Ella renace decidida a cambiar su futuro, sin perder su sonrisa.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Mago Baxter 1
Dos días después, cuando el ritmo del ducado ya se había reorganizado en torno al “descanso forzado” de la duquesa, la mansión volvió a agitarse.
—Señorita Amber.. ha llegado el mago del templo.
Amber levantó la vista de inmediato.
—¿Ya?
—Sí.
Dejó la pluma sin pensarlo dos veces.
—Hazlo pasar.
Se puso de pie, ajustando ligeramente su postura, ya lista para recibirlo con la eficiencia habitual.
[Bien, Amber.. Profesional. Rápida. Clara.. lo mas importante es la salud de nuestra duquesa]
Pero cuando la puerta se abrió…
Todo eso desapareció.
Por un segundo.
Tal vez dos.
Un joven entró con paso tranquilo.
Cabello blanco, suave, cayendo con naturalidad sobre su frente. Rasgos definidos, pero no duros. Había algo en él… no solo atractivo, sino sereno, como si el mundo no lo tocara con la misma urgencia que a los demás.
Sus ojos.. claros, profundos.. recorrieron el lugar con calma antes de detenerse en ella.
—Busco a la duquesa —dijo, con una voz suave, pero firme.
Amber lo miró.
Y su mente… se quedó en blanco.
Completamente.
—…¿qué?
Parpadeó.
Una vez.
Dos.
[di algo.. cierra la boca]
Nada.
[Amber, di algo..]
Nada.
El silencio se estiró apenas un segundo más de lo normal.
El mago inclinó levemente la cabeza, curioso.
—¿Señorita?
Y eso fue peor.
Porque su voz… la trajo de vuelta de golpe.
—¡Sí! —respondió demasiado rápido, enderezándose—. Es decir… sí, claro. Bienvenido.
Se aclaró la garganta.
—Soy Amber Clifford.
El joven hizo una pequeña inclinación de cabeza.
—Baxter. Mago del templo.
Y ahí.
Justo ahí.
Algo hizo clic.
No fue lógico.
No fue razonado.
Fue… inmediato.
Como si algo en su pecho se hubiera encendido sin permiso.
[Baxter]
Amber sintió cómo su corazón daba un pequeño salto.
[esto es nuevo]
Ella, que siempre tenía palabras.
Ella, que siempre sabía qué decir.
Ella, que podía manejar duques, agendas imposibles y crisis sin pestañear… ahora estaba ahí.
Pensando demasiado en cómo respirar con normalidad.
—La duquesa… —empezó, intentando recuperar el control— está siendo atendida. Es decir, descansando. Bueno, ambas cosas, en realidad…
[¿qué estoy diciendo?]
Baxter la observaba con una leve expresión de interés.
No burlona.
No incómoda.
Solo… atento.
—Entiendo —respondió con calma—. ¿Podría llevarme con ella?
Amber asintió rápidamente.
—Sí. Sí, por supuesto.
Se giró para guiarlo… pero dio un paso demasiado rápido y casi tropieza.
[perfecto]
Se detuvo.
Respiró.
[Componte]
—Por aquí —dijo finalmente, esta vez con un tono más estable.
Comenzó a caminar.
Pero ahora… era consciente de cada paso.
De cada movimiento.
De su propia voz.
De él.
Demasiado consciente.
[Esto es ridículo.. He manejado situaciones mucho peores]
Y sin embargo… sentía que algo en su interior no seguía las reglas habituales.
—…¿siempre es así cuando llega alguien del templo? —preguntó Baxter, rompiendo el silencio.
Amber giró apenas el rostro.
—¿Así cómo?
—Como si el lugar cambiara de ritmo.
Amber sonrió levemente.
—No. Eso fue solo… por usted.
Y cuando se dio cuenta de lo que había dicho..
[bien hecho, Amber.. que no se note que te encanto el mago]
Pero Baxter no se rió.
No se incomodó.
Solo… la miró.
Y sonrió suavemente.
—Entonces espero no causar demasiados problemas.
—No —respondió ella, casi en automático—. Ninguno.
Y lo decía en serio.
Demasiado en serio.
Y lo decía en serio.
Demasiado en serio.
Apenas Baxter desapareció al final del pasillo, Amber reaccionó como si alguien hubiera encendido un interruptor en su cabeza.
[los duques]
Parpadeó.
—¡Los duques!
Se giró con rapidez, recuperando su ritmo habitual… o al menos intentándolo.
—Envía a un guardia.. Que informe al duque que el mago ha llegado y que deben regresar a la mansión de inmediato.
—Sí, señorita Amber.
El mensaje salió sin demora.
Todo correcto.
Todo bajo control… en teoría.
Pero la realidad era otra.
Porque cuando Amber volvió a la sala donde Baxter esperaba… se quedó sola con él.
Completamente sola.
Y eso… cambió todo.
Baxter estaba de pie junto a una mesa, observando algunos objetos con curiosidad tranquila. Cuando ella entró, levantó la mirada.
—¿Ya avisó?
—Sí —respondió Amber, un poco más rápido de lo normal—. Vendrán pronto.
Silencio.
No incómodo.
Pero tampoco fácil.
Amber caminó hacia la mesa, intentando mantener su compostura.
[Bien… debo ser profesional. Como siempre]
—Necesito hacerle algunas preguntas antes de ver a la duquesa —dijo Baxter con calma.
—Claro —respondió ella, asintiendo—. Por supuesto.
Fácil.
Sencillo.
Manejable.
—¿Desde cuándo comenzaron los síntomas?
Amber abrió la boca.
—Desde… hace unos días.
—¿Cuántos exactamente?
—Eh…
Su mente se quedó en blanco.
[¿cuántos eran? ¿Tres? ¿Cuatro? ¿Cinco? …Amber, tú sabes esto. …¿verdad?]
Parpadeó.
—Tres o cuatro días —respondió finalmente, intentando sonar segura.
Baxter asintió levemente.
—¿Cansancio constante?
—Sí.
—¿Debilidad al despertar?
—Sí.
—¿Ha perdido el apetito?
Amber lo miró.
[sus ojos.. son tan claros que parecen de agua ¿por qué estoy pensando en sus ojos?]
—Señorita Amber.
—¡Sí! —respondió de golpe—. Sí, un poco.
Se aclaró la garganta.
—Perdón.
Baxter inclinó apenas la cabeza.
—¿Está bien?
—Perfectamente —respondió ella, demasiado rápido otra vez.
[mentira.. solo no me mire asi por favor]
Se giró un poco, fingiendo revisar unos papeles que claramente no necesitaba revisar.
[Concéntrate. Esto es importante. No puedes fallar ahora]
Pero cada vez que levantaba la mirada… ahí estaba él.
Tranquilo.
Atento.
Mirándola con esa calma que la descolocaba completamente.
[esto es ridículo. He hablado con nobles peligrosos sin pestañear. ¿Por qué ahora…?]
—¿La duquesa ha presentado fiebre? —preguntó Baxter.
Amber lo miró.
Y se quedó mirándolo un segundo más de lo necesario.
[es muy guapo]
—Señorita Amber.
—¡No! Es decir… no ha tenido fiebre.
Se llevó una mano a la frente un segundo.
[compórtate.. Amber]
Baxter no parecía molesto.
Más bien… ligeramente intrigado.
—¿Siempre responde así?
Amber parpadeó.
—¿Así cómo?
—Como si estuviera pensando en otra cosa.
Silencio.
[me descubrió]
Amber soltó una pequeña risa nerviosa.
—No, normalmente soy muy eficiente.
—Lo parece —respondió él.
Y eso… no ayudó.
Nada.
Amber sintió cómo sus mejillas se calentaban.
[estoy sonrojada. Perfecto. Excelente momento para perder la dignidad]
Intentó recuperar el control.
—La duquesa no descansa lo suficiente.. Tiende a priorizar a otros antes que a sí misma.
Baxter asintió.
—Eso coincide con lo que me describen en el templo.
Amber lo miró, sorprendida.
—¿Ya tenían información?
—Algunas señales.
Interesante.
Eso logró centrarla un poco.
—Entonces… ¿cree que es grave?
Baxter la observó unos segundos.
Y por primera vez… su expresión cambió ligeramente.
Más seria.
—Aún no lo sé.
Silencio.
Amber sintió un pequeño nudo en el estómago.
[por favor que no sea algo grave]
Pero entonces..
—Gracias por actuar rápido.
La voz de Baxter fue suave.
Sincera.
Amber lo miró.
—¿Eh?
—Si no hubiera llamado… podría haber empeorado.
Y ahí.
Justo ahí.
Su corazón volvió a latir fuerte.
Pero esta vez… no solo por él.
—…hice lo correcto.
Amber sonrió.
Más tranquila.
Más ella.
—No podía ignorarlo.
Baxter sostuvo su mirada un segundo más.
Y esta vez… ella no apartó la vista.
—Me alegra que no lo haya hecho.
Silencio.
Pero ahora… era distinto.
Más cálido.
Más estable.
A lo lejos, pasos comenzaron a escucharse.
Los duques regresaban.
Amber exhaló lentamente.
[bien. Refuerzos]
Pero una pequeña parte de ella… no quería que ese momento terminara tan rápido.
[qué problema]
Se enderezó.
Recuperó su postura.
Su rol.
Su claridad.
Pero ya no era exactamente la misma.
Porque ahora, además de todo lo que ya manejaba… había algo nuevo latiendo en su interior.
Algo inesperado.
Y peligrosamente… interesante.