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Renaci En La Esposa Del Villano Sanguinario

Renaci En La Esposa Del Villano Sanguinario

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Malentendidos / Traiciones y engaños / Familia mágica / Reencarnación / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:981k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Milagros Perez

Dos hermanas en sociedad, Solo una será la protagonista y la otra esposa del Cruel Villano

– No dejaré que se escape mi lindo Villanito -

Esta vez la historia seguiría el curso pero ya no será al antigua hermana de la protagonista quien lloraba y hará tímida, en ella hay alguien poderosa y más terrorífica que el mismo Villano

🔞 Algunas escenas son explícitas

NovelToon tiene autorización de Milagros Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Eres todo mio Duque.

••

En la mañana temprana, todo ya estaba listo para partir cuando noté otra carroza acercándose a nuestra casa.

«¿El príncipe?»

Miré a Cintia, quien mostraba una amplia sonrisa; seguro lo había rogado para acompañarnos y burlarse de mí.

– Alteza… Bienvenido. Estamos a punto de salir.–

– Buen día, señorita Aylin, duque Regí. Lamento la demora; tuve asuntos pendientes que resolver.–

– Le comenté al príncipe que sería lindo darte ánimos en esta ocasión.– Agarra su brazo. – Te apoyaremos como una familia.–

Cintia sonrió con falsedad; yo solo sonreí, conociendo perfectamente su actuación.

– Es muy amable de su parte, príncipe. Espero que no se sobrecargue de trabajo por mi causa.–

– No se preocupe, señorita. Somos familia después de todo; fue muy generoso de mi prometida mencionármelo… «Y luego usted será mi esposa, cuando me divorcie de esta mujer insoportable.»–

Sonrió con su encanto habitual. Cintia alzó el mentón al escuchar la palabra «prometida», mirándome con superioridad. Solo asentí y subimos al carruaje.

El viaje transcurrió tranquilo; los únicos que conversábamos eran el príncipe, mi padre y yo. Cintia no podía intervenir, ya que nuestra charla giraba en torno a administración y finanzas.

– Una buena iniciativa de caridad sería reducir las fiestas de té; algunas resultan demasiado extravagantes.– Opino.

El duque soltó un suspiro de vergüenza; el príncipe sonrió nervioso, como si le hubiera dado un tic en la cara.

– No sería posible, hermana. La mayoría de estas reuniones se utilizan para recaudar fondos; es por eso que los detalles suntuosos atraen la atención de mujeres de alta sociedad, quienes aportan obras de arte, diseños de interiores, comidas o incluso té de alta calidad para vender y destinar los ingresos a causas benéficas.–

«Definitivamente ella será mi esposa… En cambio» –mira a Cintia– «No puede ser que a su edad no sepa nada.»

Cintia sonrió con nerviosismo. – Ya veo, hermana…–

Apretó las uñas contra sus palmas como si sus ojos fueran a saltar de las órbitas en cualquier momento. El duque la miró con severidad. – «Espero que empieces a estudiar más.»– Susurró al oído.

– Veo que decidiste aparecer; temía que dejarías a tu prometida sola.– Lo miro de reojo.

– Debo causar una buena impresión. Después de todo, seguro le infundiré terror.– Mira la carroza ingresar y soltó un suspiro pesado.

– Cambia esos ánimos; podría sorprenderte.– Sonrió ladina.

Estábamos llegando; cada vez sentía más emoción, un extraño cosquilleo en el estómago que seguro se debía al deseo de lanzarme sobre él y conquistar la pureza de ese hombre. El duque y Cintia estaban aterrados al escuchar ruidos extraños mientras atravesábamos los bosques; incluso el príncipe frunció el ceño.

Al llegar a la entrada, lo vi esperándome: alto, de piel pálida, hermosos ojos, gran porte y una presencia sexy. Es un gran manjar del que no pienso dejar de saborear.

Eric miró cómo bajaban Cintia y el príncipe, quienes le saludaron con reverencia. Luego vio al duque bajar acompañado de Aylin; sintió un cosquilleo al verla y apretó los dientes sin entender qué le pasaba.

– Bienvenida, señorita Aylin.–

Tomó mi mano y dejó un beso en ella; sentí cómo se estremecía mi interior. Sonreí ladina, mirándolo fijamente. «Controla esos impulsos carnívoros, nena.» Pensé.

Pasamos a la oficina; solo entraron el duque y yo. Aunque Cintia quería acompañarnos, mi padre la miró con un tono amenazador: debía ser perfecto para él, ya que si lo arruinaba perdería la mejor oportunidad de su vida.

– Quería entrar para acompañarla…– Suspiró, agarrando con más fuerza el brazo de Francisco.

«Esta mujer es muy pegajosa.» –Sonrió ladino– «Es una reunión que solo deben asistir los esposos y padres; debes saberlo, querida prometida.»

Cintia sintió vergüenza, aún más al ver su expresión. Solo asintió, soltando una risa nerviosa mientras se abanicaba, apretando los labios de incomodidad.

En la reunión no pude concentrarme en lo que decían; sabía que hablarían de mi dote y los beneficios mutuos. Miré atentamente a mi nuevo juguetito, quien no me miraba a los ojos, pero cuando lo hacía le guiñaba un ojo mientras sonreía y desviaba la mirada.

«Veo que esta mujer no tiene nada de tímida.» Pensó Eric al verla fijarse en él hasta el punto de guiñarle un ojo, algo que le hizo contener la risa y mirar a otro lado.

– Hermana, felicidades. Tu boda será muy pronto.–

– Gracias. Espero que la tuya también sea exitosa, pero mejor estudia, porque si no apruebas el entrenamiento para princesa– sonríe maliciosa –no llegarás ni siquiera a ser princesa consorte, menos reina.–

– ¿Entrenamiento?… ¿Qué…?–

Cintia entró en pánico al saber que existiría un proceso de preparación; siempre había creído que solo tendría que casarse con el príncipe y listo.

– Vaya, parece que ya empezaste mal al decir eso.– Vio que se acercaba el príncipe. – Suerte, hermanita.–

Después de eso, el duque y la pareja de prometidos se quedaron hasta la mañana siguiente para reposar, ya que el viaje había sido largo y debían recuperar fuerzas. Y esa noche sería la de bodas.

Aylin se dirigió a la habitación de Eric, quien no la acompañó, pero ella sabía dónde encontrarlo: en la historia siempre rondaba los establos con los caballos o entrenaba, y casi siempre con alguna mujer a su lado.

«Hoy descubrirás quién manda, hermoso vampiro.»

Eric estaba en su habitación quitándose la camisa cuando una mujer con muy poca ropa entró. Estaba en el balcón cuando la vio y sonrió ladino.

– Escuché que ya está casado, duque… Qué lástima.– Acaricia su pecho.

– No por ello dejaré de disfrutar de mis hermosas mujeres.–

La mujer sonrió y estaba a punto de besarlo cuando alguien cayó sobre los hombros de Eric, quien intentó reaccionar pero sintió cómo le tiraban del cabello en la nuca.

– Muy mal, esposo… Parece que tendré que empezar a educarte.–

– ¿Pero qué…?– Dijo mirándola desde arriba.

– ¿Quién eres tú?– Preguntó la mujer casi desnuda.

– Su esposa.– Sonrió, apretando más el agarre de Eric hasta que este frunció el ceño de dolor. – Y este hombre es mío… Ahora ¿te vas por tu cuenta o te saco destripada?– Dijo con una sonrisa macabra.

Eric abrió los ojos. «¿Qué demonios dice esta niña?»

– No te tengo miedo… No podrás hacerme nada.– Dijo burlona.

– ¿Te importa si la mato, cariño?– Lo miró mientras agarraba su mentón para acercarlo a sus labios. Eric negó con la cabeza; realmente no le importaba la mujer, pero quería ver qué haría Aylin. Ella sonrió.

– ¡Que me…!–

Aylin la atravesó con miles de ramas de madera espinosas que la descuartizaron por completo. La sangre de la joven salpicó todo el balcón, algunas gotas cayeron sobre ellos. Aylin miró a Eric, agarrándolo del cuello.

– Eres mío, amorcito…–

Eric frunció el ceño; él nunca había pertenecido a nadie. Cuando quiso hablar, Aylin lo besó. Eric intentó apartarse, pero ella lo sujetó y lo besó con más fuerza. Él la tomó de las piernas y la arrinconó en el barandal.

– Yo no soy de nadie, niña.– Dijo furioso.

– Mi hermoso esposo está enojado…– Lo tomó del cuello de la camisa, lamiendo sus labios mientras sonreía. – Eres mío ahora…–

– No juegues conmigo… Podrías salir muy lastimada.–

Eric quería asustarla; muchas mujeres empezaban así y luego huían despavoridas. Aylin se mordió los labios, lo envolvió con sus piernas y rodeó sus brazos por su cuello.

– Eso me gusta…– Jadeó al oído de Eric, quien se erizó por completo. La tomó con fuerza y la tiró en la cama.

Se quitó la camisa mientras Aylin sonreía complacida al ver su hermoso cuerpo tallado, sus perfectos músculos y el abdomen bien marcado.

La tomó de los brazos con fuerza.

– Será mejor que no estés llorando después; te lo advertí, niña.–

Aylin lo enredó con sus piernas, acercándolo más a ella y comenzando un beso apasionado. Eric se quitó la ropa restante, agarrando sus caderas. Ella tomó sus manos y las colocó sobre sus senos; él no dudó en apretarlas con rudeza y Aylin jadeó de placer. Metió su lengua en el beso, intensificándolo aún más. Eric ya había quitado el pantalón y se colocó entre sus piernas.

– No seré gentil.–

– Hablas mucho y no veo acción alguna.–

Sonreí. Eric la penetró de golpe; ambos jadearon al sentir lo apretada que estaba.

– Mierda… Pensé que no eras virgen.– Jadeó.

– Ya no lo soy… ¡Auch!–

Eric se movió despacio al ver que la había lastimado, pero no pudo evitar tomar su pierna y morder su muslo, dejándose llevar por la sensación de su interior caliente y apretado. Aylin estaba más que excitada, moviendo sus caderas para estrecharlo aún más. Eric la sujetó con fuerza, aumentando la velocidad de sus estocadas. La habitación se llenó de jadeos y gemidos roncos; se entregaron varias veces hasta que empezó a salir el sol de un nuevo día.

Aylin se levantó despacio; tenía que ir a desayunar y no dejaría su entrenamiento. Después de todo, seguro él haría lo mismo. Tenía que hacer que ruegue por ella. «Jugaré un rato con mi lindo esposo.»

En su vida anterior, antes de que todo se viniera abajo, sus hermanos la habían criado como a ellos mismos. Aunque le contaban cómo eran los hombres o se quejaban de algunas mujeres, así aprendió a lidiar con ellos —sobre todo cuando ingresó a la empresa, donde estuvo en medio de lobos.

Se vistió despacio y salió sin despertarlo, mirando a su hermoso hombre dormido de espaldas y desnudo. Salió de la habitación con los zapatos en la mano y envuelta en una bata. Las doncellas que pasaban en ese momento se miraron con complicidad y se alejaron.

– «La señorita salió de la habitación… Seguro que estuvieron juntas desde la tarde porque no la vimos en todo el día.»–

– «El duque tampoco estuvo en los establos ni hizo su entrenamiento… Seguro que pasaron la noche juntos.»– Ríen.

Cintia estaba muy sonriente tomando el té cuando vio entrar a una mujer rubia en la habitación de Eric por la tarde. Sonrió victoriosa al creer que Aylin no sería respetada por ese hombre; todo parecía ir a su favor.

– Espero que su hermana esté bien con el duque.– Dice Francisco. – Los rumores no son nada halagadores.–

– Sí, espero que sea feliz.– Dijo con aire apenado, mordiéndose la lengua para no reír.

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Leidy González Rivas
Está historia es increíble 😘 sigue así
Vero de la Huerta
degollar es cortar el cuello
desollar es quitar la piel*
Giselle Franco
Genial 😁😁
Ana Leticia Morales
muy buena novela muchas felicidades
Milagros S. Perez
acuérdense que aylin recién estaba de seis semanas cuando lo supo y la esposa de Taylor ya tenía unos meses.. Aylin llegó bien después de pasar dies meses, porque no era uno eran dos y la esposa de Taylor tubo esas semanas 🥰
Adriana Sica
ecxelente una mejor que otra cortas y juega con las emociones me hacen reír tienen acción y romance.gracias
Adriana Sica
acá fallaste autora ya tendrían que a ver nacido el hijo de teylor y de Aylen
Kitty Landa
❤️
Yaretanay Valle
execelente
Norbelis Urrieta
Exelente obra mil bendiciones y mucho éxito.
Ana Leticia Morales
y lo bueno es que no le interesa 🤣
Ana Leticia Morales
que decepción tan grande de familia y sobre todo del padre
Viviana Ranieri
Me encantó esta historia. Es muy original porque el villano estaba muy bien escondido y el final fue muy inesperado. Sería hermosa una segunda parte con las historias de los gemelos. También conocer sí Francisco consiguió al fin un amor. Me encantaría leer esa historia.
Perla Muñoz
quisiera saber k paso con la familia después k murio
Margarita Acuña Cerda
Buenísima la novela, me encantó gracias autora y mil felicitaciones 🥰🥰🥰😀😀😀😀
Margarita Acuña Cerda
Que pena, no cambió y se murió jijiji 😔😔😔
Margarita Acuña Cerda
Ni un té sirve así, parecen conejos 😀😀😀😀
Margarita Acuña Cerda
Como??? 3veces al día??? Siempre era una solo vez o será después de cada ves que tengan sexo??? 🤔🤔🤔🤔🤔 Ya me confundí
Margarita Acuña Cerda
Claro que si aunque igual me sorprendió
🥰Deli@
hermosa🌹🌹🌹🌹🌹
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
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