Reencarné para ser la villana, pero el corazón no entiende de guiones.
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Pacto con el Sistema — 2
La elección me oprimía el pecho. La desesperación se mezclaba con un miedo existencial. Pero la Misión 4 era crucial. Si fallaba, la penalización sería enorme, y mi reputación se iría al traste. Ya había evitado el desastre con Eleanor. No podía permitirme fallar aquí.
La "Maestro del Disfraz" sonaba útil para el robo, pero muy arriesgado. La "Amuleto de Invisibilidad" también. Infiltrarse en la habitación privada de la Marquesa en su propia mansión durante un baile era una locura. Me atraía la "Información del Punto Débil de la Marquesa". La Marquesa era una manipuladora, una estratega. La información era su moneda. Si tenía una debilidad real, algo que pudiera explotar, podría negociar. Manipular a la manipuladora.
El miedo a perder mi voluntad era paralizante, pero la alternativa era la derrota. Y la derrota significaría convertirme en Aurelia, de todos modos, pero una Aurelia que había fallado en su último intento de redención.
—Sistema —respiré hondo, la decisión me dolía hasta los huesos—. Elijo la opción 2: Información "Punto Débil de la Marquesa".
Un pulso frío y vacío me recorrió el cuerpo, como si una parte de mí se desprendiera. No fue dolor físico, sino una sensación de lejanía, como si un recuerdo preciado se desdibujara un poco, o una parte de mi personalidad se atenuara. Fue sutil, pero inconfundible. La advertencia del sistema no era una exageración.
[10 Puntos de Voluntad deducidos. Puntos de Voluntad Actuales: 130/150.]
[Información "Punto Débil de la Marquesa" revelada:]
• La Marquesa Lysandra Vilar sufre de una rara enfermedad degenerativa que afecta su vista gradualmente. Lo mantiene en secreto absoluto, ya que teme que su vulnerabilidad la haga perder influencia en la corte. Su ojo izquierdo está notablemente más afectado.
• También tiene una profunda aversión a un tipo específico de flor, la "Belladonna Sombría", debido a un trauma infantil. La sola presencia de su aroma la altera profundamente, provocándole náuseas y mareos.
Mis ojos se abrieron de par en par. La ceguera gradual. Un secreto tan íntimo, tan humillante para una mujer que basaba su poder en su aguda observación. Y una aversión a una flor. Ambos eran puntos de ataque inesperados. No tenía que recurrir a la violencia o al robo puro. Podía usar la información, la debilidad, como una palanca.
La Belladonna Sombría. Recordé haber visto algunas plantadas en los jardines de Casa Vilar, cerca del laberinto, un rincón más oscuro y salvaje. Su aroma era dulzón pero pesado, casi embriagador.
Con la información del sistema en mano, mi mente comenzó a formular un plan. No sería fácil, pero al menos tenía una dirección. Podría usar su debilidad visual a mi favor, o la aversión a la flor. Pero ¿cómo? ¿Y dónde?
Salí del estudio, mi paso era más decidido, aunque la sensación de pérdida de voluntad aún me inquietaba. El baile continuaba, un remolino de colores y sonidos. Me abrí paso entre la multitud, buscando a la Marquesa Vilar.
La encontré de nuevo en su círculo, sonriendo, riendo. Pero ahora, mis ojos entrenados por el sistema, notaron pequeños detalles: la forma en que su cabeza se inclinaba ligeramente para mirar a las personas con su ojo derecho, la mano que a veces se frotaba discretamente la sien izquierda. Era sutil, pero allí estaba. La poderosa Marquesa Lysandra Vilar, la araña maestra, era vulnerable.
Necesitaba un lugar y una oportunidad. El balcón donde había hablado con Sebastián, quizás. Un lugar más apartado, pero no tan aislado como para levantar sospechas. O los jardines.
Recordé que el baile incluía una "Caminata por el Jardín Iluminado" a medianoche, una tradición de Casa Vilar. Un momento en el que los invitados podían disfrutar del aire fresco y las instalaciones paisajísticas. Era la oportunidad perfecta. Podría guiarla hacia una zona donde la Belladonna Sombría estuviera presente, o simplemente acorralarla en un lugar más íntimo.
La estrategia se formaba en mi mente, fría y precisa. La Marquesa Vilar dependía de su agudeza para controlar a la corte. Si su visión estaba comprometida, si su mente se nublaba por el aroma de la Belladonna, su control flaquearía. Y en ese instante de vulnerabilidad, yo atacaría.
Un escalofrío me recorrió. No era la emoción de una villana regocijándose, sino la de una estratega que entiende que ha cruzado un umbral. Estaba usando la información más íntima y debilitante de una persona contra ella. Esto no era lo que la "vieja yo" habría hecho. Esto era un camino oscuro, pavimentado con la pérdida de mi propia voluntad.
Mi corazón seguía latiendo con un paso de guerra, pero ahora era un tambor más silencioso, más calculador. La inocencia, la ética de mi vida pasada, se estaba desvaneciendo como el vapor. Estaba convirtiéndome en una pieza más astuta en este juego de tronos, pero a un costo inmenso.
Miré a la Marquesa Vilar, mi rostro oculto por la máscara. Ella no me veía como una amenaza. Me veía como la caprichosa Princesa Aurelia. Pronto, se daría cuenta de su error. Y lo que es más importante, yo me daría cuenta de lo que me había convertido.
Elegí el pacto, no con demonios, sino con el sistema que ahora era mi aliado y mi cárcel.