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Renaci En La Esposa Del Villano Sanguinario

Renaci En La Esposa Del Villano Sanguinario

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Malentendidos / Traiciones y engaños / Familia mágica / Reencarnación / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:980.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Milagros Perez

Dos hermanas en sociedad, Solo una será la protagonista y la otra esposa del Cruel Villano

– No dejaré que se escape mi lindo Villanito -

Esta vez la historia seguiría el curso pero ya no será al antigua hermana de la protagonista quien lloraba y hará tímida, en ella hay alguien poderosa y más terrorífica que el mismo Villano

🔞 Algunas escenas son explícitas

NovelToon tiene autorización de Milagros Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cuídala

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La luz invadía lentamente la habitación; el sol apenas se asomaba entre las cortinas. Aylin sintió unos brazos sujetándola con fuerza y se levantó despacio, pero una presión en su muñeca la sobresaltó.

– ¿A dónde vas?– Gruñó Eric aún dormido.

– A mi habitación…–

La tiró sobre su pecho, colocando su cabeza en su cuello. – Deja de molestarme y duerme, niña.–

– Bien, solo porque aún es muy temprano.–

– Lo que digas…–

Se acomodó al costado, pero él la atrajo más cerca, apretándola contra su cuerpo. Sonrió ladina y cerró los ojos.

En el Reino Verde

Cintia asistía a sus clases con profesores reales, quienes no mostraban la menor satisfacción con su desempeño. El príncipe revisaba sus tareas y trabajos, masajeándose las sienes con frustración.

«Por favor, esto es nivel básico y todo está mal.» Pensó. «Maldición… Si no me caso, no puedo acceder al trono, pero qué vergüenza ascender con una mujer tan deseducada.»

Francisco se encontraba en una encrucijada; debía reflexionar bien sus pasos. La miró de reojo: su única salvación era su padre, ya que su madrastra no era de confianza. Tenía que hablar con el rey para tomar el trono por sí solo y confiar en alguien digna del cargo —y esa persona era Aylin.

– Me temo que tendrás que continuar estudiando. Te daré una última oportunidad…– Dice.

Cintia sintió como volvía a la vida; creyó que se desmayaría. «Lo sabía… El príncipe me ama.» Pensó con esperanza.

– Gracias, alteza. No descansaré hasta lograrlo.– Dijo feliz.

Francisco sonrió de mala gana y se dirigió inmediatamente a solicitar audiencia con su padre, aunque debía hacerlo sin la presencia de su molesta madrastra.

Las sirvientas presentes escucharon todos los reproches de los profesores, y rápidamente se esparció el rumor de que la primera hija del duque Regí era una joven con poca educación, incapaz de cumplir con las expectativas del príncipe.

«Seguro el pobre príncipe está tan ciego que no nota lo que representa su prometida… ¡Qué lástima!»

«Qué vergüenza, no sabe nada. La señorita Aylin era excelente por lo que se cuenta… Debería haber sido ella la prometida.»

«Pienso igual. Lástima que esté con ese hombre tan vil… Me da mucha pena.»

«Escuché que el duque no asiste a las fiestas desde hace semanas…»

– ¿En serio? Entonces seguro se está enamorando de la señora; eso sería muy bueno.–

«No lo sé… Algunos hombres no cambian.»

Cintia escuchaba todo mientras su sangre hervía: incluso sus propias amigas hablaban mal de ella. Su padre permanecía furioso, regañándola y contratando maestros para que mejorara y aprendiera lo necesario.

– Tu hermana es la menor y está dando un gran ejemplo a esta familia.– Gritaba.

– Pero padre… Yo sé que puedo hacerlo; solo aprendo despacio… Siempre me comparas con ella. ¿Acaso no me quieres?– Lloraba.

– Deja de llorar, ya no eres una niña. Esto es por tu bien; te advertí que debías ser alguien con estudios sólidos…– Suspiro con frustración. – El príncipe te dio una última oportunidad… ¡No la arruines! Si no, te enviaré a un convento.–

– ¿Qué? No, padre, no puede hacer eso. Te doy mi palabra: no perderé esto.– Dijo nerviosa. «Ese príncipe será mío aunque me cueste todo. Maldita Aylin, desde lejos sigues fastidiándome la vida.»

– ¿Está ahí?–

– Sí, está en la última celda. Intenta sacarle información.–

– Te dije que no lo mataras…– Rodó los ojos al ver al joven todo golpeado y casi agonizante. – Tú… Me contarás todo lo que sepas de los Valkiria, y tal vez te cure algunos golpes. Pero no te prometo que él no te mate.– Apuntó a Eric, quien sonrió.

– Hablaré… Después de todo, ya estoy como muerto.– Tose. – Nuestro pueblo se llamaba Veirk; fue uno de los más poderosos, junto al reino de las sombras.– Miró a Eric, quien levantó la ceja. – Cuando el antiguo rey murió, dejó al mando a su hija Elena Valkiria, la nueva reina del trono.–

Aylin se inclinó ante su medida: ese era el nombre de su madre. ¿Por qué nunca supo nada de esto?

– Cuando ascendió al trono a los dieciocho años, el reino fue atacado. La reina luchó por todos; ese día ocultó al pueblo en un lugar secreto entre las afueras del Reino Verde, donde solo los elfos pueden acceder.–

– ¿Conoces el lugar?–

– Sí.–

Aylin lo curó con sus poderes y le pidió que dibujara un mapa. Eric observó atentamente: conocía esa ruta, pero más allá del límite no existía nada registrado.

– Acá no aparece nada después de ese punto.–

– Porque no se revela si no eres elfo…– Rodó los ojos. – Pensamos que había muerto cuando no encontramos su cuerpo, pero desde entonces su padre la busca. Dígame…– Se acercó a Aylin, mirándola fijamente. – ¿Es su hija, verdad? Esos ojos son idénticos a los del rey Richerd.– Dice.

– Sí, pero nunca supe de esto.– Se levantó pensativa.

– Digo la verdad; no me queda nada. Perdí a mi familia ese día, y cuando salí de allí ya estaba arruinado. El reino la espera… Debe ir. Usted es una de las elfos más poderosas que existen; es por eso que puede controlar a uno de los guardianes de las sombras.– Miró a Eric con burla.

– Date prisa en morir, idiota.– Dijo furioso.

– ¿Hay algo más que deba saber?–

– Ya te conté todo lo que sé…–

– ¿Por qué te uniste a esos hombres? No siento maldad en ti.–

– ¿Puede sentir la maldad?– Preguntó Eric.

– ¿Realmente es su esposo? No sabe nada de usted.– Miró a Aylin, quien sonrió. Eric lo miró con odio.

– Yo tampoco sé nada de él.– Sonrió ladina.

– Ya veo. Me uní por el dinero; necesitaba mantenerme y… Además, tengo una hija que aún no ha nacido.– Miró por la ventana.

Aylin miró a Eric, quien entrecerró los ojos. – No lo sueñes.– Dijo firme.

– No te pedí autorización; será mi guardián.–

– Ni hablar…– Dijo enérgico.

– Yo me hago responsable. Es el único que conoce la ubicación de ese reino, y será útil para atrapar a los demás cómplices. ¿No crees?–

Eric lo pensó, suspirando y rodando los ojos. – Bien.– Tomó al joven del cuello. – Pero si nos traicionas o avisas a alguien, date por muerto. Y esta vez ella no se enterará.–

– Claro…– Dijo con miedo al sentir su poder.

– Ahora serás nuestro informador: nuestros ojos y oídos.– Dijo Aylin mientras lo curaba por completo y le quitaba las esposas. – Extiende la mano.– Hizo un hechizo que dejó una marca de culebrilla en su brazo. – ¿Sabes qué significa?–

– Sí… Veo que ha estudiado mucho, majestad.–

– Llámame duquesa; no sabemos quién podría escucharnos.–

– Logan, asignale un lugar y ponlo a entrenar. Será su guardián.– Miró a Aylin.

– Pero… Sí, señor.– Dijo firme al ver su expresión.

Eric tomó a Aylin del brazo, llevándola a rastras para luego agarrarla como si fuera un saco de papas.

– ¿Qué fue eso?– La arrinconó.

– Sé más específico, porque no soy adivina.–

– La mano… ¿Qué significaba eso?– Miró su extremidad buscando si tenía la misma marca.

– No hacía falta que fueras tan brusco.– Le entregó su libro de hechizos. – Es una culebrilla de verdad; si me traiciona, reaccionará inmediatamente.– Dice. – ¿Estás contento?–

Eric asintió; sentía sus emociones revueltas y confusas. Suspiro, mirándola de reojo.

– Hablaré con mi padre; debemos informarle sobre esto.–

– Eso iba a hacer yo. También debo irme a resolver algo.– Suspiro.

Ese día tenía que reunirse con lord Lionel; le había enviado una carta días antes y acordaron encontrarse en el reino, ya que él realizaba algunas juntas por allí.

– ¿Y no me dirás de qué se trata?–

– Sabes, cariño, sería mejor que empieces a expresar lo que sientes, porque te estás volviendo un celoso desquiciado cada vez que no me ves.– Se acercó a él.

– No sé de qué hablas.–

– Como quieras… Después de todo, no tenemos por qué ser más íntimos que en la cama.–

Agarró su espada y algunas libretas de contabilidad.

Eric cerró la puerta en su rostro para evitar que siguiera.

– Me estás volviendo loco… ¿Lo sabías?–

– Bien, entonces no te molestes.– Corrió su mano por la puerta.

– Maldición, Aylin.– La abrazó con fuerza. – No sé nada de esto; solo sé que me pone furioso, o no sé cómo manejarlo. Y cuando te veo con alguien más, la sensación es aún más intensa.– Decía al oído.

– Se llama querer, duque. Pero si lo niegas, no puedo ayudarte… Usted mismo me dijo que no habría amor.–

– Lo sé. ¿Y tú también sientes esto?– Apoyó su cabeza en su hombro, casi rozando su cuello.

– Creo que se lo dejé claro el día que dije que eras mío en la oficina. Te acepté a pesar de todo lo que sientes. Yo también lo siento, pero no pienso presionarte.– Lo miró de reojo.

Eric besó su cuello; todo lo que sentía era nuevo, pero estaba seguro de que era intenso y que ella era la causa. Ninguna mujer había logrado mover sus emociones así.

La sostuvo por las mejillas y le dio un beso profundo. Aylin lo envolvió con sus brazos; se separaron cuando les faltó el aire. Fue tan intenso que no necesitaron quitarse la ropa: las caricias se sentían con solo el roce de sus manos…

– Realmente te castigaré por hacerme sentir esto.–

– Qué mal perdedor eres.– Sonrió, dejando un beso en su cuello. – Iré a ver a uno de mis inversionistas.–

– ¿Inversionistas? En qué…–

– ¿Conoces el hotel Wolden?– Sonrió pícara. Eric soltó un suspiro entre risas.

– ¿Eres tú la inversionista anónima?–

– Claro que sí. No pensaba quedarme quieta si no me aceptabas, querido.–

– Ya veo por qué eres una reina…– Dijo burlón. – Pero ahora te acepto, y no podrás alejarte de mi lado.– La apretó más contra él.

Aylin sonrió y ambos se entregaron a unos minutos más de besos y, como no podía ser de otra manera, algunas embestidas apasionadas antes de que ella se marchara con Emili y Logan en el carruaje. Mientras tanto, el joven Taylor terminaría su entrenamiento para convertirse en su guardián.

Eric se retiró para hablar con su padre, quien sonrió al enterarse de todo lo sucedido y mostró interés por el origen de Aylin.

– Si ella es la reina de Veirk, debes cuidarla aún más… Esa guerra no fue planeada por nosotros.–

– No sabía nada de esto.–

– Cuando tu abuelo Vlad reinaba, ayudó a un pueblo de jóvenes con poderes. Me contaba historias de sanadores mágicos, personas muy buenas, pero llegó un momento en que empezaron a capturarlos…– Suspiro. – Muchos elfos murieron, niños fueron secuestrados para todo tipo de fines. Fue una catástrofe, una época terrible.–

– ¿Crees que aún los buscan?–

– Claro que sí. Es por eso que el joven que Aylin tomó bajo su protección se lo contó: ella es la única capaz de abrir el reino elfo y poner fin a esto. Deben estar desesperados…– Se sentó en su silla. – Por eso te pedí que realizaras esa misión: esos registros tienen nombres de hombres que pueden saber quién inició todo.–

– Ahora entiendo… ¿Por qué no me lo dijiste desde el principio? ¿Es por eso que aceptaste que me casara con ella?–

– Ese era mi plan, pero nunca imaginé que ella fuera tu Tua.– Sonríe pícaro. Eric frunció el ceño.

– Pero cómo… Debería haberlo sentido.–

– Eres tan ciego, hijo mío…– Ríe. – Todo en ti te delata. ¿No has sentido ningún cosquilleo en tu interior o alguna electricidad cada vez que la tocas o la miras?–

Eric recordó el primer día que la vio y se llevó la mano a la boca de inmediato. Augusto rio al verlo: su hijo nunca se había dado cuenta de que tenía a su pareja destinada frente a él.

– Cuídala, Eric. Nadie puede saber de esto.– Lo miró de reojo.

– Claro que sí…–

Eric apretó los dientes. Nada alejaría a Aylin de su lado; tampoco dejaría de protegerla. Ahora más que nunca, buscarían a los escorias que querían acabar con ellos.

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Leidy González Rivas
Está historia es increíble 😘 sigue así
Vero de la Huerta
degollar es cortar el cuello
desollar es quitar la piel*
Giselle Franco
Genial 😁😁
Ana Leticia Morales
muy buena novela muchas felicidades
Milagros S. Perez
acuérdense que aylin recién estaba de seis semanas cuando lo supo y la esposa de Taylor ya tenía unos meses.. Aylin llegó bien después de pasar dies meses, porque no era uno eran dos y la esposa de Taylor tubo esas semanas 🥰
Adriana Sica
ecxelente una mejor que otra cortas y juega con las emociones me hacen reír tienen acción y romance.gracias
Adriana Sica
acá fallaste autora ya tendrían que a ver nacido el hijo de teylor y de Aylen
Kitty Landa
❤️
Yaretanay Valle
execelente
Norbelis Urrieta
Exelente obra mil bendiciones y mucho éxito.
Ana Leticia Morales
y lo bueno es que no le interesa 🤣
Ana Leticia Morales
que decepción tan grande de familia y sobre todo del padre
Viviana Ranieri
Me encantó esta historia. Es muy original porque el villano estaba muy bien escondido y el final fue muy inesperado. Sería hermosa una segunda parte con las historias de los gemelos. También conocer sí Francisco consiguió al fin un amor. Me encantaría leer esa historia.
Perla Muñoz
quisiera saber k paso con la familia después k murio
Margarita Acuña Cerda
Buenísima la novela, me encantó gracias autora y mil felicitaciones 🥰🥰🥰😀😀😀😀
Margarita Acuña Cerda
Que pena, no cambió y se murió jijiji 😔😔😔
Margarita Acuña Cerda
Ni un té sirve así, parecen conejos 😀😀😀😀
Margarita Acuña Cerda
Como??? 3veces al día??? Siempre era una solo vez o será después de cada ves que tengan sexo??? 🤔🤔🤔🤔🤔 Ya me confundí
Margarita Acuña Cerda
Claro que si aunque igual me sorprendió
🥰Deli@
hermosa🌹🌹🌹🌹🌹
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
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