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No Es Una Invitación, Es Una Orden

No Es Una Invitación, Es Una Orden

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Amor de la infancia
Popularitas:4.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Phandi

Había regresado al pueblo con una sola intención: verla.
No pasaron ni diez minutos desde que bajó del bus cuando la noticia lo golpeó como una patada al pecho: “Ella se casa el sábado.”
El corazón le ardió. Los puños también.
¿Casarse? ¿Con otro? ¿Ella? ¿Suya?
No.
Eso no iba a pasar.

NovelToon tiene autorización de Phandi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

“Silencio antes de la tormenta”

La medianoche estaba cerca.

La casa parecía dormida.

Los criados, enviados a la cocina.

Los padres de Elsa, encerrados en sus habitaciones, ya acostumbrados al silencio espeso que envolvía las noches desde que su hija se había casado.

Joshua, sin embargo, no dormía.

Estaba en su cuarto, con los zapatos puestos, una pequeña linterna escondida en el bolsillo trasero, y el corazón latiéndole como un tambor.

Sabía que tenía que estar listo para cuando Elsa diera la señal.

Mientras tanto, en la habitación de Elsa…

Ella se había quedado en la cama fingiendo dormir.

Sentía la respiración de Sebastián a su lado, pesada… cansada.

Durante horas, él no había dicho ni una palabra. Solo suspiraba, de vez en cuando, como si peleara con sus propios demonios.

Pero ella no confiaba en ese silencio.

Lo conocía demasiado bien.

A las 11:40 p.m., sintió que el colchón se aligeraba.

Él se levantaba.

Pero no se fue.

Escuchó pasos hasta la puerta.

Y luego, el sonido metálico de una cerradura.

¿La había encerrado?

Su corazón se detuvo un instante.

Contó hasta veinte.

Nada.

Silencio.

Con cuidado, se levantó, y fue hasta la puerta.

No estaba cerrada.

Solo había asegurado por fuera… un gancho. Fácil de soltar si alguien sabía cómo hacerlo.

Joshua lo había practicado.

Ella fue hasta la ventana.

Golpeó el vidrio dos veces.

Un código.

Desde el patio trasero, Joshua alzó su linterna y la encendió dos veces.

Todo estaba listo.

Pero algo falló.

Cuando Joshua dobló la esquina del pasillo lateral, vio a uno de los hombres de Sebastián en la entrada secundaria, fumando un cigarrillo.

Joshua retrocedió de inmediato y usó la ruta por debajo del comedor.

Se deslizó entre los arbustos y alcanzó el gancho de la puerta trasera con la herramienta que Tomás le había dado.

¡Click!

La puerta se abrió.

Elsa, descalza y con una capa oscura, salió de puntillas.

Lo abrazó rápidamente.

—¿Listo? —le susurró Joshua.

—Más que nunca.

Pero Sebastián no dormía.

Desde el rincón más oscuro del pasillo, los observaba.

No se había ido.

No había salido.

Solo había fingido.

Pero algo dentro de él se rompió al ver esa escena.

Elsa con su capa, con su determinación.

Joshua siendo su cómplice.

Sebastián no gritó.

No se movió.

Solo dio media vuelta, subió las escaleras de regreso, y se encerró en su habitación.

Abrió un cajón, sacó una botella de licor oscuro, y se la llevó a los labios.

Miró el anillo que Elsa aún llevaba en la mano.

Y rompió el vaso contra la pared.

—Prefieres ser una fugitiva con él, que una reina conmigo. —susurró.

Pero no dio la alarma.

No esta vez.

Sebastián tenía un nuevo plan.

“Corazón en fuga”

Parte I: El camino entre espinas

La noche era húmeda y oscura.

Las nubes cubrían la luna y el viento susurraba entre los árboles como si el bosque respirara.

Elsa corría.

Llevaba un vestido sencillo bajo la capa negra.

Sus pies desnudos rozaban la tierra húmeda, las espinas se clavaban en su piel, pero no se detenía.

No podía.

Joshua la guiaba entre los matorrales.

—Falta poco, Elsa. Ya falta poco.

Ella jadeaba.

Cada paso era una punzada en las costillas.

Las heridas que aún no sanaban completamente ardían, los moretones dolían, pero su alma... su alma estaba más viva que nunca.

A lo lejos, los perros de la hacienda aullaban.

Algo o alguien había notado la fuga.

—¡Más rápido! —gritó Joshua.

Se internaron por el viejo camino oculto, el que cruzaba por detrás del maizal seco, bordeando el arroyo.

Las ramas le rasgaban la capa, el cabello se le enredaba en los arbustos.

Pero nada de eso importaba.

—Tomás... —susurró— Aguanta un poco más. Solo un poco más.

Joshua se detuvo y señaló:

—¡Allí está! ¡El molino viejo!

Las ruinas se alzaban como un fantasma de piedra bajo la noche.

Había una fogata leve en el centro…

Y una silueta.

Parte II: El reencuentro

Tomás estaba de pie, con los brazos cruzados, mirando el fuego.

La mochila al lado.

Esperando.

No sabía si ella llegaría.

No sabía si el plan habría fallado.

Pero lo sentía en el pecho.

De pronto, escuchó el crujir de hojas, el jadeo, los pasos descalzos.

Giró.

Y entonces… la vio.

Elsa.

Casi una aparición.

Con la capa negra ondeando.

Con los ojos brillando como si llevara el cielo en ellos.

Él corrió hacia ella.

Ella corrió hacia él.

Se encontraron en un abrazo tan fuerte, que el mundo pareció detenerse.

—Tomás... —susurró ella, temblando.

Él no dijo nada.

Solo la sostuvo.

Como si se le fuera la vida.

—Pensé que estabas muerto.

—Pensé que te había perdido para siempre.

—Y yo creí que tú ya... —Tomás tragó saliva—

Creí que me habías olvidado.

Elsa lo apartó solo para mirarlo a los ojos.

—¿De verdad pensaste que podría olvidarte?

—Fui tuya antes de ser de nadie.

Y lo sigo siendo.

En alma, en recuerdo… y ahora… en cuerpo otra vez, si tú me dejas.

Tomás la besó.

No fue un beso suave.

Fue un beso desesperado, necesitado, ardiente.

Se besaron con el alma.

Con la rabia, con el dolor, con el amor de una vida rota y otra por empezar.

Joshua los observaba desde la entrada del molino, en silencio.

Sabía que ese momento era solo de ellos.

Cuando se separaron, Elsa puso su frente contra la de él y le dijo:

—Tenemos que correr.

Esta vez no habrá marcha atrás.

Si me encuentra, no me dejará viva.

Tomás le sostuvo el rostro con ambas manos.

—Te juro que de aquí no te lleva nadie más que yo.

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Miriam Muñoz
hasta el momento
ecxelente
Miriam Muñoz
me gusta
Miriam Muñoz: me gusta mucho ☺️
total 1 replies
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