Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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juego.?
Max entró a la casa y miró a Poli que subía las escaleras con el teléfono en la mano y parecía hablar con alguien.
Mientras Luca y Carli también iban a su habitación.
— Te tardaste demasiado.— dijo Vanesa sin que Max le pusiera la atención necesaria.
— Vannesa, hoy no estoy de humor, te pediré un taxi para que no manejes.— dijo Max tomando su teléfono.
—No te preocupes por mi yo puedo manejar, Pero solo te dijo que nuestra relación también importa más que la empresa incluso más que oportunista de poli— dijo vannesa saliendo de la casa molesta.
En ese momento poli estaba en el pasillo con Carli, mientras Max se quedó en la escalera escuchando su conversación.
— David, está muy interesado en ti se le nota.— dijo Carli.
— No lo sé, el es muy atento y creeme ya perdí toda práctica con las citas y no es que este muriendo por tener sexo, Pero es que nunca lo he hecho y eso me asusta por qué después de la fiesta David me invitó a su departamento.—dijo poli con voz baja Pero la suficiente como para que Max escuchará.
— ¿Al departamento de David? —susurró Carli, con una mezcla de emoción y cautela—. Poli, eso es un paso enorme. Pero David es un caballero... bueno, a su manera. Si te sientes lista...
— Ese es el problema, Carli —la voz de Poli sonó quebrada, cargada de una vulnerabilidad que Max nunca se permitía ver—. No sé si estoy lista, pero tampoco quiero seguir esperando algo que nunca va a pasar. Mañana es mi cumpleaños y quiero... quiero dejar de ser la niña que todos cuidan.
Cuando Max subió por completo ambas se asustaron.
— Y Vannesa, no se quiso quedar después de ver tu mal humor.— dijo poli, rezando por qué Max no hubiese escuchado nada.
— Yo... mejor me voy a dormir. Mañana hay mucho que celebrar —murmuró Carli, dándole un apretón rápido en el brazo a Poli antes de escabullirse hacia su habitación donde ya la esperaba luca, dejando a los dos solos en el pasillo.
— Poli no deberías de hacer planes con David tu no lo conoces.— dijo Max mirándola mientras se recargaba en el barandal.
— Tú estabas escuchando,! Ho por dios! Eso es de mala educación Max.— dijo poli nerviosa por como la juzgaría el.
— Tampoco eres discreta, siquiera sabes seducir a alguien y te estás metiendo con David que es todo un don juan.— dijo Max en tono burlón.
Poli sintió que la sangre se le subía al rostro, no solo por la vergüenza de haber sido descubierta, sino por la rabia que le provocaba el tono condescendiente de Max. Dio un paso hacia él, cerrando la distancia en el pasillo, con los ojos brillando de furia.
— ¿Que no sé seducir? —repitió ella con la voz temblorosa pero firme—. ¿Y tú qué sabes, Max? Has pasado meses tratándome como si fuera una niña pequeña que ya no soy.
—Segura que ya no eres una niña.— dijo Max acercándose a poli poniéndola contra su puerta mientras miraba sus labios con deseó.
—Segura —logró decir ella, aunque su voz fue apenas un hilo—. No tienes idea de las cosas que puedo llegar hacer.
— ¿Ah, sí? —susurró él, su aliento rozando sus labios—. Pues demuéstramelo. Porque para ser una mujer que sabe lo que quiere, estás temblando bajo mi mano como si fuera la primera vez que alguien te mira de verdad.
—Poli se puso derecha mirando a Max a los ojos talvez tengas razón, Pero aprendo rápido y de quien más si no es del maestro seductor, Max.— dijo Poli con una sonrisa.
Max deslizó su mano desde la cintura de ella hasta su cuello, sintiendo el pulso errático que delataba sus nervios a pesar de su valentía.
El corazón de ambos bombeaba tan rápido que siquiera estaban pensando en lo que estaba pasando realmente.
—¿El maestro? —repitió Max con una voz que era poco más que un gruñido bajo—. Entonces deberías saber que la primera regla es no jugar con fuego si no estás dispuesta a quemarte, Poli.
Sus dedos, largos y firmes, se cerraron con una posesividad sutil en la nuca de ella, obligándola a inclinar la cabeza hacia atrás.
Max deseaba el beso, tanto como una necesidad así que con esa sed voraz la atrajo hasta su boca besándola de tal manera que ambos jadearon mientras las manos de Max atraían a Poli a su cuerpo.
Max, no quería parar Pero sabía que sería un desastre si pasaba algo más, así que se separó del beso con dolor y la miró agitada y con las mejillas rojas.
— Puedo enseñarte si solo lo pides.— dijo Max mirándola para después irse a su habitación y cerrar la puerta tras de el.
Pero si pantalón le quemaba así que se sentó en el sillón de su habitación cerró los ojos pensando en poli y comenzó a masturbarse asta llegar al clímax imaginando a Poli encima de él.
—Mañana no vas a ir a ese departamento, Poli —juró en voz baja, con una determinación que rayaba en la obsesión—. Aunque tenga que quemar la ciudad entera para detenerte.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa