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BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

Status: En proceso
Genre:Acción / Aventura Urbana / Batalla por el trono
Popularitas:810
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Kael, el rey de los lobos, huye de un destino impuesto… pero no puede escapar de su propia oscuridad.
En el mundo humano conoce a Lía, la única capaz de activar un vínculo prohibido por la diosa de la luna.
Cuando la sombra del pasado, el consejo y una guerra ancestral los persiguen, el amor se vuelve una amenaza.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 9: CAZADOS EN LA OSCURIDAD

La alarma no se detuvo. Seguía ahí. Clavándose en los oídos. Un pitido agudo.

Constante.

Como si el edificio mismo gritara que algo estaba mal.

La luz roja parpadeaba sin descanso, bañando el loft en destellos intermitentes que hacían que todo pareciera inestable.

Irreal.

Peligroso.

Lía sintió cómo el miedo comenzaba a subirle desde el estómago hasta el pecho.

Lento.

Pesado.

Imposible de ignorar.

—¿Qué significa eso? —preguntó, aunque ya temía la respuesta.

Kael no la miró de inmediato.

Estaba completamente concentrado.

Su cuerpo en tensión.

Sus sentidos… en otra frecuencia.

Observó las ventanas.

El techo.

Las sombras.

Escuchó.

Y cuando habló…su voz fue baja.

Pero definitiva.

—Nos encontraron.

El aire cambió.

Lía tragó saliva.

—¿Cómo?

Kael apretó la mandíbula.

—La marca.

Esa palabra otra vez.

Como si la persiguiera.

Como si ya no pudiera escapar de ella.

—¿La marca puede… rastrearnos?

Kael giró hacia ella.

Sus ojos dorados no titubearon.

—No la marca.

Pausa.

—La energía que dejó.

El silencio que siguió fue peor que cualquier ruido.

Porque ahora lo entendía.

No estaban huyendo.

Estaban siendo guiados.

Hacia su propio final.

Entonces—

Un golpe metálico.

Fuerte.

Seco.

Desde afuera.

Ambos giraron hacia la puerta lateral.

Otro golpe.

Más cercano.

Más claro.

Alguien estaba en la escalera.

No.

Varios.

Los pasos comenzaron a escucharse.

Lentos.

Pesados.

Intencionales.

No intentaban ocultarse.

Querían que supieran que venían.

Que no había escapatoria.

Lía dejó de respirar por un segundo.

Kael se movió.

Rápido.

Tomó su mano.

La presión fue firme.

—Escúchame bien.

Ella lo miró.

—Pase lo que pase…

Su voz bajó.

—no te separes de mí.

Lía asintió.

Aunque su cuerpo temblaba.

Porque por primera vez…sabía que esto podía terminar mal.

Muy mal.

Kael apagó la luz principal.

El loft quedó sumido en penumbra.

Solo la luz roja de la alarma. Y los destellos azules de la tormenta filtrándose por las ventanas.

Sombras largas.

Formas distorsionadas.

El lugar se volvió una trampa.

Un golpe brutal sacudió la puerta principal.

La madera vibró.

Lía dio un salto involuntario.

—Kael…

Él levantó una mano.

Silencio.

Otro golpe.

Más fuerte.

La cerradura crujió.

El tiempo se estaba acabando.

Kael miró el espacio.

Calculó.

Midió.

—Arriba —ordenó.

Señaló la escalera metálica.

—¿Y tú?

—Voy detrás.

No era una promesa.

Era una estrategia.

Y Lía lo entendió.

Subió.

Rápido.

El metal frío le quemaba las manos.

Su respiración era irregular.

Su corazón… un tambor descontrolado.

Apenas llegó arriba—

La puerta explotó.

La madera salió despedida.

El sonido retumbó como un disparo.

Tres figuras entraron.

Vestidos de negro.

Ojos brillando en la oscuridad.

Uno de ellos inclinó la cabeza.

Olfateó el aire.

Y sonrió.

—Está aquí.

Lía sintió el terror recorrerle todo el cuerpo.

Kael apareció.

Desde las sombras.

Como un golpe.

Como una tormenta.

El primer impacto fue brutal.

Su puño conectó con el rostro del atacante.

El cuerpo salió disparado contra una columna metálica.

El sonido resonó en todo el loft.

Los otros dos no dudaron.

Se lanzaron al mismo tiempo.

Kael bloqueó uno.

Golpeó al otro.

Patada.

Puño.

Movimiento.

Era rápido.

Demasiado rápido.

Violento.

Controlado.

Como si la pelea fuera parte natural de él.

Pero entonces—

La plata.

Lía lo vio. Una cadena. Brillante. Fría. El atacante la giró en el aire.

Kael se tensó.

Instintivamente.

Eso no era miedo.

Era reconocimiento.

La cadena voló.

Kael la esquivó por centímetros.

Pero no lo suficiente.

Rozó su brazo.

Y el mundo cambió.

Un sonido seco.

Un olor.

Piel quemándose.

Kael gruñó.

No de dolor.

De furia contenida.

Lía sintió el impacto en su propio cuerpo.

Como si algo en ella reaccionara.

—¡Kael!

Pero él no se detuvo.

No podía.

El segundo atacante lo embistió.

Ambos cayeron.

Rodaron entre cajas.

Vidrios rotos.

El tercero levantó la cadena otra vez.

Apuntó.

Directo.

Preciso.

Lía no pensó.

No analizó.

No dudó.

Se movió.

Bajó corriendo.

Tomó la primera barra metálica que encontró.

Y atacó.

El golpe fue torpe.

Pero fuerte.

Impactó el hombro del atacante.

El hombre gruñó.

Se giró hacia ella.

Y sonrió.

—Error.

Lía retrocedió.

Pero no corrió.

Esta vez no.

Porque ya no era la misma.

Kael apareció detrás del atacante.

Lo sujetó por el cuello.

Lo levantó.

Y lo lanzó contra la pared.

El impacto fue brutal.

La pared se agrietó.

El tercer atacante se levantó lentamente.

Como si nada.

Sonrió.

—No entiendes, rey.

Kael avanzó.

—Explícame.

El hombre escupió sangre.

—Esto ya no es una persecución.

Pausa.

—Es una ejecución.

Kael no respondió.

Golpeó.

El cuerpo cayó.

Inmóvil.

Silencio.

Solo la lluvia.

Solo la respiración.

Solo el pulso acelerado de Lía.

Kael se giró.

Su brazo seguía humeando.

La herida abierta.

Lía se acercó.

—Estás herido.

Kael miró la quemadura.

—No es grave.

—Eso no parece nada leve.

Él la miró.

Y por primera vez…no había combate.

No había estrategia.

Solo… ella.

La luz azul iluminó su rostro.

El agua bajando por su piel.

Sus ojos.

Firmes.

Decididos.

Kael levantó la mano.

Apartó un mechón de su rostro.

El gesto fue lento.

Cuidadoso.

Peligroso.

Porque no era necesario.

Y aun así…lo hizo.

Lía no se movió.

No retrocedió.

Su respiración se volvió más lenta.

Más consciente.

—No debiste bajar —murmuró él.

—No iba a dejar que te mataran.

Silencio.

Pero no vacío.

Cargado.

Tenso.

Real.

Kael inclinó ligeramente el rostro.

Demasiado cerca.

Lía sintió su respiración.

El calor.

La conexión.

Algo más profundo que el miedo.

Algo inevitable.

Y entonces—

Un sonido.

Un celular.

Ambos reaccionaron.

El momento se rompió.

Kael tomó el teléfono del suelo.

Pantalla encendida.

Un nombre.

SELENE.

Respondió.

—Habla.

La voz llegó.

Fría.

Controlada.

Pero distinta.

—Ya no los estoy cazando, Kael.

Pausa.

—Eso sería… inútil ahora.

Kael entrecerró los ojos.

—¿Qué hiciste?

Selene respiró.

—Nada.

Pausa.

—Eso es lo preocupante.

Silencio.

—Ahora…su voz bajó

—los está cazando el consejo.

La llamada terminó.

El silencio volvió.

Pero diferente.

Más pesado.

Más real.

Las luces del loft se apagaron.

Por completo.

Oscuridad total.

Lía dejó de respirar.

Un sonido.

Paso.

Uno.

Luego otro.

Alguien estaba dentro.

Pero no como los otros.

Esto era distinto.

Más lento.

Más seguro.

Más… peligroso.

Y entonces—

Una voz.

Grave.

Antigua.

Autoritaria.

Desde la oscuridad.

—Rey Kael Draven…

Pausa.

El aire se congeló.

—Entrégala.

Lía sintió el frío recorrerle la espalda.

Pero Kael no se movió.

No retrocedió.

No dudó.

Solo habló.

—Inténtalo.

Y en la oscuridad…algo se movió.

Algo peor que todo lo anterior.

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me gusta las novelas estan súper bonitas
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me encanta leer
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