Ella renace en una novela que vio en su vida pasada, hará todo hasta lo imposible por cambiar su destino y no vivir atrás de un hombre que en cualquier oportunidad la traiciona. El interés amoroso de la protagonista en la novela será para ella la Villana no tan Villana…
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12. Viaje a Paris…
Los días pasan muy rápido; ya hoy me voy de viaje a París para la Semana de la Moda y en tres semanas será el cumpleaños de mi hermano. Estos días atrás han sido una completa odisea; tener que estar celando a Leonardo me ha dejado sin energía y cada vez que este sale a verte con las amantes, Juliana los encubre o hace algo para que yo no me entere, sin saber que cualquier cosa que haga yo la sé.
Todo empezará cuando vuelva de mi viaje. En estas semanas, Leonardo y Juliana se encargará de buscar las peores calidades de telas y accesorios para la próxima colección, todo por querer ahorrar un par de millones; esto les saldrá muy caro a ese trío.
Cuando salgo de mi departamento con la maleta, casualmente me encuentro con Alessandro, quien lleva una maleta, ya que por alguna razón va a viajar a París.
—Buenos días, perdón por meterme, pero vas de viaje —dice observando mi maleta. En estos días no nos hemos podido ver ni hablar apenas y hemos hablado un poco.
—Buen día, sí voy a la Semana de la Moda en París, ¿y tú? —le pregunto mientras entramos al ascensor.
—Vaya, qué casualidad, yo también voy a la Semana de la Moda —dice emocionado.
—¿Eres modelo? —le pregunto tratando de saber más.
—Sí lo soy, es un pasatiempo —murmura cuando salimos del ascensor.
Asiento a lo que dice y seguimos caminando hasta llegar al parqueadero, pero no veo el taxi que he pedido. Reviso mi teléfono y veo que se me ha sido cancelado; me toco la nuca con frustración que recorre mi cuerpo.
—¿Qué sucede? Si no tienes cómo ir al aeropuerto, puedo llevarte. He pedido un taxi y ya ha llegado —me dice señalando el taxi que se acerca.
—Te lo agradezco, parece que el mío se canceló —digo guardando el móvil.
El conductor se baja y nos ayuda a subir las maletas; una hora más tarde ya estamos en el aeropuerto esperando la hora de nuestro vuelo.
—Estarás bastante tiempo en París —me pregunta.
—Cuatro semanas —le digo mientras hacemos fila para abordar.
—Vaya, estarás bastante tiempo; me imagino que así podrás conocer mejor París —refiriéndose a que puedo visitar diferentes lugares.
—Sí, la verdad, necesito unas largas vacaciones —digo mientras camino y busco mi asiento, que es el A6, el de la ventanilla.
Al sentarme y sacar mi teléfono para distraerme por un rato, al levantar la vista me encuentro con Alessandro sentado junto a mí; él ojea una revista de moda.
Cuando el avión despega, siento como casi voy a vomitar, pero me controlo. Ya cuando estamos en los aires, la azafata se acerca para preguntarnos qué vamos a querer de almuerzo; yo pido pollo en salsa, Alessandro pide un bowl que trae pollo, ensalada, arroz y salsas.
—Desde aquí la vista es maravillosa —menciona Alessandro observando mi rostro.
Creo que habla de las nubes, pero por alguna razón él no quita sus ojos de mi rostro; ¿acaso será lo que estoy pensando?
—Sí, es muy hermoso —le respondo.
Durante el viaje me quedé dormida y justo siento que alguien me mueve cuando ya estamos por aterrizar; mis ojos se entrecierran intentando acostumbrarme a la luz.
—Gracias —le digo quitándome la manta con la que me tapé para el frío.
—No hay de qué —me dice.
Al salir a la zona donde están los taxis, ahí veo a mi hermano Dante, quien sonríe mientras se acerca a mí.
—Bienvenida, hermanita —dice abrazándome.
—Gracias —dijo dándole palmadita para que me deje respirar.
—Ustedes vienen juntos, no sabía que mi hermanita fuera esa clase de persona —bromea pensando que tenemos algún romance.
—Siempre tan gracioso, aunque me gustaría que tuviéramos un viaje, ya sabes, solos —dice Alessandro sin despegar la mirada de mí.
—Si lo hacen, yo les organizo la mejor boda —aplaude Dante emocionado.
—¿Qué boda? —mencionó, haciéndome la desentendida.
—La de ustedes dos, ¿cuál más? —dice pasando un brazo por mi hombro y otro en Alessandro.
Niego con la cabeza mientras ríe, así que ese es su plan: emparejarme con el amigo francés y vaya que me gusta este emparejamiento, pero dejaremos que sea el destino quien lo decida.
—Por lo de su compromiso con ese inepto no te preocupes; aunque me toque enterrarlo vivo, esa boda no será —menciona Dante poniendo su rostro serio.
Rio para despejar esa aura asesina que se ha formado en el aire; claro, a mí también me encantaría mandarlo para el otro mundo, pero ya saben, la ley no lo permite.
—Dejemos de hablar de cosas así y mejor vámonos —le pido a mi hermano.
Este nos guía hasta su automóvil, que es un Jeep. Vaya, sí que me gusta este carro. De repente, se lo robó. Mi sorpresa llega cuando veo a Aless subiendo su maleta al carro de mi hermano. ¿Acaso él es el chofer del que hablaba? Vaya qué coincidencia. No me digan que también viven juntos en la misma casa.
Durante el viaje ninguno de los tres habla; al llegar nos bajamos y vaya que sí me sorprende ver la mansión de mi hermano.
—Ustedes viven juntos —me atrevo a preguntar mientras los señalo.
— vivir no, pero sí él me está dando posada, ya que mi casa está en remodelación —habla Alessandro rápido.
—Él lo dijo, ya sabes que no y esa clase de hombre —niega con las manos mi hermano.
— no sería visto fuera de lo normal; después de todo, estamos en una época donde eso se ve muy seguido —digo cargando mi cartera.
—No te preocupes, hermanita, este hombre es solo para ti —dice Dante dándole un empujón a Alessandro.
Vaya, no sé en qué momento las cosas se salieron de control y ahora parece que la tortilla se ha volteado. Eso así ya no me gusta tanto. Sin querer discutir más del tema, comienzo a caminar, aunque no sea mi casa, pero es mejor que enfrentarme a una situación donde yo sea el personaje principal.
(Dante Montenegro) “no recuerdo si les subí imagen de Damián si no lo hice me dejan saber”