Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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viaje
— No debes de preocuparte Luca, estaré bien,Pero quería contarte que David se ofreció a ayudarme a comprar un departamento, pediré un préstamo y lo iré pagando.— dijo poli con una sonrisa.
— Un préstamo, Pero yo puedo ayudarte es más mi padre puede hablar con un banco y todo será más fácil.— dijo Luca desconcertado.
— Por favor no, ya está todo arreglado, tu no te preocupes.— dijo Poli con una sonrisa.
— Está bien, no sabía que te urgía irte Pero yo te apoyo —dijo Luca Suspirando.
Llegada la tarde poli sin avisar salió de la oficina David, ya la estaba esperando en el estacionamiento para poder ver los departamentos.
Max, salió de su oficina buscando a poli cuando se encontró a Luca en elevador.
— Sabes si poli ya se fue.— pregunto Max intentando sonar tranquilo y natural.
— Ella se fue desde hace ya varias horas, David la iba a llevar a buscar un departamento para mudarse.— dijo Luca.
— De que estás hablando, poli no tiene la solvencia para comprar un departamento.— dijo Max molesto.
— Al parecer David le iba a financiar el dinero para eso.— dijo Luca.
— ¿Financiarla? —repitió Max, su voz bajando a un tono peligroso—. Nadie le "financia" un departamento a una persona que acabas de conocer por pura amabilidad, Luca. Ese imbécil se quiere aprovechar de poli, y ella es lo suficientemente ingenua como para caer
— O tal vez es lo suficientemente lista como para querer escapar de aquí, Max —replicó Luca, cruzándose de brazos mientras el elevador llegaba a la planta baja—. Te lo advertí que no la molestaras, somos lo único que tiene este país y lo sabes.
— No va a pasar —masulló Max para sí mismo, sacando las llaves de su auto—. No voy a dejar que ese tipo le ponga un techo encima.— Mientras el salía del elevador.
— No va a pasar —masulló Max para sí mismo, sacando las llaves de su auto—. No voy a dejar que ese tipo le ponga un techo encima.
Sacó su teléfono y marcó el número de Poli. Buzón de voz. Intentó de nuevo. Nada. La furia en su pecho creció hasta volverse insoportable.
No podía soportar la imagen de Poli recorriendo pasillos de departamentos vacíos junto a David
De inmediato, llamó a su jefe de seguridad.
— Localiza el auto de Poli. Ahora —ordenó Max, subiendo a su vehículo y arrancando con un chirrido de llantas que retumbó en todo el estacionamiento—. Y mándame la ubicación exacta. No me importa en qué parte de la ciudad esté
Mientras manejaba recibió una llamada de su jefe de seguridad.
— señor, el carro de la señorita va llegando a su casa.— dijo el hombre.
— Avísame si vuelve a salir y llámale a mi abogado dile que lo veo en cinco minutos en el departamento de David — dijo Max colgando el teléfono, mientras manejaba directamente al departamento de David.
Bajó del auto con una elegancia agresiva, ajustándose el saco mientras su abogado, un hombre de aspecto severo que ya lo esperaba en la entrada, se acercaba con un maletín en la mano.
— ¿Tiene listos los documentos? —preguntó Max, sin siquiera saludar, mientras caminaba a zancadas hacia el lobby.
— Todo en orden, señor Vogel. La orden de revisión de contratos y la cláusula de exclusividad laboral están redactadas. Si él está ofreciendo préstamos privados a una empleada activa de su corporación sin pasar por el departamento legal, tenemos base para una demanda por conflicto de intereses —respondió el abogado, tratando de seguirle el ritmo.
Max llamo a la puesto y David abrió con i a sonrisa que se le borró al verlo.
— Max amigo que haces aquí.— dijo David, mirando a Max nervioso.
— Me enteré de que estás jugando a ser el banco de poli y vengo a saber todos los pormenores.— dijo Max molesto.
— Max disculpa Pero estoy es entre poli y yo.— dijo David.
— Mi abogado te explicará por qué tu "generoso préstamo" es una violación directa al contrato de confidencialidad y ética de Poli con mi empresa. Ningún empleado mío acepta dinero de terceros, así que necesito mirar todos los documentos que ella firmó.— dijo Max con el rostro serio mirándolo.
— Max, basta yo solo quiero ayudarla.— dijo David dándole los papeles al abogado.
— En este momento te voy a trasferir el dinero de la propiedad y se romperá el contrato entre tu y poli y ese departamento quedará a nombre de ella, Pero si no quieres podemos entrar a juicio no tengo ningún problema.— dijo Max.
— No entiendo cuál es el problema, yo la quiero ayudar por qué me gusta y quiero algo serio con ella, una familia talvez.— dijo David mirandolo.
— Ella es una Vogel, aunque no lleve el apellido —sentenció Max, con los ojos inyectados en sangre—. Y yo no permito que nadie, mucho menos un oportunista que cree que con un techo puede comprar un corazón, se acerque a lo que me pertenece.
— Ella no es un objeto, además tu tienes una relación con Vanessa, por qué no me hablas claro de una buena vez.— dijo David molesto.
— Te lo diré por la amistad que nos une, poli es una mujer importante para mí y mi familia,así que aléjate de ella no te lo volveré a decir, ahora ya lo sabes, dejaré a mi abogado para que termine con el papeleo y en unos minutos tienes el dinero de ese departamento.— dijo Max saliendo.
Max salió del departamento David y fue directamente así auto y volvió a llamar a poli.
— hola.— contestó ella despreocupada acostada en la cama con los ojos cerrados.
—Saldremos está noche.— dijo Max con una voz sería que daba miedo.
— Tendremos alguna reunión con otro inversionista.?— pregunto poli.
— No, te llevaré a un lugar que te va a gustar.— dijo Max.
— Max, estoy cansada, ha sido un día agotador y no creo que...
— No te estoy preguntando, Poli —la interrumpió él, y ella pudo imaginar perfectamente su expresión sombría mientras manejaba hacia la mansión—. Te quiero lista en treinta minutos.
Poli sintió un ligero dolor en el pecho de emoción y miedo al mismo tiempo, ella conocía muy bien como era Max, con las mujeres las usaba y luego simplemente las olvidaba, Pero este era su sueño, inteligente guapo Max, la estaba invitando a cenar.
Poli se levantó de la cama y tomó su vestido color verde, ese que nunca había usado por lo señido a su cuerpo y escotado.
Después de más de media hora poli bajo por las escaleras y ahí estaba Carla la madre de Max.
— Wuow, mira nada más estás preciosa- dijo Carla con una sonrisa.
—poli con una sonrisa la abrazo y le dió un beso en la mejilla — no sabía que vendrías te hubiera hecho algo especial para comer.— dijo poli mirándola.
—Muchas Gracias cariño, Pero solo vine por Carli, al parecer tiene un ligero retraso y está espantada y no le quiere decir Luca, Pero dime irás a cenar David esta noche.— dijo Carla.
En ese momento bajo las escaleras Max, con un traje negro perfectamente liso.
—No madre poli y yo tenemos asuntos de la compañía y viajaremos al caribe Pero mañana volveremos.— mintió Max y poli sintió un escalofrío.
— ¿Al Caribe? —repitió Carla, suavizando su expresión—. Vaya, Max, sí que te tomas en serio el trabajo de última hora. Ten cuidado, Poli, este hombre es un adicto al trabajo...
Max se acercó a ellas, ignorando el comentario de su madre. Sus ojos recorrieron a Poli de arriba abajo, deteniéndose en el escote y en la forma en que el verde del vestido resaltaba su piel. La posesividad en su mirada era casi tangible.
— Nos vamos ahora —sentenció Max, tomando a Poli del brazo con una firmeza que no admitía réplica—. Madre, dale mis saludos a Carli y dile que Luca no es tan tonto como ella cree; que hable con él.
— Diviértanse... si es que el trabajo lo permite —dijo Carla con un tono de sospecha mientras los veía caminar hacia la puerta.
Una vez fuera, el aire fresco de la noche golpeó el rostro de Poli, pero no logró calmarla. Max la guio directamente hacia su auto deportivo, abriéndole la puerta con una cortesía fría.
— ¿Al Caribe, Max? ¿De qué estás hablando? —susurró Poli una vez que él se sentó al volante y arrancó el motor con un rugido—. No tengo maletas, no tengo nada...
y le mentiste a tu madre.
Max aceleró, saliendo de la propiedad a toda velocidad. No la miró; sus manos apretaban el volante como si quisiera estrangularlo.
— No le mentí sobre el destino, solo sobre el motivo —respondió él, con la voz cargada de una autoridad oscura, aunque mañana solo desayunamos con unos inversionistas y eso es todo.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa