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¿Hay Un Lobo Entre Nosotros?

¿Hay Un Lobo Entre Nosotros?

Status: En proceso
Genre:Escuela / Amor prohibido / Fantasía épica
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Mar de cristal

La escuela está en pánico, en el pueblo pasan cosas extrañas, los padres ya no dejan salir a sus hijos, algunos murmuran sobre un animal raro, ¿un perro grande, o algo más?, nadie se atreve a decirlo en voz alta.

NovelToon tiene autorización de Mar de cristal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La mudanza

Me llamo Caroline Harrison. Diecisiete años son el peso exacto de cuatro inviernos compartiendo techo con un extraño.

Hoy empaco los inviernos. Me mudo con mi padre a Carolina del Norte.

El auto es una caja de silencios. Dentro viajamos tres.

Mi padrastro conduce. Cada suspiro suyo es una piedra que deja caer en el pozo que hay entre nosotros. Ese pozo que se hace más hondo.

Mi madre va de copiloto. Mira por la ventana como si del otro lado existiera una versión de ella donde no duele. Los ojos se le llenan de lluvia que no cae.

Yo habito el asiento de atrás. Me deshilo las uñas. El pulgar sangra y no puedo decir nada. A veces el cuerpo habla cuando la boca se niega.

La ansiedad es un animal pequeño mordiéndome las costillas. Lo dejo, hoy no tengo fuerzas para domesticarlo.

Después de ocho horas, llegamos a la casa de mi padre. Él y su esposa nos esperaban en la puerta.

Bajé del auto sin decir palabra. La tensión entre mi padrastro y mi padre era densa, tangible. Se saludaron con un apretón seco, apenas un gesto.

Mi madre, detrás de mí, susurró: “Pórtate bien. No hagas travesuras”.

La esposa de mi padre se acercó con una sonrisa suave y me besó la mejilla.

—Nos vamos a llevar muy bien —Dijo en un tono dulce, casi que empalaga.

Cuando abracé a mi padre, sentí una rigidez que antes no existía. Cuatro años pesan.

El intercambio duró segundos pero se sintió eterno. Mis padres murmuraban en voz baja, palabras que no llegaban a ser discusión pero lo parecían.

No los escuché. Tenía la vista fija en la ventana de la que sería mi habitación.

Entonces lo vi: un vecino en la vereda. No saludó. Solo me miró, desde los zapatos hasta el pelo. Sus ojos no parpadeaban.

En fin, me despedí de mi madre y de mi padrastro. Los vi marcharse hasta que desaparecieron en la carretera.

Me volví hacia mi padre y levanté las dos cejas.

—Oh, adelante. Entra —dijo, como si recién notara que seguía ahí.

Angi, mi madrastra, me tocó el hombro y me guió a la sala.

—¿Quieres que te acompañe a tu cuarto? —preguntó papá.

—Sí —contesté, apenas un monosílabo.

—Vayan tranquilos, yo preparo unas galletas —dijo Angi con una sonrisa.

Papá tomó las maletas y me hizo un gesto para que lo siguiera.

Al abrir la puerta, el jazmín me golpeó de golpe. El mismo de casa.

Recorrí con la vista las paredes celestes y los cuadros de montañas. Este era mi lugar.

Apoyó las maletas en la cama con un quejido.

—¿Trajiste una biblioteca entera? Pesa como un camión.

—Son libros —admití, y por primera vez no pude fingir la cara neutra. Se me escapó una sonrisa.

—Espero que te sientas cómoda con nosotros. Más tarde podemos salir a conocer el pueblo y la ciudad, si te apetece —propuso.

—Estoy bien. Creo que dormiré un rato —respondí, tajante.

Mi padre se fue y me puse los auriculares. Busqué entre mis libros y leí los últimos capítulos de Orgullo y prejuicio.

No sé cómo ni cuándo, pero me quedé profundamente dormida y desperté a la medianoche.

Tenía mucha sed, así que bajé a la cocina por agua y algo de comer.

El susto que me llevé cuando encontré a un joven sentado sin camisa en la isla, bebiendo una taza de té.

No se inmutó cuando lo miré. Tenía la calma de un estanque a las tres de la mañana.

—¿Quién eres tú? —La voz me salió más aguda de lo que quería.

—Soy Zack. Tú debes ser Caroline.

—Sí —dije. Fui hasta la heladera para tener las manos ocupadas.

—¿Cómo sabes cómo me llamo?

—Oliver habla todo el tiempo de ti —dijo sin mirar la taza— Somos hermanastros. Perdón si no te lo dijeron. Acá no existo mucho, soy como un bicho raro___ Expresó se paró y el banquito chilló contra el piso.

Me quedé ahí, comiendo sin gusto, sobrepensando la idea de tener un hermanastro. Parecía un chico bastante tranquilo, pero algo debía tener. Era raro, sí. Y, claramente, guapísimo y eso es lo peor.

A la mañana siguiente, la casa olía a café recién hecho, mantequilla derritiéndose y pan tostado.

Bajé todavía dudando, con un poco de vergüenza.

Era mi primer día lejos de todo lo conocido y, sin embargo, la casa no se sentía ajena.

Mi padre me vio y sonrió de verdad.

—Vení, dormilona —dijo.

Angi ya me había servido jugo.

—Tu lugar es aquí —me señaló la silla.

Zack levantó la vista del plato. No sonrió, pero asintió levemente.

—Caroline...te prometí que hoy recorríamos el pueblo. Me da mucha pena, pero me salió un tema en el trabajo y Angi y yo nos tenemos que ir.

Zack me contó que se cruzaron anoche. Es buen chico. Si te parece bien, él te puede acompañar.

Sorprendida tragué.

—Sí —dije, muy poco convencida.

Papá y Angi se fueron y la casa quedó grande.

Entre Zack y yo no había palabras, solo el sonido de su dedo en la pantalla.

No me miraba. No hacía falta que lo dijera: yo sobraba.

—Cuando estés lista nos vamos —soltó sin levantar la vista—. Me voy al cuarto.

La silla sonó cuando se paró.

—Supongo que hoy no me encierro —murmuré al encontrarme sola en la mesa.

La tostada ya no tenía gusto.

Vibró el celular. Es mi madre.

___¿Estás bien, hija?

____Sí, ma. Desayunando.

Bloqueé el teléfono.

Camino a mi cuarto, la música de Zack se colaba por la puerta entornada del fondo. No reconocí la canción, pero estaba fuerte.

Me puse un jean, una blusa blanca y unas zapatillas negras.

Salí y le toqué la puerta para avisarle que ya estaba lista. Al principio no me escuchó, o no me hizo caso. Después abrió la puerta sin camisa, recién duchado, con el pelo desordenado.

—¿Qué? —dijo, tajante, con el ceño fruncido.

—Ya estoy lista —respondí apenas, con los ojos en sus abdominales. Ya sé que está mal, pero era inevitable.

1
Isabel
Caroline ya es besada por los dos, habrá batallas 😂👏
Isabel
el corazón no elige a quien amar Angi
Isabel
uuufffff 🔥🔥🔥🔥🔥 intenso
Isabel
buenísimo 🤭
Isabel
cinco contra uno* cobardes.
Isabel
👌👌👌👌👌
Isabel
opaaaa 🔥🔥
Mary Ney
zack espero la marque como tuya ☺️
Martha Divas Delgado
k deje k se la coma luke
Martha Divas Delgado
hayyy k niña tan berrinchuda pobre zack
Isabel
oohhhh eso si no me lo esperaba, Luke y Zack son hermanos? Vaya.
Mary Ney
Excelente libro recomendado algo diferente buena trama
Mar de cristal: 🥰/Rose//Rose//Rose//Heart/
total 1 replies
Mary Ney
Que bueno que regreso Carolina tiene a los dos hermanos 🤭☺️
Aracelis Durango
Bueno no entiendo mucho solo que están huyendo de un humano que no es humano porque correr ala velocidad de un lobo es otro lobo ó vampiro 🤔🤔🤔🤔🤔🤷🤷🤷
Isabel
Buen capitulo, espero el siguiente.
Isabel
😨😨😨😨/Sob//Sob//Sob//Sob/
Isabel
El único valiente es Zack 👌
Isabel
Era obvio que el padre no lo dejaría arriesgarse
Isabel
Difícil decisión pero tiene que correr o dejarse atrapar y saber quien es el cazador 🔥
Isabel
uy pobre valeria, la atraparon 😨
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