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Letra Chica, Cama Grande

Letra Chica, Cama Grande

Status: En proceso
Genre:Amor tras matrimonio / Madre soltera / Madre por contrato / Amor-odio / Jefe en problemas / Salvar al hijo enfermo
Popularitas:71.2k
Nilai: 5
nombre de autor: SilvinaTracy

Después de seis meses trabajando en la empresa del patriarca de una poderosa familia, Carmen Lobos decide llevar a su hijo a sus primeras vacaciones… hasta que una tragedia lo deja gravemente enfermo. Apenas una semana antes ella descubrió que su nuevo jefe será Federico, uno de los nietos de su jefe, pero un escándalo sacude la empresa y lo aparta del puesto.

El lunes vuelve al trabajo y se encuentra con que su nuevo jefe es Santiago Calderón: arrogante, clasista, prepotente y mujeriego. Desde el primer momento, se detestan.

Cuando Santiago la despide de manera injustificada, la ira y el deseo de venganza llevan a Carmen a cometer una imprudencia que cambiará sus vidas: un matrimonio por contrato donde ella asegura el tratamiento de su hijo y él protege a la empresa que tanto desea.

Pero nada será sencillo. Tras la boda, el patriarca impone una estricta condición que sacude sus vidas.

Los acuerdos pueden tener letra chica, pero muchas veces se firman en una cama grande.

NovelToon tiene autorización de SilvinaTracy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

PRIMER ACTO DE REBELDÍA

NARRADOR

Carmen pasaba cada noche en el hospital con su hijo y debido a la falta de insumos del establecimiento, ella debía comprar algunos medicamentos, así como material descartable. Al cabo de tres semanas, sus ahorros se habían acabado. Su hijo mostraba mejorías y luego volvía a correr peligro, enfrentando 24 horas decisivas. Se sentía agotada y al borde de la desesperación. No sabía que más hacer.

Ella sabía que su jefe la odiaba y que por eso no podía pedirle un aumento y mucho menos un préstamo a pagar en cuotas. Notaba que ese hombre quería despedirla, la trataba horrible, la cuestionaba por todo. Le pedía una cosa y cuando se la llevaba la rechazaba con altanería y una mirada fulminante.

Su amiga le había dado dinero, así como también los padres de ella para ayudarla. Sus vecinas le preparaban viandas con porciones de comida para sus largas estadías al lado de Agustín. Ella al verlo tan mal olvidaba hasta alimentarse.

Su hermana cuidaba a Agustín por las mañanas y cuando ella no podía, siempre había alguna de las vecinas dispuesta a ayudar sin pedir nada a cambio.

Carmen ya había perdido la cuenta de las noches que había pasado en vela al lado de su hijo, así como también cuánto había llorado hasta agotar sus lágrimas.

Aunque siempre iba a su trabajo, duchada y limpia, su jefe le encontraba algo desagradable. Siempre la miraba con asco y también con odio. Lo había escuchado criticarla con intención, tan solo por su apariencia.

Ella era delgada, aunque no al punto de las mujeres que conocían la cama de su jefe. Tenía cabello castaño largo casi a la altura de su cintura, jamás lo llevaba suelto, unos hermosos ojos verdes que escondía detrás de gafas poco favorecedoras y vestía ropa formal económica que no se ajustaba a sus curvas porque simplemente no podía pagar mejores trajes con su sueldo y menos aún con los gastos que conllevaba la enfermedad de su hijo.

Algunas secretarias de otras áreas vestían formales, seductoras y se maquillaban perfectamente. Santiago esperaba eso en una secretaria y si se metía en su cama, mejor aún. La mujer con la que jamás se acostaría era su poco favorecida secretaria.

Santiago quería despedir a Carmen. Cada día más la detestaba por no rendirse. Aunque hacía una labor impecable, él le encontraba defectos. La cargaba de trabajo. Le estaba haciendo pasar jornadas extenuantes simplemente por tener la misión de hacer que ella renunciara o que cometiera una falta que justificara su despido.

Habiendo hablado con su hermano Federico, Santiago, había sentido el auténtico terror por su futuro si cometía errores. Federico era fanático de la limpieza y el orden, odiaba los animales y estar en un campo lo enfermaba. Pasando tres semanas desde su partida, aun su abuelo no autorizaba su regreso y eso lo hacía sentir frustrado y desesperado.

Román, estaba atento a todo desde la comodidad de su vivienda. No podía creer la astucia de su nieto mayor para pretender engañarlo tan fácilmente. Su nieto menor, cumpliendo como CEO lo tranquilizaba porque hacía un buen trabajo y tenía a su lado una buena secretaria que mantenía todo bajo control. Lo más agradable era verlo tan estresado como para buscar compañía femenina y no tener que verlo en revistas dando un espectáculo.

Santiago estaba continuando un proyecto de su abuelo. Creyó que si lo terminaba con éxito, su hermano podría volver a la empresa, pero algo continuaba fallando.

Las pruebas fracasaban. Había un sobrecalentamiento o un mayor consumo energético del esperado. Ninguna prueba fue satisfactoria.

Él recibió asesoría, pero todo continuaba fallando. Había cuidado los detalles, tenía a su lado a los mejores técnicos, pero el resultado era el mismo. Sabía que si lograba materializar lo que su abuelo había dejado a medias, eso podría asegurar el puesto y no precisamente temporal. Necesitaba demostrar que era competente y que su abuelo de una buena vez descansara.

Carmen estaba contando mentalmente hasta cincuenta para soportar el carácter de su jefe. Había imaginado lo agradable que sería ahorcarlo con el cable del teléfono de línea y aún más cosas siempre dependiendo del nivel de estupidez que tuviese el CEO de acuerdo al día.

-¡Lobos! ¿Dónde está mi café?- Gritó por el intercomunicador haciéndola sobresaltar. No le había pedido café previamente y tampoco tendría la educación de pedírselo

Carmen corrió a preparar café y se dirigió a la oficina.

-¡Tiene mucha azúcar! ¿Planeas que me dé diabetes? ¿No puedes hacer nada bien?- Rugía indignado

-Señor, tiene un cuarto de cucharadita de azúcar. Tal como usted me pidió que lo preparara esta semana. Puedo prepararle otro- Ofreció pensando que ese día estaba más irritable y caprichoso de lo normal. Ella, como siempre, su víctima

Carmen fue a preparar el café, pero calentó el mismo que le había llevado para ver si era cierto que estaba tan dulce. Fue la primera vez que tuvo su primer acto de rebeldía en contra de él.

Al llevarlo, él lo probó y dijo que era perfecto. Ella nunca había sentido tantas ganas de tirarle con algo para que dejara de ser tan insoportable.

-¿Necesita algo más, señor?- Preguntó conteniendo su desagrado, aunque su mirada de odio era imposible de disimular aunque tuviese las gafas puestas

-Escúchame Lobos. No me gustan los dulces, ni una galleta, mucho menos un brownie. ¿Lo tienes claro? Si vuelves a traerme un café que me pueda provocar diabetes, tendrás un pie fuera de esta empresa- Carmen asintió con furia, con ganas de decirle que estaba tomando el café que había rechazado

Ella sabía que su jefe no comía dulces. Parecía tenerle fobia al azúcar. Probablemente, le hiciera falta eso para bajar su pésimo humor, aunque ella suponía que lo que más necesitaba era una mujer hueca de las que él frecuentaba. ¿Qué estaba pasando últimamente? ¿No había ninguna dispuesta a hacer el sacrificio? No creía que aquellas plásticas hubiesen puesto a funcionar su única neurona al mismo tiempo para no volver a lanzarse a él.

Santiago desquitaba su estrés con todo lo que pudiera y su gran víctima era Carmen. Necesitaba desahogo, claro que si, pero con su abuelo atento a sus movimientos... cómo intuía que estaba... esa no era una posibilidad. Quería demostrar responsabilidad y buena conducta.

Lo que Santiago desconocía era como se sentía su secretaria y las razones por las que lo soportaba. Cualquier mujer en su lugar hubiese olvidado incluso su liquidación con tal de no volver a trabajar para el, excepto Carmen. ¿Por qué no podía irse? Pero tal como desconocía la enfermedad de su hijo que la obligaba a permanecer allí, también desconocía el carácter que escondía detrás de aquella obediencia mecánica. Si ella fuera despedida no se iría sin decirle todas sus verdades y probablemente aún peor.

(Carmen Lobos)

1
Emperatriz Reales
No es fácil calmarse y n estas situaciones, pero hay q hacerlo por el bien del niño en este caso, Carmen tiene suerte q su amado hijo tenga todo lo q ella no ha podido brindarle por falta de dinero
Esther te Leerá
😅😅😅😅 ya quiero ver a Santiago en el súper carro
Esther te Leerá
vrnos la foto que niño tan hermoso 😘😘
Nena
Un pequeño gran avance Agustín 🥰🥰🥰 Pronto saldrás de esta y todos celebrarán
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Aracelis Durango
Sería ÉPICO 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭Santiago conduciendo ese modelazo🤭🤭🤭🤭🤭
Yura Ran
Agustín es un niño hermoso esos ojazos bello. 🥰
Yura Ran
😢/Pray/😢
Daniela Lima
Es más triste andar caminando 🤭
Suleima Dominguez Guzman
gracias Silvina por cada capítulo es único me tiene enamorada tu novela re felicito
Paula
hermoso.capitulo
Paula
🥹🥹la madurez de ese niño en todo esto es maravilloso ...esa fortaleza es única el les está dando un adicción de vida importante a todos
Betty Saavedra Alvarado
Agustín con su inocencia y ocurrencias está superando su operación pronto habrá excelentes noticias Carmen no te molestes Santi transformará tu Fiat antiguo
Betty Saavedra Alvarado: Santiago Agustín te está enseñando que el valora las cosas de mamá
total 1 replies
AMARILIS VENEGAS
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 Uy Carmen es feito el carrito así te haya ayudado un montón 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Mine Romero
😂😂😂excelente novela 👏👏👏
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
con una buena hojalteada el carro queda como un clásico
Nora Ezquerra Llamas
Que maduro tan pequeño,me gusta el papel del abuelo tan cabal ,va muy interesante este cap muy nerviosa me siento .
jmlanena
Que situación tan angustiante, lo único que queda es rogar que el niño no continúe sufriendo más!!!!
jmlanena
Que bueno que Santiago te está acompañando en todo momento Carmen, Santiago se ha portado a la altura de las circunstancias!!!! 🙏🙏🙏
SORANGEL 💓✨
Agustín a parte de bello, muy inteligente. Preocupado a pesar de su condición por su mamita, así como por el costo de un equipo para jugar. a veces el vivir con necesidad hace que los niños vivan pendiente de situaciones que no son acordes a su edad porque lo único que sabemos hacer los padres es limitarnos porque no se puede comprar, Agustín tiene un chip de obligaciones adultas 🤭
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