se trata sobre una joven de 25 años que sufre al lado de su madre maltratos y abusos hasta que finalmente fallece por una enfermedad terminal y renace en su novela favorita como la villana de la historia
NovelToon tiene autorización de Hikari Hifumi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capítulo 24
Cuando finalmente se quedaron solos, el murmullo del viento entre las hojas del sauce fue el único sonido que llenó el espacio entre ambos. Hades no soltó su mano; al contrario, entrelazó sus dedos con los de ella, ejerciendo una presión firme que buscaba anclarla a la realidad. Sus ojos se encontraron, y por un segundo, Elizabeth creyó ver en ellos una vulnerabilidad que él solo se permitía mostrar en la intimidad de las sombras.
Y sin que Elizabeth se lo esperara, él la sostiene por la cintura y la comienza a besar con una urgencia que parecía querer borrar años de distancia y malentendidos. Sus manos, grandes y cálidas, se aferraron a ella como si temiera que se desvaneciera como un espejismo bajo la luz del sol.
Pero de repente son interrumpidos por Zoel y Zoey, quienes aparecieron por el sendero principal con rostros desencajados y una prisa que cortó el aire de golpe.
—[Mi señora... perdón si los interrumpimos, pero tenemos malas noticias] —dijo Zoey con una mezcla de preocupación y enojo, apretando los puños a los costados.
Hades se separó de Elizabeth lentamente, aunque no la soltó, manteniendo su brazo protector alrededor de sus hombros. Su expresión se tornó gélida al instante.
—¿Qué clase de noticias? —preguntó Hades, su voz recuperando ese tono de mando que hacía que incluso el viento pareciera detenerse.
Zoel dio un paso al frente, con la mirada clavada en el suelo y los hombros hundidos por un peso invisible.
[Hades... te pido disculpas... en... nombre de mi hermana menor... Lulú]
balbuceó Zoel, su voz rompiéndose por la vergüenza.
—¿De qué hablas, Zoel? —preguntó Elizabeth confundida, sintiendo un nudo de ansiedad en el estómago que le resultaba familiar y aterrador a la vez.
—Cierto Zoel, ¿de qué estás hablando y por qué te disculpas? —dijo Hades confundido, frunciendo el ceño mientras su mirada saltaba de Zoel a Zoey.
[Mi hermana y el príncipe Alfonso... confesaron que...]
Zoel no pudo pronunciar ni una sola palabra ya que todavía no se podía creer que su hermana hubiera hecho algo tan malvado, algo que traicionaba no solo a sus amigos, sino a la esencia misma de los Dragones Oscuros.
Zoey, al ver que su pareja no podía continuar, tomó aire y soltó la verdad como si fuera un golpe de gracia:
[Lulú confesó ante mi padre, el Rey de las Bestias, que ella por orden de Alfonso borró todo recuerdo que tuviera Elizabeth sobre Hades. Por eso, mi señora, no recuerda haber conocido a Hades cuando eran niños]
terminó de decir Zoey con una mezcla de enojo y decepción por lo que la hermana de su pareja había hecho, consciente de las consecuencias que eso traería y cómo afectaría la estabilidad de todos.
El silencio que siguió a las palabras de Zoey fue ensordecedor. Elizabeth sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. En su mente, una barrera invisible comenzó a agrietarse, dejando pasar destellos de un pasado que no le pertenecía a la "Elizabeth de la novela", sino a ella.Hades apretó la mandíbula con tal fuerza que pareció que iba a romperse. Se giró hacia Elizabeth, y por un momento, la máscara de frialdad se rompió para revelar un dolor milenario.
—Entonces... por eso me mirabas como si fuera un extraño —susurró Hades, con la voz cargada de una amargura desgarradora—. No fue tu voluntad alejarnos, Elizabeth. Fue él. Él nos robó nuestra propia historia.
Elizabeth llevó sus manos a su cabeza, sintiendo una punzada de dolor. Crystal, Hades, las memorias perdidas... todo era parte de un plan maestro de Alfonso para destruir a Hades desde adentro, usando a las personas que él más amaba como peones en un tablero sangriento.