María, enamorada del príncipe de sus sueños como toda doncella, todo a su alrededor caera cuando descubra que no todo lo que creía, era real, y la desilusión la lleva a tomar una decisión, un sacrificio que cambiará su vida y la de todos los reinos.
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CAPÍTULO 19
Mía lo había conocido cuando tenía 12 años, en el momento que entró al campo de entrenamiento para caballero, ahí fue la primera vez que se lo encontró; él era el entrenador de las nuevas generaciones, tenía 17 años en ese momento y era alguien fuerte, duro, insensible, que no le importaba si eras hombre o mujer, su entrenamiento era igual para todos, les daba un trato igual.
Ella sufrió en carne propia su entrenamiento tan feroz, tan fuerte era que hubo un momento en el que casi renuncia, como la mayoría de los jóvenes que entraron el mismo día que Mía.
Habían entrado 50 jóvenes del reino para entrenar para caballeros, algunos venían de padres que eran ya caballeros, pero el entrenamiento fue tan duro, que hasta algunos de esos jóvenes renunciaron al final solo quedaron 15, entre ellos lo logró Mía.
Mía a pesar de que fue entrenada por él, realmente nunca tuvo la oportunidad de convivir o de tratarlo como un amigo, siempre se comportaba ante todos como su superior, como el príncipe heredero del rey de reyes; le había tocado estar en otras misiones con Aquiles, pero siempre era lo mismo, nunca se les acercaba o les hablaba con amabilidad, siempre era tosco con sus palabras y directo o simplemente le daba sus órdenes a Omar para que se las dijera a todos.
Tenerlo cerca no era nada agradable, porque siempre parecía un joven duro y se comportaba serio, no daba oportunidad a que nadie se le acercara, ni siquiera para darle los buenos días, mantenía a todos alejados; ella lo admiraba demasiado, sabía un poco de lo que había vivido en su niñez y por esa razón entendía que fuera de esa manera, pero ahí estaba parada en la puerta del baño viendo a un hombre tan diferente a lo que ella pensaba.
No podía creer lo que estaba viendo, ese hombre tan duro estaba mostrando algo de amabilidad por una mujer y la estaba cuidando como si fuera alguien realmente especial, hasta le parecía que se miraba preocupado por esa joven que abrazaba con fuerza como si no quisiera separarse de ella.
Se quedó parada observándolo, se le hacía tan tierno, tan lindo que ese hombre tan duro estuviera mostrando esos sentimientos, realmente no quería interrumpir ese momento tan especial, se quedó por un largo rato parada viéndolo, hasta que ya no pudo más, terminó diciendo nerviosamente. – Capitán, ¿Qué quiere que haga?
Estuvo así con ella casi 20 minutos hasta que por fin sintió que su cuerpo ya no estaba tan caliente, eso lo hizo sentir aliviado, pero en ese momento escucha la voz de Mía que le habla; no volteó a verla y mientras se levantaba con ella en brazos dijo. – Saca a todo el que esté en mi cuarto, quiero que la cambies de ropa antes de que Jack, la pueda revisar.
Mía hizo lo que le pidió, rápido se dio media vuelta y le dijo a Jack que era el que estaba sentado en una silla esperando a que Aquiles le dijera que la temperatura había bajado, aunque claro tampoco lo iba a dejar mucho tiempo, solo espera un tiempo justo; él escucha lo que Aquiles ordena, no se esperó a que Mía dijera nada solo salió del camerino y esperó parado en la puerta.
Aquiles la envolvió en una toalla y la llevó a la cama, sacó una camisa blanca y como todas tenían el mismo diseño tenía la abertura en medio, se la entregó a Mía y le ordenó que atara bien los listones, tomó un pantalón, que sabía que le iba a quedar grande, pero no quería que se quedara sin ropa en la parte de abajo, a pesar de que su playera casi le llegaba a la rodilla.
Después se voltea a tomar un cambio completo para él y empieza a caminar al baño, al mismo tiempo con una actitud severa le dice que la cambie; al entrar al baño cierra la puerta, se quita la ropa mojada y se cambia con la seca, tardó un poco más de lo normal, para darle tiempo a Mía de cambiar a María.
Al salir del baño y mira que Mía ya había terminado de vestirla, estaba recogiendo la ropa mojada, se acercó a la cama se sienta en la orilla al mismo tiempo que le ordenó que vaya por el médico; ella rápido sale a buscar al médico, aunque no le fue difícil, lo encontró en la puerta que ya había escuchado que Aquiles la mandó a buscarlo.
Jack entra rápido y empieza a revisarla, la fiebre había bajado, pero aún tenía un poco de temperatura le dio el medicamento algo de medicamento, algo que era para la infección, después va a los pies y empieza a doblar el pantalón hasta descubrir la herida.
Aquiles se le quedó mirando, le molestó ver que miraba su pantorrilla, su pie y más que la tocara, pero se recordaba mentalmente que era necesario, que está herida; se quedó parado a su lado viendo cada movimiento que hacía, no iba a permitir que tocara más de lo que fuera necesario.
Aquiles estaba siendo sobre protector con María y Jack se dio cuenta de que algo pasaba con él; era extraño verlo preocupado por una mujer, la curiosidad se hizo presente y solo quería preguntarle ¿te gusta? ¿Qué sientes por ella, para que estes tan preocupad? Pensaba en como preguntarle a su amigo, era algo que deseaba saber.