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Renaci En La Esposa Del Villano Sanguinario

Renaci En La Esposa Del Villano Sanguinario

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Malentendidos / Traiciones y engaños / Familia mágica / Reencarnación / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:981k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Milagros Perez

Dos hermanas en sociedad, Solo una será la protagonista y la otra esposa del Cruel Villano

– No dejaré que se escape mi lindo Villanito -

Esta vez la historia seguiría el curso pero ya no será al antigua hermana de la protagonista quien lloraba y hará tímida, en ella hay alguien poderosa y más terrorífica que el mismo Villano

🔞 Algunas escenas son explícitas

NovelToon tiene autorización de Milagros Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Alguien menos esperado

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La sala olía a cera y a libros viejos. Detrás de la mesa del tribunal, el juez miraba con gesto imperturbable y el rey, todavía pálido por los recientes escándalos, sostenía el sello real entre los dedos.

Cintia entró con las manos frías, vestida con una leve túnica arrugada por la prisa. Su corazón latía en la garganta como si quisiera escapar.

Se sentó frente a la mesa central. Había repasado toda la noche, pero la imagen de los frascos —la poción de amor, la que aumentaba la inteligencia— no la dejaba en paz. Los había dejado en su cuarto, convencida de que no los necesitaría. Ahora, esa seguridad extra la hizo sentir desnuda.

—Señorita Cintia —anunció el juez con voz que repicó en la sala—. Preséntese.

Ella se levantó, inclinó la cabeza con la formalidad que dictaban las leyes, y volvió a sentarse. Intentó ordenar las ideas.

La primera pregunta era simple: citar las leyes del trato con diplomáticos extranjeros. Sintió que la tinta en la punta de la pluma temblaba tanto como su mano. Tartamudeó la primera frase, buscó en la memoria y encontró sólo fragmentos.

Desde la galería, se escuchó un susurro ahogado. Aylin la miraba desde arriba del podio; Eric soltó una risita al escucharla.

– Parece que le va a costar algo.– Susurró.

– Y todavía no comienza lo mejor, osito.–

Eric curvó los labios en una mueca maliciosa, tomando su mano mientras acariciaba su dedo pulgar en su palma con suavidad.

Al final de la sala, observando con esa sonrisa fría que siempre le caracterizaba, Regí tenía clavados sus ojos en ella. «Niña tonta…»

Cintia notó cómo su mirada la atravesaba, y un sudor helado le corrió por la nuca.

—¿Tienes problemas, señorita? —preguntó el juez, seco.

Cintia tragó saliva. Quiso responder con firmeza, pero las palabras se le escaparon entre los dedos. Contestó mal una definición, tropezó con un artículo, confundió el orden de las cláusulas. Con cada error, la murmuración creció: algunos nobles ahogaron una risita, otros fruncieron el ceño. Ella miró a Francisco, quien estaba con la mirada fría y el ceño fruncido.

«Carajo… Concéntrate, no puedes perder esto, no.»

Fue entonces cuando Francisco dio un paso al frente. Su voz, clara y rotunda, llenó la sala.

—Majestad, honorables miembros del tribunal —dijo—. No es sorpresa que la señorita Cintia esté tan desorientada.

– ¿A qué se refiere, príncipe?– Preguntó el juez.

Aylin y Eric se miraron: ahora sí comenzaba todo.

—Pues, como verán, lamentablemente la señorita Cintia mintió sobre su capacidad en cada materia.—

Cintia sintió un frío en la espalda. «Él sabía todo… Será que esa estúpida se lo dijo.» Miró con rabia a Aylin, quien movió los dedos como saludo.

—Eso es inaceptable…— Arremetió el rey.

– No… Yo no. Solo dije que eran complicadas y que en algunas soy un poco mejor que otras.– Su voz temblaba de nervios.

—Ahora su falta de conocimiento demuestra lo que sospechábamos: su espectáculo es una farsa.— Habló directo y frío. —Descubrimos que la señorita dio falso testimonio contra su padre, y…—

Lo último retumbó en toda la sala. Un silencio seco cayó sobre los presentes. Cintia sintió que la sangre le abandonaba la cara.

—¡Eso no es verdad! —Intentó decir, pero la voz le flaqueó.

Francisco sacó un pequeño pliego doblado y lo sostuvo como quien exhibe un trofeo.

—Hemos recibido testimonio de espías y un registro de mensajes. La señorita lanzó acusaciones sin pruebas, trampas para desacreditar al duque. ¿Qué pretende, entonces? ¿Que se le otorgue credibilidad cuando ni siquiera puede responder a las preguntas más básicas? ¿No es esto, en sí, una traición a la estabilidad del reino?—

El juez miró a Francisco con gesto crítico, pero éste continuó sin titubear; su discurso había sido preparado con veneno.

—Además —Prosiguió—, hay más: la señorita Cintia deberá explicar por qué estos frascos de pociones de inteligencia fueron encontrados en su habitación.—

– Intentó hacer trampa…–

– ¡Qué vergüenza! Inaceptable para este reino.—

– No puede ser. ¿Cómo se le ocurre hacer tal barbaridad?—

Los susurros fueron en aumento. Cintia miraba a su alrededor pero se sentía como un insecto expuesto en medio de todos; su padre reía en la oscuridad.

Su hermana la miraba con seriedad, aunque mostraba una mueca de burla.

– No… Yo no lo hice.—

—Príncipe, ¿tiene pruebas?— Pidió uno de los nobles.

Francisco miró a los guardias; en ese momento entró el viejo brujo a paso lento. Cintia ya no sentía sus piernas.

– El dueño de estos frascos decidió hablar con toda la verdad.—

El brujo contó cómo ella había aparecido un día pidiendo una poción de amor, y semanas después otra de inteligencia. Cintia estaba más que desesperada.

Las cabezas se volvieron hacia ella como si esperaran ver en su rostro el rastro de un crimen. La sala, que minutos antes se había llenado de curiosidad, se había convertido en anfiteatro para su caída.

Cintia trató de reunir algo de dignidad.

—Yo… Yo no tramé nada contra mi padre, ni fue mi intención. Solo quería una ayuda más para poder comprender los estudios… Majestad, créame.— Balbuceó.

—¿Creerla? Yo le pregunté muchas veces, señorita, y usted no dudó en mentirme en todas.— Replicó Francisco, implacable. —Señor juez, pido que se archiven los resultados de su examen y se proceda con una investigación por sedición. No puede un miembro de la corte actuar así y esperar mantener su honor. Y… Dado el hecho de que recurrió a magia negra para conseguir el trono… Se le prohíbe cualquier vínculo con la Corona.—

—El principito sí que da espectáculos…— Murmuró Eric. Aylin soltó una risita, asintiendo.

El murmullo se convirtió en estruendo. Cintia sintió los ojos del rey clavados en ella. Francisco había elegido el momento preciso: arrinconarla públicamente, dejarla sin coartada. «Pobre mujer… Pensó que me ganaría.»

—Si no puede contestar siquiera lo que se espera de una súbdita educada para el servicio del reino —Añadió un noble desde la galería—, ¿qué garantía hay de que no manipule rumores y acusaciones?—

– Sí, no podemos dejar que una mujer así se case con el príncipe…—

– Yo opino lo mismo: sería una vergüenza para el trono.—

– Nos llevará a la ruina por su incapacidad.—

Las palabras formaron un muro que la asfixiaba. Intentó explicar que la noche anterior estuvo con el brujo porque quería información que probara la inocencia de Regí; quiso decir que no había entregado ninguna poción a la Corona; quiso contar que dejó las pociones en su cuarto precisamente para no ser acusada de manipulación. Pero todo sonó como excusas.

El juez, después de un largo silencio que quemó la sala, golpeó la mesa con la palma.

—Por emitir acusaciones graves sin fundamento y por no superar su examen —Dijo con voz que no admitía réplica—, se suspende a la señorita Cintia de todas sus funciones. El matrimonio con el príncipe queda cancelado y la investigación se tomará como prueba ante sus actos de traición y manipulación. Se ordena además su detención preventiva si las pruebas aportadas por el Consejo lo exigen.—

El golpe seco la hizo tambalear. Cintia gritó con fuerza, entre llantos y súplicas, mirando a Francisco. «Príncipe, por favor… Lo hice porque lo amo… ¿Usted no me ama también? Yo lo sé…»

– Sí, lo habría hecho… Habría puesto de sí misma, y no me engatusado con juegos sucios… Llévenla.— Su mirada fría y sin brillo la heló por completo.

Francisco esbozó una sonrisa sin alegría; había conseguido humillarla delante del rey y del juez. Cintia sintió como si la sala se inclinara y ella cayera en cámara lenta. Sus rodillas le flaquearon; solo los soldados la mantenían firme.

Francisco recogió sus papeles, satisfecho. Su padre asintió ante su gran desempeño y la manera en que lo había manejado como todo un rey.

– Estoy orgulloso de ti, hijo.—

– Gracias, padre.—

Eric bajaba con Aylin hasta donde estaban, haciendo una reverencia.

– Majestad, príncipe… Fue toda una sorpresa este día.—

– Sí, no podría dejar esto sin tratar.— Sonrió con astucia. —Como también quisiera tener una charla con usted, duque. Seguro le interesará una alianza.—

Eric sonrió maliciosamente, mirando a Aylin. Le dejó un beso en su palma y siguió a Francisco, quien le sonrió con sagacidad.

El rey quedó con ella; ambos fueron a caminar por el jardín, seguidos por Taylor.

– Lamento lo de su hermana, duquesa. Debe ser complicado.—

«Se lo merecía.» —Lo es, pero sus actos no fueron buenos. No estoy en contra de su castigo; el príncipe lo resolvió como todo un gran soberano.—

El rey sonrió con malicia. —Sí, su madre estaría orgullosa…— La miró a los ojos. —Y su madre también lo estaría.—

Aylin lo miró al instante. «¿Conoció a mi madre?» —Me sorprende… No sabía que la conocía, majestad.—

– Fuimos muy amigos, aunque después perdí contacto y solo supe de su muerte…— Suspiró apenado.

– ¿Ella alguna vez le contó sobre su origen?— Aylin miró a su alrededor, notando que su brillo era sincero. Taylor también mantenía la guardia cerca del rey.

– Sé todo… Te estaba esperando, majestad.— Sonrió astutamente.

Aylin abrió los ojos de sorpresa; Taylor apretó los dientes. Sus miradas eran intensas como si la verdad estuviera a un desgarro de explotar.

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Leidy González Rivas
Está historia es increíble 😘 sigue así
Vero de la Huerta
degollar es cortar el cuello
desollar es quitar la piel*
Giselle Franco
Genial 😁😁
Ana Leticia Morales
muy buena novela muchas felicidades
Milagros S. Perez
acuérdense que aylin recién estaba de seis semanas cuando lo supo y la esposa de Taylor ya tenía unos meses.. Aylin llegó bien después de pasar dies meses, porque no era uno eran dos y la esposa de Taylor tubo esas semanas 🥰
Adriana Sica
ecxelente una mejor que otra cortas y juega con las emociones me hacen reír tienen acción y romance.gracias
Adriana Sica
acá fallaste autora ya tendrían que a ver nacido el hijo de teylor y de Aylen
Kitty Landa
❤️
Yaretanay Valle
execelente
Norbelis Urrieta
Exelente obra mil bendiciones y mucho éxito.
Ana Leticia Morales
y lo bueno es que no le interesa 🤣
Ana Leticia Morales
que decepción tan grande de familia y sobre todo del padre
Viviana Ranieri
Me encantó esta historia. Es muy original porque el villano estaba muy bien escondido y el final fue muy inesperado. Sería hermosa una segunda parte con las historias de los gemelos. También conocer sí Francisco consiguió al fin un amor. Me encantaría leer esa historia.
Perla Muñoz
quisiera saber k paso con la familia después k murio
Margarita Acuña Cerda
Buenísima la novela, me encantó gracias autora y mil felicitaciones 🥰🥰🥰😀😀😀😀
Margarita Acuña Cerda
Que pena, no cambió y se murió jijiji 😔😔😔
Margarita Acuña Cerda
Ni un té sirve así, parecen conejos 😀😀😀😀
Margarita Acuña Cerda
Como??? 3veces al día??? Siempre era una solo vez o será después de cada ves que tengan sexo??? 🤔🤔🤔🤔🤔 Ya me confundí
Margarita Acuña Cerda
Claro que si aunque igual me sorprendió
🥰Deli@
hermosa🌹🌹🌹🌹🌹
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
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