Una loba Nacida de la raza más fuerte, un Alfa la primera de cuatro hermanos, capas de heredar los más fuertes linajes toma una decisión... – Dejaré esta manada, No soy una máquina de carga –
El Un Gama, último hermano de un Alfa cruel quien lo desprecio por ser un hijo no deseado, en un arranque de guerra quedo solo y sus piernas mal heridas dejándolo en silla de ruedas con solo un aliado su cuidador – Un lobo invalido, es un lobo muerto, Es mejor que termines con tu vida, solo eres un estorbo para este reino–
Ambos de un padre de linaje real un licantropo, pero el no saco nada de eso
El destino los une un día.. ¿ Qué podría pasar ?
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A ella le gusta el Frío.
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–¿Hoy vuelves a las seis?–
Rice sostenía una manzana en la boca mientras asentía, preparándose para salir.
–Espera…–
Asher tomó el peine; la vio dispuesta a hacer un moño desaliñado y soltó una risa por ello. Rice se sentó en el suelo, debajo del sillón donde él estaba, mientras seguía comiendo.
–Debes cuidar mejor tu cabello, eres demasiado descuidada.–
–Es que nunca le presté atención; mi madre era la única que me peinaba en aquellos tiempos.– lo miró desde abajo.
–Listo…– le besó los labios.
–Hoy vendré directamente. Cuando camines, entrenaremos juntos ¿te parece? Sería excelente observar esos movimientos que ejecutas.– sonrió pícara.
–Con mucho gusto, hermosa.–
Rice se despidió y salió mientras Tomás y Nicol llegaban, saludándola rápidamente. Tomó a Violet y partió; Asher la observó desde la ventana con una sonrisa.
–Mi señor… Supimos algo…– dijo Tomás con seriedad.
Nicol guardó silencio mientras ellos conversaban. Tomás se había enterado de un rumor: la Manada Luna Oscura se alía con la Manada Rubí, pero en secreto aspira a apoderarse de sus tierras y bienes, un plan del que Guillermo no tiene conocimiento alguno.
–Le hace creer que será su fiel colaborador… Rice no lo ayudará, y nosotros tampoco deseamos hacerlo.– expone Pedro, quien había acudido a buscarlos. No le sorprendía la situación: su hermano era demasiado ingenuo, se dedicaba a festejar y a ligar, y su odio hacia ellos era tal que no comprendían su origen.
–Yo tampoco lo apoyo, pero el Rey no permitirá tal hecho. Él ignora estos detalles, y la acción va en contra de las leyes de los alfas, más aún al haber matado a su padre –un crimen ejecutado sin audiencia alguna. Guillermo no puede acceder al trono sin ser designado por él.–
–Disculpen…– susurró Silvy, mostrando una tableta con las novedades de la manada. –Lo publicaron hoy. Parece que el Rey ordenó su búsqueda.–
Asher y Pedro se intercambiaron miradas, sumamente preocupados. Mario y Esteban emitieron un suspiro; sabían que a Rice no le agradaría la noticia.
–El monarca cuenta con hábiles rastreadores.– suspiró Pedro. –Probablemente nos encuentren en uno o dos días.–
–Hola…– se oyó una voz en la puerta. –Traje la carne.–
Nicol hizo pasar a Carter, quien saludó con entusiasmo. Los hermanos le respondieron amablemente; aunque percibieron su aroma de Exiliado, sabían que su hermana confiaba en él y que los había salvado. En pocos instantes, les relataron lo que sabían.
–Mmm, tenemos la alternativa de descubrir cuál es su propósito…– musitó. –Somos hábiles borrando huellas. Ustedes no existen oficialmente, al igual que su hermana.–
–¿Crees que podemos demorarlos más tiempo?–
–Sí… Podemos organizar una emboscada y desviarlos hacia otro rumbo. Es una opción válida, además de conocer si nos buscarían por fuerza o si el Rey desea encontrarla en paz para evitar una contienda.–
–Me inclino por la segunda estrategia.– afirma Mario, y los demás asienten. –¿Pero dónde podríamos conducirlos?–
–A nuestro galpón.– mira a Asher. –Está blindado y nadie más que nosotros lo conoce. No hay población en un amplio radio y por esa vía no circulan automóviles, gracias al desvío en la avenida por donde pueden transitar.–
Asher sonrió con astucia. –Solo se accede por el bosque y un sendero que no resulta amigable si no se conoce. Debemos enseñárselo.– asintió.
–Claro, aún dispongo de tiempo. Señorita Nicol, ¿requiere algo más para que lo traiga?–
–No, ya cuento con todo.– sonrió. –Vayan, nosotras prepararemos la merienda y la cena.–
–Bien… ¡Vamos!–
Los muchachos saludaron a sus parejas y partieron: unos en la camioneta de Carter, otros en el vehículo especial de Rice, diseñado para esos caminos.
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En el Reino Luna Plateada
–No puedes ocupar ese trono; tu hermano Pedro no te lo entregó, y tu hermana –la heredera legítima– sigue con vida. Ella es la única habilitada para asumirlo.–
Rugió el Rey Licántropo, clavando una mirada desafiante en Guillermo, quien permanecía de rodillas ante él con la sangre de su padre aún en los labios y el cuerpo.
–Mi hermana se marchó hace dos años… Y mis hermanos también han desaparecido; no queda nadie a mi alrededor, mi Rey. Segur…– La presión que el monarca ejercía por su negativa era tan intensa que no podía alzar la vista. –No volverán.–
–No permitiré que tomes el control. Después de todo, tu hermana desempeñó su cargo de manera ejemplar mientras estuvo en el trono… Una de las mejores que ha habido.– pronunció casi admirado. –Ya envié a buscarla y la traeré de vuelta.–
–Ella odia esta manada… Me traicionará igual que mis hermanos.– jadeó acongojado.
Los lobos a su lado murmuraron entre sí –eso era precisamente lo que Guillermo deseaba–, pero el Rey los miró fijamente. Conocía a Rice desde niña; al advertir su potencial, supo que sería una líder con más criterio que quienes rodeaban su corte.
–Eso lo determinaré yo mismo… Aun así, permanecerás confinado en mis celdas hasta entonces, por traición y asesinato de tu padre. ¿O será que esta culpa recae sobre tus hermanos?– se acercó a él, tomó su rostro y lo obligó a mirarlo. –No creas que ignoro quiénes son los verdaderos traidores.– susurró en su oído.
Guillermo abrió los ojos con terror; todo su cuerpo tembló. ¿Cómo lo sabía el Rey? ¿Conocía su pacto con Lucían?
–Llévenlo, que lo limpien y encierren. Aún no lo torturaré… Esa decisión corresponderá a tu hermana.– lo miró de reojo, sonriendo.
Guillermo no pronunció palabra alguna, pero estaba furioso al ser conducido a la fuerza por guardias que le superaban en estatura y musculatura.
–Mi Rey…– Un hechicero se apareció detrás de él. –Aún no localizamos a la joven ni a sus hermanos. Creemos que pudieron emigrar a otro país.–
El monarca sonrió astutamente cuando otro lobo llegó con más información. –Su aroma no se detecta más allá del límite; luego, desaparece por completo…–
–Aprendiste bien, niña…– murmuró. Fue él quien le enseñó a ocultarse al advertir su capacidad, y ahora caía en la misma trampa. –No se alejó mucho. Busquen en un pueblo cercano; estoy seguro de que debe estar allí. A ella le agrada mucho el frío.–
El hechicero y el lobo asintieron y desaparecieron al instante. El Rey soltó un largo suspiro, contemplando la extensa panorámica desde su ventana.
–Hermano…–
–Demoraste demasiado. ¿Lograste descubrir algo?–
–Sí… Tenías razón: Luna Oscura intenta apoderarse de las tierras.–
–Ese traidor, igual que su padre.– se sirvió un vaso de whisky.
–¿Estás seguro de que la encontrarás?– preguntó dubitativo.
–Claro que sí. Ella no permitirá que sus tierras sean arrebatadas, ni tampoco que yo las tome. No me tolera mucho.– sonrió.
–Parece que la conoces bien, Patrick.– sonrió astutamente. –¿Por qué no la tomas como esposa? Aún no ha llegado tu pareja…–
–Ella no aceptaría, y yo aún estoy cómodo con mi vida; puedo esperar un poco más. Además… Seguramente ya tiene a alguien.– lo miró arqueando una ceja.
–Puedes intentarlo, porque las hembras que te persiguen no son precisamente atractivas… Menos Marisa.– hizo una mueca de asco.
–Jamás las elegiría, David. ¿Eres tonto o ya no me conoces?– le lanzó un cuaderno.
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