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Somos La Pareja Secundaria Que Se Caso Sin Amor

Somos La Pareja Secundaria Que Se Caso Sin Amor

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Posesivo
Popularitas:141.4k
Nilai: 5
nombre de autor: AMZ

Irene Blanch era una señorita proveniente de una familia tranquila, ella igual era alguien de muy bajo perfil, fue por eso por lo que Ezra Markov la eligió como su esposa luego de ser rechazada por su primer amor, Lina Lewel. Irene lo sabía, y acepto de todas formas, porque tampoco estaba enamorada de Ezra, solo vió los beneficios de ese matrimonio y los del divorcio en el que pensaba antes incluso de estar casada.
Irene nunca previo el cambio de actitud de su esposo ni tampoco los de ella misma. Menos aún que el primer amor de Ezra mostrara tanto interés en sus vidas.

NovelToon tiene autorización de AMZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 17

De algún modo Irene y Ezra consiguieron sobrellevar aquel momento incómodo, pero no tuvieron el valor de aclarar nada más. Y por eso mismo, enviaron verse durante un par de días.

En el transcurso de ese tiempo, otros acontecimientos importantes sucedieron, principalmente en el palacio real.

—Madre… he venido a hablar contigo.

Eliott inclinó ligeramente la cabeza en una reverencia formal al entrar en el despacho real.

La reina no levantó la vista de inmediato. Permanecía sentada detrás de su amplio escritorio de madera oscura, revisando varios documentos extendidos frente a ella. La pluma se movía con precisión sobre el papel, como si la presencia de su hijo no fuera más que un detalle menor.

Solo después de unos segundos alzó la mirada.

—Te estaba esperando.

Eliott frunció ligeramente el ceño.

No había solicitado audiencia ni avisado a ningún sirviente de su visita. Simplemente había decidido ir a verla.

—Parece que ya sabe por qué estoy aquí —dijo con un matiz de disgusto.

La reina lo observó en silencio durante un momento, estudiando su expresión.

Luego dejó la pluma sobre el escritorio.

—¿Cada vez que tu esposa haga un berrinche vas a venir corriendo?

La pregunta cayó en la habitación con una frialdad cortante.

Eliott se tensó.

—Madre… Lina es mi esposa y merece respeto.

La reina lo miró fijamente.

—¡Ella le falta el respeto a la corona todos los días desde que se casó contigo!

Su voz se elevó con una ira que rara vez dejaba ver.

El eco de sus palabras pareció llenar la estancia.

Eliott apretó los labios.

—¿Te molestan tanto sus orígenes?

Los ojos de la reina se endurecieron de inmediato.

—Sabes perfectamente que nunca se trató de sus orígenes —respondió con severidad—. Así que no uses esa carta conmigo, Eliott.

El príncipe se tensó ligeramente bajo aquella mirada cargada de desaprobación.

La reina se recostó contra el respaldo de su silla.

—Desde que se casó contigo vive como si estuviera en un cuento de hadas. No ha cumplido con ninguna de sus obligaciones, no ha mostrado el menor interés en aprender nada.

Su voz se volvió aún más fría.

—Dime, Eliott… ¿esa es la reina que quieres a tu lado?

Hizo una pausa.

—¿La mujer en la que deberás apoyarte y confiar para velar por el futuro de este reino?

Sus ojos no se apartaban de él.

—¿Qué tienes que decir al respecto?

Eliott permaneció en silencio.

Su mirada descendió ligeramente hacia el suelo.

Había algo en su postura que parecía, por primera vez, avergonzado.

La reina lo observó durante unos segundos antes de suspirar con cansancio.

—¿Silencio? —dijo con amargura—. ¿Esa es tu respuesta?

Eliott no dijo nada.

La reina entrelazó los dedos sobre el escritorio.

—Sabes que te equivocaste al casarte tan apresuradamente.

Su tono ya no era airado, sino duro y firme.

—Un grave error… especialmente cuando sabes que un matrimonio en la familia real solo termina cuando la muerte los separa.

Sus ojos se entrecerraron levemente.

—Estoy segura de que ni siquiera sabes con quién estás casado.

El silencio que siguió fue pesado.

—Tienes suerte de que tu padre esté retirado por cuestiones de salud —añadió finalmente—. Porque si viera todo esto… no sé de qué sería capaz.

Las palabras quedaron flotando en el aire.

Durante unos segundos ninguno habló.

Finalmente Eliott levantó la cabeza.

—No vine a esto, madre.

La reina lo miró con frialdad.

—Entonces… ¿a qué viniste?

Eliott se puso de pie bruscamente.

La frustración era evidente en su rostro.

—Solo quiero que ustedes se lleven bien.

Negó con la cabeza.

—Esto no tiene sentido.

Se giró hacia la puerta.

—Me voy.

Salió del despacho sin esperar respuesta.

La puerta se cerró con un golpe seco.

Dentro del despacho, la reina permaneció inmóvil durante unos segundos.

Luego, con un gesto brusco de frustración, tomó la pluma nuevamente.

Pero su mano se movió con demasiada fuerza.

El tintero se volcó.

La tinta negra se derramó lentamente sobre los documentos que estaba revisando, extendiéndose como una mancha oscura sobre el papel.

La reina observó aquello con el ceño profundamente fruncido.

Mientras tanto, Eliott avanzaba por los largos pasillos del palacio con pasos rápidos.

La discusión seguía resonando en su cabeza.

Sentía la frustración acumulándose en su pecho.

Necesitaba descargarla de alguna manera.

Sin pensarlo demasiado, tomó el pasillo que conducía hacia el cuartel.

El campo de entrenamiento del cuartel estaba lleno del sonido metálico de las espadas chocando.

Ezra se encontraba en medio del terreno, observando con atención a un pequeño grupo de nuevos caballeros que intentaban seguir sus indicaciones. Su postura era firme, las manos cruzadas detrás de la espalda mientras caminaba lentamente entre ellos.

—Mantengan la guardia alta —indicó con calma—. Si bajan la defensa de ese modo, cualquier oponente medianamente competente los desarmará en segundos.

Uno de los jóvenes intentó corregir su postura con evidente torpeza.

Ezra estaba a punto de decir algo más cuando, de repente, sintió el silbido de algo cortando el aire.

Una espada.

Venía directamente hacia él.

Sin siquiera apartarse, extendió el brazo y la atrapó en pleno vuelo con una facilidad casi insultante. La sostuvo por la empuñadura y el metal vibró levemente entre sus dedos.

Los jóvenes aspirantes se quedaron congelados.

Ezra alzó la vista.

No necesitó más de un segundo para encontrar al responsable.

El príncipe Eliott caminaba hacia él a paso firme, otra espada en la mano.

Su expresión estaba cargada de una irritación apenas contenida.

—Tengamos un pequeño duelo.

Ezra lo observó fijamente.

No era difícil adivinar lo que estaba ocurriendo.

El príncipe estaba furioso.

Y necesitaba descargarlo.

Ezra giró lentamente la espada que acababa de atrapar, probando el peso en su mano. Luego hizo un gesto hacia los jóvenes caballeros.

—Salgan del campo.

Los aspirantes no necesitaron una segunda orden.

Se apartaron rápidamente hacia los bordes del entrenamiento.

Ezra volvió a mirar al príncipe.

—Está bien.

Ni siquiera terminó de decirlo cuando Eliott ya se había abalanzado sobre él.

El primer ataque fue rápido y lleno de fuerza.

Pero también impulsivo.

Ezra bloqueó el golpe con calma, el sonido metálico resonó con fuerza cuando las espadas chocaron.

Durante un segundo sus miradas se encontraron a escasa distancia.

Los ojos de Eliott estaban encendidos por la irritación.

Ezra lo apartó con un movimiento firme, obligándolo a retroceder un paso.

—¿Sucede algo, alteza? —preguntó con frialdad.

Eliott lo miró fijamente.

Sin responder de inmediato, volvió a lanzarse al ataque.

Esta vez habló mientras avanzaba.

—¿Qué fue lo que sucedió con Lina? —exigió—. ¿Por qué la trataste tan injustamente la última vez que se vieron?

Sus golpes eran rápidos, pero cargados de frustración.

—Eso me extraña de ti, Ezra.

Ezra frunció el ceño.

Esta vez fue él quien atacó primero.

Su espada se movió con precisión.

El choque fue mucho más fuerte que los anteriores.

Eliott apenas alcanzó a bloquear el golpe, pero el impacto lo desestabilizó tanto que la espada casi se le escapó de las manos.

Retrocedió un paso, sorprendido.

Ezra habló mientras volvía a ponerse en guardia.

—¿Injustamente?

Su tono era duro.

—Qué estupidez.

Volvió a atacar.

Eliott logró bloquear, pero el impacto lo obligó a retroceder otra vez.

—Injusto fue lo que pasó con mi prometida —continuó Ezra—.

El metal chocó nuevamente.

—Que, por cierto, alteza…

Ezra hizo un movimiento rápido que obligó a Eliott a defenderse torpemente.

—Usted también le debe una disculpa apropiada.

Eliott frunció las cejas, claramente desconcertado.

Durante un momento bajó ligeramente la espada.

—Dime, Ezra… ¿qué cambió desde aquel día?

Respiró con fuerza.

—¿Por qué actúas así?

Ezra lo observó con frialdad.

—Reconocí mi error.

Sus ojos no se apartaron del príncipe.

—Y decidí actuar como es debido.

Levantó ligeramente la espada.

—Dar el lugar que corresponde a la mujer que será mi compañera de vida.

Durante unos segundos hubo silencio.

Luego Eliott comenzó a reír.

Una risa breve.

Casi burlona.

Ezra lo miró con desconcierto.

—Pero tú amas a Lina —dijo el príncipe sin dejar de sonreír—.

Ezra no respondió.

—Aun así —continuó Eliott—, ¿estás seguro de darle ese lugar a otra mujer?

Ezra se tensó.

Su expresión se volvió completamente seria.

—Su alteza… Lina es su esposa.

Hizo una pausa breve antes de añadir:

—Pero, príncipe… ¿no le molesta saber que otro hombre ama a su esposa?

—No.

La respuesta de Eliott fue inmediata.

Sin vacilar.

Durante un instante el silencio cayó sobre el campo de entrenamiento.

Entonces una leve sonrisa apareció en los labios de Ezra.

—Espero que tampoco le importe que gane este duelo.

Lo siguiente ocurrió en cuestión de segundos.

Ezra avanzó con rapidez.

Un golpe.

Eliott bloqueó.

Otro.

El príncipe perdió el equilibrio.

Un tercer movimiento rápido.

La espada de Eliott salió volando de su mano.

El príncipe cayó al suelo.

Antes de que pudiera reaccionar, la punta de la espada de Ezra ya estaba apuntando directamente hacia él.

Todo quedó en silencio.

Ezra habló con frialdad.

—Y solo para dejarlo claro…

Sus ojos se clavaron en los del príncipe.

—Los sentimientos que tuve por su alteza Lina serán enterrados.

La espada no se movió ni un centímetro.

—Le recomiendo, alteza, no volver a repetir algo así.

Su voz bajó ligeramente.

—Y mucho menos frente a mi prometida.

Ezra retiró la espada.

Luego la dejó caer al lado del príncipe con un sonido seco.

No le ofreció la mano para ayudarlo a levantarse.

Algo que siempre había hecho después de cada entrenamiento.

Simplemente se dio la vuelta y comenzó a alejarse.

Eliott permaneció en el suelo durante unos segundos, observando su espalda mientras se alejaba.

No estaba sorprendido por haber perdido.

Siempre había sabido que no podía vencer a Ezra.

Pero no era eso lo que lo dejaba perplejo.

Eran sus palabras.

Sus ojos siguieron a Ezra hasta que casi desapareció al final del campo de entrenamiento.

—Estás mintiendo… —susurró para sí mismo.— No hay manera de que tú... dejes de amar a Lina.

1
CarolinaVerona4
espere este capitulo como nunca gracias
Lena
Amamos el regreso de Ezra!!
Yare Quintana Graniel
Fue muuyyy corto este capitulo 😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que emoción llegó justo a tiempo para que la vea embarazada y pueda estar en el nacimiento de su hij@ estoy que no me aguanto de la dicha 🥰
Mitsuki G
Ya tenía la duda de que pasó con los padres de Irene si sabían del bebé pero veo que si aunque Irene anda más deprimida que no puede gozar de su embarazo pero lo bueno que este Ezra no se detuvo a nada fue directamente por Irene que por fin está ahí donde su suegra si hablo por su hija y ahora por fin están juntos de nuevo dónde Ezra podra disfrutar de lo que queda su embarazo y así Irene podrá disfrutar de esa etapa ya que con su depresión no lo hace ahora sí lo podrá hacer y hay que ver cómo se puso este Adrián al saber que será tío espero que este Adrián haga ver a Killian que lo ve como su hermano mayor así no se pierda mucho tiempo
Kary Monte
ni yo
que hermoso reencuentro
👏👏👏👏👏
hermoso realmente 😘😘😘😘
rosalinda clavijo
Dios que llegue pronto y que no vaya a pensar que el bebé es de Killian
Rurcel Lacourt
Ezra cuando llegue y encuentre a la mujer embarazada o con el hijo en brazo.
va querer moler a Lina y Elliot en picadillo 🤭
Miriam Colín
Por favor que ya terminé está absurda guerra y Ezra regresé para ver el embarazo y nacimiento de su hijo.
Miriam Colín
La princesa Lina ya se deschabeto y está bien cucu 🤪, creé que tendrá a todos a sus pies.
LadyMayhem_
usted no falló en ninguna de las dos partes, por naturaleza el humano diferencia el bien y el mal y las decisiones que el tomo fueron convenientes para el, por avaricia, por celos, por síndrome de inferioridad que el mismo se creo, por muy buenos valores inculcados lo dañado siempre estará dañado
Elizabeth Yepez
gracias autora por esos capitulos
Elizabeth Yepez
es muy digno de killian,el ama a Irene y para él lo mas importante es que ella sea feliz aunque sea con otro,es todo un caballero
Elizabeth Yepez
mientras no permanezca todo oculto,me imagino al terminar la guerra tienen que juzgarlo
Cliente anónimo
En serio quiero que Killian termine con alguien que lo merezca, alguien que lo ame con todo el corazón, porque prefirió amar a Irene al final dejándola ir, para que sea feliz, para mí eso es verdadero amor😍
noem
tan linda la autora, cortando el capítulo en un momento tan emotivo
pero igual gracias por los caps autora 🧡🧡
Nena
Ojalá Ezra llegue a tiempo para ver nacer a su hijo. Todo por la locura de una estúpida egoísta y obsesionada🤨
Kary Monte
siiiiii
ezra vuelve
😌😌😌😌😌
Laura Aguado
❤️❤️❤️❤️
Laura Aguado
bien, Elliot y Lina caerán. Killian se merece un final feliz tb
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