En un reino donde el honor y los sueños se entrelazan, la princesa Aitana Bornik de 42 años ha vivido más desamores que alegrías. Tras rechazar a su primer amor para no detener su ambición, y enfrentar traiciones desgarradoras, ha decidido que el amor no es para ella.
Pero su vida da un giro inesperado cuando un misterioso Omega de 47 años aparece en su camino, dispuesto a desafiar sus muros.
¿Podrá la princesa abrir su corazón una vez más, o el destino la arrastrará hacia un matrimonio por conveniencia?
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Cap 2: Omega
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Los días siguientes a este, Aitana junto a sus soldados se encargaron de sepultar a sus compañeros muertos, reforzar la seguridad de la frontera, ayudar a los aldeanos afectados y sobre todo, se encargaron de interrogar a los bárbaros que habían capturado.
Después de haber dejado todo en orden, la general dió la orden de recoger todo para partir hacia la capital de Aethelgard.
Ya llevaban tres días de viaje, los soldados estaban un poco agotados, Pero con anhelo de ver a sus familiares.
— General, lo mejor es acampar por esta noche y continuar el viaje mañana a primera hora— aconsejó Roderick, viendo el atardecer caer
— Tienes razón, da la orden de detenerse para acampar.
El capitan asintió, y se alejó de la mujer para ir a dar la orden de detenerse para acampar. Con la orden dada, todos detuvieron su paso, para levantar el campamento y preparar algo sencillo para cenar. Aitana por su parte, también levantó su carpa y se sentó a charlar con algunas alfas, que lamentaban la muerte de sus compañeros y pensaban la manera adecuada de darle la noticia a los familiares.
— Ustedes tienen razón, Pero no importa la manera en que se dé la noticia, será una noticia devastadora— comentó Aitana
— Usted tiene razón, general— agregó una de las soldados
— Aún así trataremos de ser lo más considerados posibles. También se les dará la indemnización correspondiente y el homenaje adecuado por dar sus vidas para la paz de nuestro reino— comentó la general
Mientras charlaban, la comida les fue llevada. Después de cenar, cada uno fue a sus carpas y los encargados de la seguridad tomaron sus puestos.
Antes del amanecer, Aitana se despertó, viendo la luz del sol filtrarse tenuemente a través de la carpa. La mujer dejó escapar un leve suspiro, para luego ponerse algo cómodo y salir de allí, disfrutando de la brisa fresca de la mañana y el canto de las aves.
— “ Lo mejor es ir al lago cercano a asearme un poco”— pensaba mientras veía a uno que otro soldado salir de su carpa
Perdida en sus pensamientos, Aitana caminaba hacia el lago cercano, sintiendo cómo el viento fresco acariciaba su rostro. A medida que se acercaba al agua, un sonido extraño y un intenso olor a canela interrumpió la serenidad del momento. Era un quejido que resonaba en el aire fresco. Intrigada, aceleró el paso, mientras desenfundaba su espada y sus sentidos estaban alertas. Al llegar junto a un frondoso árbol, que estaba al borde del lago, su corazón se detuvo por un instante.
— ¡Omega!— exclamó al ver al hombre de cabello plateado
Allí, bajo ese árbol, se encontraba un hombre Omega atado de pies y manos y su boca cubierta con una tela. Su mirada era intensa, casi desesperada, mientras liberaba sus feromonas, llenando el aire con un aroma embriagador que envolvía a la alfa. La mujer sintió un escalofrío recorrer su columna, con una mezcla de compasión y curiosidad.
Controlando su instinto de alfa, la mujer se acercó lentamente, consciente de la vulnerabilidad que emanaba de el omega. Estando cerca del hombre, con su espada cortó la cuerda de las manos y pies del hombre.
— ¿Se encuentra bien?— preguntó con su voz suave y tranquilizadora.
Al escucharla, el hombre quitó la venda de su boca y levantó la vista, con sus ojos reflejando una mezcla de miedo y anhelo. Ante la mirada del Omega, Aitana sintió cómo su corazón latía con fuerza, atrapada entre el deseo de ayudar y la atracción que emanaba de su presencia.
— Alfa, ayúdeme……. La necesito— murmuró con su voz temblorosa.
El Omega estaba en su celo, por lo que sus feromonas eran más fuertes y su deseo de ser tomado aumentaba a cada segundo. Al estar ante una alfa, el Omega comenzó a quitar su ropa, mientras cubría a la alfa con sus feromonas para atraerla. Ante esto, Aitana trató de alejarse, pero el Omega se abalanzó sobre ella.
— ¡Deténgase! usted no es consciente de lo que hace— tratando de alejar al Omega que la sujetaba de la nuca
— Alfa, la necesito…… La deseo— decía mientras le besaba el cuello
Atrapada por las feromonas del Omega, Aitana entró en su rut. En ese momento, el aire se cargó de tensión y deseo, mientras la alfa sujetaba al Omega de la cintura para acercarlo más a ella. El hombre la veía con intensidad y decisión, como si ese rostro iluminara su vida, creando un ambiente mágico y envolvente.
— Alfa— murmuró lleno de deseo
Al escuchar al Omega excitado, Aitana con un movimiento suave, le acarició la mejilla sintiendo la calidez del hombre. Sus dedos se deslizaron por su cuello, provocando un escalofrío que recorrió el cuerpo del Omega, quien cerró los ojos, disfrutando de cada caricia, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza.
— ¡Omega!— exclamó la mujer con su voz ronca
La mujer unió sus labios a los del hombre, en un beso suave pero exploratorio, un beso que dejaba disfrutar el dulzor del Omega. Sus labios se movían en perfecta sintonía, como si hubieran estado esperando este momento toda su vida. La alfa profundizó el beso, haciendo que su lengua danzara con la de él, mientras el omega la abrazaba con fuerza, como si temiera que se desvaneciera.
La mujer, comenzó a deslizar sus manos por la espalda del hombre, permitiendo que sus dedos exploraran cada curva y cada rincón de este. Ante el tacto, el Omega respondió con un gemido bajo, dejando que la pasión lo envolviera. Deseosa de poseer al Omega en sus brazos, Aitana lo empujó suavemente en el suelo, para comenzar a desvestirlo. Cada prenda caía al suelo, como un símbolo de su entrega mutua. Las sensaciones que sentía el Omega en su piel, eran electrizantes y el deseo en su interior sólo ardía más y más.
La alfa no pudiendo controlar su instinto, separó las piernas del Omega, y se introdujo en él de una sola estocada, haciendo que el hombre dejara escapar un fuerte gemido.
— Omega, eres tan cálido— murmuró, viendo al hombre sonrojado de excitación
La mujer sintiendo la incomodidad del hombre, se detuvo a admirarlo con detalle. Cada gesto y el brillo en los ojos del hombre. Al sentirlo un poco más dilatado, la alfa comenzó a moverse con urgencia, explorando cada centímetro de su acompañante, mientras lo besaba, recorriendo su cuello, dejando un rastro de besos ardientes. El Omega perdido en el placer, se dejaba llevar por la corriente de emociones, sintiendo cómo cada caricia lo acercaba más a la alfa que lo atendía con pasión.
Los besos se volvieron más profundos, más apasionados, mientras el mundo exterior se desvanecía. El roce de sus cuerpos sudorosos creaba un ritmo sensual, un baile entre lo físico y lo emocional. En ese instante, todo lo que existía era el calor de sus cuerpos.
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son excelentes noticias 😍😍😍😍😍
claro lo primero es tu salud y del pequeño o pequeña 🥳🥳 disfruta mucho esa etapa
Cuidate mucho, descansa, y disfruta esta hermosa etapa de la maternidad.