cuando toda una manada está en un guerra con razas su única esperanza es alguien quien menos esperan..
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Muevete
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Tres días estuvieron en la Manada Espalda Plateada; la gente ya hablaba de una elfa curativa, de una diosa que sanaba el mal. Alex estaba muy concentrada: ese día sería uno de los más agotadores, pues tendrían que levantar el cuerpo del vampiro.
Max y Cesar estaban frente a ella. Alex lo levantaba despacio mientras lo envolvía en gruesas capas de pétalos de flor de luna. El ataúd de cristal estaba excelente, reforzado con magia; Silvia ayudó con gotas de hadas, algo que evitaría que el cuerpo saliera o fuera extraído.
Una vez envuelto, Cesar lo movió junto a Max hasta introducirlo en el ataúd. Alex lo cerró; ambos sudaban por los nervios –parecía sencillo, pero solo un movimiento errado podría propagar la plaga.
– Bien…– Cortó un poco de su dedo y selló el recipiente, mientras los demás miraban desde lejos.
– Come algo… Sabes que esto te consumirá si no te alimentas.–
Cesar vio el cansancio de Alex; ella siempre se dejaba de lado para curar a los demás. Alex asintió: tenía razón y no lo discutiría.
– Hay que comer algo, lo más peligroso ya pasó.–
Comenta Cesar. Los demás asienten y se dirigieron a disfrutar de un gran banquete.
– ¿Qué se hará con el cuerpo?– Preguntó Cristian.
– Hay que purificarlo.– Dice Cesar. Alex soltó una risa.
– Qué irónico… Un maldito demonio purificándose.–
– ¿Y cómo se hace eso?– Pregunta Charls. Cristian sonrió ladino ante el comentario de Alex.
– Yo tengo que hacerlo: cada día hay que ponerle unas gotas de mi sangre, envueltas con aceite puro de lupurias.–
– Lupurias… ¿Las flores negras?– Preguntó sorprendido Charls. Cristian también la miró con seriedad.
– Sí. Por suerte puedo hacerlas con mi poder; si no, estaríamos todos como el viejo.–
Cristian soltó una risa, haciendo que Alex sonriera mientras continuaban conversando.
...
Mientras ellos estaban en la manada, Ángel estaba molesto por no poder contactarse con Alex. Después de ver la foto en el diario, tuvo que buscar quién la tomó –fue un gran revuelo con llamadas del consejo y su familia.
Cecilia había contratado a ese lobo para que la fotografiara junto a él, así la gente pensaría que había algo entre ellos y que ella sería su reina. Eso había enloquecido a Scar.
– ¿Algo del informe de Espalda Plateada?– Preguntó.
– La gente se está recuperando. El alfa Cristian envió temprano que lograron contener la peste.–
Ángel soltó un suspiro; era un alivio en medio de todo el tumulto.
– La señorita Alex aún sigue con ellos… Aquí está su reporte.– Le entregó la tableta.
Ángel vio lo detallado que estaba su informe –nada se le escapaba. No evitó sentarse de golpe al leer el último renglón:
“Si la peste invadió el agua, deben avisarme de urgencia.”
– Agustín, ¿hay reportes de enfermos estos días?–
– Sí, pero solo malestar, vómitos y…–
– Sarpullido con marcas…– Completó la oración. –Pide que vengan apenas terminen en la manada y envía una alerta de contaminación hídrica.–
Agustín salió como una flecha, llamó a varias personas del hospital y programó el aviso en toda la zona. Ángel podía hablar con ella y explicar lo sucedido: solo faltaban cuatro días para que ella viniera a vivir con él, pero con cómo iba las cosas, estaba aterrado de que no aceptara.
Debes poner fin a Cecilia si quieres que Alex venga.
“Lo sé… Tendré que empezar a moverme.”
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