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LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Grandes Curvas / Hombre lobo
Popularitas:24.3k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Irina Vólkov es la vergüenza de su familia. Omega sin loba, gorda y relegada a fregar platos mientras su hermana gemela Astrid brilla como la bendecida por la diosa luna. La noche de su cumpleaños 18, su padre la anuncia como ofrenda al Rey Theron Blackmoor — un alfa maldito del que nadie habla sin bajar la voz.

Lo que nadie sabe es que antes de esa noche, en un lago escondido entre las montañas, una bestia enorme la encontró desnuda bajo la luna. No la atacó. Solo la miró. Como si la estuviera esperando.

Ahora Irina está encerrada en un castillo oscuro con un rey que la desprecia de día y una bestia que duerme a sus pies de noche. Con una ceremonia que puede unirla a él para siempre — o matarla si la diosa luna decide que no es suficiente. Con una hermana dispuesta a todo por quitarle lo que tiene. Y con una loba despertando dentro de ella que le susurra lo que Irina se niega a aceptar:

Que la bestia la eligió primero.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 24 Madre

Los días que siguieron fueron los primeros en la vida de Irina que se parecieron a algo que podía llamar felicidad.

No perfecta. No de película. Felicidad con grietas, con sombras, con la maldición todavía latiendo debajo de la piel de Theron y la Luna Roja a tres meses de distancia. Pero felicidad al fin.

De día entrenaba con Kira, cada sesión más intensa, cada transformación menos dolorosa. La cojera de la pata trasera izquierda seguía ahí pero Kira la compensaba con velocidad. De día también peleaba con Theron, pero las peleas habían cambiado de tono: ya no eran trincheras sino esgrima. Idas y vueltas con filo pero sin veneno, porque es difícil odiar con convicción a alguien que te hizo gritar su nombre la noche anterior.

De noche, la puerta se cerraba y dejaban de ser el rey y la ofrenda y se convertían en dos personas que se estaban aprendiendo con las manos, con la boca, con los silencios de después donde él le contaba cosas que no le había dicho a nadie y ella hacía lo mismo.

Y por las mañanas, el café.

Theron le seguía dejando café en la mesita, pero ahora se quedaba para tomarlo con ella. Sentados en la cama, con las sábanas arrugadas y el pelo revuelto, compartiendo la taza porque a él siempre se le olvidaba traer dos.

—Eres el rey de un castillo con doscientas tazas y siempre traes una sola —dijo Irina una mañana, quitándole la taza de las manos.

—Si traigo dos no tenemos excusa para compartir.

—¿Eso fue romántico?

—Fue práctico. Que coincida con romántico es accidental.

—Mentiroso.

—Siempre.

Pero debajo de la felicidad, la sombra. La maldición no se había roto. Cada noche Theron seguía transformándose, aunque la bestia ya no destruía nada sino que iba directo a la habitación de Irina y se echaba con Kira como si fuera su lugar en el mundo. Las mañanas eran mejores: despertaban juntos, humanos, enredados, y él ya no se levantaba de golpe ni salía sin mirar atrás.

Pero la bestia seguía siendo la bestia. Incontrolable. Ajena. Un pasajero nocturno en el cuerpo de un hombre que de día fingía que no le aterrorizaba perder el control cada noche.

Irina lo notaba en los atardeceres. A medida que el sol bajaba, Theron se ponía tenso. La mandíbula se le endurecía, las manos le temblaban, y esa calidez torpe que mostraba durante el día se iba apagando como una vela a la que le soplan despacio. A las siete ya era otro. A las ocho, se iba a su habitación sin decir nada.

No hablaban de ello.

Hasta una tarde en que Catalina rompió el silencio.

Estaban en la biblioteca. Irina leyendo manuscritos, Catalina sentada frente a ella con un té que se enfriaba porque llevaba quince minutos mirando a Irina sin hablar.

—¿Vas a decir algo o vas a seguir mirándome como si fuera un rompecabezas? —dijo Irina sin levantar la vista.

—¿Cómo está mi hijo?

—Depende de la hora del día. De mañana está casi humano. Por la tarde se va apagando. Por la noche es la bestia. ¿Siempre fue así?

—Antes era peor. Antes de ti, los atardeceres eran violentos. Se encadenaba a las seis porque no confiaba en aguantar hasta la transformación. Rompía muebles. Les gritaba a los guardias. Una vez le rompió la mandíbula a Ezra sin querer.

—¿A Ezra?

—Ezra lo perdonó antes de que le pusieran la férula. Es un buen hombre, Ezra. Demasiado bueno para este castillo.

—¿Y ahora?

—Ahora se tensa pero no rompe nada. Se va a su habitación en silencio. Espera. Se transforma y la bestia va a buscarte como un perro que sabe el camino de memoria. —Catalina tomó un sorbo de té frío—. Eso eres tú. Eso cambiaste.

—No cambié nada. Solo estoy aquí.

—Estar aquí es el cambio, Irina.

Silencio. Irina cerró el manuscrito.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Depende.

—¿Cómo era él antes de la maldición?

Catalina dejó la taza. Algo cambió en su cara. No se ablandó exactamente, porque Catalina Blackmoor no se ablandaba, pero los bordes se suavizaron lo suficiente como para que Irina viera a la madre debajo de la reina.

—Era un niño que se reía —dijo—. ¿Puedes creerlo? Theron Blackmoor, el rey del castillo negro, el alfa que aterroriza a medio territorio, de niño se reía tanto que los guardias se quejaban de que no podían dormir la siesta. Era ruidoso, inquieto, se metía en problemas cada cinco minutos. Una vez se escapó del castillo con ocho años para ir al pueblo a comprar dulces y tuve que mandar a tres patrullas a buscarlo.

—¿Theron? ¿Tu hijo Theron? ¿El que habla en monosílabos y mira como si el mundo le debiera algo?

—El mismo. La maldición se lo comió, Irina. Se comió la risa, se comió la confianza, se comió todo lo que hacía que fuera él. Lo que ves ahora es lo que quedó después de ocho años de pelear contra sí mismo cada noche. —Pausa—. Hasta que llegaste tú.

—Catalina...

—Anteayer lo escuché reírse. Desde el pasillo. Estabas con él en la cocina y le dijiste algo y se rió. No esa cosa que hace con la boca que parece una sonrisa si entrecierras los ojos. Se rió de verdad. Como cuando tenía diez años. —Catalina la miró—. Hacía ocho años que no escuchaba ese sonido.

Irina no supo qué decir. Le ardían los ojos.

—Siempre quise tener una madre —dijo, antes de poder detenerse. Las palabras le salieron solas, sin filtro, como una puerta que se abre de golpe—. No la que me tocó. Una de verdad. Una que me dijera que comiera más proteína y que no me encorvara y que me secara las lágrimas sin decirme que dejara de llorar.

Catalina no respondió inmediatamente. Tomó el té frío. Lo dejó. Lo volvió a tomar.

—Yo siempre quise tener una hija —dijo finalmente—. La diosa luna me dio un hijo y lo amo con todo lo que tengo, pero siempre quise una hija. Alguien a quien enseñarle las cosas que los hombres no entienden. Alguien que me respondiera cuando la corrigiera en vez de agachar la cabeza y decir sí, madre.

—Yo nunca agacho la cabeza.

—Lo sé. Por eso me caes bien.

—¿Me caes bien? Hace un mes me dijiste que la diosa luna tendría que ver en mí algo que tú no veías.

—Hace un mes era una idiota.

—¿Catalina Blackmoor admitiendo que fue idiota?

—No te acostumbres. Es un evento único.

Irina se rió. Catalina la miró riéndose con esos ojos grises que eran los de Theron pero más sabios y por un segundo, un segundo brevísimo, la Reina Madre del territorio este tuvo que mirar hacia la ventana porque algo le brilló en los ojos que no era la luz de la tarde.

—Si quieres —dijo Catalina mirando los arbustos tristes del jardín—, puedo ser eso. No voy a reemplazar a nadie porque no hay nadie a quien reemplazar. Pero puedo ser la que te diga que comas más proteína y que no te encorves y que esa bufanda era ridícula.

—¿Estás ofreciéndote a ser mi madre?

—Estoy ofreciéndome a ser lo que necesites. Ponle el nombre que quieras.

Irina la miró. A esta mujer que entró en su vida insultándola y que ahora le ofrecía lo que nadie le había dado en dieciocho años. No con ternura ni con abrazos ni con palabras bonitas, sino con proteína extra, correcciones de postura y la amenaza implícita de destruir a cualquiera que le hiciera daño.

Era la forma más Catalina posible de decir te quiero.

—Está bien —dijo Irina, con la voz más ronca de lo que pretendía—. Pero si empiezas a llamarme hijita, te juro que me escapo otra vez en un camión de harina.

—Ni muerta te llamo hijita. Tengo estándares.

—¿Y cómo me vas a llamar?

—Por tu nombre. Como siempre. Pero con mejores intenciones.

Irina extendió la mano sobre la mesa. Catalina la miró un segundo. Después puso la suya encima. Las dos manos con sus propias cicatrices: las de Irina de plata, las de Catalina de treinta años de ser la mujer más dura del territorio para que su hijo pudiera ser débil de vez en cuando.

No dijeron nada más. No hacía falta.

Kira.

¿Sí?

Tenemos madre.

Ya sé. Lo supe antes que tú. La bestia me lo dijo hace días. Dice que Catalina huele a manada. A familia.

¿La bestia habla de olores familiares?

La bestia es más sentimental de lo que su versión humana jamás va a admitir. Como madre, como hijo.

Irina apretó la mano de Catalina.

Catalina le apretó de vuelta.

Afuera, el sol empezaba a bajar y la sombra de la maldición se acercaba como cada tarde. Pero por un momento, en esa biblioteca polvorienta con manuscritos antiguos y té frío, el mundo estaba bien.

No perfecto.

Pero bien.

1
Livia silva mejias
DIOSDELAVIDAAAAAA!...que buena se puso la cosa.
conchole que toda la energía negativa que carga el hijo de la bruja se le devuelva y nada arruine el ritual de la Luna Roja 🤞🏼🤞🏼🤞🏼🤞🏼
Anonymus
Será que Elias es un brujo disfrazado, el peligro no acaba 🤯🤯🤯🤯
ShaLop
Excelenteeeee
Pris
Ay que angustia ahora. Quien será ese
Nancy Monterrosa
ay escritora porfa deja que se haga la ceremonia y después que puedan luchar contra la maldad
Nancy Monterrosa
amo a esta suegra jajajaja más suegras así
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
lo bueno es que lo vigilan y si hace algo no están desprevenidos
Anonymus
Me huele a Brujo vengativo y peligro inminente, sino se ponen la sillas lanteagedia vuelve y los alcanza y esta vez sin segundas oportunidades 😭😭😭😭🤯🤯🤯
Anonymus
Catalina desde el primer capítulo que te leí, te ganaste mi admiración, temor, resquemor y ahora cariño, bien por ti
Odalis Angelica Bueno Vargas
Hay dios mio ojalá no sea algo malo ya que ella salio casi de la muerte para que venga otro y la remate
daya murillo
hermosa historia felicidades autora👏
Livia silva mejias
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼 Excelente!
felicidades AUTORA
Nancy Monterrosa
amo a esa suegra metiche jajajaja
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
tu madre acaba de abrir la puerta para que dejen de fingir que no ha pasado nada cuando en realidad pasa de todo y de muchas maneras 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🥰🥰🥰🥰🥰
Rosa Zambrano
Felicitaciones apreciada escritora, nada aburrida, mucha acción en diversas versiones 🫂❤️🌹
Rosa Zambrano
Estoy super emocionada. Un capítulo buenísimo
Livia silva mejias
🥵🥵🥵 IRIIINAAAA cochina envidia que me das, te dieron como furruco en feria 😜😜😜
Livia silva mejias
😈😈❤️‍🔥❤️‍🔥🥵🥵 A quién le van a dar hasta en ID 😍😍😍😍🤪😜
Alexandra Ortiz Posada
Excelente capitulo, gracias por compartir, bendiciones
Bedy Moreno
excelente,admiro tu obra, primero vez que te leo !!
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