápido, Lucio separó las piernas de Estrella con su rodilla, abriéndola para él, exponiéndola. 

El agua seguía cayendo sobre ellos, resbalando por su espalda, acumulándose en el hueco de su cintura antes de caer en un río entre sus muslos. Él no la penetró de inmediato. En cambio, su mano se deslizó entre sus piernas, encontrando su feminidad. Dos dedos se hundieron en su interior sin aviso, curvándose hacia arriba para rozar ese punto que sabía la volvería loca.

- “Dime que no lo quieres”, desafió Lucio, su aliento caliente contra su oreja, mientras sus dedos trabajaban dentro de ella con una crueldad experta. “Dime que esto es un error y me detengo” añadió.

Estrella apretó los labios, pero el sonido que escapó de su garganta fue cualquier cosa menos una negación. Era un gemido roto, desesperado, el tipo de sonido que hacía cuando estaba al borde y no quería admitirlo. Sus manos se aplastaron contra la pared, las uñas raspando los azulejos en busca de algo a qué aferrarse mientras su cuerpo se balanceaba al ritmo de sus dedos, empujándose contra ellos sin vergüenza.

- “No puedo”, confesó ella finalmente, su voz quebrada. “No puedo decirlo porque sería una mentira”, agregó.

Eso fue todo lo que Lucio necesitaba. Retiró sus dedos con un sonido húmedo y, sin darle tiempo a prepararse, la empaló de un solo embestida. Su masculinidad, gruesa y palpitante, se hundió en ella hasta el fondo, estirándola de una manera que la hizo gritar. 

El agua ahogó el sonido, pero no el eco de su placer, que resonó en el baño como un latido. Lucio gruñó, sus caderas golpeando contra sus nalgas con un ritmo implacable, cada embestida más profunda que la anterior, como si estuviera tratando de fundirse con ella.

- “Eres mía”, dijo él con sus manos agarrando sus caderas con tanta fuerza que sabía que dejaría moretones.

Estrella no respondió con palabras. En cambio, empujó hacia atrás, encontrando su ritmo, sus cuerpos chocando bajo el agua con un sonido carnal que se mezclaba con sus jadeos. Cada vez que él se hundía en ella, el agua salpicaba alrededor de ellos, creando un ritmo hipnótico que coincidía con el de sus caderas. Sus pechos, aplastados contra la pared, se movían con cada embestida, y Lucio no pudo resistirse. Una de sus manos abandonó su cadera para deslizarse hacia adelante, encontrando uno de los botones de su pecho. Lo pellizcó con fuerza, retorciéndolo entre sus dedos hasta que ella gritó, su cuerpo contrayéndose alrededor de su masculinidad como un puño.

- “Así”, susurró él, sintiendo cómo su propio orgasmo se acercaba, un calor abrasador que empezaba en la base de su espina dorsal y se extendía como lava.

Estrella gritó, su cuerpo sacudiéndose violentamente mientras el orgasmo la atravesaba como un relámpago. Sus paredes internas se apretaron alrededor de él. 

Con un rugido, Lucio se hundió en ella una última vez, inundándola mientras el agua fría seguía cayendo sobre ellos, creando una contradicción de sensaciones que los dejó a ambos temblando.

Por un momento, solo hubo silencio, roto por el sonido del agua y sus respiraciones entrecortadas. Lucio se quedó dentro de ella, su frente apoyada contra su hombro, sintiendo cómo el corazón de Estrella latía contra su pecho. No hubo palabras. No las necesitaba, porque ambos sabían que, sin importar cuántas veces dijeran que era un error, volverían a hacerlo, una y otra vez.

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Doris Angelica Pinzón Avila
si quiero el epílogo hoy de Camila y Sebastián
Doris Angelica Pinzón Avila
que bonito final, aunque Melisa haya fallecido por haberse involucrado con quien no debía, lo bueno es querido se resolvió y todos quedaron con sus parejas, gracias autora R Torres, un abrazo
Betty Saavedra Alvarado
La asesora quiere el poder de todo no se saldrá con la suya
Betty Saavedra Alvarado
Una conversación que da mucha tranquilidad y paz a Camila con su madre
Lorylain B
Definitivamente me encanta Sebastián!!🫶💝🥰😘
Doris Angelica Pinzón Avila
pura pasión entre ellos dos
Olga Ortiz
un capitulo hermoso, ahora si Camila sabe lo que es el amor y Sebastian hará un muy buen trabajo estoy segura de eso, gracias escritora eres lo máximo🥰🔥🔥
Betty Saavedra Alvarado
Joseph ya tienes una mamá Estrella junto con zLucio te van a cuidar
Betty Saavedra Alvarado
Camila a vivir tu amor olvídate del mundo juntos Sebastián olvídate del celular
Betty Saavedra Alvarado
Bella foto de Camila y sebas parecen dos adolescentes enamorados
Betty Saavedra Alvarado
Para el amor no hay edad cuando ama con el corazón cuando don uno solo Estrella y Lucio serán felices después bde todo lo vivido
Betty Saavedra Alvarado: Joseph los une mas
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Lucio y Estrella están en su noche de bodas
Betty Saavedra Alvarado
Roxana un capítulo lleno de erotismo Camila lo está sintiendo con mucha pasión deseó su primera vez al lado de Sebastián
Betty Saavedra Alvarado: Roxana todo depende de ti
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
No hay duda entre Lucio y Estrella hay fuego pasión que no se puede controlar
Rossana🥰
el poder es el vicio de muchos y su perdición
Rossana🥰
Sebastián eso nunca se va acabar, estarás listo, para luchar o enfrentarlo junto a Camila, es esa pieza para destruir al imperio, es la sucesora, otra generación, otra piedra en el zapato para muchos, q quieres Sebastián estar en la zona de confort o en la candela
Rossana🥰
allí está la respuesta o soporte q busca, pase lo q pase, uds están en una línea muy delgada, prueba q hay q ver si pueden soportar, Camila más fuerte a su manera y tu con enfrentar una realidad q estaba allí, tu padre
Limaesfra🍾🥂🌟
eso es bueno
Olga Ortiz
creo que la parte de Camila y Sebastian le falto algo más😁
Rosana ❤️: Haciendo caso a la petición ☺️
total 2 replies
Olga Ortiz
que bonita pareja hacen y se complementan con mucho amor🥰🔥
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