Mía una de 19 años es obligada a casarse con un mafioso por culpa de su hermana gemela ella está pagando
su hermana era una drogadicta siempre estaba en problemas mano a la mujer de un mafioso y el por venganza decide casarse con ella para hacerla pagar todos los días por haber arrebatado al amor de su vida
sus padres por proteger a su princesa entregaron a mía una hija que ellos cautiva
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capitulo 15
Joseph
Está de pie, mirándome.
Como si me estuviera estudiando.
—¿Lista? —pregunta.
—Sí… —respondo—. ¿Qué haremos?
Se acerca.
—Disfrutar.
Su celular vibra.
Lo mira.
Solo un segundo.
Pero su expresión cambia.
—¿Pasa algo? —pregunto.
—Nada.
Lo guarda rápido.
Demasiado rápido.
Y eso…
me deja inquieta.
Joseph – Pensamientos
Ya lo vio.
Renzo…
Una leve sonrisa se forma.
—Ahora vení por ella…
Aprieta la mandíbula.
Todo está en marcha.
Mira a Mía.
Tan cerca.
Tan ajena.
—Ni idea tenés…
Se gira.
—Y mejor así.
De vuelta con Mía
Estoy sentada en el sofá.
Joseph camina por la sala.
No se queda quieto.
—Estás raro —le digo.
Se detiene.
—¿Raro?
—Sí… estás como nervioso.
—Trabajo —responde.
—Siempre es trabajo…
Lo miro.
—¿Seguro que no pasa nada?
Se acerca.
—Nada que tengas que saber.
Esa respuesta…
no me gusta.
Pero no digo nada.
En camino…
El celular vibra.
Renzo no lo mira.
Otra vibración.
Milo habla.
—Señor… su teléfono.
Renzo aprieta el volante.
—Después.
Vibra otra vez.
Más insistente.
Hanna frunce el ceño.
—Renzo… revisalo.
Él suspira… molesto.
Toma el celular.
Pantalla bloqueada.
Un mensaje.
Número desconocido.
Lo abre.
Silencio.
El aire dentro del auto… se congela.
Milo lo mira.
—¿Señor…?
Renzo no responde.
Porque en la pantalla…
está ella.
Mía.
Dormida.
Desnuda.
Las sábanas apenas cubriendo su cuerpo…
los pétalos alrededor…
Todo demuestra que recién terminaban de hacer el amor y ella se quedó dormida
No hay dudas.
Sus manos se tensan.
Su respiración cambia.
Abajo de la imagen…
el mensaje.
“Ya está conmigo. Cuando quieras venir… te espero.”
Hanna se inclina desde atrás.
—¿Qué pasó…?
Ve la pantalla.
Y se queda helada.
—No…
Renzo levanta la mirada.
Y sus ojos…
ya no son los mismos.
—Acelerá.
—Señor—
—¡ACELERÁ!
Milo pisa el acelerador.
El auto ruge.
Hanna siente el miedo en el pecho.
—Renzo… tenemos que pensar—
—No.
Su voz es baja.
Fría.
Peligrosa.
—Si la tocó…
Aprieta los dientes.
—Lo mato.
Mira otra vez la foto.
—Y va a rogar.
Todo lo que había vivido con Joseph hasta ese momento había sido realmente hermoso. Cada salida, cada palabra y cada gesto la hacían sentir especial, querida… feliz. Sin embargo, en lo más profundo de su corazón, había una pequeña inquietud que no lograba ignorar. Era como una sensación leve pero constante, algo que no terminaba de encajar del todo. Aun así, decidió confiar en él. Después de todo, llevaban cinco meses de novios, y en ese tiempo Joseph siempre se había mostrado atento y cariñoso. ¿Qué podría estar ocultándole?
Joseph la sacó de sus pensamientos al notar su mirada perdida.
—¿Qué piensas, amor? —preguntó suavemente mientras le acariciaba el rostro con ternura.
Mía reaccionó y forzó una leve sonrisa.
—Solo pensaba en mi abuela… debe estar preocupada, pero después hablo con ella —respondió, intentando sonar tranquila.
Aunque sonreía, en su interior la duda seguía ahí, latente, esperando el momento de salir a la luz.
ya no me calma.
Porque ahora lo sé.
Algo está mal.
Y muy pronto…
todo va a explotar.
Afuera…
muy cerca…
la tormenta ya llegó.