Siempre hubo odio entre ellos. Desde el primer momento, las miradas estaban cargadas de desprecio, las palabras eran cuchillos y las peleas, inevitables. Eran enemigos por naturaleza… o eso creían.
Pero todo cambia cuando él descubre un secreto que nunca debió salir a la luz.
A partir de ese instante, la tensión deja de ser solo odio. Las emociones se vuelven confusas, peligrosas, irresistibles. Lo que antes era rechazo empieza a transformarse en algo mucho más intenso… algo que ninguno de los dos sabe cómo controlar.
¿Es posible que entre enemigos nazca el amor?
¿O todo es solo una ilusión provocada por lo que ahora los une?
En un mundo donde los instintos pueden más que la razón, cruzar esa línea podría cambiarlo todo… para siempre.
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Capítulo 3 :No lideró por quién soy sino por lo que hago
En segundos, nuestros hombres se tensaron.Armas listas.Miradas afiladas.Un solo movimiento en falso… y todo estallaría.El aire se volvió insoportable.Pesado.Cargado de violencia contenida.Solo hace falta una chispa…Di un paso al frente, sintiendo a mis hombres detrás de mí, preparados.Los de Irán no eran diferentes.Pero entonces——No.La voz de Irán cortó el ambiente como una cuchilla.Fría.Autoritaria.Innegable.—No se peleará esta noche.El silencio fue inmediato.No era una sugerencia.Era una orden.Y nadie… se atrevía a cuestionarlo.Observé cómo sus hombres bajaban apenas la guardia, obedeciendo sin decir una sola palabra.Le temen…No…Lo respetan demasiado como para desobedecer.Uno a uno, comenzaron a retirarse.Sin discutir.Sin mirar atrás.Irán se giró lentamente, dándome la espalda.Como si supiera… que nadie se atrevería a atacarlo.Confía demasiado en su control…O sabe exactamente lo que hace.Apreté los puños.Maldito…Ya en la salida, se detuvo.Solo un segundo.Lo suficiente.—Veremos qué harás… cuando todos sepan tu secreto —dijo, sin voltearse.Su voz fue baja.Pero lo suficientemente clara como para helarme la sangre.Mis hombres no reaccionaron.No entendieron.Pero yo sí.Cada palabra.Cada intención.—Y recuerda… —añadió, con una frialdad que dolía— que te lo advertí.Un escalofrío recorrió mi espalda.Esto no terminó…Recién empezó.Irán finalmente se fue.Y con él…Una parte del aire volvió.Pero no la calma.Nunca la calma.Me quedé en silencio unos segundos.Sintiendo las miradas de mis hombres sobre mí.Esperando.No pueden saberlo…No todavía.Respiré hondo, recuperando el control poco a poco.—Nos vamos —ordené finalmente, con firmeza.Mi voz no tembló.Mi postura no falló.Pero por dentro…Todo era un caos.Si habla…Si alguien más lo descubre…Cerré los ojos un instante.Estoy acabado.Lejos de allí, Irán caminaba sin prisa.Sus hombres lo seguían en silencio.Pero su mente…No estaba en la mafia.Ni en la pelea que no ocurrió.Un omega…Y no cualquiera.Una sonrisa leve, peligrosa, apareció en su rostro.Fuerte… desafiante… incluso sabiendo lo que es.Sus ojos se oscurecieron apenas.Dante…Y por primera vez en mucho tiempo…Algo había captado completamente su interés.No voy a decirlo todavía…Su sonrisa creció apenas.Quiero ver hasta dónde puedes resistir.
Lo que dijo Irán… terminó siendo cierto.Poco a poco, el rumor se esparció.Mi secreto.Mi verdad.Un omega… liderando una parte de la mafia.Al principio fueron miradas.Susurros.Dudas.Después… vinieron las pruebas.Algunos de mis propios hombres intentaron imponerse.Desafiarme.Creyeron que podían tomar el control.Grave error.Un golpe certero.Un corte superficial.A veces… un disparo rápido.No para matarlos.Pero sí para dejar algo claro.No tienen poder sobre mí. Nunca lo tuvieron.Y si querían seguir respirando…Debían recordarlo.Ahora, todos estaban reunidos.Frente a mí.Mi gente.La mitad de mi reino.El silencio era absoluto.Tenso.Expectante.Respiré hondo.Y di un paso al frente.—Sí —dije, con frialdad—. Soy un omega.El murmullo fue mínimo.Pero existió.Lo ignoré.—El que se atreva a cuestionar mi dominio… que se levante e inténtelo.Mi voz no tembló.Ni un segundo.Que lo intenten.Que todos lo intenten.Recorrí la sala con la mirada.—Algunos de ustedes ya lo hicieron —continué—. Y descubrieron que no pueden controlarme.Di otro paso.Más firme.Más dominante.—Así que, por mí… hoy mismo, aquí mismo… inténtenlo.El silencio se volvió aún más pesado.—El que quiera… que pruebe su punto.—Que intente tomar el poder.Por un momento…Nadie se movió.Hasta que uno se levantó.Lo reconocí.Uno de los que ya dudaba.Uno de los que creía que esto lo volvía débil.Sacó su arma.Se acercó rápido.Demasiado rápido para cualquiera que dudara.Su brazo rodeó mi cuello, apuntando directo a mi cabeza.—Un omega… no puede dominar una parte de la mafia.Ahí está.El error que todos cometen.No dudé.No pensé.No vacilé.Disparé.El sonido fue seco.Preciso.Definitivo.Su cuerpo cayó al suelo antes de que pudiera reaccionar.Antes de que pudiera siquiera entender que ya había perdido.El silencio fue absoluto.Nadie respiraba.Nadie se movía.Bajé el arma lentamente.—¿Alguien más… va a intentarlo?Mi voz fue baja.Fría.Vacía de emoción.Pero cargada de amenaza.Vamos.¿Quién sigue?Nadie se levantó.Nadie habló.Uno a uno…Todos bajaron la cabeza.Luego…Se inclinaron.Una reverencia clara.Directa.Aceptación.Sumisión.Respeto.Así debe ser.Guardé el arma con calma.Mi postura seguía firme.Inquebrantable.Pero dentro de mí…Algo no estaba en calma.Ahora lo saben.Todos lo saben.Cerré los ojos un segundo.Y aun así… sigo en pie.Cuando los abrí nuevamente, no quedaba duda.—Recuerden bien esto —dije, con firmeza—. No es lo que soy… lo que me hace líder.Dejé que el silencio hablara por mí.—Es lo que hago.Y eso…Era algo que ninguno de ellos iba a olvidar.
Los días pasaron.Y, sorprendentemente… nadie volvió a intentar desafiarme.Al menos, no mi gente.El orden se mantuvo.El respeto… también.Pero eso no significaba que el peligro hubiera desaparecido.Solo… estaba esperando.Aquella noche, el aire era fresco afuera de uno de mis bares. La ciudad seguía su ritmo habitual, ajena a todo lo que se movía en las sombras.Estaba distraído.Un error.Porque cuando lo vi… ya era tarde.No era uno de los míos.Lo reconocí al instante.Uno de los hombres de Irán.Sus movimientos fueron rápidos.Precisos.Entrenados.Atacó sin previo aviso.Pero no fue suficiente.Bloqueé el primer golpe, esquivé el segundo y contraataqué sin dudar. La pelea fue corta, directa.Eficiente.Un golpe certero.Y cayó.Inconsciente.Su cuerpo quedó inmóvil en el suelo.Respiré hondo.Demasiado fácil…Esto no era el punto principal.Y entonces…Lo sentí.Las feromonas.Fuertes.Dominantes.Inconfundibles.Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.El aire cambió.Se volvió más denso.Más pesado.No…Él está aquí.Irán apareció frente a mí como si siempre hubiera estado ahí.Su presencia lo llenó todo.Cada rincón.Cada espacio.Cada pensamiento.Se acercó lentamente.Sin prisa.Como si supiera que no había necesidad de apresurarse.Mi cuerpo… no se mueve…Se detuvo frente a mí.Demasiado cerca.Su mano se alzó… y tocó mi rostro.Limpió una pequeña mancha de sangre con una suavidad que no encajaba con él.Pero no me moví.No pude.Muévete…Haz algo…Nada.—Tu rostro es demasiado perfecto para estar manchado con sangre, cariño —murmuró.Cada palabra…Cada roce…Me hizo temblar.Mi cuerpo reaccionaba sin permiso.Sin control.Apreté los dientes, obligándome a hablar.—Si no quieres ver mi rostro manchado de sangre… —dije, intentando sonar tranquilo— no me busques entonces… o controla a tus hombres.Mi respiración me traicionaba.Rápida.Irregular.Mi corazón golpeaba con fuerza contra mi pecho.¿Por qué…?He estado frente a cientos de alfas…Incluso… estuve con algunos.Cerré apenas los ojos un segundo.Pero nunca…Nunca reaccioné así.Los ojos de Irán no se apartaron de mí.Ni un segundo.Su cuerpo lo delata…No importa cuánto intente ocultarlo.Su pulgar se detuvo apenas sobre mi piel, como si memorizara el contacto.No es solo el hecho de que sea un omega…Una leve sonrisa cruzó su rostro.Más sutil.Más peligrosa.Es él.Se inclinó apenas más cerca.—No fui yo quien envió a ese hombre —dijo en voz baja—. Pero tampoco voy a detener lo inevitable.Sus palabras fueron tranquilas.Pero cargadas de intención.Mi cuerpo se tensó.¿Inevitable…?Su mirada se profundizó.Más oscura.Más intensa.—Tu mundo… va a empezar a reaccionar a lo que eres, Dante.Un escalofrío me recorrió.—Y cuando eso pase…Su voz bajó aún más.—Vas a necesitar algo más que orgullo para mantenerte en pie.Apreté los puños.Obligándome a recuperar el control.A retroceder.A romper esa cercanía.—No necesito nada de ti —respondí, aunque mi voz no sonó tan firme como quería.Mentira.Mi cuerpo lo contradice.Irán lo notó.Claro que lo notó.Su sonrisa creció apenas.—Eso también lo veremos.Y antes de que pudiera reaccionar…Se alejó.Como si nunca hubiera estado tan cerca.Pero el aire…Seguía cargado de él.Y mi cuerpo…Seguía reaccionando.Esto no es normal…No es solo instinto…Lejos de allí, Irán caminó sin mirar atrás.Pero su mente…Seguía en el mismo lugar.No es como los demás.Y no voy a dejarlo escapar.
Apenas se fue…Mi cuerpo colapsó. Caí al suelo sin poder sostenerme, el aire escapando de mis pulmones en un suspiro tembloroso.Y entonces lo sentí.El golpe real.El inicio.Mi cuerpo entrando en celo.Provocado.Desencadenado por él.Por sus feromonas.—Mierda… —susurré, apretando los dientes.El calor me recorrió de golpe, intenso, insoportable.No… no ahora…Me obligué a moverme.No podía quedarme ahí.No así.Con un esfuerzo que me costó más de lo que quería admitir, me levanté y avancé rápidamente, casi tambaleándome, de regreso a mi hogar.Cada paso era más pesado.Más difícil.Mi respiración se volvía más errática.Mi mente… más nublada.Resiste…Solo llega a la habitación…Atravesé los pasillos sin mirar a nadie.—Que nadie se acerque —ordené con frialdad, aunque mi voz llevaba un filo de urgencia—. Si alguno se atreve a entrar… muere.No esperé respuesta.No la necesitaba.Entré a mi habitación y cerré la puerta con fuerza.El silencio me envolvió.Pero no trajo calma.Corrí hacia el cajón, buscando las pastillas para el celo con manos temblorosas.Las encontré.Las tomé sin dudar.Pero lo sabía.Van a tardar…Demasiado.—Maldita sea… —murmuré, dejando caer el envase.El calor seguía subiendo.Más fuerte.Más invasivo.Mi cuerpo reaccionaba sin control.Como si cada célula…Lo llamara.No…No lo necesito…Pero era mentira.Y lo sabía.Entré al baño sin perder más tiempo.Abrí la ducha.Luego la bañera.El agua fría comenzó a llenarla rápidamente.Sin pensarlo demasiado, me metí.De golpe.El frío me recorrió como un shock.Mi cuerpo tembló.Pero no salí.Me sumergí por completo, cerrando los ojos.Como si el agua pudiera apagar todo.Como si pudiera silenciar lo que estaba pasando dentro de mí.Por favor…Que esto pare…Pero no lo hizo.El contraste solo lo hizo más evidente.El dolor.La necesidad.El conflicto.Era peor que cualquier otro celo que hubiera tenido.Más intenso.Más descontrolado.Más… ligado a él.Mi cuerpo lo pedía.Su presencia.Su toque.Sus feromonas.No…No es real…Es solo el efecto…Pero incluso en medio del caos…Sabía que no era tan simple.Porque nunca…Nunca había reaccionado así.Ni siquiera antes.Ni siquiera con otros alfas.Mi respiración se quebró bajo el agua.Salí apenas a la superficie, apoyando la frente contra el borde de la bañera.—No lo necesito… —susurré, intentando convencerme—. No a él…Pero mi cuerpo no escuchaba.Seguía ardiendo.Siguiendo un impulso que no podía controlar.Esto no es solo celo…Esto es él…Cerré los ojos con fuerza.Y por primera vez en mucho tiempo…No tenía el control.
Volví a sumergirme.Cerré los ojos con fuerza, intentando silenciarlo todo.Mi respiración.Mi cuerpo.Mis propios pensamientos.Que se apague…Que se calle…Pero no funcionó.El calor seguía ahí.La presión.La necesidad.Todo seguía creciendo.Y entonces…Mi cuerpo dejó de responder.La fuerza se me escapó de golpe.Mi vista se nubló.No…No ahora…Sabía lo que estaba pasando.Iba a desmayarme.Pero no podía moverme.No podía salir del agua.Muévete…¡Sal…!Nada.Mi cuerpo simplemente… dejó de obedecer.El aire faltaba.El pecho ardía.Y justo cuando todo empezaba a oscurecerse—Unos brazos me sacaron del agua.El aire volvió de golpe a mis pulmones, haciéndome jadear con desesperación.Tosí.Mi cuerpo tembló.Pero esta vez…Por otra razón.—…No tuve que abrir los ojos para saber quién era.Lo sentí.Su presencia.Su olor.Él…Mi hermano.Por primera vez en mucho tiempo…Sentí alivio.Real.Profundo.Seguro.Me sostuvo con firmeza, sacándome completamente de la bañera. Su calor contrastaba con el frío que aún cubría mi piel.Sus feromonas de alfa llenaron el espacio.Diferentes.No invasivas.No dominantes.Protectoras.Calmantes.Mi cuerpo reaccionó… pero esta vez no con tensión.Sino con descanso.—¿En qué mierda estabas pensando? —su voz salió cargada de enojo… y preocupación.Apenas pude sostenerme.Mi respiración seguía desordenada.—No lo hacía… —murmuré, entre jadeos—. No pensaba…No podía…No había nada claro en mi cabeza…Cerré los ojos un segundo, apoyándome contra él.—Solo quería… dejar de sentirlo…Las palabras salieron quebradas.Y entonces…Las lágrimas llegaron.Sin aviso.Sin control.Me aferré a él con fuerza, como si fuera lo único que me mantenía en pie.Y quizá lo era.Hace cuánto no hago esto…Hace cuánto no dejo de ser fuerte…Mi pecho se sacudía con cada respiración.Pero no me importó.No esta vez.Era él.La única persona que realmente me conocía.La única… frente a la que podía romperme.Sin miedo.Sus feromonas envolvieron el espacio, estabilizando las mías poco a poco.Calmando el caos.Apagando el fuego.Hasta que, lentamente…El celo comenzó a ceder.Mi cuerpo dejó de temblar.Mi respiración se estabilizó.Y el silencio…Por fin…No dolía.Aún aferrado a él, cerré los ojos.Sobreviví…Pero en el fondo…Sabía algo más.Esto no había terminado.