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Marcada Por El Error

Marcada Por El Error

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Enfermizo
Popularitas:12.3k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Natalia Harrison vivía feliz en su mundo perfecto, siendo la hija menor y consentida de una poderosa familia de Manchester. Rodeada de lujos y protegida por reglas estrictas, nunca había tenido que enfrentarse a las consecuencias reales de sus decisiones.

Pero todo cambia cuando, tras una pelea con su novio, comete un error impulsivo con Alejandro Foster, el joven y enigmático socio de su padre. Lo que parecía un simple desliz se convierte en un secreto imposible de ocultar.

Cuando descubre que está embarazada, su mundo se derrumba: su familia le da la espalda, y Alejandro, atado por su propia realidad, no puede estar a su lado. Natalia tendrá que enfrentarse sola a una verdad que lo cambia todo, dejando atrás la vida perfecta que alguna vez creyó tener.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: Secretos familiares y fuego renacido

A la mañana siguiente, Natalia se levantó temprano, nerviosa pero decidida. Se puso un pantalón negro ajustado, una blusa blanca elegante y se maquilló ligeramente. Tomó la tarjeta que Alejandro le había dado y se dirigió a la dirección indicada.

Al llegar, se quedó impresionada. No era un pequeño estudio de arquitectura como imaginaba. Frente a ella se alzaba un imponente edificio de vidrio y acero con el nombre “Foster & Bianchi Construcciones” en letras grandes. Era una de las constructoras más importantes de Milán.

Respiró hondo y entró. En recepción preguntó con voz segura:

—Buenos días. Busco a Carla Bianchi. Vengo de parte de Alejandro Foster.

La recepcionista levantó las cejas al escuchar el nombre y sonrió.

—Un momento, por favor.

Minutos después, Natalia fue acompañada hasta el piso 12. Carla Bianchi era una mujer de unos 50 años, elegante, con cabello castaño corto y ojos verdes muy similares a los de Alejandro. La recibió con una sonrisa cálida y un fuerte abrazo.

—Así que tú eres Natalia. Alejandro me llamó ayer. Bienvenida, querida. Siéntate, por favor.

Natalia se sentó, aún sorprendida por el tamaño de la empresa.

—Gracias, señora Bianchi. No esperaba que fuera una constructora tan grande…

Carla rio suavemente.

—Llámame Carla. Y sí, es grande. Mi hijo tiene muy buen ojo para los negocios. —De pronto se inclinó hacia adelante con curiosidad maternal—. Dime, ¿cómo está Alejandro? ¿Come bien? ¿Duerme lo suficiente? Apenas responde mis mensajes…

Natalia parpadeó, confundida.

—¿Su hijo…? ¿Alejandro es su hijo?

Carla la miró con sorpresa y luego soltó una risa triste.

—Sí, es mi hijo. Aunque él preferiría que la gente no lo supiera. Nuestra relación es… complicada. Hace años que no tenemos una conversación normal. Pero cuando me llamó pidiendo que te diera una oportunidad, no pude negarme.

Natalia se quedó sin palabras. Carla notó su expresión y cambió de tema con calidez.

—Bueno, no importa. Estás aquí y eso es lo que cuenta. Te pondré como asistente de Helena Rossi, una de nuestras mejores arquitectas senior. Empezarás la próxima semana. ¿Te parece bien?

—¡Sí! Muchas gracias, Carla. No sé cómo agradecerte.

La conversación fluyó de forma natural. Carla era cariñosa y directa. Después de hablar un rato sobre el puesto, Natalia reunió valor y dijo en voz baja:

—Carla… estoy embarazada de Alejandro.

La mujer se quedó congelada por un segundo. Luego sus ojos se llenaron de lágrimas y una enorme sonrisa iluminó su rostro.

—¿Embarazada? ¡Dios mío! ¿Voy a ser abuela? —Se levantó y abrazó a Natalia con fuerza—. Esto es… inesperado, pero maravilloso. Mi hijo… siempre tan reservado. ¿Él cómo lo está tomando?

—Está ayudándome —respondió Natalia con cuidado—. Pero nuestra relación es… complicada también.

Carla suspiró y le tomó las manos.

—Alejandro es un buen hombre, pero carga con mucho dolor. Su padre y yo nos divorciamos cuando él era pequeño y las cosas nunca fueron fáciles. Prométeme que cuidarás de ti y de mi nieto.

—Se lo prometo.

Natalia regresó al apartamento pasadas las once de la mañana, aún procesando todo. Apenas cerró la puerta, vio a Alejandro sentado en el sofá revisando su laptop.

—¿Cómo te fue? —preguntó él sin levantar la vista.

Natalia dejó su bolso con fuerza y se plantó frente a él, cruzada de brazos.

—¿Por qué no me dijiste que era la empresa de tu madre?

Alejandro cerró la laptop lentamente y la miró.

—Porque no era relevante.

—¿No era relevante? —Natalia levantó la voz—. ¡Me enviaste a la empresa de tu madre sin avisarme! Ella me preguntó por ti, me abrazó, y yo ni siquiera sabía que eras su hijo. Me sentí como una idiota.

Alejandro se puso de pie, enfrentándola.

—No quería que fueras por ser mi madre. Quería que te dieran el trabajo por tus méritos. Carla es una excelente profesional. Además… —bajó un poco la voz— no quería que supieras más de mi vida de la necesaria.

Natalia dio un paso hacia él, furiosa pero también dolida.

—¿Por qué siempre haces eso? ¿Por qué me mantienes a distancia? Dices que me ayudas por el bebé, pero luego haces cosas como esta. ¿Qué es lo que quieres realmente, Alejandro?

Él la miró intensamente. Sus ojos verdes brillaban con una mezcla de frustración y deseo contenido. De pronto, acortó la distancia entre ellos.

—Quiero que estés bien —dijo con voz ronca—. Quiero que tú y el bebé estén seguros. Y sí… me importas, Natalia. Más de lo que debería.

Antes de que ella pudiera responder, Alejandro tomó su rostro entre las manos y la besó.

El beso fue intenso, urgente, lleno de todo lo que habían estado reprimiendo. Natalia soltó un gemido de sorpresa, pero no se apartó. Sus manos subieron hasta el pecho de él, agarrando su camisa.

Las prendas empezaron a caer al suelo uno a uno. La blusa de Natalia, la camisa de Alejandro, el pantalón… Todo quedó esparcido camino al sofá.

Alejandro la levantó y la sentó sobre el sofá amplio. Se colocó entre sus piernas, besándola con hambre mientras sus manos recorrían su cuerpo con urgencia pero también con cuidado.

—Dime que pare si no quieres esto… —susurró contra sus labios.

—No pares… —respondió Natalia jadeando, atrayéndolo más cerca.

Sus cuerpos se unieron con pasión contenida. Los gemidos suaves de Natalia llenaron el salón mientras Alejandro se movía con ritmo profundo pero controlado, besando su cuello, sus pechos y sus labios. El sofá fue testigo de un encuentro cargado de deseo, frustración y una conexión que ninguno de los dos quería admitir.

Cuando terminaron, ambos quedaron abrazados, sudorosos y respirando agitadamente. Alejandro acariciaba su espalda con ternura, mientras Natalia descansaba la cabeza sobre su pecho.

Ninguno dijo nada durante varios minutos. El silencio estaba lleno de preguntas sin respuesta.

Finalmente, Alejandro besó su frente y murmuró:

—Esto complica todo aún más…

Natalia cerró los ojos, sintiendo el latido fuerte de su corazón.

—Lo sé… pero ya no podemos detenerlo.

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MisterG028
Que opinan, Alejandro debería perdonar a su madre
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
Lupita Garcia Esparza
que es lo que oculta Alejandro tiene muchos secretos 😭😭
Lupita Garcia Esparza
me gustaría que Alejandro le hable a Natalie de su enfermedad 😭😭
Lupita Garcia Esparza
por favor escritora no mates tan rápido a Alejandro merece conocer a su hijo ho hija 😭😭
Zulema Neme
Buenísima la Novela Autora me encanta 💞💞💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
Espero pueda hacer el tratamiento y Curarse. Merece conocer a su hijo y ser Feliz . Lucha Alejandro con todas tus Fuerzas 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
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