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La Mano En La Sombra. Pimienta Rosa Y Poder

La Mano En La Sombra. Pimienta Rosa Y Poder

Status: En proceso
Genre:Mafia / Omegaverse / Reencarnación
Popularitas:9.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Alessio De Luca compró un esposo omega para que fuera un adorno en su vida de capo, pero esa noche Renato Vieri murió de miedo. En su cuerpo despertó Dante, un alfa estratega que perdió su vida en otro mundo.

Ahora, fingiendo sumisión, Renato usará a Alessio para escalar hasta la cima del hampa. Su plan: ser la mano en la sombra que guíe cada movimiento de su alfa. Pero su verdadera naturaleza empieza a filtrarse en su aroma, lo que debería oler solo a algodón y flor de cerezo comienza a liberar pimienta rosa, un picante que Alessio no puede ignorar.

Entre la atracción de sus feromonas y la admiración por esa mente criminal, el alfa se verá obligado a replantearse todo lo que creía sobre los omegas, el poder y la lealtad. Juntos formarán una alianza letal. Pero cuando la máscara caiga y Alessio descubra que su esposo no es quien dice ser, ¿serán dueños de la ciudad o enemigos mortales?

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: El aroma propio

Alessio llevaba días dándole vueltas a la misma pregunta.

Apoyó los codos en el escritorio y enterró los dedos en el cabello. La brecha en su ceja ya solo era un hilo rojo, los puntos tirando al cicatrizar, pero su mente no cicatrizaba tan rápido.

¿Dónde aprendiste eso?

La respuesta había sido un insulto disfrazado de explicación.

—He leído mucho.

Alessio soltó una exhalación que pudo ser una risa o un gruñido. Leer, el omega había leído mucho, claro, en algún manual de supervivencia en tiroteos, seguramente. En la biblioteca de la mansión, donde los libros de estrategia militar estaban al lado de las novelas románticas.

Golpeó la mesa con la palma abierta.

No, había algo más, algo que la familia Vieri no le había contado. O algo que ni ellos sabían.

Llamó a Luca con un gesto.

—Quiero un informe completo de los Vieri. Todo, desde el abuelo hasta el último primo lejano. Negocios, deudas, contactos. Y también de él, del omega. Dónde estudió, quiénes fueron sus tutores, qué libros leyó de verdad.

Luca asintió, impasible.

—Y lo de las carreras —añadió Alessio, reclinándose en el sillón—. ¿Sigue haciéndolo?

—Todas las mañanas, señor, da vueltas al jardín trasero, veinte, treinta minutos. Dice que es para no engordar, que pasa mucho tiempo encerrado y teme perder la figura.

Alessio frunció el ceño. No engordar, perder la figura, la excusa perfecta para un omega cuyo único valor era su belleza.

—¿Y tú qué crees? —preguntó.

Luca se quedó en silencio un momento.

—Creo, señor, que un omega que intenta matarse no suele preocuparse por su figura unas semanas después.

Alessio lo miró, era una de las pocas veces que Luca opinaba con tanta sinceridad.

—Déjelo —dijo al final—, pero que no lo pierda de vista. Quiero saber cada vez que sale, cada vez que vuelve, cada vez que habla con alguien.

—Sí, señor.

Luca salió, Alessio se quedó mirando la puerta cerrada.

Un omega que lee manuales de guerra, que no se esconde durante un tiroteo, que da órdenes a un guardia armado.

Y que ahora sale a correr todas las mañanas para "no engordar".

Algo no encajaba.

Y Alessio iba a descubrir qué.

---

El sol acababa de salir cuando Renato llegó al jardín trasero.

Llevaba varios días con su rutina. Se levantaba antes del amanecer, se vestía con la ropa más ligera que encontraba —imposible entrenar con seda y botones de nácar— y bajaba la escalera de servicio para no cruzarse con nadie. Si alguien preguntaba, diría que era para mantener la figura, los omegas se preocupaban por esas cosas, nadie sospecharía.

Al principio le temblaban las piernas al llegar al final del pasillo. Ahora ya no.

Corría.

No era correr, en realidad, para lo que Dante consideraba correr, esto era un trote vergonzoso. Las piernas se le cansaban a los pocos minutos, los pulmones le ardían como si estuviera respirando fuego. Pero cada día aguantaba un poco más, un minuto más una vuelta más.

Hoy llevaba quince minutos. El sudor le pegaba la camiseta al cuerpo, el cabello castaño, más largo de lo que le gustaba, se le pegaba a la frente.

Redujo el paso hasta detenerse. Se inclinó, apoyó las manos en las rodillas y recuperó el aliento.

—¿Ya te cansaste, princesa?

Renato levantó la cabeza.

Uno de los guardias estaba apoyado contra el muro del jardín, no lo había visto llegar. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa que no era amable. Fabrizio. Lo había visto antes en los pasillos, el de la cicatriz en la mano. Alfas de su clase no se molestaban en aprenderse los nombres de los omegas.

—El señor De Luca te compró para que te veas bonito —dijo el guardia, empujándose del muro y caminando hacia él—. No para que te pongas toda sudorosa y despeinada.

Renato se enderezó. Aún le faltaba aire, pero no iba a quedarse encogido delante de ese hombre.

—¿Y a ti quién te compró? —preguntó. Su voz sonó más fría de lo que pretendía.

El guardia parpadeó, descolocado, los omegas no respondían así, los omegas bajaban la cabeza y se disculpaban.

—Tienes lengua —dijo, recuperando la sonrisa—. No sabía que los adornos hablaran.

—No sabías muchas cosas, entonces.

Fabrizio dio un paso más, quedó a un palmo de Renato. Su aroma —sudor, tabaco barato, el rastro de una feromona alfa mal controlada— envolvió al omega.

—Mira, princesa —dijo, bajando la voz—. Tú eres bonito, eso no te lo niego, pero omegas bonitos hay muchos y todos saben cuál es su sitio: calladitos, sonrientes, de adorno. Si empiezas a creerte que eres algo más, alguien va a tener que recordártelo.

Renato sintió el miedo, su cuerpo omega quería retroceder, bajar la cabeza, quería pedir disculpas.

Dante apretó los puños.

—¿Y quién va a ser ese alguien? —preguntó. Su voz no tembló—. ¿Tú?

Fabrizio sonrió, una sonrisa fea.

—Podría ser.

Renato lo miró a los ojos, no parpadeó.

—Entonces hazlo.

El guardia se quedó quieto. Algo en la mirada de ese omega —en su voz, en su postura, en la forma en que no retrocedía— le resultaba extraño. Los omegas no miraban así, los omegas no desafiaban.

Renato sintió algo cambiar dentro de él. No era calor no era miedo, era otra cosa. Una presión en el pecho, en la garganta, en la piel, como si algo que había estado dormido se desperezara.

Su aroma.

No el de algodón y flor de cerezo, ese seguía ahí, pero debajo, empujando, emergiendo, algo más. Algo picante, algo que olía a peligro.

Fabrizio dio un paso atrás. No supo por qué, no supo qué había olido, pero algo en el aire le había helado la sangre.

—Estás loco —murmuró.

Renato no respondió, dio media vuelta y se fue. Caminó hacia la mansión con la espalda recta y los pasos firmes. No corrió, no miró atrás.

---

Desde la ventana de su despacho, Alessio había visto todo.

No había oído las palabras, pero había visto la postura del guardia, el acercamiento, la forma en que Renato no había retrocedido. Y luego, algo extraño, el guardia había dado un paso atrás. Había retrocedido.

Alessio esperó a que Renato entrara en la mansión. Luego bajó al jardín.

Fabrizio seguía allí, mirando al suelo.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Alessio. Su voz era plana.

—Nada, señor, solo hablábamos.

—¿De qué?

El guardia levantó la cabeza. Sus ojos se movían, inseguros.

—Del... del ejercicio, señor, el omega sale a correr. Le decía que no debería, que no es propio de...

—¿Que no es propio de qué?

Fabrizio calló.

Alessio se quedó mirándolo un momento. Luego habló, con la misma frialdad con la que cerraba un trato.

—Ese omega es mi esposo, lo compré, me pertenece. Y si vuelves a dirigirle la palabra con ese tono, te arranco la lengua. ¿Entendido?

—Sí, señor. Lo siento, señor.

—Vete.

Fabrizio se fue casi corriendo.

Alessio se quedó en el jardín, mirando la puerta por donde había entrado Renato.

No retrocedió. pensó, no bajó la cabeza. No se disculpó.

¿Quién coño es este omega?

La misma pregunta de la otra noche, pero ahora más fuerte. Más urgente.

---

Renato subió a su habitación cerró la puerta, apoyó la espalda contra la madera.

El corazón le galopaba, las manos le temblaban. Pero no era miedo.

Levantó una mano, la acercó a su nariz, olfateó su propia muñeca.

El aroma de algodón y flor de cerezo seguía ahí, pero debajo, muy debajo, algo más. Algo que nunca había olido en él.

Picante, como pimienta. Pero más suave, más elegante. Pimienta rosa.

Renato bajó la mano, se quedó mirando la puerta cerrada.

Ese soy yo, pensó. No el que compraron, no el que esperan. Ese.

Cerró los puños.

Y por primera vez desde que despertó en este cuerpo, sonrió.

No era una sonrisa de omega sumiso.

1
ILikeYourFather
Omg si
Nilda Ayala
ya me imaginé a Renato con su escuadrón de omegas, entrenados para todo tipo de situaciones, escalando hasta ser los primeros
Amantedelpan
Espero con ansias cuando Renato y Ale se besen apasionados sin soltarse, y Renato se de cuenta de su atracción sin remedio por Renato 😁
Gracias por el cap🫶🫂
☆Nanu☆
me encanta esta tensión!!!😏 Ya quiero que Ren lo deje sin aliento, que Ale sienta lo que quiere provocar!!! un pequeñín cambio de roles 🤪🤓
Nerezka Martinez
claro que si , interesante muy interesante 👌😉😉
Maru19 Sevilla
Se están acercando 🤭
Marlucha💋
El café que yo tomo tiene Cardamomo!, sabroso!💜
Nidia Mojica
Renato Y Alessio ahí van. Con Marco y Rocco creo es mas complicado.
☆Nanu☆
los secundarios duros se ablandan!!! 😅😏
Ale cada día me gusta más, está aprendiendo a coexistir con todo lo que es y significa Ren. Todavía falta pero va por buen camino🤓🤓🤓
ILikeYourFather
👀
Nidia Mojica
Renato sabe lo que hace y Alessio poco a poco empieza a ceder.
Amantedelpan
Ya cayooooo😝
☆Nanu☆
que se traen Rocco y Marco???🤓
ILikeYourFather: sabia q no solo yo lo habia pensado
total 3 replies
Maru19 Sevilla
Quiera o no va ha reconocer la valía de Renato
🔪Rachell Foster 💕🇲🇽
Tension~
Nidia Mojica
Leo el capituoo casi sin respirar cuando esos dos se enfrentan 😱 pero me encanta.
Nidia Mojica
Masoquistas ambos 🤔.
Hanabi Montano: Dígamos que los atrae el desafío 🤭🤭 Les gusta lo que no pueden controlar fácilmente
total 1 replies
Marlucha💋
Eso si debió contarte admitirlo y decirlo Alessio!, pero es un gran paso sigue por ahí mijo☺️
Hanabi Montano: Poco a poco va reconociendo el valor de Renato, todavía le cuesta, pero ya es algo
total 1 replies
Marlucha💋
Uyyÿ! Renato eso si que fue un certero golpe al orgullo de Alessio🤭🤭
Marlucha💋
Ha!, aunque te duela Alessio? necesitas el consejo o estrategias de Renato
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