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El Principe De La Oscuridad

El Principe De La Oscuridad

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Edad media / Maldición
Popularitas:192
Nilai: 5
nombre de autor: Sara RA

fantacia urbana y drama psicológico

NovelToon tiene autorización de Sara RA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7: Café solo

Despertó con la boca seca y las zapatillas puestas.

La luz entraba a cuchilladas por la ventana que Felix abrió anoche. No había goteras. No había ruido de motos abajo. No había olor a humedad.

Había silencio. Y el silencio, ahora que era de día, era peor. De día no te podías hacer el dormido.

Newt se sentó en la cama. Estaba entero. Sólido. Las sombras seguían en las esquinas, más chicas con el sol, pero despiertas. _Buen día. ¿Dormiste bien? No. Ya sabemos. Anoche contamos cada vez que respiraste. Doscientas cuarenta y siete. En el departamento eran menos. Ahí estabas más tranquilo._

Se pasó una mano por la cara. "Cállense."

No hubo respuesta del otro cuarto. La puerta seguía abierta. La de Felix también.

Se levantó. Le dolía el cuerpo de no moverse en toda la noche. De dormir tenso, esperando que algo pasara. No pasó nada. Y eso, de alguna forma, era peor que si hubiera pasado.

Salió al pasillo. La casa de día era más grande. Más vacía. Los cuadros en las paredes eran de gente muerta que no conoció. Su familia. Su apellido mirándolo desde marcos dorados.

La puerta de Felix estaba abierta. La cama tendida. La campera gastada ya no estaba arriba. El cuarto olía a nada, igual que el suyo. Como si nadie hubiera dormido ahí.

Bajó las escaleras. Cada paso hacía ruido. Eco.

Lo encontró en la cocina.

Felix estaba parado frente a la cafetera. Una máquina enorme, de acero, que parecía la consola de un avión. No la tocaba. La miraba como si fuera un problema de matemática.

Llevaba la misma ropa de ayer. La campera gastada la tenía en el respaldo de una silla. Sin dormir, otra vez. O durmiendo a ratos, como siempre.

"Buen día", dijo Newt. Le salió rasposa la voz.

Felix no se dio vuelta. "Hay café en grano. Molido. En cápsulas. Instantáneo." Señaló cada cosa como si estuviera haciendo inventario. "No hay café hecho."

Newt se apoyó en la mesada. Fría. Limpia. "En el depto teníamos una lata y una cuchara torcida."

"Lo sé", dijo Felix. Por fin lo miró. "Por eso no sé usar esto."

Las sombras en la cabeza de Newt se rieron. _Pobre. No sabe usar una cafetera de ricos. Vos sí. Vos naciste con una de estas al lado de la cuna. Demostralo. Hacé café. Usá las manos. O usa nos. Nosotras podemos hacer que la máquina funcione sola. Fácil._

Newt ignoró la voz. Se acercó a la máquina. La había visto mil veces. Su viejo la usaba. El mayordomo la usaba. Él nunca.

Agarró las cápsulas. Leyó. Apretó un botón. La máquina rugió, escupió agua, y tiró la mitad del café afuera de la taza.

Felix agarró un trapo antes de que Newt pudiera. Limpió. No dijo nada.

"Funciona", dijo Newt. Señaló la taza medio llena.

Felix agarró otra taza. La puso abajo. Apretó el mismo botón. Esta vez salió bien. Café negro. Sin azúcar. Como lo tomaban en el depto.

Le pasó la taza llena a Newt. Se quedó él con la medio vacía.

Tomaron en silencio. Parados. No se sentaron en las sillas de la isla que costaban un sueldo cada una. Se quedaron cerca de la mesada, espalda contra el mueble, mirando la puerta de la cocina. Viejos hábitos.

"El tío ya sabe que estamos acá", dijo Felix después del primer sorbo. No era pregunta.

Newt asintió. "Los sensores de la puerta le mandan un mail. Seguro ya está llamando a sus abogados."

"¿Y?"

"Y nada. La casa es mía. Varela no está. No tiene con qué meterme en un juzgado." Tomó otro trago. Amargo. "Por ahora."

Las sombras se estiraron por la mesada. _Por ahora. Siempre por ahora. Hasta que venga otro. Y otro. Y otro. Nunca se acaba, Newt. A menos que nos dejes terminarlo nosotras. Para siempre._

El celular de Newt vibró en el bolsillo. Número desconocido. Lo miró. No atendió. Lo puso en silencio y lo dejó boca abajo sobre la mesada.

Felix no preguntó quién era. Agarró la campera del respaldo. "Voy a revisar el perímetro. Las ventanas. La puerta de atrás. Los puntos ciegos."

No era sugerencia. Era lo que iba a hacer. Porque era lo que hacía siempre que llegaban a un lugar nuevo.

"Felix", dijo Newt. Antes de que se fuera.

Se frenó. Esperó.

"Gracias. Por el café."

Felix lo miró. No entendió si hablaba del café o de los cuatro años. No preguntó. Asintió una vez y salió de la cocina.

Newt se quedó solo. Con su taza medio llena. Con las sombras susurrando en las esquinas donde no daba el sol de la mañana. Con una casa entera por delante y nadie a quien espiar.

Afuera, escuchó los pasos de Felix revisando las ventanas. Uno por uno. _Click_. _Click_. _Click_. Asegurando.

Ruido blanco. Versión diurna.

Tomó otro sorbo de café. Sabía a casa. Sabía a peligro. Sabía a que esto recien empezaba.

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peranauta
esto es de lo mejorcito que he leído por acá
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