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El Lado Oscuro De Mi Tutor.

El Lado Oscuro De Mi Tutor.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:13.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Roxana Fernández

Para Alexander Rivas, el control lo es todo. Como el profesor más temido de la facultad, su arrogancia es su armadura y su intelecto, su arma más letal.

Pero cuando se cruza con Valentina Soler, una alumna que no baja la mirada y que desafía cada una de sus reglas. Siente que su dominio y autocontrol está tambaleando ante el deseo de tenerla.

​Lo que comienza como una guerra de voluntades pronto se convierte en sombras y un deseo voraz que amenaza con destruirlos a ambos.

Sin embargo, en el juego de la seducción, el peligro no es solo ser descubiertos.

Un secreto familiar, enterrado bajo años de mentiras, comienza a salir a la luz.

¿Qué pasará cuando descubran que sus vidas han estado entrelazadas desde mucho antes de conocerse?

¿Lograrán mantenerse unidos después de revelar ese secreto que puede destruirlos a ambos?

NovelToon tiene autorización de Roxana Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23. El principio de un final en pausa.

Capítulo 23

El principio de un final en pausa.

El eco de sus pasos resonaba con fuerza en los pasillos de la universidad.

Valentina caminaba con determinación, el cabello recogido en una trenza firme y la mirada clavada al frente. Había pasado semanas alejada del campus tras su suspensión, pero ese día no iba como víctima ni como la amante escondida del profesor.

Iba como una mujer decidida a tomar el control de su vida.

Se dirigió al edificio administrativo, ignorando las miradas, los murmullos y los celulares que apuntaban discretamente hacia ella con sus cámaras encendidas. Al llegar a la oficina del consejo académico, fue recibida con sorpresa.

—Señorita Soler... —murmuró la secretaria—. ¿Tiene cita?

—No. Pero esto no puede esperar.

El comité reunido en la sala privada, compuesto por tres académicos y un representante estudiantil, la recibió con caras tensas y cierta reserva. Algunos aún recordaban el escándalo reciente, pero todos sabían que ella no era una estudiante común.

—¿A qué se debe esta solicitud extraordinaria, señorita Soler? —preguntó la decana, ajustándose los lentes.

Valentina se puso de pie, deslizó un documento frente a todos y habló con claridad:

—Deseo formalizar mi cambio de carrera. Dejo la Facultad de Ingeniería Civil. Ahora quiero ingresar a la Facultad de Literatura Contemporánea.

Un murmullo de sorpresa cruzó la mesa. El representante estudiantil levantó las cejas. La decana carraspeó.

—¿Su padre está al tanto de esta decisión?

—Es mi vida —dijo ella con calma—. No la suya. Yo soy quien toma mis propias declaraciones.

La decana intercambió una mirada con los demás miembros de la junta.

—Tendrá que firmar esta declaración de responsabilidad, señorita Soler. Y completar la evaluación vocacional. Los cupos son limitados, pero si pasa el filtro, se le considerará su solicitud, pero recuerde que debe pagar dos semestres de adelanto. Es un requisito indispensable.

—Haré lo que sea necesario. Solo quiero dejar de vivir una vida que no me pertenece.

A kilómetros de allí, en la lujosa torre del grupo Soler, Gustavo recibía la noticia a través de un mensaje privado que lo hizo levantarse bruscamente de su silla.

—¿Qué demonios? —bufó.

El hombre al otro lado del escritorio, su asistente personal, lo observó con cuidado.

—¿Todo bien, señor Soler?

Pero Gustavo no respondió. Solo apretó el teléfono como si intentara triturarlo. Su hija acababa de renunciar a todo lo que él había planificado para ella. Años de prestigio, alianzas estratégicas con empresas de construcción, acuerdos con universidades internacionales. Todo se le estaba yendo de las manos por culpa de ese maldito profesor.

Pero no podía actuar de forma directa. No ahora que Alexander tenía a la prensa respirándole en el cuello. Tenía que moverse con estrategia.

—Dile a Luján que lo quiero en la universidad. Hoy mismo. Debe hacer su trabajo. Para algo se le contrató.

Horas más tarde, el campus entero se revolucionó con la llegada de Eduardo Luján. Su traje negro, su sonrisa encantadora y esa postura de estrella de cine llamaron la atención de todos desde el primer paso que dio por el sendero central.

Era el hijo de uno de los socios más cercanos a Gustavo Soler y tenía fama de ser un filántropo encantador, pero que en realidad, era ambicioso hasta la médula.

Con un ramo de flores discretas en la mano y dos guardaespaldas a cierta distancia, caminó con seguridad hasta la Facultad de literatura, donde ya se había enterado de que Valentina estaba.

Cuando entró al salón principal, el murmullo fue inmediato. Todos sabían quién era. Muchos sacaron sus celulares para filmar el momento.

—Valentina —dijo, acercándose a ella con una sonrisa fingida que ella comenzaba a odiar—. Qué alegría volver a verte.

Valentina frunció el ceño. Estaba sentada sola, con su libreta abierta. No esperaba visitas. Ni mucho menos a él.

—Eduardo —respondió con frialdad—. ¿Qué demonios haces aquí?

—Quise felicitarte personalmente por tu regreso y... bueno, tengo una invitación especial para ti. Hay una gala de beneficencia este viernes. Me encantaría que me acompañaras.

Ella lo miró en silencio. Las cámaras no tardaron en encenderse. Eduardo se inclinó un poco más hacia ella, demasiado cerca, como si le susurrara algo íntimo al oído. En realidad solo dijo:

—Tu padre espera que estés a la altura de tu compromiso para esa noche.

Valentina tensó la mandíbula.

—No tengo nada que hacer saliendo con un ególatra misogino como tú —respondió igual en voz baja.

Pero ya era tarde. La imagen había sido capturada.

Una reportera del periódico estudiantil se acercó de inmediato, sin siquiera pedir permiso:

—Valentina, Eduardo, ¿puedo tomar unas palabras? ¿Confirmamos su asistencia juntos a la gala?

—Por supuesto —dijo Eduardo, antes de que ella pudiera protestar—. Será una noche inolvidable. Valentina, además de mi invitada oficial, será anunciada como la futura señora Luján.

Ella apretó sus ojos, anticipando el desastre. Pensó en Alexander, en lo que pensaría de ella si se enterase de esta situación. Sintió náuseas. Y no por las cámaras, sino por lo evidente que era la manipulación en la actitud de Eduardo Luján. Sabía perfectamente que su padre era quien estaba detrás de todo esto.

Por otra parte, en la oficina del decano, Alexander observaba con rabia la portada del periódico digital universitario. La foto de Valentina y Eduardo aparecía bajo un titular cargado de ironía:

"La joven pareja perfecta: poder, belleza y un futuro brillante"

El celular temblaba en su mano. Lo presionó con tanta fuerza que escuchó un leve crujido en la carcasa. No podía soportarlo. No por celos, sino por la evidentes manipulación de Gustavo Soler. Sabía cuál era su objetivo, sacarlo del camino de Valentina.

Una parte de él quería ir al campus y enfrentar a Luján, a Gustavo, a todos los que ahora aplaudían la desfachatez que se publicaba en ese periódico. Otra parte sabía que eso solo aceleraría su caída. Necesitaba pensar.

Esa noche, Valentina llegó al apartamento de Alexander con la respiración agitada. Había tomado un taxi directo desde la universidad tras ver las publicaciones. Lanzó el bolso sobre el sofá y se cruzó de brazos frente a él.

—¡Me están usando! —exclamó—. ¿Lo ves? ¡Esto estaba planeado desde el principio! ¡Mi padre, Eduardo, la maldita prensa estudiantil... todo!

Alexander no se movió del sillón. La miró con calma, como si su propia furia estuviera contenida en el fondo de un lago.

—Lo sé —dijo finalmente—. Lo vi esta mañana.

Valentina parpadeó.

—¿Y qué hiciste?

—Nada —respondió él—. Porque si lo hacía, habría caído en su trampa.

Ella se dejó caer a su lado, agotada. Apoyó la cabeza en su hombro.

—No sé cuánto más puedo soportar esto, Alex. Me están arrancando la vida. Me están asfixiando.

Él la abrazó, con fuerza, como si al hacerlo pudiera protegerla del mundo.

—No vamos a rendirnos ahora, Valentina. No después de todo lo que hemos pasado.

Ella levantó la mirada.

—¿Y si él sigue presionándonos? Lo conozco bien. Mi padre no es de los que se detiene antes de lograr su objetivo.

—Entonces lo enfrentaremos... Juntos.

Ella sonrió débilmente.

—Gracias por no soltarte de mí. Aunque todo arda a nuestro alrededor.

Alexander le acarició el cabello. Y por un momento, todo se detuvo. Hasta que su celular vibró sobre la mesa.

Un mensaje sin remitente apareció en la pantalla:

》"La gala será el principio de su fin. Prepárense".

1
Alcira Ascanio Felizola
excelente historia
Yura Ran
Romana muchas gracias por tan hermosa novela. excelente /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Beer/
Yura Ran
muy hermoso y tierno. 👌😊
Xair Victoria
Ese amor es invencible ☺️
Xair Victoria
Me encanta esta novela
Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Marita Peña
👏👏👏👏TREMENDO FINAL
Marita Peña
NO IMPORTA EL DINERO NI LA EDAD
Marita Peña
ME IMAGINO QUE SI DUELE EN DEFINITIVAMENTE ES SU PADRE
Marita Peña
ESTA PAREJA ARDE
Marita Peña
INTERESANTE
Marita Peña
POR SUERTE TODO SALIO A LA LUZ
Marita Peña
👏👏👏
Marita Peña
HERMOSO CAPÍTULO
Marita Peña
👏👏👏POR SUERTE SE SACARON UN CLAVO
Marita Peña
SIEMPRE LO E DICHO ELLOS JUNTOS SON INVENCIBLES
Marita Peña
EXACTO JUNTOS
Marita Peña
👏👏EXCELENTE
Helizahira Cohen
he leído varias con el mismo estilo pero con diferencias
Marita Peña
Y SI TOD@S VÍCTIMAS DE ESTE SOLER
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