NovelToon NovelToon
Siempre Te Espere

Siempre Te Espere

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor de la infancia / Pareja destinada
Popularitas:623
Nilai: 5
nombre de autor: sarais

novela juvenil de romance que demuestra que tanto se puede esperar a una persona por amor , también lo que es capaz de hacer una persona por proteger a ser que ama desde la niñez en sus vidas habrá mucho tropiezos y tendrá que salir de ese mundo oscuro para llegar a la persona que siempre la espero

NovelToon tiene autorización de sarais para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

lo que se dice

Un año cambia muchas cosas.

Ya no eran los adolescentes nerviosos de la fiesta de quince.

Ahora eran “la pareja”.

La que todos daban por sentada.

La que se sentaba junta en cada reunión familiar.

La que compartía miradas cómplices en medio de conversaciones aburridas.

La que parecía destinada a no separarse jamás.

Amber había aprendido a reconocer los silencios de Eros.

Eros había aprendido a reconocer los cambios en la respiración de Amber cuando estaba nerviosa.

Era un idioma propio.

Ese sábado por la tarde estaban en la terraza trasera de la casa Torrealba. No había fiesta. No había invitados. Solo el murmullo del viento y la tranquilidad de una casa demasiado grande para sentirse vacía.

Amber apoyó la espalda contra la baranda mientras Eros estaba frente a ella, demasiado cerca para ser casual.

—Un año —dijo ella con una sonrisa suave.

—Un año —repitió él.

—¿Te arrepientes?

Eros frunció el ceño apenas.

—¿De qué?

—De hacerlo público. De pedirlo así. Frente a todos.

Eros se acercó un poco más.

—Si pudiera, lo repetiría.

Ella rió.

—Eres dramático.

—No. Soy seguro.

Sus manos se deslizaron hasta la cintura de Amber con naturalidad. Ya no había timidez en el contacto. Había confianza. Costumbre. Necesidad.

Sus besos ya no eran los roces dulces de los primeros meses.

Eran más lentos.

Más firmes.

Más conscientes.

Amber lo tomó del cuello cuando él profundizó el beso, y por un segundo el mundo se redujo a respiraciones mezcladas y manos que buscaban memorizar piel a través de la ropa.

Cuando se separaron, ella apoyó la frente en su pecho.

—A veces siento que vamos demasiado rápido.

Eros la miró.

—¿Quieres que vaya más lento?

Ella negó.

—No. Solo… quiero que todo sea en el momento correcto.

Eros asintió, pero algo en su mirada indicaba que para él el momento correcto era cuando la deseaba.

Y la deseaba ahora.

—No voy a presionarte —dijo finalmente.

—Lo sé.

Y era verdad.

Nunca la había obligado.

Pero la intensidad de Eros era algo que se sentía incluso cuando él estaba en silencio.

Un grito interrumpió el momento.

—¡Amber! —la voz de Melody resonó desde el interior de la casa—. Papá quiere que bajen.

Amber rodó los ojos.

—Siempre interrumpen.

Eros sonrió de lado.

—Tal vez es una señal divina.

Ella le dio un pequeño golpe en el pecho.

—Cállate.

Bajaron juntos. Pero cuando llegaron al pasillo principal, Melody los interceptó antes de que entraran al despacho de Diego.

—¿Puedo hablar contigo? —dijo, mirando directamente a Eros.

Amber los observó.

—No tarden.

Cuando Amber se alejó, el tono cambió.

Melody cruzó los brazos.

—Te estás descontrolando un poco.

Eros la miró con calma.

—¿Perdón?

—La manera en que la miras. La manera en que reaccionas cuando alguien más se le acerca.

Eros tensó la mandíbula.

—Es mi novia.

—Y no es tu propiedad.

El silencio entre ellos fue denso.

Melody era la única de los cuatro que podía hablarle así.

Porque Melody sabía.

No todos los detalles.

No la escena completa.

Pero sabía lo suficiente.

—No voy a repetir lo que pasó —dijo ella en voz más baja.

Eros sostuvo su mirada.

—No fue lo que crees.

—No necesito creer nada. Vi tu cara después.

Un músculo en el rostro de Eros se contrajo apenas.

—Nadie más lo sabe —continuó Melody—. Y quiero que siga así.

—Seguirá así.

—Entonces contrólate.

Eros dio un paso atrás.

—No la pondría en peligro.

Melody lo estudió.

—Eso espero.

Desde el otro extremo del pasillo, Nehemiah apareció sin hacer ruido.

—¿Interrumpo algo?

Melody sonrió inmediatamente, cambiando el tono.

—Nada importante.

Pero Nehemiah no parecía convencido.

Eros pasó junto a él sin decir nada.

Cuando entraron al despacho, Diego levantó la vista.

—Ahí están.

La conversación fue trivial. Un evento familiar próximo. El viaje pendiente de los chicos. Planes de universidad que comenzaban a mencionarse.

Pero en medio de todo, un nombre surgió sin intención.

—¿Supieron lo que pasó con ese muchacho del otro colegio? —comentó Aslán distraídamente—. Dicen que todavía no se recupera bien.

El silencio cayó un segundo.

Amber no notó nada.

Pero Melody miró a Eros.

Y Eros no reaccionó.

Ni sorpresa.

Ni interés.

Demasiada neutralidad.

—Los rumores exageran —dijo finalmente, con voz plana.

Nehemiah lo observó.

—Fue una pelea fuerte, dicen.

Eros se encogió de hombros.

—Las peleas pasan.

Amber miró a Eros, confundida.

—¿Lo conocías?

Eros sostuvo su mirada un segundo.

—No.

La mentira fue suave.

Pero Melody la escuchó.

Y la guardó.

Más tarde, cuando Eros se despidió de Amber en la entrada principal, el ambiente volvió a suavizarse.

—No me gusta cuando hablan de cosas así —murmuró ella.

—No tienes que preocuparte por eso.

—¿Por qué?

Eros tomó su rostro con ambas manos.

—Porque mientras estés conmigo, nadie te va a tocar.

La frase sonó romántica.

Protectora.

Pero también… absoluta.

Amber sonrió, sin notar la rigidez en sus dedos.

—No quiero que pelees por mí.

—No peleo por cualquiera.

Ella lo besó otra vez, más profundo que antes.

Un beso que dejó claro que su relación ya no era infantil.

Que el siguiente paso estaba cerca.

Que el límite se estaba volviendo difuso.

Desde la ventana del segundo piso, Melody observó cómo Eros se alejaba.

Sabía que él la amaba.

Pero también sabía que había una parte de él que nadie más conocía.

Una parte que reaccionaba antes de pensar.

Una parte que ya había cruzado una línea.

Y si esa línea volvía a aparecer…

No estaba segura de qué sería capaz de hacer por Amber.

El viento movió las hojas del jardín.

Y en medio de una relación que parecía sólida, perfecta, inevitable…

Había un secreto.

________

Tres años después, el amor ya no era una promesa adolescente.

Era una decisión diaria.

Eros estaba a punto de graduarse en Ingeniería Civil. Su nombre ya comenzaba a escucharse en proyectos importantes gracias a las conexiones de su padre y a su propio talento. Se había vuelto más serio, más enfocado, más controlado.

Más contenido.

Amber, en cambio, acababa de comenzar Diseño de Interiores. La universidad le quedaba grande al principio, pero su entusiasmo llenaba cualquier espacio. Caminaba por los pasillos con planos bajo el brazo y sueños en los ojos.

Seguían siendo la pareja que todos reconocían.

Pero ahora no eran “los novios del colegio”.

Eran adultos.

Y el deseo entre ellos había crecido con los años.

Aquella tarde, Eros la llevó a un apartamento que acababa de alquilar cerca del campus. No era el definitivo. Era pequeño, moderno, con ventanales amplios y olor a pintura fresca.

—¿Es aquí? —preguntó Amber, recorriendo el lugar con curiosidad.

—Por ahora.

—Me gusta.

—Aún no está terminado.

—Eso lo hace mejor —respondió ella con una sonrisa—. Puedo imaginarlo.

Eros la observó mientras ella caminaba por la sala vacía, señalando dónde pondría una lámpara, qué tipo de sofá elegiría, qué color usaría en las paredes.

La miraba como si ya la imaginara viviendo allí.

Con él.

Cuando Amber se giró para decir algo más, notó la intensidad en sus ojos.

—¿Qué?

—Nada.

—Eros.

Él dio un paso hacia ella.

—Te ves diferente aquí.

—¿Diferente cómo?

—Más… mía.

La palabra flotó en el aire.

No sonó posesiva.

Sonó profunda.

Amber sintió el calor subirle por el pecho.

—Todavía no vivo aquí.

—Todavía.

Eros acortó la distancia y la besó. No fue un beso apresurado. Fue lento. Seguro. Adulto.

Las manos dejaron de ser tímidas.

Había pasado tiempo.

Habían aprendido cada reacción del otro.

Cada punto débil.

Amber se aferró a su camisa mientras él la guiaba hacia la pared más cercana. El cuerpo de Eros se alineó con el suyo con una naturalidad que ya no tenía inocencia.

Había deseo.

Real. Fuerte. Innegable.

Ella deslizó las manos por su pecho, sintiendo el latido acelerado bajo la tela.

—Te he esperado mucho tiempo —murmuró él contra su boca.

—No me has esperado… hemos crecido.

Eros bajó sus labios por su cuello, más lento que antes, más consciente de lo que provocaba. Sus manos recorrieron su espalda, firme, segura.

Amber cerró los ojos.

—Eros…

No era advertencia.

Era entrega.

Él la levantó con facilidad y la llevó hasta el sofá aún envuelto en plástico protector. La colocó sobre él con cuidado, como si incluso en el deseo necesitara asegurarse de no romper nada.

La respiración de ambos se volvió irregular.

Sus besos se hicieron más intensos.

Más profundos.

Más urgentes.

Habían hablado muchas veces del “siguiente paso”.

Siempre quedaba pendiente.

Siempre postergado por estudios, por tiempo, por circunstancias.

Pero ahora no había excusas.

Solo ellos.

Las manos de Eros se deslizaron con más decisión, y Amber respondió acercándose más, sin dudas.

El momento estaba ahí.

Claro.

Inevitable.

Y entonces…

Él se detuvo.

Respiró hondo.

Apoyó la frente contra la de ella.

—No.

Amber abrió los ojos, todavía perdida en la sensación.

—¿Otra vez?

Había una pequeña sonrisa en su voz, pero también sorpresa.

Eros cerró los ojos un segundo, luchando contra algo interno.

—No quiero que sea en un lugar vacío con plástico en el sofá.

Ella soltó una risa suave.

—Eso es muy específico.

—Quiero que sea perfecto.

La miró con una intensidad distinta. No era deseo físico. Era intención.

—Quiero que recuerdes cada detalle. No que digas “pasó porque estábamos solos”.

Amber acarició su rostro.

—Eres más romántico de lo que aparentas.

—No. Soy más serio de lo que creen.

Ella lo estudió.

—¿Qué estás planeando?

—Algo que valga la pena.

Amber suspiró, acomodándose contra su pecho.

—A veces pienso que te contienes demasiado.

—A veces tengo que hacerlo.

Ella levantó la mirada.

—¿Por qué?

Eros dudó apenas un segundo.

—Porque cuando me dejo llevar… no siempre sé medir.

El silencio que siguió fue breve, pero cargado.

Amber no entendió del todo la profundidad de esa frase.

Pero la sintió.

—Confío en ti —dijo ella.

Y esa confianza fue más fuerte que cualquier impulso.

Eros la abrazó con firmeza, apoyando el mentón sobre su cabeza.

—No voy a fallarte.

Esa vez lo dijo con más peso.

Más promesa.

Más necesidad.

Desde la ventana del apartamento, la ciudad seguía su ritmo normal. Nadie sabía que dentro de esas paredes se estaba construyendo una historia que parecía estable.

Sólida.

Pero debajo de esa estabilidad había algo que Eros no mencionaba.

Algo que había aprendido a controlar.

Algo que Melody aún vigilaba desde la distancia.

Porque aunque el tiempo había pasado…

El pasado no desaparece.

Solo espera.

Y mientras Amber salía del apartamento convencida de que el amor maduro era aún más fuerte que el juvenil…

Eros se quedó un momento más solo.

Miró sus propias manos.

Las flexionó.

Y respiró hondo.

Como si se recordara a sí mismo que el control no era una opción.

Era una necesidad

________

Hola mis lecturas cuentame como vez está entrada? déjame tus comentarios ya la novela está lista pero estre actualizando a diario

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play