Cicatrices que arden
Fueron inseparables… hasta que el mundo los rompió.
Ahora, entre peleas y destino, sus caminos vuelven a cruzarse.
Porque hay amores que no se olvidan…
aunque duelan como una herida abierta.
Un vínculo imposible de romper.
Un amor que nunca dejó de arder.
NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 22: Celos en el restaurante
La ciudad estaba tranquila esa noche.
Demasiado tranquila.
Sin peleas.
Sin gritos.
Sin hospitales.
Y honestamente… eso ya era raro para el grupo.
Takemichi Hanagaki caminaba por la vereda con las manos en los bolsillos, mirando de reojo a Chifuyu Matsuno mientras intentaba actuar normal.
Pero claramente…
no estaba actuando normal.
Porque llevaba diez minutos mirando a Chifuyu como si quisiera decir algo… pero al mismo tiempo no quisiera admitirlo.
Chifuyu lo notó.
Obviamente lo notó.
—¿Qué pasa contigo? —preguntó finalmente, levantando una ceja mientras seguían caminando.
Takemichi apartó la mirada de inmediato.
—Nada.
—Mentira.
—No es mentira.
—Llevas media hora mirándome raro.
—¡No te estoy mirando raro!
—Ahora estás gritando.
Takemichi frunció el ceño.
—Tú desesperas a la gente.
Chifuyu soltó una pequeña risa.
—Y tú eres pésimo ocultando cosas.
Silencio.
Takemichi caminó un poco más rápido.
Molesto.
Y eso hizo que Chifuyu sonriera todavía más.
Porque ya sospechaba qué estaba pasando.
—¿Sigues pensando en lo de la tienda?
Takemichi se tensó apenas.
—…no.
—Ajá.
—¡Ya dije que no!
La sonrisa de Chifuyu creció.
Porque sí.
Claramente sí.
Todo había empezado una hora antes.
Cuando estaban ayudando a cerrar la tienda del tío de Chifuyu y una chica había entrado a último momento preguntando por él.
Y no había sido discreta.
Para nada.
—Oye… ¿tú eres Chifuyu, verdad?
—Sí.
—Ah… qué lindo eres de cerca.
Takemichi casi se atragantó con el aire.
Y Chifuyu, completamente tranquilo, simplemente había sonreído educadamente.
Error.
Grave error.
Porque la chica claramente tomó eso como una invitación para seguir.
—¿Tienes novia?
Takemichi dejó caer una caja.
Fuerte.
Los dos lo miraron.
—…perdón.
Mentira.
No estaba arrepentido.
Y lo peor…
fue que Chifuyu siguió hablando tranquilo.
—No, no tengo.
Takemichi lo miró como si acabara de ser traicionado.
“¿NO TENGO?”
¿ESO RESPONDES?
La chica sonrió más.
—Entonces… ¿me darías tu número?
Silencio.
Takemichi juró sentir que algo dentro suyo explotaba.
Y Chifuyu…
tuvo la brillante idea de pensarlo.
¡PENSARLO!
Takemichi todavía seguía indignado.
Y claramente Chifuyu lo sabía.
—Estás celoso —dijo de repente.
Takemichi se detuvo de golpe.
—¡¿QUÉ?!
—Eso.
—¡NO ESTOY CELOSO!
—Takemichi, literalmente casi mataste una caja.
—¡ESA CAJA ME MIRÓ MAL!
Chifuyu empezó a reírse.
De verdad.
Y eso empeoró todo.
—¡NO TE RÍAS!
—Perdón… pero estás muy obvio.
Takemichi apartó la mirada, cruzándose de brazos mientras seguían caminando hacia el restaurante.
—No estoy celoso.
—Entonces no te molestó que me pidiera el número.
Silencio.
—…me cayó mal.
—¿Ella?
—Sí.
—¿Por qué?
Takemichi respondió demasiado rápido.
—Porque te miraba mucho.
Chifuyu se quedó callado apenas un segundo.
Y luego sonrió despacio.
Oh.
Ahora sí estaba entendiendo.
Llegaron al restaurante.
Era pequeño.
Cálido.
Con olor a ramen recién hecho y conversaciones suaves mezclándose en el ambiente.
Se sentaron frente a frente.
Takemichi seguía cruzado de brazos.
Y Chifuyu seguía claramente entretenido con toda la situación.
—¿Vas a seguir enojado toda la cena?
—No estoy enojado.
—Claro.
—Estoy… normal.
—Tienes cara de querer golpear a alguien.
—Tal vez quiero.
Chifuyu soltó una risa baja mientras tomaba el menú.
—Qué miedo.
Takemichi lo miró mal.
—No hagas eso.
—¿Qué cosa?
—Reírte así.
—¿Así cómo?
—Así… bonito.
Silencio.
Los dos quedaron quietos un segundo.
Y Takemichi recién entendió lo que acababa de decir.
—…olvídalo.
Chifuyu empezó a sonreír lentamente.
—¿Bonito?
—¡CÁLLATE!
El mesero pasó justo en ese momento.
Y Takemichi casi agradeció la interrupción.
Pidieron comida.
Pero el problema…
seguía sentado en la mesa.
Porque Takemichi seguía pensando en la chica.
Muchísimo.
Demasiado.
Y cada vez que recordaba que Chifuyu había sonreído mientras hablaba con ella…
algo le molestaba en el pecho.
—Entonces… —dijo Chifuyu apoyando el mentón en su mano—
¿qué ibas a hacer si le daba mi número?
Takemichi casi se ahoga con el agua.
—¡¿Qué clase de pregunta es esa?!
—Una muy interesante.
—No iba a hacer nada.
—Ajá.
—¡Nada!
Chifuyu lo miró divertido.
—Takemichi… estabas mirando a esa chica como si quisieras empujarla fuera de la tienda.
—Porque estaba muy cerca de ti.
Silencio.
Otra vez.
Takemichi abrió apenas los ojos.
Porque otra vez…
había hablado sin pensar.
Y Chifuyu…
ya no estaba riéndose.
Ahora lo miraba distinto.
Más suave.
—…¿de verdad te molestó tanto?
Takemichi bajó la mirada inmediatamente.
—…sí.
La respuesta salió bajita.
Honesta.
—No me gustó.
El ruido del restaurante siguió alrededor de ellos, pero por un momento se sintió lejano.
Chifuyu lo observó unos segundos.
Y después…
sonrió apenas.
No burlón.
Cariñoso.
—Eres un desastre.
—Gracias.
—Pero uno lindo.
Takemichi levantó la cabeza de golpe.
—¿Qué?
—Lo que escuchaste.
Takemichi sintió calor en toda la cara.
—¡NO DIGAS ESAS COSAS TAN TRANQUILO!
—¿Por qué? ¿Te pones nervioso?
—¡NO!
—Estás rojo.
—¡ES EL CALOR!
—Estamos en invierno.
Takemichi quiso responder.
Pero no pudo.
Porque Chifuyu estaba riéndose otra vez.
Y sinceramente…
le gustaba demasiado cuando hacía eso.
La comida llegó finalmente.
Y por unos minutos hubo paz.
Hasta que una mesera se acercó sonriendo.
Y miró directamente a Chifuyu.
Takemichi dejó lentamente los palillos sobre la mesa.
—Aquí tienen… —dijo ella dejando los platos—
y… eh… tú eres muy lindo.
Silencio.
Takemichi sonrió.
Pero no era una sonrisa feliz.
Era una sonrisa peligrosa.
Chifuyu lo vio inmediatamente.
—Gracias —respondió rápido.
La mesera sonrió más.
—¿Vienes seguido?
Takemichi tomó agua.
Muy fuerte.
Demasiado fuerte.
Chifuyu ya estaba luchando por no reírse.
—No mucho —respondió mientras miraba de reojo a Takemichi—
aunque quizás empiece a venir más.
Takemichi lo miró horrorizado.
“¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?”
La mesera pareció emocionarse.
—Entonces espero verte otra vez.
—Claro.
Y se fue.
Silencio.
Takemichi seguía quieto.
Muy quieto.
Demasiado quieto.
—…Takemichi…
—No me hables.
Chifuyu empezó a reírse tan fuerte que casi se cae hacia atrás.
—¡NO TE RÍAS!
—¡Perdón! ¡Pero tu cara!
—¡TU CULPA!
—¿Mi culpa por existir bonito?
Takemichi lo señaló indignado.
—¡ESO! ¡ESO HACES! ¡DICES COSAS Y ACTÚAS COMO SI NADA!
Chifuyu seguía riéndose.
Y sinceramente…
Takemichi quería seguir enojado.
Pero verlo así…
hacía muy difícil cualquier cosa.
—Eres imposible… —murmuró finalmente.
Chifuyu lo miró sonriendo.
—Y aun así saliste a cenar conmigo.
Silencio.
Takemichi apartó la mirada.
—…porque quería.
La respuesta salió bajita.
Sincera.
Y eso hizo que Chifuyu dejara de bromear apenas un segundo.
Porque entendió algo.
Takemichi realmente estaba celoso.
Pero no solo eso.
También estaba enamorado.
Y probablemente…
todavía no sabía cuánto.
💕💕💕💕..... 💕💕💕💕..... 💕💕💕💕.......
Todo iba tranquilo…
una cena normal…
ramen, charla y paz…
Hasta que UNA chica le pidió el número a Chifuyu
Takemichi por fuera:
Takemichi por dentro:
“¿Tienes novia?”
Y Takemichi casi destruyendo una caja de los celos
Lo peor es que Chifuyu se divirtió TODO el tiempo viendo a Takemichi sufrir JAJAJA
Y claro… después llegó otra chica…
y Takemichi ya estaba listo para pelear con el restaurante entero
Porque a veces no necesitas decir “estoy celoso”…
tu cara lo grita por ti
Con cariño Luna Auol 🌸