Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.
Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.
Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.
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Capítulo 5
Capítulo Cinco
William ( Sombra)
Ya estábamos en el bar esperando a que la tal Ayla apareciera, ya pasaban de las diez y media y nada de la chica.
—¿Será que le pasó algo? — dice Pedro preocupado.
—Relaja, socio, la vampira pronto va a aparecer — dice Ctreze riendo y BN lo acompaña.
Solo rodé los ojos, cuando miro hacia afuera, veo a una chica aparecer toda menuda, debía tener 1,50 de altura, porque la bichita era pequeña, usaba un pantalón de buzo y una sudadera y una mierda de gafas en la cara. Su cabello negro que llegaba hasta la mitad de la cintura cubría una parte de su rostro.
Así que vio a los chicos abrió una sonrisa, y en serio que tenía una sonrisa bonita. Se acercó y noté que estaba cojeando, vi que no fui solo yo el que se dio cuenta, porque luego los chicos cambiaron el semblante.
—Buenas noches, chicos, voy a tomar una bebida y me uno a ustedes — dice con una voz débil.
Se aleja y va hasta el mostrador.
—¿Ustedes vieron? — pregunta Pedro
—Sí, está cojeando, parece que está lastimada — dice BN.
Antes de que fuera a decir algo, la chica vuelve con una botella de whisky en una de las manos y un vaso en la otra, se sienta entre Pedro y yo.
—¿Estás bien, Ayla? — pregunta Pedro.
—Sí, ¿y ustedes, chicos, cómo están? — pregunta.
—Estamos bien, solo trabajando demasiado, nuestro jefe es pesado, ya sabes cómo es — dice Ctreze y los chicos se ríen.
—Nadie se queja de mí cuando recibe el salario al final del mes — digo y se callan.
Ayla miró a los chicos y soltó una risa sabrosa.
—Disculpa, ¿tú eres el jefe de ellos? — Se gira hacia mí con una sonrisa en el rostro.
—Lo soy, me llamo Sombra, un placer — digo mirándola.
Por más que estuviera con toda esa ropa, con esas putas gafas oscuras, solo su sonrisa mostraba lo linda que es.
—Un placer, Sombra, como oíste, me llamo Ayla.
Continuamos conversando y realmente la chica es muy firme, como Ctreze dijo, huía de cualquier pregunta hecha sobre ella o su vida, lo que era extraño, observándola noté un corte en su boca comenzando a cicatrizar, y percibí que no se movía mucho, parecía tener dolor en el cuerpo.
Pasó una hora y media y noté que Ayla se quedó un poco callada, a veces se mordía el labio como si quisiera reprimir algo.
—Chicos, creo que me voy — dice levantándose con cierta dificultad.
—Ya te vas, quédate un poco más — dice Pedro.
—No puedo, chicos, necesito irme, pero gracias por la compañía — dice y abre una sonrisa.
Ayla camina bien despacio hasta el bar y noto que pone la mano en la barriga, después de algunos minutos pagando, va en dirección a la salida y se gira hacia nosotros nuevamente y se despide con la mano.
Comienza a caminar y continúo mirándola, hasta que se detiene y comienza a toser, su cuerpo comienza a inclinarse despacio y acaba cayendo de rodillas.
Pedro, los chicos y yo nos levantamos corriendo y fuimos a ayudarla.
—Ayla, ¿estás bien? — pregunta Pedro, agachándose cerca de ella.
Miro a Pedro y veo que está asustado con algo. Me acerco a ella y me agacho para ver cómo está y veo que tiene sangre en sus manos.
—Tenemos que llevarla al puesto, rápido — digo tomándola con la ayuda de los chicos.
Así que comenzamos a ayudarla a venir a mi regazo ella gimió de dolor y puso la mano en la barriga.
Cuando ya está en mi regazo, le pedí a Pedro que le quitara las gafas y así que miro su rostro tiene un hematoma morado alrededor de los ojos. Aquello me llenó de rabia.
Corrí con ella para el puesto que quedaba cerca de donde estábamos.
—Ayla, quédate despierta, te estamos llevando al puesto — digo.
—Él... va a... matarme — dice casi en un susurro y se desmaya en mis brazos.
Así que entré, grité por un médico y luego el Doctor Ramon apareció con algunos enfermeros. Así que desaparecieron con ella, vi a Pedro y a los chicos llegar.
—¿Ya se la llevaron? — pregunta Pedro jadeando.
—Ya sí — digo mirando hacia la puerta donde entró.
—¿Será que está enferma? — pregunta BN.
—Realmente no sé, pero algo me dice que eso es por cuenta de alguna agresión — digo y me encaran. —Tiene un moretón en el rostro, una marca de golpe, por eso las gafas oscuras y cuando la estaba trayendo, ella susurró "él va a matarme".
—¿Será que fue su padrastro? — pregunta Ctreze.
—Tenemos que esperar a que ella salga de aquí para explicarnos todo — dice Pedro.
—Comentaste conmigo que ella está aquí hace unos dos meses, quiero que tomes la ficha de ella y del padrastro de nuevo y hagan una investigación de la vida de los dos más detallada — digo encarándolos.
—Puedes dejarlo en nuestras manos, jefe — dice BN
Los chicos se fueron y mi hermano y yo nos quedamos en la recepción esperando, ya llevábamos casi tres horas cuando el doctor apareció con una cara nada buena.
—Sombra — me llamó.
—Habla ahí doctor, ¿qué le pasó a ella? — pregunto.
—Realmente ni siquiera sé cómo hablar esto con ustedes, pero lo único que pido es que cuiden de ella, porque la persona que hizo aquello con ella merecía estar en la cárcel — el doctor habla y mi hermano y yo nos miramos.
—¿De qué estás hablando, doctor? — pregunto con la ceja arqueada.
—Sombra, la chica llegó aquí con cuatro costillas rotas, una de ellas perforó su pulmón, por eso tosía sangre, cuando le quitamos la ropa para examinarla, vimos diversos hematomas por el cuerpo, quemaduras en los muslos y en los brazos y lo peor de todo es que durante los exámenes descubrimos algunas laceraciones en la intimidad de ella, indicando un abuso reciente — hace una pausa y suspira. —Por mi conocimiento puedo decir que esto ya sucede hace un tiempo, ella tiene algunas marcas que no consiguieron curarse bien.
Mi hermano y yo no conseguimos hablar nada, estábamos sin reacción, cómo alguien podía hacerle eso, yo tengo la certeza de que quien hizo eso fue su padrastro, pero esa confirmación solo podría ser hecha por ella.
—¿Cuándo va a despertar, doctor? — pregunto.
—Está en el cuarto, creo que hasta la mañana despierte, necesito que alguien se quede con ella aquí — dice.
—Yo me voy a quedar, necesito que hables con tus funcionarios y no dejes que nadie hable de ella, no quiero que sepan que ella está aquí — digo.
—Todo bien, Sombra, solo encuentra al hombre que hizo eso y hazlo pagar — el doctor dice nervioso.
—¿Puedo verla ahora? — pregunto y el doctor asiente.
Acompañamos al médico hasta el cuarto y así que entré me asusté al verla de aquella forma, su piel morena estaba llena de hematomas, solo los brazos estaban para fuera, pero si ellos ya estaban lastimados así, imagino el resto del cuerpo, fui acercándome y vi su rostro lastimado, incluso con el hematoma daba para ver que tenía un rostro lindo.
—Dios mío, William, tenemos que matar a ese desgraciado — Pedro habla nervioso.
—Calma, Pedro, no sabemos si fue él quien hizo eso, no sabemos si tiene un novio, o si fue otra persona — digo y Pedro me encara.
—Sombra, está en la cara que fue el padrastro quien hizo eso — Pedro habla inconforme.
—Lo sé, Pedro, pero necesito que ella despierte y me confirme eso, no puedo salir por ahí matando sin saber la verdad — digo nervioso. —Me voy a quedar con ella esta noche, vete a casa y habla con nuestra madre.
—Todo bien, hermano, cualquier cosa me llamas — dice serio y sale del cuarto.
Me quedé un tiempo mirándola y luego me senté en el sillón que había en el cuarto, apoyé la cabeza y acabé apagando.