Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
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Capitulo:15
ISABELA:
Salgo del edificio con la espalda tensa y los pies pidiéndome clemencia, pero la satisfacción que siento es un analgésico potente que me hace más que feliz.
Santiago me espera junto al auto, pero antes de que pueda abrirme la puerta, una figura alta y sombría se materializa desde las sombras del vestíbulo y no es nada menos que Román Ossorio.
Lleva las manos en los bolsillos de su pantalón de sastre y me observa con una intensidad que me obliga a enderezar los hombros y estar alerta.
—Cinco de la tarde.
Dice y su voz profunda vibra en el aire fresco de la tarde.
—Jhonatan me dijo que Mateo te había sepultado en papel... Pensé que a mediodía estarías llorando en un spa... Me sorprendiste, lo admito.
—Llorar no quema calorías Román, y ciertamente no organiza una base de datos.
Le respondo sosteniéndole la mirada mientras me coloco las gafas de sol.
—Tu jefe de logística es un joven brillante con los números, pero es un ciego funcional en el mundo real.
Román arquea una ceja y hace una señal a Santiago para que nos dé un momento y se acerca a mí, invadiendo mi espacio hasta que huelo ese aroma a madera y peligro que siempre lo rodea.
—Mateo bajó hace diez minutos a mi oficina y parecía preocupado... ¿Le hiciste algo?
—Le enseñé que los frenos de tus camiones no saben leer algoritmos.
Sonrío de medio lado.
—Mañana vamos a revisar la flota personalmente.
Román suelta una risotada seca, pero no hay burla en ella, solo hay algo parecido al respeto, aunque le duela admitirlo.
—Estás loca, no vas a ir a los hangares de carga, Isabela... Es un lugar sucio, lleno de hombres que no saben lo que es la cortesía y...
—Y es donde se mueve tu verdadero dinero.
Lo interrumpo poniendo una mano sobre su pecho para apartarlo suavemente.
— No me hables de suciedad Román... He visto cosas peores que un poco de grasa de motor... Si quieres que ese cargamento de "textiles" llegue a salvo el viernes, vas a dejar que yo supervise la salida.
Él me sujeta la mano, pero no me aprieta, y sus dedos se cierran sobre los míos con una curiosidad que me quema.
—¿Por qué te importa tanto?
Pregunta en un susurro.
—Hace una semana solo te importaba el límite de tu tarjeta de crédito.
—Porque ahora tengo algo más importante que proteger.
Respondo mirando hacia mi vientre.
—Y porque me gusta ganar, Román... Contigo me parece que siempre estoy apostando al caballo ganador... Siempre y cuando yo sea quien lleve las riendas.
Él me suelta y abre la puerta del auto por sí mismo.
—Mañana a las seis de la mañana entonces, si vas a ir a los hangares, iremos juntos... Quiero ver con mis propios ojos cómo piensas domar a mis hombres.
Sonrío alzando las cejas para luego intentar subir al auto, pero un calambre en mi vientre me hace quejar.
—Hay.
Acaricio mi vientre mientras siento el intenso dolor en la espalda, de seguro es por la mala silla y el estar sentada por tantas horas.
—¿Qué pasa? ¿Todo bien?
Pregunta Román con un leve tono de preocupación y asiento entrando al auto.
—Mi escritorio no es muy cómodo y al parecer el bebé está resentido por eso... Búscame algo cómodo para trabajar.
Le digo mientras me acomodo en una posición para sentirme más cómoda.
(...)
El sol apenas está saliendo cuando Román y yo ya estamos en el lugar, pero no puedo negar el extremo cansancio que tengo y las ganas de volver a dormir, pero debo de trabajar.
El hangar de carga es un monstruo de metal que ruge con el sonido de los montacargas y los gritos de los estibadores.
El olor a diésel y sudor es embriagador haciendo que mi pobre estómago comience a contraerse.
Román camina a mi lado imponente en su traje oscuro, pero yo no me quedo atrás.
Llevo botas de cuero, jeans de embarazada y una chaqueta técnica que me permite moverme con libertad.
Mateo está allí, con una carpeta en la mano y ojeras que delatan que no durmió procesando mis observaciones y el venir a este lugar.
—Señor Osorio... Señora.
Saluda Mateo tratando de mantener la dignidad.
—El camión 402 está listo para salir... El sistema dice que...
—Me importa un bledo lo que diga el sistema Mateo.
Lo corto caminando hacia el enorme tráiler.
—Traigan la báscula manual y un gato hidráulico... Quiero revisar la suspensión del lado derecho.
Digo con conocimiento después de haber investigado todo sobre camiones de carga.
—¿La suspensión?
Mateo mira a Román buscando ayuda.
—¡Señor, eso nos retrasará media hora!
Román se cruza de brazos y me mira con una sonrisa expectante.
—Haz lo que dice... Tengo curiosidad.
Dos mecánicos se acercan mirándome con desprecio. "Otra rica jugando a ser jefa", dicen sus ojos, y sé que piensan eso por qué cuando era pobre pensaba lo mismo de los nobles... Bueno, aunque sigo siendo pobre...
Con cuidado por mi vientre me agacho lentamente y señalo exactamente la fuga de aire en la válvula de presión que el sensor digital no había detectado y el silencio se apodera del hangar.
—Si este camión toma la curva de la Ruta Este con este peso y esa válvula fallida.
Digo levantándome con ayuda de Román y limpiándome las manos con un trapo que le arrebato a un mecánico pasmado.
—No solo perderás la mercancía, Román... Perderás al conductor y el camión bloqueará el paso para el resto de la flota, dejándolos como patos sentados para cualquier emboscada... La policía meterá las narices en lo que no les importa y adivina... Dinero que soltar.
Román se acerca al camión, observa la pequeña fuga y luego me mira a mí.
El aire entre nosotros está cargado y el chismoso de Jhonatan que acaba de llegar, silba bajito.
—Maldita sea, Isabela...
Murmura Román y por primera vez veo algo parecido a la fascinación pura en sus ojos.
—Tenías razón.
—Siempre la tengo, esposo.
Le devuelvo la mirada.
—Ahora Mateo... ¿Quieres seguir hablando de tus algoritmos o vas a empezar a usar los ojos?
Holis, como a tod@s nos gustan novelas de venganza, me gustaría que apoyemos a esta nueva escritota que esta comenzando, su seudónimo es La Griss y su novela se llama VOLVI... PERO NO COMO YO.
Se que cada voto y comentario la ayudaría mucho❤️
¡Encontré una historia súper interesante en NovelToon, ven y léela conmigo!
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y yo pensando que era una más de tantas oportunistas y nada que ver 🤭
pd: esta chica le hecho el ojo a Jonathan y no lo va a dejar
pd: autora Jonathan es bueno y merece ser feliz con una mujer que lo quiera por lo que es y no por su dinero 💰 no es justo que aparezca una mujer y se hacer que a él solo por interes no señor y ya sabemos que lo mamá de se amigo no es para el y no le combine por algo se lo dijo Roman el se merece alguien mejor