Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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XV — FIESTA DE ANIVERSARIO
Al día siguiente...
— ¿Mamá ya encontraste que ponerte? Yo aún estoy indecisa — Llevamos 1 hora buscando, entre tantos vestidos y aún no consigo algo que me guste, bufo fastidiada.
— Aún no Tabatha, quiero algo recatado, pero elegante, sabes que no me gustan los escotes, en cambio tu — Me señala — Deberías usar uno, no sé porque das tantas vueltas, muestra ese trasero grande que tienes mocosa — Me senala burlona ¿Mi madre, se mete conmigo? ¿Es en serio? — Di algo, ¿te comió la lengua el ratón? —Yo sigo burlándome de mi desgracia y me retiro a otra hilera de vestidos.
— Este está precioso — Hablo en voz alta, es un vestido gris claro, con una abertura en el escote que deja ver más a la imaginación, con este vestido, no puedo usar brasier, esta bellísimo y tiene una abertura larguísima en la pierna izquierda, me lo llevo, es sencillo pero elegante — Mamá ya conseguí uno —Le grito hacia el otro lado.
— Bien, yo también conseguí el mío, míralo — Mi mami me muestra su vestido y es uno de color púrpura con un precioso escote de encaje, manga larga traslúcida en los brazos — ¿Te gusta? —Me pregunta sonriente y yo asiento dando saltos de emoción porque es bellísimo.
— ¿Dónde están las niñas traviesas de la casa? —Llega Felipe y nos acercamos a abrazarlo — Veo que consiguieron sus vestidos — Ambas asentimos y reímos, Felipe pagó la factura, salimos de allí a almorzar, luego él se fue y nos dejó con uno de sus choferes, subimos a los pisos de arriba, para nuestra sesión de maquillaje y pedicura, quedamos exquisitas, y mi mami está más que contenta, parece una quinceañera antes de bailar el vals.
EN LA FIESTA DE COLUMBUS GROUP
— ¡WOW! ¡Esto es bellísimo Felipe! — Mi madre y yo vamos tomadas de él una a cada lado, Felipe está hermoso, viste un traje negro, que ajusta perfectamente su cuerpo, una pajarita negra y su camisa blanca como la nieve, su exquisito reloj de marca perfecto para la ocasión, su piel se nota más blanca de la que ya es, sus ojos negros preciosos, denotan dulzura, y calidez, lo más hermoso son sus preciosos hoyuelos, los cuales no deja de hacer, desde que llegamos aquí, se dibujan constantemente a medida que saluda a sus amigos y demás conocidos.
— Estaremos sentadas acá Felipe, no te preocupes, ve y saluda mientras nos acomodamos acá — Él asiente y nos da un beso a cada una en nuestras mejillas, toma mi mano y la aprieta fuerte, para luego irse a saludar.
— Ni en mi vida me imaginé estar en una ocasión como ésta Tabatha, estoy nerviosa — Nos abrazamos y ambas reímos, estuvimos atentas a todo, a la música, a los discursos aburridos « Menos el de mi Novio Felipe » por supuesto...
Los aplausos, los halagos de uno que otro que se acercaba para invitarnos a bailar..., mi madre acepto una invitación y por ahí está.... bailando con un señor más o menos de su edad, muy elegante por supuesto, le eché el ojo y no está nada mal, una que otra canita, pero bien.
— ¿Solita señorita Tabatha? — « ¡Demonios ¿Esa voz por qué? No, no, no, me castigues aquí, estaba bien, hasta que él llegó »
—Pues, sola en la mesa sí, pero mis acompañantes dispersados — río sarcásticamente.
— ¿Usted baila? ¿Le gustaría bailar conmigo señorita Tabatha? —Trágame tierra, ¿Por qué este Dios griego me pide bailar?
— Claro, por supuesto, una invitación de un caballero no se rechaza — Le espeto sarcástica y el solo ríe, pero aquí pensándolo bien, ¿Dónde está su esposa? ¿Habrá venido? ¿Y si nos ve bailando? Bueno no creo que me saque a bailar sabiendo que su esposa esté aquí.
Me toma de la mano, su mano es tan tibia, y suave, no me agarra ni tan fuerte ni tan delicado, solo lo hace como si ya conociera mi cuerpo.
No sé por qué, pero, siento que ya lo he conocido antes... Si se que es amigo de mi novio, pero... algo en el me parece conocido.
Nos adentramos a la pista de baile en el medio del salón, me gira hasta que quedamos frente a frente, Dios que mirada tan intimidante, es hermoso, sus ojos negros, sus cejas grandes y bien perfiladas, su piel blanca, sin imperfección alguna, su cabello bien cortado y peinado, tiene un traje negro, que le queda espectacular, una camisa blanca con su respectiva pajarita negra, una sola palabra hermoso.
— ¿Estas nerviosa? —Susurra Adrien en mi oído.
— No, ¿Porque debería estarlo? —Le pregunto, nuestras miradas se cruzan y debo decir que sus ojos son... espectaculares.
— Siento que me tienes miedo —Susurra de nuevo.
— Yo no te tengo miedo Adrien — Le digo seriamente.
— ¿Estás segura? Porque yo pienso lo contrario —Vuelve a susurrar.
— ¿Que tengo que hacer para que veas que no te tengo miedo? —Le pregunto sarcástica.
— Acércate más a mí, sin miedo... déjame observar esos hermosos ojos que tienes... —Y así sin más, me acerca más a su cuerpo, hasta tocar mi frente con su barbilla, me pone ambas manos a sus hombros, una mano está cerca de mi cadera discretamente, y la otra está en mi espalda descubierta por la abertura del vestido, está tibia y se siente cálido, su aliento roza mi oreja, sus pasos en el baile son delicados y perfectos, nunca había bailado con alguien así, ni siquiera con Felipe ¡Mierda Felipe! en seguida reacciono y me separo.
— Disculpa Adrien, Felipe me debe estar buscando, debo irme —Le paso a un lado mientras el queda sorprendido por mi acción.
— Tabatha, hija donde estabas, Felipe te está buscando —Suelto un suspiro antes de sentarme.
— Estaba en el baño, refrescándome hace calor acá ¿No? —Le pregunto nerviosa.
— No, Tabatha, yo no siento calor ¿Estás enferma? —Toca mi frente y yo inhalo y exhalo, trágame tierra con mi madre, a veces no la soporto, y ruedo los ojos.
— Tomate una copa hija, lo necesitas —Me tiende una copa y de un solo trago me la tomo.
— ¡TABATHA! — Espeta mi madre asombrada — ¡Pareces un borracho bebiendo así! ¡Compórtate no pareces de la realeza! — Se mofa de mí y ambas nos reímos, y nos levantamos para ir a bailar juntas.
— ¿Pero miren a quien tenemos aquí? — ¡Joder! ¿Qué hace ella aquí? ¿Adrien no vino solo?— Es nada más y nada menos que la salvaje —Escupe rabiosa entredientes.
— Señorita respete a mi hija, ella no es ninguna salvaje —Se posa mi madre al frente para defenderme.
— ¡Ja! Y es que su madre es igualita a ella, de maleducada, no me interesa que seas su madre quítate —Señala a mi madre amenazadoramente, la hago a un lado y avanzo.
— Ni se te ocurra avanzar un centímetro más a mi mamá — bramo entre dientes y con los ojos le digo que se calme, ya que estamos llamando un poquito la atención.
— No necesito acercarme a ti, para decirte las cosas salvaje —Me gruñe molesta.
— ¿Ahora qué quieres decirme? —Le digo curiosa — Aparte de salvaje, porque parece que no tienes más palabras en tu boca ¿no? —Le digo con más sarcasmo, y me cruzo de brazos porque ya me está cabreando la niñita ésta.
— Aléjate de mi esposo ¡PERRA! —Enseguida me lanza su copa de vino en mi cara, derramándose por todo mi hermoso vestido, y mis brazos, eso fue suficiente para lanzarme encima, no me importó que hubiera personas famosas o qué sé yo, ¡Al carajo todo! Le di una sonora bofetada que le volteé la cara, y mi palma ardía, pero se la di con todo el gusto del mundo.
— Eso es por haberme llamado perra —Cuando iba a defenderse se metió Felipe de repente y la tomó del brazo para evitar el ataque.
— ¡¿Qué sucede aquí?! — exclama Felipe molesto mientras la sostiene a ella.
— ¡Esa perra! — Habla Cruella y me señala — Estaba bailando con mi esposo, ¡ALÉJATE DE ADRIEN! ¡ERES UNA PERRA! ¡SALVAJE! —Grita con todas sus fuerzas.
— ¡BASTA! Deja tus insultos hacia mi novia —Le grita Felipe en su cara mientras trata de mantenerla quieta.
— ¿Novia? — Le pregunta en burla a Felipe — "Es en serio Felipe, llamas a ésta — Me señala — ¿Novia? —Se arranca a carcajadas... que le pasa es una desquiciada esa mujer.
— Esta si no te la paso más — Salté sobre Felipe y empecé a golpearla, ella se soltó del agarre y quiso golpearme pero no la deje, le di unos sonoros puñetazos, parecía un macho, pero con estilo, y mi vestido ya bien subidito de mi pierna se veía sexy y muchos lanzaban silbidos, y aplaudían, había mucho rebullicio en la fiesta, hasta que unos brazos me tomaron y me alzaron, sí ya saben quién fue, Adrien.
— ¡Tabatha basta, no la golpees más por favor! —Me tomo de las mejillas y en sus ojos vi sus súplica, y en ese instante sentí que todo se congelo, nos veíamos solo él y yo... esos ojos negros como la noche... ese rostro... hubo magia y no entendía por qué.
— ¡Adrien mierda! — Me sobresalto por el grito de Felipe llamando a Adrien, me giro quedando de espalda entre los brazos de él — ¡Controla a Karla, está loca, suelta a Tabatha y agarra a tu esposa! ¡MUEVE TU TRASERO! —Adrien me ve de nuevo para soltarme despacio y corre a tomar a Cruella por los brazos y sacarla de la fiesta o de la arena de pelea, que ironía la mía.
— ¿Estas bien? — Se acerca Felipe, yo asiento en respuesta y me abraza — ¿Segura? Si quieres vamos al hospital —Niego con la cabeza.
— Quiero irme a casa — Felipe asiente y nos fuimos, mamá me llevaba abrazada mientras íbamos en el auto, no podía sacarme de la mente esos ojos negros...