Esta novela cuenta la historia de Violeta y Calum, dos chicos muy diferentes, que al principio no se llevan bien, pero tras la interacción cotidiana comienzan a sentir atracción el uno por el otro, haciendo que sus vidas y la de las personas a su alrededor se entrelacen.
sin embargo las diferencias entre ellos hacen que se pregunten de manera constante que fue eso que hizo que se enamoraran el uno del otro.
NovelToon tiene autorización de Magda García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPITULO 4 ELEONOR
Eleonor estaba sentada en una lujosa y moderna sala se acomodó su pantalón de vestir, el único que tenía, ella no entendía por qué tanta formalidad, solo estaba ahí por el trabajo de ayudante de limpieza.
Una mujer que usaba un conjunto deportivo que parecía costoso, venía con la mujer que le abrió la puerta minutos antes. Esta se sentó frente a ella.
- ¿tú eres la chica que viene por el puesto de ayudante de limpieza? – le preguntó la mujer
Eleonor no tenía la menor idea de qué edad tenía la mujer frente a ella, esta no solo se veía bien conservada, sino que tenía un excelente físico – así es – respondió Eleonor
-me imagino que te llamo la atención el elevado salario, pero es así porque el trabajo es de planta –
- ¿de planta, creí que era de entrada por salida? –
-no, yo necesito a alguien aquí, para que ayude a Nora – dijo está señalando al ama de llaves
¿tienes alguna pregunta? Estoy por salir –
Eleonor no esperaba tener que quedarse, pero, por otro lado, le venía bien, porque ya no tendría que buscar donde rentar, por el momento dormía donde una amiga, y aunque ella decía que podía quedarse cuanto quisiera, ella sabía que el novio de esta no pensaba lo mismo.
- ¿Cuándo puedo empezar – pregunto
-¿que tal ahora?, tengo una cena esta noche, y hay mucho que hacer –
-pero no tengo mis cosas, no sabía que era de planta, honestamente me postule por el salario – admitió ella
-descuida, puedes ir por ellas más tarde, Nora dale un uniforme y que te ayude a limpiar el comedor, y los cubiertos que se usaran hoy, también explícale cómo funcionan las cosas aquí – la mujer se levantó -bueno, pues, mi nombre es Anika, dime señora Anika, el apellido familiar no todo mundo lo pronuncia bien, por cierto, ¿Cuál es tu nombre? –
-Eleonor –
- Nora, ya sabes qué hacer –
-si señora, descuide, vaya a hacer sus cosas yo me encargo –
Cuando la señora Anika se fue, Nora le señalo que la siguiera, fue tras ella, la llevo a la cocina, esta era enorme, tenía un pequeño comedor con cinco sillas, todo era muy moderno, ahí estaba un hombre tras la barra limpiando pescado.
-él es Mauro, se encarga de manera exclusiva de la cocina, a veces yo lo ayudo, o cocina con la señora, en esta casa la comida es muy importante – Mauro solo la saludo con un asentimiento de cabeza
-él no habla mucho, ven conmigo te voy a dar tu uniforme –
Nora le entrego un pantalón negro de un material que ella no supo identificar, pero la tela estiraba, y una playera azul marino, los zapatos parecían bastante cómodos – recógete el cabello, niña –
- ¿este es el uniforme? –
- ¿Crees que te daría una falda y unos tacones, o algo por el estilo?, niña, en esta casa aparte de la señora, solo hay varones, vístete, te veo en la cocina, para decirte que hacer –
Nora encontró su uniforme de lo más cómodo, al igual que los zapatos, volvió a la cocina donde el ama de llaves, está la llevo a un comedor más grande, y le entrego los utensilios para que lo limpiara, le dio instrucciones y se salió dejándola sola.
Cuando terminó regreso a la cocina, solo estaba ahí Mauro – disculpa, ¿y Nora? –
Este levantó la mirada del pescado al cual le quitaba las espinas – y le señalo con la mano la puerta, ella salió y fue a buscarla, aún no conocía bien la distribución de la casa, así que se quedó en la sala.
El ama de llaves apareció por un pasillo – niña, ¿Qué haces ahí? –
-ya terminé –
-veamos si lo hiciste bien, sígueme – Eleonor volvió con ella
-no lo hiciste tan mal, voy a traer los cubiertos – Nora le trajo un montón de cubiertos para que los limpiara, mientras estaban ahí, entro un chico
Era alto y atlético - ¿y toda esta parafernalia? – pregunto
-para la cena de esta noche – le respondió Nora
-no puedo creer que Donovan esté permitiendo esto – dijo levantando las manos al aire, después se fue negando con la cabeza
-ese es el joven Tiberio, es el segundo de los tres hijos de los señores, es el menos serio de los tres –
Eso impresiono a Eleonor creía que los hijos de la familia eran niños más pequeños, ese chico se venía de veinte años más o menos, si era el de en medio, ¿Qué edad tenía el mayor entonces?, teniendo en cuenta que la señora de la casa se veía relativamente joven.
Eleonor pasó parte del día en ese comedor, limpiando y acomodando, en algún momento Nora le llevo de comer, era el sándwich más elaborado que había visto en su vida, y también sabía demasiado bien.
A eso de las seis Nora entro y le pidió salir, cuando lo hizo y fueron a la cocina se sorprendió con la cantidad de platillos que tenía Mauro.
-joven Calum, volvió – le dijo Nora al chico que entro a la cocina en ese momento, este solo asintió, a diferencia del anterior chico, este si reparo en ella, pero no dijo nada
-ella es Eleonor comenzó a trabajar hoy – él solo asintió otra vez, saco una botella de agua del refrigerador y se salió de la cocina – Calum es muy serio, no te sientas mal, él no habla mucho, él es el menor –
A Eleonor le sorprendió que ese chico enorme fuera el menor – pero… se ve más grande que Tiberio –
-es porque es Judoca, no se si lo notaste, pero esta familia es de deportistas, por eso aquí solo se come saludable – Nora miro su reloj – ve a tu casa por tus cosas, y regresa pronto –
- ¿puedo ir ahora y volver mañana? –
-no, aquí se trabaja desde temprano, todo está listo para la cena, así que puedes irte, no te tardes –
-bien, me cambio y voy – respondió ella
-no es necesario que lo hagas, no vas a tardarte de todos modos –
Eleonor no pudo replicar, así que solo asintió, y fue por su bolso, iba distraída viendo sus mensajes, su amiga le había mandado varios preguntando por el empleo, de pronto ella chocó con alguien, levantó la vista y se topó con quien ella supuso era el hijo mayor, pues venía de traje y lucia demasiado joven para ser el señor de la casa.
- ¿Quién eres tú? – fue lo primero que él le dijo.