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Una Duquesa Para El Márquez

Una Duquesa Para El Márquez

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Romance / Reencuentro
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Luisa Galli

La alta sociedad aveces pasa por momentos de locura, al igual que está historia que está llena de momentos locos nuestra historia estará llena de aventuras, dramas y mucha pasión.

NovelToon tiene autorización de Luisa Galli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ni Tú, Ni El

La mañana siguiente amaneció inusualmente luminosa. Rowan se despertó antes que todos.

La mansión estaba silenciosa cuando bajó las escaleras. Pasó frente a los enormes ventanales y observó los jardines todavía cubiertos por un velo de rocío. Respiró hondo. Tenía mucho que hacer y muy poco tiempo para organizar un casamiento discreto… pero digno de la mujer que había decidido confiar en él.

La reina se encontraba en uno de los salones pequeños, revisando cartas oficiales, cuando Rowan pidió verla. Ella levantó la mirada al escucharlo entrar.

—Majestad —saludó con una reverencia.

—Rowan, querido, ven aquí. Me dijeron que Eleonor sigue en reposo. ¿Cómo está?

Él dudó solo un segundo antes de responder.

—Mejorando.

La reina suspiró con alivio. Se la notaba realmente preocupada.

—¿Qué ocurre? Puedo ver que vienes con algo importante.

Rowan tragó saliva. No había preparado un discurso, pero tenía muy claro lo que debía decir.

—He venido a pedir su permiso formal para… casarme con Eleonor.

La reina parpadeó, primero sorprendida, luego confundida… y finalmente, una sonrisa se extendió por su rostro.

—Oh, Rowan… —se cubrió la boca con las manos—. ¿De verdad?

Él asintió, firme.

—Queremos que sea pronto y discreto. Nada ostentoso. Solo nuestras familias cercanas.

La reina se levantó de golpe, rodeando la mesa para acercarse a él.

—¡Esto es maravilloso! —exclamó sin contener la alegría—. Ay, por supuesto que los ayudaré, absolutamente todo. No tienes idea de cuánto he soñado con ver a Eleonor encontrar estabilidad.

—No voy a hacer preguntas —añadió ella con una sonrisa llena de complicidad—. A veces, cuando algo está destinado a ser, ocurre de formas inesperadas.

—Gracias, majestad —dijo simplemente.

—¿Qué necesitas?

—Una ceremonia pequeña. Un oficiante de confianza. Preparativos mínimos. Y que nadie en la corte se entere hasta que ya esté hecho.

La reina asintió con seriedad.

—Lo tendrás —respondió—. Considera esto mi regalo de bodas para ambos.

Rowan inclinó la cabeza, profundamente agradecido saliendo de la habitación.

Eleonor despertó con un leve mareo, no terrible, pero lo suficiente para obligarla a quedarse unos minutos más en la cama. El olor al perfume floral de la habitación le resultaba irritante esa mañana.

Cuando él entró a la habitación, cargando una bandeja con frutas, pan y un té que sabía que a ella le gustaba, Eleonor se incorporó con cuidado. No quería que él notara su turbación.

—Buenos días —dijo él, dejando la bandeja sobre la mesa cercana—. ¿Cómo amaneciste?

—Bien —mintió ella—. Solo un poco aturdida.

Rowan asintió, acercándose para acomodarle una almohada detrás de la espalda.

—La reina está emocionada con la noticia —informó con suavidad—. Tendremos ayuda para todo.

Eleonor tensó los hombros.

—¿Le dijiste…?

—Solo que queremos casarnos —respondió él rápido, sin permitir que el miedo creciera en ella—. Nada más.

Ella soltó aire, aliviada.

Rowan la observó unos segundos. El color había regresado a su rostro, aunque sus ojos seguían cargados de preocupación.

—Te traje pan de miel —añadió—. Sé que te gusta.

Eleonor lo miró, confundida.

—Yo… nunca te dije eso.

—Lo recuerdo de cuando lo comiste en el festival de la cosecha hace dos inviernos —dijo él con una honestidad que la dejó sin palabras.

—Gracias —susurró, tomando un trozo pequeño.

Rowan se sentó cerca.

—En unos días podremos marcharnos —dijo con voz tranquila—. La reina entiende que quieres algo íntimo.

Eleonor asintió sin pensar. Pero después, algo dentro de ella se tensó.

—Rowan, ¿estás seguro de querer… todo esto? —preguntó en voz baja.

Él la miró directamente.

—No estoy haciéndolo por obligación, Eleonor. Quiero que lo tengas claro.

Ella mordió su labio inferior.

—Es que… no quiero arruinarte la vida —confesó de golpe—. Me estás ofreciendo tu nombre, tu hogar, tu futuro… por un hijo que no es tuyo. Es demasiado. No quiero que te arrepientas algún día.

Rowan negó suavemente con la cabeza.

—No me arrepentiré. Ya lo decidí.

Durante los días siguientes, la mansión se convirtió en un centro de preparativos silenciosos. No había vestidos ostentosos, ni flores por todos lados, ni invitados importantes.

La reina supervisaba personalmente cada detalle, feliz como una niña.

—Tiene que ser perfecto —repetía.

Rowan le agradecía una y otra vez, pero Eleonor observaba en silencio, aún confundida por el torbellino de acontecimientos.

Los antojos comenzaron discretamente. Una madrugada, Eleonor se despertó, segura de que necesitaba comer algo dulce con sal a la vez. Otra vez, un olor a flores la hizo vomitar, y Rowan ordenó que se retiraran todas las plantas frescas del palacio. Una tarde, ella pidió comer uvas frías y él le llevó una bandeja llena sin permitir que un sirviente lo hiciera.

La dedicación de Rowan era absoluta. No teatral. No exagerada. Simplemente genuina.

En las noches, ella lo veía entrar a la habitación con pasos silenciosos, dejar un cuenco de agua cerca de su cama, revisar la ventana, asegurarse de que tuviera mantas suficientes.

Eleonor, mientras tanto, intentaba mantener la calma. Cada vez que Rowan se acercaba demasiado, su pecho se aceleraba. Cada vez que él tomaba sus manos, una corriente tibia la recorría. Cada vez que él sonreía suavemente, un nudo se formaba en su estómago.

Una tarde, mientras Rowan revisaba unas telas para su atuendo de boda, Eleonor lo observó sin querer. Vio la forma en que él fruncía el ceño concentrado, la manera en que sus manos tocaban la tela con delicadeza, el gesto suave que hacía cuando se daba cuenta de que ella lo miraba.

Rowan se acercó, colocándole una manta sobre los hombros.

—¿Tienes frío?

—Un poco —mintió ella.

Él sonrió apenas.

—Ya falta poco.

Eleonor levantó la mirada.

—Rowan… —dijo con un hilo de voz—. ¿Estás seguro de querer una vida conmigo?

Él no dudó.

—Sí.

—¿Aunque… yo?

Rowan se acercó un paso más.

—No estás sola —dijo—. Ni tú, ni el te lo prometo.

Ella cerró los ojos y apoyó la frente en su pecho. Rowan se quedó inmóvil un segundo… y luego apoyó su mano en la nuca de ella, con una ternura que la desarmó por completo.

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inuyasha/ Tomoe🦊
me jode tanto lo q ella hace, elije eso y no lucha no va entra de nada, simplemente deja q todos decidan pro ella es molesto. ni siquiera lucha por su felicidad
Ada Rodriguez
me gusta
Laura Aguado
Está muy interesante ❤️❤️❤️
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