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La Piel Del Subconsciente

La Piel Del Subconsciente

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Traiciones y engaños
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Fenty fuentes

Valeria sobrevive a un matrimonio gélido refugiándose en un cuarto secreto, donde plasma en lienzos los sueños húmedos que tiene con un hombre desconocido que la adora. Tras descubrir la cínica traición de su esposo, el dolor se transforma en una sed de venganza diseñada con la precisión de una obra de arte. En esta batalla por su amor propio, la línea entre la fantasía y la realidad se rompe cuando el hombre de sus pinturas aparece frente a ella, desatando un deseo prohibido que podría ser su salvación o su ruina.

NovelToon tiene autorización de Fenty fuentes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

el altar de la discordia

Capítulo 5:

​El lugar era un viejo almacén en DUMBO, con paredes de ladrillo visto y un ventanal inmenso que encuadraba el Puente de Manhattan como si fuera una pintura propia. Valeria cerró la pesada puerta de hierro con doble cerrojo y, por primera vez en años, respiró aire que no estaba viciado por el control sofocante de Julián. Dejó las cajas de óleos en el suelo y se quedó en silencio, escuchando el latido de su propio corazón.

​Su libertad olía a polvo, a madera vieja y a la promesa de un caos necesario.

​Sin embargo, la paz duró poco. Al vaciar una de las cajas de materiales que había rescatado de la galería, encontró algo que no recordaba haber guardado. Era un sobre de cuero marrón, oculto entre sus lienzos en blanco. Al abrirlo, sus manos empezaron a temblar.

​No eran bocetos. Eran fotografías de ella.

​Pero no eran fotos familiares. Eran capturas de ella en su cuarto secreto del Penthouse, pintando de madrugada, con el cabello desordenado y la mirada perdida en el lienzo del desconocido. Alguien la había estado vigilando a través de las rendijas de ventilación de la mansión de cristal. En el reverso de la última foto, una caligrafía firme y elegante —la misma que había visto en los planos de Adrián— decía: "No eres la única que vive en dos mundos. Te espero donde la luz se quiebra".

​El aire se le escapó de los pulmones. Adrián no solo habitaba sus sueños; él la observaba en la vida real. La conexión entre ellos ya no era una coincidencia espiritual, era una obsesión tangible que la rodeaba.

​Antes de que pudiera procesar el hallazgo, su teléfono vibró en su bolsillo. Era un mensaje de texto de un número desconocido, pero el contenido le heló la sangre:

​"Tu marido no solo te engaña con Beatriz. Pregúntale por la cuenta en las Islas Caimán a nombre de 'Gomitas Dulces'. El dinero de tu herencia se está convirtiendo en azúcar para alguien más".

​—¿Gomitas dulces? —susurró Valeria, sintiendo una náusea violenta.

​El cinismo de Julián no tenía límites. Usar el dinero de su familia, la herencia que su padre había construido con décadas de esfuerzo, para financiar un negocio de dulces para su amante era la humillación final. Era un nombre ridículo, casi infantil, que escondía una traición financiera monumental.

​Esa noche, Valeria regresó al Penthouse del Upper East Side con la piel fría. Encontró a Julián en la sala, bebiendo un whisky de dieciocho años y hablando por teléfono en tono bajo. Al verla entrar, colgó de inmediato, ajustándose la corbata con ese gesto de suficiencia que ella ahora despreciaba.

​—Llegas tarde para la cena con los socios del fondo de inversión, Valeria. Te dije que tu presencia era indispensable.

​—Sé perfectamente lo que dijiste, Julián —lo interrumpió ella, caminando hacia el bar para servirse una copa, dándole la espalda para que no viera el fuego en sus ojos—. Pero estaba ocupada asegurándome de que mi arte estuviera en buen recaudo. Por cierto, ¿qué tal va el mercado de las golosinas? Me han dicho que el dulce está de moda este año en Nueva York.

​Julián se atragantó con el whisky. El vaso de cristal tallado tintineó contra sus dientes. Por un segundo, la máscara de arrogancia se agrietó, revelando un pánico puro que Valeria disfrutó saborear.

​—No sé de qué estupideces hablas. Estás delirando de nuevo con tus tonterías de artista —respondió él, recuperando la voz, aunque sus dedos apretaban el vaso con demasiada fuerza.

​—¿Delirando? Quizás. Pero ten cuidado, Julián. El azúcar suele atraer a las hormigas, y las hormigas terminan devorando todo el imperio desde adentro —Valeria se acercó a él, le acomodó la solapa del traje con una delicadeza letal y le dio un beso helado en la mejilla—. Disfruta tu cena. Yo tengo un retrato que terminar.

​Subió las escaleras dejando a Julián sumido en un silencio sepulcral. Entró en su cuarto, pero no se quedó allí. Tomó una pequeña cámara de seguridad oculta que había comprado en Brooklyn y la instaló en el ángulo muerto del despacho de él.

​Si Julián quería jugar a los espías en la ciudad de los secretos, ella le daría una función de gala. Mientras tanto, en su mente, la imagen de Adrián y sus fotos la quemaban. Necesitaba verlo. Necesitaba saber si él era su salvador o el arquitecto de una perdición aún mayor.

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la niña de corazón
si
la niña de corazón
comienzo
para mí será negativo 🤭
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