se trata sobre una joven de 25 años que sufre al lado de su madre maltratos y abusos hasta que finalmente fallece por una enfermedad terminal y renace en su novela favorita como la villana de la historia
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capítulo 20
Hades apareció en el umbral, ya vestido. Al verla despierta y notar su mueca de incomodidad, una sonrisa ladeada y llena de un brillo posesivo apareció en su rostro.
—Veo que los efectos de nuestra noche de bodas han decidido pasar factura —dijo él con voz ronca, acercándose a la cama con un paso lento y elegante—. No te esfuerces en levantarte todavía, Elizabeth. He dado órdenes de que nadie nos moleste.
Se sentó en el borde del colchón y colocó una mano cálida sobre su cadera, ejerciendo una presión suave que, aunque le hizo soltar un suspiro, empezó a aliviar la tensión del músculo.
—Ayer pediste que no te dejara sola —susurró él, inclinándose para darle un beso corto pero intenso—. Y hoy me encargaré de que no tengas que mover un solo dedo hasta que ese dolor desaparezca.
Elizabeth lo miró, sintiéndose extrañamente protegida. A pesar del malestar físico, había una plenitud en ella que nunca antes había sentido, una conexión que, sin que ella lo supiera, estaba empezando a sanar las grietas que la magia de Alfonso había dejado en su alma.
Hades, tras asegurarse de que Elizabeth se encontraba mejor, se despidió con una caricia breve en su mejilla. Los asuntos que su tío, el Emperador, le había encomendado requerían su atención inmediata en la oficina; eran hilos de la guerra y la política que aún debían ser desenredados
Elizabeth, una vez que el calor de las sábanas y el masaje de Hades surtieron efecto, sintió cómo el dolor en sus caderas y espalda cedía hasta convertirse en un eco sordo. Con movimientos pausados, se vistió y salió de la habitación, buscando el aire fresco de la mañana.
Elizabeth se detuvo en seco frente a un rosal blanco, con los dedos rozando una espina sin llegar a pincharse. Un escalofrío recorrió su espalda, y no fue por la brisa matutina. Las piezas del rompecabezas de su "otra vida"
—(Si no mal recuerdo... estas eran las fechas de la boda de Isabella y Alfonso) —pensó, sintiendo un nudo en el estómago—. (En la novela original, Elizabeth, la villana, ya debería estar muerta, ejecutada por sus "crímenes". Pero aquí estoy... viva y casada con el hombre que se supone que es el antagonista final).
Frunció el ceño, tratando de forzar su memoria. Recordaba los párrafos de la novela, las descripciones de la caída de la villana, pero había un vacío enorme en la trama de Hades.
—(Hay algo que se me está olvidando... ¿Por qué Hades se volvió villano en primer lugar? No creo que fuera solo por el amor de Isabella. En la novela, él la amaba en secreto, sí... ¿pero convertirse en un monstruo que destruyó el reino solo por un desamor?)
Elizabeth empezó a caminar más rápido por el sendero de piedra, con el corazón latiendo con fuerza. Recordaba vagamente que el Hades de la novela era un hombre despiadado, un "Rey Oscuro" que no tenía piedad. Pero el hombre que la había sostenido anoche, el que cuidaba de los huérfanos de guerra en este refugio, no encajaba con esa descripción.