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BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

Status: En proceso
Genre:Acción / Aventura Urbana / Batalla por el trono
Popularitas:915
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Kael, el rey de los lobos, huye de un destino impuesto… pero no puede escapar de su propia oscuridad.
En el mundo humano conoce a Lía, la única capaz de activar un vínculo prohibido por la diosa de la luna.
Cuando la sombra del pasado, el consejo y una guerra ancestral los persiguen, el amor se vuelve una amenaza.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19: EL COLAPSO DEL MUELLE

La primera tabla no solo se rompió. Se quebró como un disparo. Un crujido seco, violento, que atravesó el ruido de la tormenta como una advertencia demasiado tarde.

Debajo de los pies de Lía… el mundo cedió.

—¡CORRE! —rugió Kael.

Pero el muelle ya no era un suelo. Era una trampa. Las grietas se extendieron en segundos, rápidas, impredecibles, abriéndose paso como venas negras por la madera empapada.

Una.

Dos.

Diez.

Demasiadas.

La lluvia caía con furia, como si quisiera empujar todo hacia el mar. Las olas chocaban contra los pilotes con una violencia brutal, levantando espuma oscura que salpicaba el aire.

Lía intentó avanzar.

Su pie se hundió.

La madera crujió bajo su peso.

—No… no…

Demasiado tarde.

El suelo desapareció.

Sintió el vacío.

El aire golpeándole el rostro.

El cuerpo cayendo.

Un grito atrapado en la garganta.

Y entonces—

Una mano.

Firme.

Fuerte.

Irrompible.

Kael.

La sujetó por la cintura y la jaló hacia él con una fuerza que casi le arrancó el aire de los pulmones.

El impacto los lanzó contra uno de los contenedores metálicos.

El golpe resonó seco.

Doloroso.

Real.

Pero vivos.

Detrás de ellos…el muelle empezó a morir.

Las tablas se partieron una tras otra. Cayeron al agua como piezas de un rompecabezas destruido.

Los lobos retrocedieron.

Instinto puro.

Incluso Ragnar saltó hacia una zona estable sin apartar los ojos de la escena.

Selene no se movió.

Ni un paso.

Ni un parpadeo.

Solo sonrió.

—Si no es mío… —susurró— no será de nadie.

Kael se levantó.

Su respiración era pesada.

Sus ojos ardían.

—Estás completamente fuera de control.

Selene levantó la esfera negra.

Las grietas en su superficie ya no eran pequeñas.

La oscuridad se filtraba como humo vivo.

—No.

Su voz fue baja.

Fría.

Peligrosa.

—Estoy exactamente donde debo estar.

El cielo respondió.

Un trueno explotó sobre el puerto.

La luz blanca iluminó todo por un segundo.

Y en ese instante…

Lía lo vio.

Detrás de Selene.

No era una sombra normal.

Era algo más.

Algo que se movía.

Una silueta gigantesca.

Un lobo hecho de oscuridad líquida.

Retorciéndose.

Respirando.

Esperando.

La marca en la clavícula de Lía ardió.

No como antes.

Esto fue diferente.

Más profundo.

Más antiguo.

Más… consciente.

Ragnar lo sintió.

—Eso no es energía lunar…

Kael apretó la mandíbula.

—No.

Sus ojos no se apartaban de la esfera.

—Es algo que no debería existir.

Un grito rompió el momento.

—¡LÍA!

Su madre.

Lía giró.

El corazón se le detuvo.

La mujer estaba atrapada entre dos placas de madera que se habían desplazado.

El muelle bajo ella estaba a punto de ceder.

El agua golpeaba justo debajo.

Oscura.

Violenta.

Esperando.

Una grieta avanzaba directamente hacia ella.

—¡Mamá!

Lía corrió.

Kael reaccionó al instante.

—¡No!

Pero ella ya estaba en el borde.

De rodillas.

Ignorando el riesgo.

La madera se hundía bajo su peso.

—No te muevas —susurró—. No te muevas.

La mujer intentó liberarse.

No podía.

Su pie estaba atrapado.

Otra ola golpeó el muelle.

Más fuerte.

La estructura vibró como si fuera a partirse en dos.

Kael llegó a su lado.

Su voz fue baja.

Urgente.

—Lía, escucha. Si esto cae—

—No pienso dejarla.

No dudó.

No tembló.

No retrocedió.

Kael la miró un segundo.

Y entendió.

Sin más palabras, se agachó.

Metió ambas manos bajo la tabla atrapada.

Sus músculos se tensaron.

Las venas se marcaron en sus brazos.

La madera crujió.

—¡Ahora!

Lía tiró.

Con todo.

Con rabia.

Con miedo.

Con todo lo que tenía.

La tabla cedió.

Su madre salió.

Pero no hubo tiempo.

El muelle colapsó.

Una grieta gigante se abrió bajo ellos.

Ragnar apareció.

Como una sombra.

Sujetó a la madre de Lía y la lanzó hacia atrás, lejos del borde.

Kael rodeó a Lía.

Saltaron.

El mundo cayó detrás de ellos.

La madera desapareció en el mar con un estruendo brutal.

El agua se tragó todo.

Silencio.

Un segundo.

Dos.

Luego…

Selene comenzó a reír.

No era una risa normal.

Era… rota.

Descontrolada.

Triunfante.

—Perfecto…

Kael se levantó lentamente.

El agua le escurría por el rostro.

Selene levantó la esfera. La oscuridad latía dentro de ella.

—Solo necesitaba una cosa.

Su mirada se clavó en Lía.

—Que la sangre correcta tocara el agua.

El mundo se detuvo.

Kael giró.

Ragnar también. Ambos entendieron al mismo tiempo.

—¿Qué hiciste? —gruñó Ragnar.

Selene sonrió.

Y el mar respondió.

Primero fue un temblor.

Luego una vibración.

Luego…movimiento.

Pero no eran olas.

No era viento.

Era algo desde abajo.

Algo que despertaba.

El agua comenzó a girar.

Un remolino se formó donde el muelle había colapsado.

Grande.

Demasiado grande.

La lluvia era absorbida hacia él.

El aire mismo parecía inclinarse.

Lía retrocedió.

—¿Qué… es eso?

Kael no apartó la vista.

—Es una invocación.

Su voz fue baja.

Tensa.

—Y no cualquier invocación.

Ragnar dio un paso adelante.

Por primera vez… serio.

—Selene, detén esto.

Ella negó. Sin dudar.

—No.

El remolino explotó.

El agua se elevó.

Se separó.

Y algo emergió.

Gigantesco.

Imposible.

Hermoso.

Y aterrador.

Un lobo. Pero no uno normal.

Hecho de agua, sombra y energía viva.

Su cuerpo fluía como el mar.

Sus ojos brillaban como lunas rotas.

Su presencia… aplastaba.

El puerto entero pareció encogerse ante él.

Lía dejó de respirar.

La criatura la miró.

No a Kael.

No a Ragnar.

A ella.

Solo a ella.

Kael se colocó frente a Lía.

Instinto. Protección.

Ragnar se posicionó al lado.

Por primera vez…del mismo lado. Incluso Selene retrocedió.

Un paso.

Pequeño. Pero suficiente.

La criatura abrió la boca.

El sonido no fue un rugido.

Fue algo más antiguo.

Más profundo.

Más real.

Y entonces habló.

—La sangre olvidada…

El aire vibró.

—La heredera ha regresado.

El corazón de Lía latía con fuerza. Pero algo dentro de ella…respondió.

La marca brilló.

No como antes.

Ahora era estable.

Firme.

Viva.

La criatura bajó la cabeza.

Lentamente.

Como reconociéndola.

—Hija de la luna antigua…

Kael frunció el ceño.

—No la escuches.

Pero Lía no podía apartar la mirada.

Había algo ahí.

Una conexión.

Más fuerte que el miedo.

—¿Qué eres? —susurró.

La criatura no dudó.

—Soy lo que tu sangre recuerda.

El mar rugió detrás de ella.

El cielo tembló.

Y por primera vez…

Lía entendió algo.

Esto no era el inicio.

Era el regreso.

Y todos…

Kael.

Ragnar.

Selene.

El consejo.

Las manadas.

No estaban luchando por el poder.

Estaban reaccionando a ella.

La verdadera pregunta ya no era quién la quería.

Sino…qué iba a hacer ella con lo que era.

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me gusta las novelas estan súper bonitas
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me encanta leer
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