Los ecos de sospecha

Los pasillos de piedra del fuerte estaban vacíos, salvo por los pasos constantes de Shiro Kutogane. Sus botas resonaban firmes, sus ojos fijos al frente, su expresión inmutable.

—¡Eh, Shiro! —exclamó una voz desde atrás.

Shiro no se giró.

Solo se detuvo por un instante.

Un brazo pasó por encima de su hombro con confianza.

Kael, un joven de cabello naranja con un uniforme negro como Shiro, pero un presencia muy distinta, apareció por detrás con una energía muy alegre.

—¿Qué haces caminando tan serio, viejo?¿Acaso te perdiste o estas en busca de alguien?

Shiro no reaccionó, pero respondió con voz fría:

—Solo patrullaba.

—¿“Solo patrullaba”? ¿Esa es tu forma de decir “me aburría”? —Kael rió, dándole un leve golpe en el hombro—. Vamos, no me mires así, no te voy a dar un beso o algo así

Shiro volvió a andar, y Kael lo siguió con las manos detrás de la cabeza.

—Por cierto, ha llegado alguien al fuerte. Causó un pequeño revuelo.

—¿Quién? —preguntó Shiro, sin detenerse.

—Una investigadora del reino. Muy famosa.

Rara vez sale de la capital. Dicen que viaja con permiso directo del consejo real.

—¿De verdad, como se llama?

Kael sonrió.

—Lyra.

[---]

En una sala silenciosa y en el centro ella, Lyra, de cabello morado y largo com ojos como espejos sin reflejo, estaba de rodillas ante una serie de figuras sentadas con expresiones distintas. Su espalda erguida, su expresión impasible.

Una de las voces resonó, grave y sin rostro:

—No recordamos haberte autorizado a venir aquí, Lyra.

—No vengo con intenciones ocultas. Solo deseaba revisar los archivos… —dijo con calma—. Algunos libros de este sector son importantes para mi investigación

Otra voz intervino:

—Lo que desees no importa. Solo haz lo que viniste a hacer y luego vete

《Seguro solo quiere investigar algo absurdo que a nadie más le interesa》

Un leve silencio.

Lyra asintió y se marcho de la sala

Pero cuando cerro la puerta, sus ojos brillaron con una sonrisa algo disimulada.

《Bien vamos a ver si esta vez puedo obtener información valiosa》.

[---]

En una biblioteca con estanterías gigantes que contenían volúmenes cubiertos de polvo, encuadernados con cuero reseco

Lyra caminaba entre los pasillos con un farol en una mano y una libreta en la otra. Sus ojos no dejaban de moverse, devorando nombres de títulos, autores y símbolos antiguos.

—“Sellos del Norte”, “El fragmento y el cuerpo”, “Las marcas del alma”…

《Bien ahora solo tengo que revisarlos más afondo y seguro encuentro algo mejor》

Sacó un libro ancho y gastado. Lo abrió con cuidado, como si acariciara una reliquia.

Páginas crujieron como hojas secas. Tomó nota con rapidez, y justo en ese momento una voz interrumpió la quietud:

—Sabes que este lugar está tan polvoriento y abandonado que dan ganas de dormir ¿verdad?

Lyra giró con serenidad.

Allí estaba Aerion, apoyado en una de las columnas. Era joven, de cabello largo y plateado, con ropas de mago blancas y doradas, con una sonrisa que era irritante.

—Y tú sabes que si algo me interesa, el polvo no es problema —respondió Lyra sin alzar la voz.

—¿Buscando otra maldición antigua? ¿O aún obsesionada con una teoría que se dejó de investigar?.

Lyra no respondió. Cerró el libro, se lo llevó bajo el brazo y caminó hacia la salida.

Aerion la siguió con las manos en los bolsillos.

—No te pierdas, Lyra. Algunos libros pueden tener algo más que solo letras sin sentido.

Ella solo murmuró:

—Eso es algo obvio ¿no?

[---]

Arriba, en el pasillo principal del fuerte, Shiro y Kael caminaban, conversando con el tono monótono de una tarde sin combate.

—Te digo que van a darnos un nuevo despliegue en el sur —decía Kael—. Lo sé porque vi al general hablar con los del escuadrón rojo. Y cuando el escuadrón rojo se mueve, algo va a estallar.

—No me interesa —respondió Shiro.

—Ya sé, nada te interesa… a menos que venga te lo hagan ordenado los de arriba —bromeó Kael, cuando de pronto notó a Lyra y Aerion saliendo de la biblioteca.

—Oh, ahí está —señaló con la cabeza—. La investigadora famosa.

Lyra se detuvo al verlos.

Kael, siempre con su energía despreocupada, levantó una mano:

—¡Hola! Soy Kael. Él es Shiro.

Lyra asintió con cortesía, pero al oír ese nombre, se tensó por un breve instante.

Shiro.

《Ese nombre lo he leído antes en algún lugar, pero ¿donde?, si mal no recuerdo era un pergamino antiguo de la biblioteca real》

—¿Estás bien? —preguntó Kael, notando su breve silencio.

Lyra parpadeó y recuperó su sonrisa neutral.

—Lyra. Un gusto.

Shiro no dijo nada. Solo asintió.

—Espero no estorbar en sus pasillos —añadió ella, dando un paso hacia el pasillo contrario—. Tengo trabajo que hacer.

Kael la observó alejarse mientras murmuraba:

—¿Siempre caminan así las investigadoras? Parecen que analiza todo municiosamente.

Shiro la miró de reojo, sin decir nada más.

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Comments

haricho

haricho

man soy axell por lo q e leído vas muy bien la verdad y me gusta la energía q transmite si tenes duda al privado escribime

2025-08-08

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