Traicionada por su propia sangre y asesinada, Kala Bermuchi recibe una inesperada segunda oportunidad al despertar en el pasado. Decidida a escapar de las garras de sus tíos, se refugia bajo la protección del implacable Rey Lycan, aceptando un pacto oscuro: su seguridad a cambio de un heredero. Entre el frío asedio de sus enemigos y la pasión nocturna de un monarca impenetrable, Kala deberá navegar en un destino marcado por secretos que prometen sacudir los cimientos del mundo sobrenatural, en especial el secreto que vive dentro de ella. La loba de plata.
NovelToon tiene autorización de Yabl para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 10: Enfrentar el pasado
Pov Kala
Lo que quedaba de dia lo pase dando vueltas en el mismo lugar, sintiendo el nudo en mi garganta, no queria verlos, no queria hablar con ellos, pero Draco tenia razon, si queria vivir tenia que enfrentarlos, no podia quedarme encerrada en estas cuatro paredes para siempre.
Cuando llego la hora Celeste me ayudo a vestirme, un pantalon de blue jeans un sueter que lograra taparme, tome unos guantes de lana escondiendo mis manos, el anillo en mi dedo.
— Ya es hora señorita.
Asenti yendo tras de ella, suspire intentando darme calma, darme las fuerzas que necesitaba para enfrentar el pasado y huir de un destino sangriento.
Nos detuvimos delante de las puertas del comedor, eran custodiadas por el mismo hombre de antes, Fred. Las voces podían oírse hasta afuera.
— Es un honor cenar con usted esta noche mi rey, pero quisiéramos saber cual es la razon de su llamado ¿Acaso… algo malo paso? – la voz de mi tia Eva entro por mis oidos.
— Creo que tengo algo que han estado buscando… o mejor dicho alguien – dijo Draco
En ese momento la puerta fue abierta y ahi estaban todos sentados en una mesa larga, mis ojos se clavaron en Draco sentado en el cabezal de la mesa, una sonrisa en sus labios, lucia como solo un rey puede hacerlo, imponente, impenetrable.
— Kala… — mi nombre salio de los labios de mi tia Eva, se levanto dispuesta a venir hacia mi.
La alerta en mi interior me hizo dar un paso hacia atrás.
— Detente – dijo Draco con dureza – Siéntese.
Mi tia lo miro y luego bajo la cabeza, tomando asiento de nuevo.
— Ven aquí Kala – dijo Draco observándome.
Aquellos ojos de rayo me miraban con una seguridad aplastante, camine hacia el, el estaba aquí, el prometio que me cuidaría, asi que entre a la cueva del lobo sin dudarlo, confiando en que nada podria dañarme si el estaba a mi lado.
Al llegar a su lado el se levanto, tomo mi mano y me hizo sentarme en donde el estaba antes, mi mirada se paseo por las personas en el lugar, ninguno se atrevia a levantar la cabeza.
— Tios, primo, Alfa Jeilen – salude, con el rostro serio.
Fue entonces que mi tia levanto el rostro y me observo – Cariño ¿Donde has estado? Estabamos preocupados por ti – dijo mirándome con dulzura.
Casi bufe, apreté los puños por debajo de la mesa, sintiendo la furia quemar en mi interior.
— El dia de la reunion de manadas que se celebraría en su hogar me encontre con un tesoro perdido – susurro Draco, su mano se poso en mi hombro – Una joven huyendo de un destino torcido, de una familia con malas intensiones.
Mi tia se tenso, bajando la mirada temblando en su lugar.
— Nosotros no… No sabemos de que habla – respondio mi tia.
— ¿Sabe usted que drogar a una loba para obligarla a entrar en calor es un delito?
— ¿Drogarla? ¿Que? ¿Quien te drogo? – dijo mi tia observándome
– Estuvimos buscandote tan preocupados cuando desapareciste, pensamos que te habia sucedido algo, si alguien te hizo algo lo encontraremos y pagara por sus crimenes – dijo mi tio observándome con el rostro serio.
— Ustedes me drogaron – afirme – Para entregarme al Alfa Jeilen.
— ¿Que? ¡Claro que no, cariño! – exclamo mi tia escandalizada – Nosotros jamas haríamos algo asi.
Una sonrisa amarga se poso en mis labios – Entonces ¿Le dijiste a Alfa Jeilen que no planeo emparejarme con el? – pregunte sabiendo la respuesta.
Su mirada nerviosa fue a parar a su plato – Cariño… Kala solo estamos intentando ayudarte, tus padres hubieran deseado que encontraras una buena pareja, alguien que te cuidara.
Una carcajada burlona escapo de los labios de Draco, poniendo a todos tensos en el lugar, otra vez agachaban la cabeza, como si huyeran de el.
— ¿Alguien que la cuidara? Parece que se contradice, Jeilen no es mas que un Alfa sin honor – solto despectivo – Estaria mejor con un sirviente que con Jeilen.
El nombrado ni siquiera dijo nada, no levanto la cabeza, no se habia movido ni un centimetro desde que habia llegado.
— Esta bien – solto mi tia suspirando – Cancelaremos el enlace con el Alfa Jeilen, te conseguiremos a alguien mas, volvamos a casa – solto con rapidez.
Ni siquiera pude responder, Draco se adelanto.
— Kala no volvera con ustedes, tampoco volverán a buscarla, han fallado como familia al ponerla en peligro – solto con veneno en sus palabras – Ella se quedara aquí, este sera su nuevo hogar y ninguno de ustedes tiene permitido acercarse, el que intente tan siquiera comunicarse con ella le cortare la lengua, triturare sus manos y destrozare sus piernas para que nunca jamas vuelvan a hablarle o tan siquiera pensar en ella – afirmo
El lugar se fundió en un silencio aturdidor despues de aquella amenaza, su aura era asfixiante, como cuchillos a punto de clavarse en tu garganta.
— Retirence, la cena ha terminado
Sus palabras fueron como una orden, todos se levantaron casi corriendo, abandonando el lugar, un suspiro escapo de mis labios, una tranquilidad me embargo, Draco se movió tomando asiento a mi lado
— Gracias – susurre observándolo.
El sonrio – Siempre cumplo mis promesas, flor de plata. Tu me daras lo que deseo y yo te dare todo lo que necesites, es un trato justo – afirmo levantándose, se irguió sobre mi, su mirada fija en la mia – Ahora puedes cenar, nos vemos en un rato – su rostro se acerco al mio, sus labios se pegaron a mi mejilla en un beso casto, robándome el aire, acelerando mi corazon.
Y despues el simplemente se alejo, saliendo del comedor, con aquel porte imponente. La seguridad de un monarca impenetrable.